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2020/07/13

Ganó la abstención

Ayer hubo elecciones autonómicas en la CAPV. Los portavoces de las distintas formaciones políticas resuelven el asunto en dos líneas, lamentándose de la baja participación, y acto seguido pasan a valorar los resultados de su partido, que siempre tienen algún aspecto positivo que destacar. El PNV, que ha bajado en votos absolutos (-48.739), ha crecido en escaños. EH Bildu celebra haber subido de votos con tan alta abstención, orillando el que hayan vuelto a quedar segunda, a distancia de los vencedores. El PSE-EE dirá que han subido un escaño, pese a las dificultades. Elkarrekin Podemos, que se han estrellado y se acordarán de Pili Zabala, sostiene que hay base para trabajar. El PP+CS dice que son el aglutinante principal del centro derecha constitucionalista y, por último Vox, que a pesar de que no han tenido libertad para actuar, han logrado un escaño. Todo menos reconocer que de los 1.718.318 votantes inscritos en el censo, un total de 809.990 se quedaron ayer en casa. En la práctica cinco de cada diez votantes decidieron no participar en los comicios.

eitb.eus
Sostiene algún analista que al haberse conseguido superar el listón del 50% de participación, las elecciones se ven legitimadas y los resultados van a misa. Es verdad que los abstencionistas saben perfectamente que su decisión no se va a tener en cuenta en ningún foro. Pero también es cierto que unas elecciones autonómicas en las que casi la mitad de los electores pasan de las mismas y no acuden a los colegios electorales, pueden ser cuestionadas políticamente, aunque legalmente sean impecables de todo punto. 

2012/12/17

Dios salve al lehendakari

Urkullu jura su cargo en Gernika. www.noticiasdealava.com
Iñigo Urkullu Rentería, encartado de Irauregi-Alonsotegi, es el nuevo lehendakari de la CAPV, la entidad administrativa que, según Joseba Egibar, reúne a tres de cada cuatro ciudadanos vascos. Es curioso que los tres últimos inquilinos de Ajuria Enea hayan nacido en municipios relativamente cercanos. Entre Laudio, Portugalete y Alonsotegi no hay grandes distancias, porque las tres localidades pertenecen a la zona de influencia de Bilbao, la auténtica capital vasca.

Dejado ese pequeño apunte geográfico, habrá que señalar que la tarea a la que se enfrenta es muy complicada. Lo mejor será, como cantaban hace ya treinta años los inolvidables Derribos Arias, que Dios salve al lehendakari, porque falta le va a hacer. Tres son las cuestiones centrales que pretende atacar Urkullu: la crisis económica, la normalización política y el nuevo estatus para la CAPV.

Tiempo habrá para profundizar en las tres vertientes. Ahora lo que urge es plantear soluciones alternativas frente a ellas. Por el momento, no las conocemos. Más allá de alguna reducción de la Administración autonómica (debería comenzar por la Ertzaintza) y del latiguillo de que no hará experimentos en Economía, poco nos ha adelantado el nuevo lehendakari. Bueno, algo si. Que los temas importantes se deben tratar en el Parlamento y no en foros ajenos o que lo del nuevo estatus lo fecha para 2015.

Uno quiere abordar la crítica al nuevo lehendakari y su Gobierno con talante conciliador, más que nada por tratarse de un encartado. Pero la verdad es que pocos asideros nos está dejando para formular propuestas en positivo. En primer lugar, es cierto que el PNV fue el partido más votado, pero quedó muy lejos de la mayoría absoluta. Las opciones para alcanzar acuerdos, la palabra más repetida por Urkullu en sus intevenciones, se reducen al PSE-EE y EH-Bildu, en el sentido de que con esos grupos lograría una cómoda posición en la cámara. La tercera opción es un acuerdo con el PP que implique a Rajoy en ciertos temas de calado. No parece muy probable.

Por otro lado, las declaraciones de Egibar y Ortuzar, previsible nuevo hombre fuerte del partido, en relación a EH Bildu no ofrecen muchas opciones al pacto. Las intervenciones de Laura Mintegi y Julen Arzuaga, tampoco.

Al final, como casi siempre, queda la opción del PSE. Una opción difícil, tras el reciente paso (desastroso) de Patxi López y su equipo por el Gobierno. En todo caso, a priori se antoja como la más factible.

Urkullu, rememorando a Bartleby el escribiente, el entrañable personaje de Melville, entonaría al ser preguntado sobre la oprtunidad de ese pacto con el PSE: Preferiría no hacerlo. Estamos de acuerdo en que lo preferiría, pero con 27 escaños, a once de la mayoría, algo tendrá que hacer el político encartado para poner en marcha sus proyectos, si es que los tiene.

2012/10/22

Un cierto sabor a rancio

Foto: www.cadenaser.com
Los resultados de las elecciones al parlamento de la CAPV nos han impregnado un cierto sabor a rancio. Una sensación de que esto ya lo teníamos visto y de que los votantes, el grueso de los votantes mejor dicho, optan por papeletas conservadoras a la hora de enfrentar situaciones de crisis. Y si existe una papeleta conservadora, en el sentido de que está identificada con las esencias del alma de este país, esa es la papeleta de EAJ-PNV.

No quiero decir que votar al PNV sea un ejercicio de conservadurismo en el sentido político convencional del término, ya que se trata de un partido más bien centrista en lo social, aunque aliado de los poderes económicos. Utilizo el término conservador en el sentido de no variar las grandes claves institucionales de la Comunidad Autónoma del País Vasco.

Sería necesario poseer datos más precisos para redondear un análisis en profundidad sobre el trasvase de votos, pero todo parece indicar que una franja de votantes habituales de PSOE y PP han decidido en esta ocasión otorgarle su confianza a Iñigo Urkullu, para que gestione estos nuevos tiempos politicos con su proverbial mesura y discrección. Probablemente será una pequeña franja de votantes, pero lo suficientemente efectiva para contribuir a elevar un dique que remanse las revueltas aguas que venía llevando Bildu/Amaiur al escenario político vasco.

El PNV, que ha perdido tres escaños desde las últimas elecciones, aparece como el gran triunfador de la jornada, pese a quedarse a once paralmentarios de la mayoría absoluta. Lo que ocurre es que los números de los demás grupos no dan para poner en marcha ninguna alternativa mínimamente coherente, al menos a día de hoy. Urkullu gobernará en minoría y tan solo EH Bildu está en condiciones de plantearle una oposición con fundamento. El PSOE se encuentra en la posición más débil en décadas y al PP le conviene mantener al Gobierno Vasco sobre aguas tranquilas, para evitar una contaminación a la catalana.

Queda por ver dónde pondrá el acento el Ejecutivo jeltzale, si se centrará en exclusiva en gestionar la crisis económica, sacando a la luz los supuestos agujeros contables de sus antecesores, o si tendrá alguna voluntad de colocar a Euskal Herria en el mapa de las naciones europeas sin Estado que aspiran a la soberanía, mapa en el que en las últimas semanas se ha unido Catalunya a Escocia y Flandes. En un principio, estimo que Urkullu y su partido no se van a entusiasmar con el órdago de Mas y preferirán un perfil más bajo para sus aspiraciones en el ámbito nacional.

Otra lectura interesante es la que concierne al desgaste político que ha podido sufrir la coalición soberanista en Gipuzkoa y especialmente en Donostia. La sensible ventaja que atesoraba frente al PNV se ha esfumado en el territorio, y en la capital ha sido superada en votos de largo por el PNV y con un pequeño margen por el PSOE. A ese desgaste relativo ha podido contribuir la troika opositora conformada por PNV.PSOE-PP en Diputación y Ayuntamiento, así como el ruido mediático anti-Bildu que han exacerbado algunos medios de comunicación guipuzcoanos. En todo caso, era de esperar, si bien es posible llevar a cabo una política de comunicación de ambas instituciones más incisiva, explicando sin remilgos a la población el por qué de las medidas que se vienen adoptando.

En el haber de EH Bildu hay que destacar el sorprendente resultado obtenido en el territorio alavés, donde su sensible subida de votos, unida al desplome de PP y PSOE, la convierten en segunda fuerza política del territorio, por detrás del PNV, que logra un muy buen resultado. La pujanza de EHB queda un tanto deslucida en el caso de Gasteiz, al ser cuarta fuerza, pero, eso sí, a menos de 3.500 votos de la primera.

Los pinchazos de EH Bildu en las capitales son evidentes, aunque unos más que otros. En el territorio vizcaino la coalición ha logrado una meritoria segunda posición, ahora bien a más de cien mil votos del PNV, distancia que se entiende examinando los datos de Bilbao, ciudad en la que los soberanistas son cuarta fuerza, detrás incluso del PP y a nada menos que 37.000 votos del partido vencedor, el intocable PNV.

Para terminar por hoy con estas nuevas elecciones, conviene señalar el desastre acontecido con las tres listas de izquierda que se han presentado divididas, aunque tengan orígenes similares. IU-Ezker Anitza, Ezker Batua y Equo han cosechado un total de 59.000 sufragios, muy por encima de los 21.000 de UPyD, pero las guerras cainitas que han protagonizado las dos primeras listas, ya que el proyecto de Equo es cosa aparte, han enviado todos esos apoyos a la papelera, ya que no han logrado ningún representante en el parlamento. Cuando el desgaste y la debilidad del PSOE es enorme, no han sabido aprovecharlo, al revés de lo acontecido en Galicia con la exitosa coalición entre nacionalistas e IU que ha logrado 9 diputados, superando de ese modo al histórico Bloque.

 
Estekak:

2012/07/31

Teoría del descuento

Justo cuando estaba preparando la maleta para iniciar mi periodo de vacaciones ferragosteñas, recibo un e-mail de mi querido amigo el profesor del departamento de Geografía de la University of Western Ontario, Sterling McGray. Es un honor que siga en contacto conmigo, aunque la verdad es que me prometió intervenir con asiduidad en el pasado 2011 y hace más de año y medio desde su última contribución, allá por diciembre de 2010.

Me repite, no sé si creerle, que sigue trabajando en aquel famoso estudio sobre "La viabilidad de la independencia de Escocia respecto de Inglaterra". Voluminoso trabajo, me temo, de cuyo resumen espero recibir algún día noticias.

Pero vayamos al grano. El profesor McGray no suele dar puntada sin hilo y aunque no conozco las fuentes autóctonas de que dispone, le veo muy bien informado de todos los acontecimientos que se han venido produciendo en estos meses. Especialmente de todo lo relativo al cese de la actividad armada de la organización clandestina ETA, que él se empecina en calificar de nacionalista.

McGray comienza su correo manifestando su estupor por las reacciones habidas al histórico anuncio de ETA. Opina que una noticia tan esperada no puede ser acogida con tanta frialdad, en especial por la dirección del Partido Popular. Su argumento no es muy original, a pesar de tratarse de un australiano que reside en Canadá, ya que quiere explicar la actitud del PP en base a un interés soterrado de que las cosas no cambien, es decir, de que ETA hubiera seguido en las andadas.

No coincido con la postura de McGray. Creo que la inmensa mayoría de dirigentes y militantes del PP se han alegrado del anuncio. Otra cosa es que el interés político les impida expresarlo abiertamente. La política es un teatro en el que cada personaje debe interpretar su papel y el que le corresponde al partido de Rajoy es el de la firmeza. McGray, a este respecto, saca a relucir la teoría del descuento. Me explico. Dice el profesor que las sucesivas decisiones que han ido tomando las organizaciones de la izquierda abertzale, incluida ETA, estaban ya descontadas de antemano por el Gobierno.

Sería un poco como en los mercados bursátiles. Ocurre que el BCE rebaja el tipo de interés y la bolsa baja. Entonces los analistas lo argumentan. Es obvio que la medida es un claro incentivo para que se invierta en bolsa, pero resulta que estaba descontada por los mercados. Todo el mundo sabía que el BCE no tenía otro remedio y que la bajada se iba a producir, sí ó sí. Augura McGray que futuras entregas de armas serán recibidas con la misma estrategia, para restarles valor.

Puede que McGray lleve razón y que quienes vivimos aquí, en medio de la marabunta, no sepamos leer con nitidez los acontecimientos que se van sucediendo. El profesor, que en el caso español no aprecia separación entre los poderes ejecutivo y judicial, debido a una larga tradición carpetovetónica y a la falta de una verdadera revolución burguesa en el Estado, estima que se están dando innegables avances en el terreno jurídico-político. Me cita la sentencia del Tribunal de Estrasburgo sobre la llamada "Doctrina Parot" o la admisión del recurso de Sortu por parte del Tribunal Constitucional, lo que ha supuesto su inmediata legalización. Se olvida, o no lo quiere mencionar, lo ocurrido con el llamado "Caso Bateragune" o con el no fin de la dispersión de los presos vascos, que continúan encarcelados a cientos de kilómetros de su patria. Él sabrá.

Por el contrario, concede suma importancia al asunto de la reducción de escoltas, ayudado por la situación de crisis galopante en lo económico. Incide en que habrá que observar con lupa la posible disminución de efectivos policiales acantonados en Euskal Herria. Le prometo que así lo haremos.

Para terminar, McGray, que me consta tiene buenos contactos en Sabin Etxea, echa un jarro de agua fría a las expectativas electorales de la coalición soberanista EH Bildu. Cree que obtendrá unos magníficos resultados, pero que la insistencia desde muchos medios en hablar de una hipotética victoria, llevará a parte de su base social a contraer una cierta decepción. McGray insiste en que la candidatura de Iñigo Urkullu, del que alaba su patriotismo -al no dejar a Nafarroa Garaia olvidada a su suerte, como algunos de sus predecesores en el EBB-, va a concitar el voto útil de ciertos sectores que suelen votar a PP o PSOE y que van a entender el apoyo a la candidatura jeltzale como el único modo de frenar la imparable escalada de lo que ellos consideran una ETA sin metralletas, o sea, Bildu.

El e-mail del profesor McGray, que no menciona para nada el sorprendente hallazgo de un hacha del año 1500, de supuesto origen vasco, en un yacimiento arqueológico relativamente cercano a su lugar de residencia, concluye deseándome unas provechosas vacaciones, deseo que traslado a todos aquellos que tienen la paciencia de acercarse hasta este blog, aunque sea de vez en cuando. De parte del profesor McGray, y del mío propio, que ustedes las disfruten en la medida en que la crisis se lo permita. 

2012/07/11

En la duda, con Madrid

Da la impresión de que el gabinete de crisis de Sabin Etxea tiene sobre la mesa encuestas muy preocupantes. Es la única explicación para que líderes del partido jeltzale se animen a arremeter contra la izquierda abertzale como si se tratase del mismo demonio. Ya en tiempos de Arzalluz se hablaba en esos círculos de la Albania del Cantábrico como proyecto de la entonces Herri Batasuna. Ahora se tacha de estalinistas y marxistas a los de la izquierda abertzale y se hacen distingos entre Bildu y ésta. En Bildu hay buena gente, por supuesto, pero los malos de la IA van a acabar acaparándolo todo.

Con estos juegos florales, Urkullu y Egibar, Egibar y Urkullu, tratan de enmascarar su verdadera estrategia política. Una estrategia que pasa en este momento por desgastar a la izquierda soberanista y para ese fin supremo no hacen ascos a aliarse con el PP, un partido nada sospechoso de estalinista ni de marxista, como el propio PNV.

Desde amplios sectores de la izquierda abertzale se ha propiciado históricamente la necesidad de una conjunción de intereses entre los jeltzales y la propia IA. Ahí están los intentos encabezados por Txillardegi, Telesforo de Monzón o la Declaración de Bergara, intentos buenistas que nunca han llegado a Maltzaga. La tesis de que existen bases sanas en el partido jeltzale es cierta. Otra cosa es que esas bases se animen a dar el salto, cuestión harto dudosa.

Y es que resulta que la dirección de ese conglomerado nacionalista, siempre que afronta una encrucijada, acaba por mirar hacia Madrid, dejando en la estacada a quien le propone, con buena fe, una colaboración estratégica en el camino hacia el reconocimiento efectivo del derecho a decidir. Habrá que volver a recordarles, por si alguien lo ha olvidado por Alonsotegi, que Juan José Ibarretxe fue lehendakari de la CAPV gracias a los votos de los estalinistas de la IA, y que cuando ésta fue proscrita por la metrópoli, el contubernio PP-PSOE accedió a Ajuria Enea sin mayor problema.

Las pequeñas encrucijadas de estos últimos tiempos nos indican el camino que puede recorrer el PNV. En el asunto de Kutxabank, con el PP; en el asunto de la incineradora, las basuras y Alduntzin, con el PP y el PSOE; en el asunto de las relaciones privilegiadas, con Rajoy; en el asunto de la paz y la convivencia, con PP y PSOE... Podríamos seguir, pero no merece la pena.

En Sabin Etxea tienen una sola preocupación: que EH Bildu no les sobrepase en votos en las próximas elecciones al parlamento de la CAPV. Lo demás, la crisis económica, la construcción de la paz, los líos entre Urrutia y Bielsa, han pasado a un segundo plano. Saben que el sorpasso en el ámbito de las formaciones de obediencia vasca es posible. Que puede llegar en estos comicios o en los siguientes. Para evitarlo no van a escatimar medios, ya sea agitando el espantajo comunista o blandiendo la gastada tesis de Egibar de que ellos siempre tienen razón, tanto en 1975 como en la actualidad. Y es que a quien tiene a su lado la invocación del Señor de las Alturas y de las Leyes Viejas no le debe hacer falta contar los votos, por ejemplo los cosechados últimamente en Gipuzkoa.

2012/05/21

Urkullu, el único candidato posible

Iñiko Urkullu
El Euskadi Buru Batzar del PNV ha designado a Iñigo Urkullu candidato a lehendakari. El nombramiento, que no ha sorprendido a casi nadie, confirma que todas las reglas tienen una excepción y por segunda vez en ese partido un presidente de la ejecutiva nacional aspira al máximo cargo institucional de la CAPV. En caso de acceder al mismo, deberá renunciar a su puesto en el EBB.

En un partido serio como el PNV, tener que forzar los estatutos de esa forma sólo puede deberse a causa mayor: el de Alonsotegi (Enkarterriak) era el único candidato posible. Sobre todo tras la renuncia expresa, por escrito, que había firmado el anterior candidato Juan José Ibarretxe.

El nombramiento ha sido por unanimidad y en la comisión delegada para tal fin estaba presente Joseba Egibar, lo que despeja las dudas sobre la verdadera posición política del presunto líder del sector independentista del partido. A la hora de la verdad, lo primero es lo primero, y aunque Ibarretxe se mantendrá en el incosnciente colectivo de ese sector virtual como el candidato óptimo, lo cierto es que la realidad es la que es. No está el momento político para aventuras, habrá pensado Egibar.

Respecto a las perspectivas electorales cara a los próximos comicios, que presumiblemente se celebrarán en noviembre, la candidatura de Urkullu ofrece varias derivadas. La primera es que es el candidato tendrá graves dificultades para rebañar votos en el entorno más tibio de Amaiur. Para ese cometido el candidato ideal hubiera sido, sin duda, Ibarretxe.

Sin embargo, ante un futuro escenario parlamentario en el que la izquierda soberanista puede pujar por el primer puesto electoral, Urkullu ofrece un perfil político que no produce rechazo en ámbitos autonomistas del PP y el PSOE. Es decir, que aquellos electores que deseen impedir un triunfo de la izquierda soberanista, pueden ver en Urkullu el dique de contención para evitar una hipótesis que sitúan como el mayor de los males. De alguna manera, sería considerar a la candidatura de Urkullu como el único freno al temido triunfo soberanista de izquierdas. Una especie de voto útil contra el independentismo en crecimiento. 


2011/11/22

Sobre el sorpasso

Iñigo Urkullu
El término sorpasso se refiere históricamente a la posibilidad, nunca concretada, de que el extinto PCI (Partido Comunista Italiano) superase en las urnas a la vieja Democracia Cristiana (DC) y accediese al gobierno de la República. El presidente del PNV dice en la prensa que no ha habido sorpasso, en referencia a que Amaiur no ha superado (en votos) a su partido. Sería un tema a discutir, ya que depende de si se miden los votos en Hego Euskal Herria o en la CAPV, y si se suman o no los correspondientes a Geroa Bai, coalición en la que participa EAJ.

Pero no voy a centrar este comentario en una disputa entre número de votos o de escaños, sino en que la afirmación de Iñigo Urkullu denota que en su subconsciente anidaba ese temor y que solo al ver las cifras se ha sentido aliviado. Yo, personalmente, me alegro de que el presidente jelkide se sienta menos nervioso que lo que demostró a lo largo de la campaña.

Y es que leyendo a comentaristas cercanos al PNV, en periódicos y blogs, llega uno a la conclusión de que quienes están obsesionados por la hegemonía abertzale son ellos y no los socios de Amaiur. Creo que la situación resultante, en la que Amaiur dispone de 7 diputados y el PNV de 5 (+1), es irrelevante. Como decia ayer, lo importante es que de 23 diputados a Cortes españolas dilucidados en Hego Euskal Herria, 13 son de obediencia vasca (o navarra) y 10 de obediencia estatal, los 5 de PP-UPN y los otros 5 del PSOE. Una mayoría en la representación que no se había dado en los últimos 35 años.

Habrá que recordar a estos comentaristas que la prioridad actual de la izquierda soberanista e independentista no es arrebatar la hegemonía al PNV, sino encauzar el proceso politico y avanzar hacia la concreción del derecho a decidir del pueblo vasco. Para ello es necesario reunir a las fuerzas dispersas y ponerlas en valor, como se ha hecho mediante Bildu en las municipales y Amaiur en las estatales. Y que como segundo estadio llegará el entendimiento estratégico con EAJ-PNV, en reclamación de ese derecho a decidir que en su día llevó el lehendakari Ibarretxe a Madrid.

Por lo tanto, el sorpasso que interesa es este. Un sorpasso en el que las fuerzas abertzales superen con nitidez a las estatales. Un sorpasso que aglutine, que sume y que ilusione a la inmensa mayoría de los ciudadanos de este país. Y para que ese momento llegue, más temprano que tarde, hay mucho trabajo por hacer. Hay que convencer, con argumentos, a muchos y a muchas, en las grandes ciudades, en Erribera, en Errioxa y en tantos sitios donde aún hay terreno para crecer.

Los proyectos económicos y sociales de PNV y Amaiur son diferentes. Las prioridades de uno y otros divergen en el día a día, en la fiscalidad, en las grandes infraestructuras, en muchas cuestiones. Hay que hacer una lista conjunta de discrepancias, reconocerlas y pactarlas. Para seguidamente poner manos a la obra en la tarea de abrir un espacio soberano en el mapa de Europa a una nación llamada Euskal Herria (o Euskadi), como más le guste a la mayoría.

    Estekak:

  • El PNV, Amaiur y la falsedad matemática - Iñaki Iriondo [gara.net]

2011/11/11

A Urkullu no le gustan las encuestas

Se podrán decir muchas cosas sobre Iñigo Urkullu, actual presidente del EBB de EAJ-PNV, pero nadie podrá acusarle de ser un político mal informado. Su relación con internet viene de lejos y siempre sabe reaccionar a tiempo de las noticias que van sucediéndose. Nunca le pillarán en renuncio.

Estos son días de encuestas, por aquello de que hay elecciones el próximo día 20. Urkullu ha debido leer con mucha atención la del CIS, la del Gobierno Vasco, la de Gizaker, la de Cies y hasta las suyas propias, que seguro que las tiene. Todas ellas coinciden, aparte de los empates técnicos que se lanzan al aire para despistar, en que los resultados de su partido son manifiestamente mejorables. Vamos, que ganar, lo que se dice ganar, solo en Bizkaia.

La constatación preocupa, y mucho, al máximo dirigente jelkide. Y se le nota. En su sitio durante la Conferencia de Aiete y ante el anuncio de ETA; descolocado ante la entrevista que hoy publica "Gara". Mientras el ministro del Interior, Antonio Camacho, la saluda como una reafirmación de la voluntad de la organización por acabar con la lucha armada, Urkullu desbarra hablando de que es "una aberración democrática, política y ética". ¿Se referirá a la misma entrevista?

Hace unos días comentábamos los deslices de algunos titulares del diario de cabecera de Urkullu, empeñado en amargar el desayuno a sus lectores con noticias sobre escisiones y vueltas a las andadas. Ahora es el propio Urkullu el que muestra cierto nerviosismo, cuando podía haber recurrido, como Rajoy, al tópico de no hacerles la campaña a los de siempre. Debería estar más tranquilo el líder jelkide, y confiar más en el poder de seducción de Josu Erkoreka, empeñado en ligar a Amaiur con el Opus, que esa es otra. Por cierto, ¿a qué se refiere con lo de la capucha blanca?

2010/11/02

¿Escépticos o miedosos?

Iñigo Urkullu y Josu Erkoreka, dirigentes de EAJ-PNV
Nos llega por varios medios el mismo soniquete: "Me cuesta creer que ETA vaya  a echar la persiana". Dos de los principales portavoces del mismo han sido Ramón Jáuregui, nuevo ministro español de la Presidencia y ex Delegado del Gobierno en la CAPV en tiempos de los GAL; e Iñigo Urkullu, actual presidente del PNV. ¿Por qué coinciden en el análisis y en el momento de expresarlo estos dos personajes? ¿Habrán almorzado juntos un día de estos?

El caso es que el proceso político al que estamos asistiendo no es gratuito para nadie. Unos agentes sacarán mayor provecho de los cambios, mientras que otros quedarán arrinconados o a verlas venir. Es algo consustancial a las grandes batallas políticas y ésta lo es, sin duda.

Todos sabemos que en el mapa político vasco interactúan cuatro grandes corrientes. La derecha estatalista (PP, UPN, UMP, MoDem), la izquierda estatalista (PSE, PSN, IU, PSF, PCF), la derecha vasca (PNV, H1!) y la izquierda abertzale (ex Batasuna, Aralar, EA, AB). Es un tablero difícil de gestionar hasta el momento y lo será aún más en el futuro, con un desbloqueo de las posibles alianzas a realizar.

Ahora mismo, el PSOE es aliado en la CAV y la CFN de la derecha, en una apuesta por reducir la fiebre soberanista que padece la población vasca. Se trata de una decisión de Estado, que ha intentado reducir la influencia política y social del nacionalismo institucional y enviar a las catacumbas a la izquierda independentista.

El cambio de paradigma que está construyendo en estos meses esa izquierda independentista, con la prevalencia de las vías políticas y democráticas, mediante una iniciativa unilateral no negociable, ha logrado paralizar ese proyecto y es probable que lo arruine a medio plazo. La mejor constatación de que esto es así reside en las nuevas relaciones adoptadas entre el Gobierno de España y el PNV, que han fructificado en pactos presupuestarios y en el desatasco de competencias estatutarias, así como en un intercambio de informaciones [y actitudes] respecto al proceso político vasco.

De ese intercambio de informaciones, protagonizado por Urkullu y Erkoreka de un lado y Rubalcaba y Jáuregui por el otro, se extrae la puesta en página de noticias y entrevistas en las que ambos agentes coinciden en su análisis sobre la evolución a futuro de la organización clandestina ETA.

Tanto unos como otros atestiguan su escepticismo, intentando enfriar el clima encendido por tantas portadas de periódico en estas semanas. Pero esa posición escéptica en lo público no tiene porque coincidir con la misma postura en lo privado. Rubalcaba y Jáuregui han dado muestra, en su dilatada carrera política, de poseer sobrados conocimientos sobre las coaclas del Estado. Esas enseñanzas, como caminar en bicicleta, nunca se olvidan. Es evidente que ni Urkullu ni Erkoreka gozan de la misma experiencia y que se encuentran en desventaja a la hora de sopesar estrategias. Puede que, una vez más, hayan sido objeto de una maniobra envolvente. Aún es pronto para confirmarlo.

En todo caso, existe otro importante motivo para que ambas corrientes adopten esa coincidente postura escéptica. Su irrefrenable miedo a perder poder político en este país. La mera hipótesis de que en las próximas elecciones exista una opción legal independentista, con posibilidades de éxito, les llena de zozobra. Habrá que contar con esa nueva variable de ahora en adelante.

2010/09/28

Le levedad política de Urkullu

Iñigo Urkullu, presidente del EBB de EAJ-PNV.


Como lo prometido es deuda, abordo con más espacio los últimos episodios protagonizados por Iñigo Urkullu y su partido, una formación con la que hay que contar, se quiera o no, a la hora de cambiar el escenario político vasco. En su reiterada búsqueda de la centralidad, el PNV puede quedarse en terreno de nadie. Hace Urkullu un ofrecimiento, interesado, como interlocutor multilateral. Se enorgullece de poder hablar con tirios y troyanos, pero en esa misma autodefinición, se retrata.

Hace ya muchos años que el PNV dejó de ser la vanguardia de la lucha de liberación nacional de Euskal Herria. Hace tantos años que nadie se acuerda, salvo algunos historiadores. Pero hay que decir que hubo un tiempo, lejano y recóndito, en que sí que lo fue. Luego ocurrió que unos jóvenes nacionalistas entendieron que aquella vieja herramienta, creada por los hermanos Arana Goiri, había quedado obsoleta, y fundaron Euskadi Ta Askatasuna (ETA). El nuevo movimiento ha dado lugar a lo largo de más de cincuenta años a múltiples organizaciones, grupos, asociaciones e iniciativas de todo tipo, que han ido conformando un espacio político relevante y decisorio en el país. Un espacio que está en fase de reconstrucción o redefinición, como lo demuestra el Acuerdo de Gernika. Y ese espacio, viejo y nuevo a la vez, es temido por el Euskadi Buru Batzar. Muy temido.

Los posicionamientos que Urkullu y su partido [salvo excepciones significativas como Markel Olano] están escenificando estas semanas, tras el anuncio del cese de acciones ofensivas por parte de ETA, responden en buena medida a ese temor. La dirección del PNV sabe que la apuesta que ahora encabeza Rufi Etxeberria es sólida, que no tiene vuelta atrás. Y entiende que, en un nuevo escenario a crear, la izquierda independentista/soberanista tiene un importante papel que jugar en este país. Probablemente mayor que el que pueda jugar el PNV.

Es por ello que por un lado Urkullu se posiciona junto a PSOE y PP en el "no es suficiente" y "el único comunicado válido de la banda es la disolución y la entrega de armas", pero a renglón seguido plantea una supuesta iniciativa multilateral, denominada "Ados", que dibuja, con otros aditamentos, una especie de Plan de Ajuria Enea bis. Las gentes de Sabin Etxea no quieren aportar al proceso soberanista ni apostar fuerte por la liberación nacional, puesto que están cómodos con la transferencia de las políticas activas de empleo y otras menudencias estatutarias. No se dan por enterados de que ELA y el propio Ibarretxe, con su famoso plan, han procedido hace tiempo al entierro del Estatuto. Pero al mismo tiempo quieren visualizar que no son lo mismo que PSOE y PP, que están dispuestos a hablar con la izquierda abertzale y "liderar", como fuerza mayoritaria en la CAPV, una especie de proceso de paz de la señorita Pepis.

La posición adoptada por Urkullu, asumida de facto por Egibar y su sector, es decepcionante y refleja la levedad político de un presidente, que ni siquiera posee la habilidad dialéctica de su mentor Josu Jon Imaz. Acostumbran los hombres y mujeres del PNV a sacar a pasear la figura histórica de José Antonio Agirre, como ejemplo de lehendakari comprometido con su pueblo. Desde el respeto que profeso al personaje, que no admiración política, me pregunto si puede existir alguien en el seno del PNV que pueda pensar que Agirre, de estar ahora al frente del partido, mantendría la posición meliflua y tibia que defiende Urkullu.

2010/07/18

El Sur también existe

La decisión del Banco de España de adjudicar a Bilbao Bizkaia Kutxa (BBK) los restos del naufragio de CajaSur, entidad cordobesa en quiebra, regida hasta ahora por la iglesia católica, supone la confirmación fehaciente de la vocación estatal española de la corriente empresarial que convive en el seno del PNV. Una corriente poderosa que tiene conexiones directas con el Partido Popular, como se desprende de la última entrevista entre Rajoy y Urkullu. Probablemente en esa entrevista se hablaría, entre otras cosas, de la operación CajaSur, tan bien acogida por los dirigentes vascos del PP.

No me voy a detener en la lógica económica de la operación, que la tiene desde un punto de vista exclusivamente financiero, sino que me voy a ceñir a las derivadas políticas de la misma. La reconversión del mapa financiero estatal es un hecho incontestable, especialmente en el caso de las cajas de ahorro. De las 45 cajas existentes antes del inicio de la crisis financiera, van a quedar apenas una docena, gracias a la confluencia en grupos, bajo la figura de las SIP, las conocidas como "fusiones frías", basadas en una ficha bancaria que reúna buena parte de la actividad financiera de cada grupo. aunque salvando las marcas regionales y las respectivas obras sociales. Paralelamente se da una reforma de la ley, que supone el primer paso para la paulatina privatización de estas entidades de ahorro.

Como decía, el capítulo CajaSur era el tercer intento de la caja vizcaina por crecer a base de la adquisión de otra caja española. Antes lo intentó con Caja Castilla La Mancha (CCM) y Caja Mediterráneo (CAM), pero no lo consiguió por diversos factores, entre ellos el rechazo local a un socio nacionalistas vasco. En esta ocasión, pese a la oposición del PSOE de Andalucía, que quería construir una gran caja andaluza con Unicaja, Cajasol y CajaSur, la BBK se ha llevado el gato al agua, al ser la oferta que menos dinero solicitaba al FROB, 392 millones, por los 1.000 que pedía Unicaja, la otra oferta finalista. 

Arrinconada la opción de una fusión con las cajas de ahorro de Gipuzkoa y Araba (lo de la CAN ni se plantea), BBK parece estar interesada en continuar en su camino de crecimiento a base de adquisiciones, en cuanto se le presente alguna oportunidad interesante. Entre medio se ha desprendido de su participación defensiva en el Banco Guipuzcoano, que ha sido entregado al Banco Sabadell, reduciendo aún más la capacidad financiera propia de nuestro país.

Mario Fernández, hombre del PNV que proviene profesionalmente del BBVA, puede que sea una persona de ideología nacionalista vasca. No lo pongo en duda. Ahora bien, la caja que dirige actúa como si no lo fuera, siempre pensando en el mercado español y renunciando a fortalecer el espacio socio-económico vasco. La presencia de BKK en los territorios de Iparralde es nula y en Nafarroa Garaia meramente testimonial. Algunas de sus principales inversiones industriales están depositadas en multinacionales españolas y su contribución al desarrollo del tejido productivo vasco va a ser cada día menor, debido a las necesidades de atender otros frentes abiertos, como en este caso el andaluz.

Se quiera o no reconocer, los intereses económicos del PNV, de su sector empresarial, están claramente centrados en el mercado español. No existe ningún movimiento que nos permita pensar en una internacionalización coherente, con desembarcos en otros mercados. como el portugués o francés. Al revés, como pasa con algún potente grupo de distribución de marca vasca, cada día son más sus lazos con el estado español.

Si se tratase de una empresa privada al uso, no se podría poner ninguna objeción a esa decisión, pero como BBK sigue estándo controlada por las instituciones públicas vizcainas, concretamente por el PNV, es necesario decir con claridad a la ciudadanía en qué consiste la apuesta económica de futuro de este importante actor político vasco. Una apuesta que, hoy por hoy, pasa por reforzar sus lazos con España, arrinconando cualquier posibilidad de construir una gran entidad vasca de ahorro que atienda las necesidades de la población y de la pequeña y mediana empresa de todo el conjunto de Euskal Herria.

2009/05/04

Urkullu, vigilante jurado

El presidente del PNV sigue obsesionado con lo que ocurre debajo de la mesa. Ayer mismo volvió a terciar en el tema, al asegurar que su partido se mantendrá vigilante ante posibles maniobras entre el PSOE y la izquierda abertzale. Dice Iñigo Urkullu que el partido de Patxi López juega a dos bandas. Por un lado hace manitas con el PP de Basagoiti y por otro intenta entenderse con la izquierda abertzale de Otegi y compañía.

Y todo a raíz de unas declaraciones de Jesús Eguiguren en las que el presidente del PSE auguraba sonidos de paz para el año 2011. Como en ese año está previsto que se celebren elecciones municipales, el vigilante Urkullu ata cabos y viene a suponer que el plan consiste en lograr cierta distensión para que la IA se pueda presentar a dichos comicios.

En las pasadas elecciones el señor Urkullu sacó a colación la misma teoría, que a este paso puede acabar por convertirse en obsesión. Sería interesante la visita a un profesional del ramo. De nada. Ahora bien, y ya más en serio, resulta irritante, por no decir otra cosa, el empeño que tiene este hombre por ver fantasmas en todas partes. La pérdida de Ajuria Enea le ha debido de producir una especie de síndrome de soledad, al no ver en el horizonte ninguna posibilidad de pacto con nadie para regresar a dicho lugar, el paraíso perdido del nacionalismo institucional.

Urkullu viene a decir que la izquierda abertzale prefiere hablar con Eguiguren que con él. Idéntica tesis que la explicada en entrevista a "Deia" por el futurólogo y ex eurodiputado de HB, Txema Montero. El abogado de "mirada cristalina pero perspicaz", como lo define el entrevistador, afirma que el objetivo de la izquierda abertzale no es hacer una conjunción de fuerzas con el PNV, sino sustituirlo como líder del abertzalismo. Y tal vez lleve razón en ello.

Por cierto que Montero no se queda corto al ensalzar las virtudes de sus ex compañeros políticos, siempre y cuando realicen el preceptivo aterrizaje, aunque sea forzoso. Sostiene Montero que las gentes de la izquierda abertzale "tienen un brillante porvenir por su edad, porque acumulan un enorme capital adquirido de trabajo sindical, profesional, en la pequeña empresa e incluso en la propia administración, y porque tienen propuestas que encajan con una visión comunitarista que es fuerte en nuestro país".

Sin embargo, no parece compartir los objetivos de estos buenos chicos, ya que aconseja al PNV fijar de una vez sus máximos políticos, sugiriendo como modelo "la independencia dentro del Estado español", haciendo factible la famosa disposición adicional de la Constitución española relativa a los derechos históricos. Un ambicioso programa que no parece compartir Xabier Arzalluz, quien ha declarado al semanario catalán El Temps que si las cosas siguen así de mal, el nacionalismo habrá de tomar decisiones de calado, como la de no participar en elecciones españolas. Y lo dice un político que ha sido parlamentario en Madrid, se ha dado la mano con Aznar y nunca ha sostenido posiciones maximalistas. ¿Por qué ahora sí?


"El PSOE jugará con la paz..." - Declaraciones de Urkullu [eitb.com]
"La tarea de López..." - Entrevista de Humberto Unzueta a Txema Montero [deia.com]
"La izquierda abertzale no busca..." - Entrevista a Txema Montero [deia.com]
"El PNV se debe plantear...." - Declaraciones de Xabier Arzalluz [eltemps.net]

2007/12/09

¿Qué porcentaje necesita Urkullu?

El señor Iñigo Urkullu, flamante presidente de la ejecutiva del PNV, afirma en una entrevista al diario español "El País" (lo pongo así porque hay otros diarios con igual nombre) que con el 51% de votos a favor en una hipotética consulta no se resuelve el problema. Bien está saberlo.

Nos encontramos pues ante la famosa transversalidad, una teoría política que se basa en decir que debe haber acuerdo entre las dos caras de Euskal Herria, la nacionalista vasca y la nacionalista española. Lo curioso es que la invalidez del 51% aquí no se aplica, por ejemplo, en Venezuela, donde la reforma constitucional del presidente Chavez ha sido tumbada con un raquítico 50,6%. ¿En qué quedamos? ¿Alguien se ha rasgado las vestiduras por ello?

Puedo entender que sería beneficioso alcanzar un acuerdo satisfactorio que fuera refrendado por el 75% de los ciudadanos. Por supuesto, sería formidable. Pero de ahí a renunciar a tus ideas, reconociendo que un 51% no es suficiente, va un buen trecho. Porque también se puede estimar el apoyo a la Constitución española aquí, por ejemplo. ¿Sería refrendada por un 45%, teniendo en cuenta que el PNV, según anuncia Urkullu, votaría no?

Corolario: Resulta que un cambio de escenario, apoyado por un 51%, es insuficiente y seguir como estamos, apoyado por un menor número de ciudadanos, es soportable y adecuado. Curiosa interpretación de la democracia.

PD: Pensará algún lector que se me ha parado el reloj al no recoger impresiones sobre lo acontecido en Capbreton. Craso error. Advertí no hace mucho del importante papel de Sarkozy en el conflicto que nos concierne y me reafirmo en esa opinión. Ignoro absolutamente las circunstancias de lo ocurrido, salvo las versiones policiales filtradas. Supongo que ETA dará su versión en su momento. Entonces será la ocasión de una valoración más ajustada. Por ahora, queda claro que la decisión de atentar en territorio galo supone todo un desafío a la República, y que ésta contestará con energía, ya me entendéis. La reunión Zapatero-Sarkozy ha dado ya sus primeros frutos, que no tardarán en notarse en forma de más represión contra el movimiento independentista.

Seguirán, pues, los malos tiempos para los independentistas a ambos lados de los Pirineos. Tras el 18/98 vendrán los juicios de Udalbiltza, Askatasuna y Egunkaria y otros relativos a la llamada "kale borroka". Un panorama especialmente preocupante. Además el acoso a ANV se hace cada vez más estrecho. La información que tenemos no invita precisamente al optimismo. Y ahí lo dejo, por hoy.

Video: Urkullu manifiesta su fe independentista en este video recomendado por Javiero y Mikel. Esker mila.

2007/09/13

Imaz es pasado, hablemos de Urkullu

La huida del escenario político vasco (y español) del alquimista Jesús Juan Imaz no debe confundir a la opinión pública. Pocas horas después de la escenificación, vía Prisa, sesudos analistas políticos se precipitaban al vacío, anunciando males terribles para España, así como la victoria irremediable de la vía soberanista en el viejo partido de los hermanos Arana. Pero las cosas no son tan sencillas. Ni hace dos días Egibar estaba KO, como se ha visto, ni ahora los negociantes jelkides han sido derrotados.

Las declaraciones contemporizadoras de Egibar, insistiendo en que las aguas revueltas en ningún caso iban a poner en riesgo la unidad del partido se ven confirmadas con la marcha, dando un portazo, de Imaz. Todos los que tienen poder en el PNV saben que lo peor que les puede pasar son otros cuatro años de luchas intestinas. Los últimos cuatro han sido suficientemente nefastos para sus mutuos intereses, como para correr el riesgo de repetirlos.

Las bases para una recomposición son claras: Amagar y no dar en la ponencia política. Música que halaga los oídos pero que es imposible que pueda ser interpretada por semejante orquesta. Candidatura unitaria en la que no estén ni Imaz, ni Egibar. Ensalzamiento de la supuesta vía intermedia de Urkullu y cierre de filas, dejando en el cajón los dossieres que ambas tendencias pensaban esgrimir para destrozar al contrario en el periodo electoral interno que se caba de abrir. Con las cosas de jugar no se juega.

Giuseppe di Lampedusa dejó escrita la fórmula mágica para estas situaciones: "Algo debe cambiar para que todo siga igual". Y en esas estamos, mejor dicho están, los dirigentes jelkides que arropan a la nueva esperanza blanca: Iñigo Urkullu. Un político de perfil oscuro, parapetado siempre detrás de otros, prudente hasta la extenuación, que ha hecho toda su vida política dentro de las filas nacionalistas, desde su temprana incorporación a Euzko Gaztedi. Son conocidas sus fobias contra la izquierda abertzale, su camaleonismo y su afán de poder. Hace cuatro años desechó postularse contra los hombres de Arzalluz por una sola razón: su miedo a perder. Maniobró para que saliera Imaz, al que ha sostenido desde la sombra hasta que le ha sido posible. Los tres artículos en el "El País" con misiles de profundidad contra la izquierda abertzale, el soberanismo e Ibarretxe, acompañados de cantos de esperanza y amistad hacia España, han sido una carga demasiado pesada para las anchas espaldas del de Alonsotegi.

Ha llegado su momento. Tendremos unos días de análisis sobre lo que quiso ser y no fue Imaz, pero estaremos perdiendo el tiempo una vez más. Lo que resulta importante es analizar a Urkullu, establecer los apoyos con los que cuenta y averiguar qué pasos está dispuesto a dar. Probablemente intenté diseñar una estrategia de equidistancia entre el PSOE y la izquierda independentista, atrayendo a Aralar a su redil y manteniendo la alianza con EA y EB. Otra cosa es que lo consiga. Y, por supuesto, de consulta nada de nada. Al menos, en las actuales circunstancias, que por otra parte no parece que vayan a cambiar de aquí al final de la legislatura autónomica.

Es cierto que algo ha cambiado. El obstáculo para una solución negociada que representaba Imaz ha sido superado. Pero un hombre, por muchos idiomas que domine, no hace a un Partido, y éste, con maýuscula si se quiere, no va a adentrarse es más aventuras políticas en mucho tiempo, pese a lo que pueda pretender el desnortado Ibarretxe.