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2017/02/14

Banqueros solidarios

El juicio al ex presidente de Kutxabank tiene la suficiente miga para que los hermanos Coen se animen a producir un nuevo filme, una especie de comedia histriónica bajo el título de "Banqueros solidarios". Mario Fernández, aquel que derrotó en un famoso debate televisivo a un tal Rodolfo Martín Villa, atraviesa uno de los peores momentos de su brillante carrera profesional. Está sentado en el banquillo, aunque su condición de abogado le permita disimularlo y esconderse tras la toga de Carlos Bueren. 


Mikel Cabieces, Rafael Alkorta, Mario Fernández y Carlos Bueren.
Foto: www.naiz.eus 
La causa del proceso reside en la contratación del ex delegado del Gobierno español en a CAPV, Mikel Cabieces, como abogado laboralista con un sueldo mensual de 5.700 euros de nada. El argumento empleado por Fernández es de una solidez pétrea: «Siempre se ha ayudado a encontrar trabajo a las personas que han ocupado cargos relevantes y de primera línea en la lucha antiterrorista, como delegados del Gobierno, gobernadores civiles y consejeros de Interior». El "terrorismo" como biombo que oculta las vergüenzas propias y ajenas. No hay más que ver que en su afán de dar trabajo a quienes han desempeñado puestos de envergadura en la "lucha antiterrorista" se ha acordado del ex juez de la Audiencia Nacional Carlos Bueren, y lo ha contratado de abogado defensor. Un gesto entrañable por parte de Fernández.

2015/02/15

¿Qué fue de las cajas de ahorros vasco-navarras?



¿Alguien se acuerda de la Federación de Cajas de Ahorros Vasco-Navarras? ¿De la conocida como FCAVN? ¿Alguien sabe si continúa respirando o es un muerto viviente? Durante años supuso la gran esperanza blanca para quienes defendían un espacio socio-económico vasco, para quienes aspiraban a tener dispuesta una herramienta financiera que sirviera para cohesionar, al menos, a los territorios del sur vasco.

Todavía se pueden apreciar en un faldón destacado de su página web los logotipos de Caja Vital, Kutxa, BBK y CAN. Un más que entrañable faldón, sin duda. Lo que ocurre es que de esos logotipos solo quedan las sombras, porque las entidades que en su momento les dieron vida, han desaparecido como agentes activos en el mapa bancario vasco-navarro. Es verdad que todas ellas subsisten como fundaciones, pero no es lo mismo.


2015/02/04

Esas cosas aquí no pasan

Una reunión informal de amigos. Surge, como no, el asunto de la corrupción rampante que asola al Estado español: Bárcenas, Pujol, Eres, Bankia, Gurtel... Todo el mundo se harta en decir las mayores burradas sobre los presuntos corruptos, ya sean del PP, del PSOE, de IU o de CiU. La unanimidad se termina cuando surge, casi de refilón, algún asunto ocurrido en la tierra de los vascos. Pues mira tú que aquel senador del PNV, sí el que tenía un hermano en la Hacienda de Gipuzkoa, que por cierto ardió de forma muy extraña... Uno de los contertulios, un tanto molesto, pronuncia las frases de rigor. No vas a comparar una cosa con la otra, aquello ya se aclaró. Esas cosas (las de Madrid y Sevilla) aqui no pasan, los vascos somos gente seria y muy honrada. Que conste. Y ahí se acabó la pacífica reunión de amigos.

2012/11/19

Kutxabank y la banca pública

Los últimos acontecimientos en torno a las elecciones al consejo de Kutxabank no hacen sino confirmar la alianza anti-Bildu que lidera, de la mano del PNV, el ex Director General de Asuntos Jurídicos del BBVA, Mario Fernández. Un banquero que aterrizó en la BBK con el único propósito de fusionar las tres cajas de la CAPV y convertir el banco resultante en uno de los líderes financieros del Estado español.

La coalición del estatus quo conformada por PNV, PP y PSOE, y probablemente apoyada por los representantes sindicales de CCOO y Pixkanaka, está empeñada en que el viento fresco que puede llevar Bildu al consejo de Kutxabank no pueda soplar. Hay muchos intereses en juego y, como se dice en los círculos de poder, con las cosas de comer no se juega. Para estos sectores, sería un acto contranatura que cuatro consejeros de Kutxa designados por Bildu se sentarán en el máximo orgáno de gobierno de Kutxabank, porque podrían hacer peligrar las operaciones futuras ideadas por el tándem Fernández-Sánchez Asiain.

Operaciones que contemplan la compra de nuevas cajas en bancarrota para seguir aumentando el negocio en el Estado español de la empresa financiera con sede en Bilbao. Operaciones que seguirían la línea trazada por otras incursiones en el mundo inmobiliario por BBK y Kutxa, algunas de ellas bastantes ruinosas.

Dotar a Kutxabank de un perfil de entidad financiera nacional vasca no entra dentro de los parámetros de Fernández y cía, ya que ellos quieren jugar en otra liga, la española. Por eso carecen de interés en reforzar la presencia de Kutxabank en Nafarroa Garaia, haciendo competencia a La Caixa, que recientemente se ha hecho con el negocio de la CAN en ese territorio. Mucho menos en hacer inversiones en Ipar Euskal Herria, ayudando a mantener y crecer el tejido socioeconómico de esas zonas, parte de ellas muy desfavorecidas.

Ahora bien, ante la claridad meridiana de los planes de Kutxabank pergeñados por Fernández y su equipo, cabe la construcción de una estrategia alternativa, estrategia que no puede quedar limitada a la propia Kutxabank. Pase lo que pase en estas elecciones internas, conviene recordar que esta entidad está muy lejos de poder ser considerada un banco público como tal. Es más, cada día que pasa, cada decisión que se toma en su seno, la aleja más de ese modelo, para homologarla con la banca privada tradicional, espacio en el que se mueven a las mil maravillas Mario Fernández y su equipo de gestores.

Por todo ello, lo que toca reivindicar a la izquierda de este país, la política, la sindical y la de los movimientos sociales, es una banca verdaderamente pública, que tenga un papel activo ante la crisis económica en diferentes frentes. Tanto en lo que respecta al crédito a familias y pymes, como a la política de desahucios, como a la ayuda al tejido industrial en dificultades o la asistencia financiera al sector primario, por citar algunos ejemplos.

Si la banca pública no hubiera sido desmantelada en comandita por la socialdemocracia y la derecha neoliberal, ahora las instituciones podrían contar con una valiosísima herramienta de intervención para ponerla a disposición de los intereses de la mayoría social. La izquierda, acomplejada ante la ofensiva ideológica neoliberal, ha renunciado a las primeras de cambio a algunas de las propuestas básicas para construir una alternativa socioeconómica coherente. Hora es de recuperar para sus programas cuestiones como la nacionalización completa o parcial de la banca, único medio de poner freno a los disparates financieros de la derecha y la socialdemocracia que la acompaña.

La batalla de Kutxabank debe ser peleada hasta el final, en aras a la oxigenación de la entidad y el mantenimiento de sus señas de identidad más sociales, pero sin perder de vista que la guerra principal consiste en defender la necesidad de una banca pública potente y saneada, al servicio de las mayorías sociales del país, al margen del papel que vaya a jugar Kutxabank en el futuro mapa financiero vasco.

2012/01/03

El oxímoron de Kutxabank

Nueva imagen de Kutxabank. Marisol Ramírez/ARP
Dice el RAE que oxímoron es una "combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido". El término Kutxabank, elegido para el banco que une activos y pasivos de BBK, Gipuzkoa Kutxa y Caja Vital es, por tanto, un oxímoron de libro. Y lo es porque une en una misma expresión dos conceptos financieros divergentes a lo largo de la historia. Mientras que el primero, kutxa, caja, se ha venido en denominar a aquellas entidades de ahorro que han dedicado su principal esfuerzo al interés social, el segundo, bank, banco, se ha referido históricamente a una agrupación de accionistas privados que han puesto como objetivo principal su propio lucro. Cierto es que las cajas han devenido en muchas ocasiones en bancos y también que existen los bancos públicos, al servicio del interés general. En todo caso se trata de dos culturas financieras hasta hora contrapuestas, que parecen querer buscar un nuevo sentido en Kutxabank. Otra cosa es que lo encuentren.


Los intentos de fusionar las tres cajas de la CAPV han sido varios. De hecho sigue existiendo, de facto, una Federación de Cajas de Ahorro Vasco-Navarras, que las incluye junto a la CAN (Banca Cívica), que habría podido ser el embrión de dicha fusión. Sin embargo, otros han sido los caminos transitados, hasta dar por fin con la fórmula de la fusión fría a tres bandas en forma de banco. El acuerdo para lograrlo, debido a las aportaciones realizadas por Bildu, garantiza a priori el fin social de la entidad y la imposibilidad de su privatización. El pacto de constitución de su primer consejo de administración, suscrito por PNV y PP, abre bastantes interrogantes al respecto. 


Si la razón principal de las cajas ahora fusionadas ya daba lugar a dudas, al tratarse de entidades de origen público (diputaciones y ayuntamientos como fundadoras) que actuaban en el mercado como firmas privadas, a partir de ahora las dudas se agrandan. Ver a Mario Fernández y a Ignacio Sánchez Asiain, ex directivos del BBVA, en cargos tan destacados, tampoco ayuda a tranquilizar las inquietudes sobre el futuro devenir de Kutxabank.  


Tengo la impresión de que la aspiración central de Fernández, desde que aterrizó en BBK, es convertir al nuevo Cajabanco en un agente principal del mapa bancario del Estado español, al igual que Eroski lo es en el de grandes superficies o Iberdrola en el de las compañías eléctricas. Ese objetivo se aleja de forma evidente de la aspiración de una buena parte de los agentes políticos y sociales de convertir a Kutxabank en una palanca financiera al servicio de los intereses de las pymes y familias vascas, realizando una política de apoyo a proyectos de desarrollo propios y cubriendo las necesidades de crédito de empresas y particulares.


Se habla de que Kutxabank va a doblar su volumen de activos hasta los 150.000 millones de euros en poco tiempo, para lo que deberá comprar entidades en apuros como Catalunya Caixa o Banca Cívica. Es el paso necesario para colocarse entre los grandes del Estado español, detrás de Caixabank y BFA-Bankia. Puede que en la lógica capitalista de Fernández y sus compañeros de consejo sea lo más adecuado, pero dudo mucho que sea necesario para atender las demandas de pymes y familias del país donde han surgido las cajas ahora reconvertidas en banco. O se va por un lado o se va por el otro. O Kutxabank se convierte en una gran caja de ahorros vasca al servicio de la mayoría de la población o se concreta en un banco comercial cabecero en el Estado español, donde ya cuenta con destacada presencia en zonas como Córdoba o Madrid.  


Esa es la cuestión principal a determinar. Que los miembros del consejo de administración sean solamente del PNV y del PP es un auténtico escándalo, pero no es el asunto nuclear a debatir. Siendo quienes son puede resultar más fácil despejar la incógnita final, pero aún siendo otros protagonistas la pregunta sería la misma: O kutxa o bank. Puede que en poesía vayan bien, pero en economía no funcionan los oxímoron. 



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