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| Oriol Junqueras, a la derecha, camino de la Audiencia Nacional. |
No debemos extrañarnos. En el debate político es corriente la utilización de argumentos falaces para intentar atacar la posición del adversario y/o enemigo. Pero que sea corriente no quiere decir que sea correcto. El argumentario que ha venido utilizándose desde posturas nacionalistas, socialistas o simplemente autonomistas, carecía de rigor político. Sin violencia eran posibles ciertas cosas, pero otras no lo eran, ni lo van a ser en el futuro, como es el caso de la segregación de una parte del territorio español del resto del mismo. La unidad del Reino de España no está en discusión.











