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2018/01/14

Realismo

El término realismo tiene mala prensa en la izquierda. Se asocia con mucha facilidad a cesión, a renuncia a los objetivos máximos, en fin, a una adaptación a la situación, dejando a un lado aventuras. Pero no siempre tiene que ser así. A veces, en determinadas situaciones, una cierta dosis de realismo puede ayudar a situar el problema en los justos términos y a poner las bases para lograr superarlo.

En el caso de Catalunya ha sido ERC quien ha solicitado a Carles Puigdemont y a su coalición una dosis de realismo, al igual que lo ha hecho el ex president Artur Mas. Y ciertamente estimo que algo de razón llevan cuando lo solicitan, porque el desfile de líderes independentistas ante el Tribunal Supremo está deparando innumerales sorpresas, como la renuncia general a la unilateralidad, concepto indiscutible hace pocos meses entre los protagonistas del procés. 

2017/03/01

Un traje a medida

En muchas ocasiones, tal ven en demasiadas, solemos observar con detenimiento lo que ocurre en la lejanía con el ánimo de no fijar demasiado tiempo nuestra mirada sobre lo que acontece en la cercanía. Probablemente nos encontremos en uno de esos momentos tan especiales, que últimamente se repiten con demasiada frecuencia. Anteriormente las mejores cabezas del país, las que querían transformarlo y sacarlo de la inaguantable situación de postración en la que se encontraba, alargaban su mirada hacia Argelia, a aquella desigual batalla en la que los colonizadores cometieron "crímenes contra la humanidad" como reconoce después de 60 años el candidato republicano francés Emmanuel Macron, un centrista liberal, favorito en las encuestas para hospedarse en el palacio del Elíseo. 


Mas e Ibarretxe en el Kursaal de Donostia. Foto: ALC
La lucha del pueblo de Vietnam, las enseñanzas de Ho Chi Minh, también estuvieron sobre la mesa durante unos años. Luego vino Centroámerica con los sandinistas y los salvadoreños del FMLN. Siempre presente el Che Guevara, por supuesto. En las últimas décadas, las miradas se han ido templando, y los modelos a estudiar, que no a copiar, se han desplazado de continente para radicarse en Europa. Se ha observado a los corsos, a los irlandeses, a los flamencos, incluso a las repúblicas bálticas y a Kosovo. Siempre hay cosas que aprender en la lejanía. 

2016/01/11

Hay partido, hay Procés

La rapidez de los acontecimientos que se suceden en Catalunya impide analizarlos con la debida mesura. Por eso se ha desbarrado estos días sobre el papel jugado por la CUP durante las negociaciones para la investidura de un nuevo presidente de la Generalitat catalana. Se ha desbarrado allí, pero también por aquí. Desbarres que provienen de círculos que mantienen, quizá de forma inconsciente, la preeminencia de lo nacional sobre lo social, lo que conduce a argumentarios del estilo primero la independencia luego el tema social. Y ese es el gran error, porque un proceso soberanista que no tenga en cuenta el necesario cambio social, tenderá directamente hacia el fracaso. 

2015/12/28

Mas o Menos

www.ara.cat
Pensar a estas alturas que el Procés soberanista catalán está en marcha y avanza, con Convergencia en caída libre y Artur Mas en manos de la CUP, resulta un tanto aventurado. Existe en nuestra tierra un simpatizante tipo del asunto catalán que sigue emocionado por las movilizaciones allí realizadas, que se siente fascinado por las consultas municipales y el remedo de referendo protagonizado por las asociaciones populares. Un simpatizante a quien le irrita la postura obstrucionista de la CUP, que se dedica a debatir en asamblea su posible apoyo a la investidura de Mas, a quien considera líder indiscutible del futuro Estado Libre de Catalunya. Todo debe ir en pos del Procés, los recortes sociales o la corrupción son meras anécdotas sin importancia para el simpatizante vasco del asunto catalán. 

2015/11/10

El espejo catalán

Durante demasiados años, algunos hemos observado el proceso político catalán con desgana, con un cierto distanciamiento y hasta, por qué no decirlo, por encima del hombro, pensando que el grueso del nacionalismo de ese país era encarecidamente autonomista y pactista hasta la naúsea. Era la época de Jordi Pujol, el honorable, un personaje maquiavélico en lo político y, según parece, obstinadamente apañado en lo monetario. 

2014/10/19

¿Quo Vadis Catalunya?

Lejos de mí la intención de sentar opinión sobre la situación de Catalunya. Si me interesa lo que ocurre en el país mediterráneo es por la influencia que pueda tener en lo que ocurra en un futuro en Euskal Herria. Y seguro que la tendrá.

Oriol Junqueras y Artur Mas. www.lavanguardia.com

El último movimiento protagonizado por el president Artur Mas, ha descolocado a casi todo el mundo. Hay quien piensa que se trata de una jugada maestra. Otros piensan, sin embargo, que puede convertir un serio asunto en comedia bufa. Lo que nadie le puede negar a Mas es su habilidad para resquebrajar la inestable unidad que existía entre los partidos pro-consulta y los agentes sociales (ANC y Omnium): Esquerra descolocada, Unió fuera de juego, Iniciativa desengañada y las CUP encendidas. Quedan las organizaciones sociales, que exigen elecciones anticipadas y lista independentista única. Lo primero está cantado, lo segundo se ve muy complicado. 

2013/12/12

Ellos se van, ¿y nosotros?

La cuatro fuerzas que sustentan la mayoría en el parlamento del Principat han acordado la fecha y la pregunta para la consulta que pretenden celebrar el año venidero. Será el 9 de noviembre de 2014 y las papeletas llevarán impresa esta doble cuestión: ¿Quiere que Catalunya se convierta en un Estado? Y en caso afirmativo: ¿Quiere que este Estado sea independiente?

A día de hoy es difícil predecir si la consulta se celebrará, si en su caso será vinculante, si el Estado español aceptará el resultado e incluso si este será positivo o negativo. Pero dejando a un lado el desarrollo de los futuros acontecimientos, es evidente que la mayoría de la ciudadanía de Catalunya ha decidido soltar amarras con Madrid. Y en estos asuntos, a veces es más determinante lo que sale del corazón que lo que te pide hacer la cabeza.

2012/12/21

Hacer leña del árbol caído

Iñigo Urkullu y Artur Mas
Concluye 2012 con la sensación generalizada de que el Estado español atraviesa una de sus mayores crisis en décadas. Una crisis cuya gravedad responde a la aparición de forma simultánea de diversos problemas de calado, de asuntos de compleja resolución, tanto en materia socioeconómica como política.

El escenario general está presidido por la crisis económica, que supera ya los cuatro años y a la que no se ve una salida inminente. Al contrario, todo parece indicar que 2013 va a ser un año amortizado de antemano, inexistente a efectos de recuperación. Los pronósticos hablan de que tal vez en 2014 se empiece a ver algo de luz al final del túnel, pero sin alharacas.

En ese contexto general repleto de ramificaciones se incrusta la crisis de Estado subyacente. Y hablo de ramificaciones porque el shock traumático originado por la primigenia crisis financiera, se ha ido extendiendo como la peste hasta afectar a prácticamente todos los sectores económicos. Pero no solo eso, sino que ha puesto en cuestión el sistema de pensiones, la sanidad pública, la educación, la atención a las personas dependientes, etcétera. Otra ramificación se ha concretado en la epidemia de desahucios derivada del aumento exponencial del desempleo. Y con ella el incremento del malestar social y de las protestas.

Pero la crisis ha puesto también en entredicho, vía financiación, el modelo constitucional denominado como estado de las autonomías. Quienes lo han estado defendiendo objetan ahora que el café para todos se ha convertido en recortes para casi todos. La multiplicación por 17 de las estructuras estatales se ve hoy como un despilfarro, aunque el miedo a pasar a un modelo federal o confederal paraliza cualquier atisbo de movimiento en este terreno. La Constitución, dicen muchos, no se toca.

Otro ingrediente del clima general en el Estado es el estallido permanente de casos de corrupción política y empresarial, en el que se ha visto afectada la propia Casa Real de los borbones. Un clima de corrupción generalizado que el Estado se ve impedido para atajar. No hay mejor señal para describir la situación que el hasta hace poco presidente de la CEOE se encuentre encarcelado en Soto del Real.

Otra importante derivada de la crisis general es la que afecta a la relación entre el Estado y el Principat de Catalunya. Una relación prácticamente rota a partir de la gigantesca manifestación llevada a cabo en Barcelona el pasado 11 de septiembre. Los antiguos socios de Madrid, ahora liderados por Artur Mas, insisten en proseguir en la senda soberanista de la mano de Esquerra y con la colaboración implícita de ICV y CUP y la abstención proactiva del PSC.

El desarrollo acelerado del proceso catalán ha hecho saltar las alarmas en el seno del aparato del Estado, que centrado en las última décadas en el desafío vasco, se ha visto sorprendido por el cambio de paradigma vivido por CiU, que ha pasado de aliado a enemigo en pocas semanas.

En este panorama general de manifiesta crisis de Estado deben inscribirse las estrategias que se están llevando a cabo en Euskal Herria. El cese de la actividad armada por parte de ETA ha propiciado un nuevo clima político, aún incipiente, que permite pactos presupuestarios entre Bildu y PSE, hace muy poco impensables.

Pero también ha propiciado que el asunto vasco desaparezca del ranking de preocupaciones principales en el Estado, bien sea en forma de terrorismo o de secesionismo. Para bien o para mal, Euskal Herria ha dejado de protagonizar telediarios y primeras de diarios y ha pasado a un tercer plano. El propio desarrollo de las últimas elecciones y la proclamación de Iñigo Urkullu como lehendakari han recibido un trato de normalidad, parejo al de cualquier otro asunto de puro trámite informativo.

La táctica amable de la izquierda soberanista, insistiendo en el diálogo y el acuerdo y dejando a un lado cualquier motivo de crispación, ha contribuido a la configuración de un escenario más normalizado, a veces demasiado normalizado si tenemos en cuenta que buena parte de los contenidos de la Conferencia de Aiete siguen sin ser implementados por culpa de la cerrazón de Madrid.La solución al asunto presos sigue enquistada.

La paradoja con la que nos encontramos en este final de 2012 reside en que tras más de cuarenta años ocupando titulares, el tema vasco ya no vende como antes. Ha desaparecido de las primeras páginas. Una constatación en parte positiva, porque significa que hay menos tensión, pero a la vez negativa, porque el traslado a las páginas pares de las informaciones correspondientes a Euskal Herria nos elimina de la agenda principal.

La llegada de Iñigo Urkullu, con su proverbial gesto tranquilo, va a contribuir enormemente a profundizar el diagnóstico, ayudado por las distintas estrategias de la oposición, ninguna de ellas sobreactuada. La pregunta que cabe hacerse ante este panorama de perfil bajo es si no sería este el momento de aprovechar la grave crisis general que atraviesa el Estado español, para hacer leña del árbol caído y avanzar en el proceso soberanista. Lo que vaya ocurriendo en Catalunya va a marcar en buena medida el camino, especialmente al PNV, pero puede que dentro de unos años nos tengamos que arrepentir de no secundar el desafío soberanista catalán con un planteamiento complementario desde aquí.

2012/09/28

La transformación de Convergencia

Artur Mas es recibido en la plaza Sant Jaume
A veces, para ver más clara la situación propia es necesario ampliar el enfoque y observar situaciones ajenas. En la coyuntura que estamos atravesando se hace ineludible realizar una mirada sobre Catalunya, la parte de los países catalanes que hoy por hoy atesora una mayor conciencia nacional. Nadie puede ignorar que la resolución adoptada en su Parlament, en favor de una consulta sobre la autodeterminación, es un paso significativo en una dirección que supera con creces el autonomismo educado que lideró en su día el honorable Jordi Pujol.

La convocatoria de elecciones anticipadas en clave plebiscitaria, más el proyecto de consulta soberanista futura, han sido las consecuencias inmediatas de la gigantesca manifestación de la Diada y del portazo de Mariano Rajoy en Moncloa a la petición de concierto económico de Artur Mas.

De todos es sabido que los procesos históricos sufren inesperados cambios de ritmo, que el agua que estaba estancada en el embalse por treinta años puede desbravarse en pocos días si las condiciones así lo facilitan. Probablemente eso es lo que está ocurriendo en el Principat, dónde hasta los diputados del PSC se sienten confundidos y no saben cómo hacer frente de forma unida a la marea independentista que les desborda. Alguno, como Ernest Maragall, ha decidido pasarse a la nueva mayoría, rompiendo la disciplina de voto y declarando su total desacuerdo con la posición de Rubalcaba.

Descontada la postura de ERC y Solidaritat, lo que más llama la atención es el paso adelante dado por Convergencia Democrática y. en menor medida, por la Unió de Duran i Lleida. El partido de Mas parece haber resuelto su encrucijada en favor del soberanismo, de un salto cualitativo en el reconocimiento internacional de la realidad nacional catalana.

Este cambio, liderado por un político que hasta ahora había dado incontables muestras de mesura, sorprende a un observador no catalán. Posiblemente, en el seno de los hogares de Catalunya, no habrá habido sorpresa alguna, dado el hartazgo existente respecto a la posición de cerrazón de Madrid. Es evidente que desde el cepillado del Nou Estatut, el recurso del PP ante el TC y el dictamen de éste órgano, a la leña acumulada sólo le hacía falta acercarle una cerilla en forma de Diada multitudinaria.

He sido tradicionalmente escéptico sobre las posibilidades de contemplar una Catalunya Lliure en el concierto europeo. Y digo he sido, porque en este momento ya no lo soy. La palabra que más se repite en los medios digitales catalanes es independencia, y eso quiere decir que la etapa de la autonomía se da oficialmente por concluida.

Nunca pensé que Convergencia fuese capaz de pilotar un proceso soberanista, ya que habrían tenido que ser ERC y el independentismo histórico quienes realizasen tal labor. Sin embargo, los continuos errores de los republicanos han puesto en bandeja a Mas la posibilidad de pasar a la historia como el líder que llevó a Catalunya a los umbrales de su soberanía.

Las diferencias de Catalunya con Euskal Herria son numerosas en muchos ámbitos, pero si la situación social y el empuje de los movimientos sociales, en este caso liderados por la Assemblea Nacional Catalana, han conseguido variar el rumbo de la política conciliadora de CiU y ponerla al servicio del soberanismo, nadie puede descartar que en nuestro país pueda ocurrir algo similar con el PNV. No es muy probable, visto lo visto, pero si a mí me dicen hace tres meses que Mas iba a ser recibido a su vuelta de Madrid con gritos de independencia, como líder de un país en marcha, las carcajadas se hubieran oído en las Filipinas.

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