Se nos ha insistido desde diversas tribunas mediáticas y universitarias en la existencia de una realidad oculta en Catalunya, que se ha demostrado falsa tras los últimos comicios. La cosa iba de que existía una supuesta mayoría silenciosa que no iba a votar por desapego o desidia. Una mayoría integrada mayoritariamente por personas contrarias al proceso soberanista. Ha aumentado la participación hasta techos históricos, un 82% del censo, y esa supuesta masa de carácter unionista no ha asomado, y si lo ha hecho, ha sido en mucho menor porcentaje del que aseguraban quienes argumentaban la martingala.
La realidad es que a mayor participación ciudadana, todas las propuestas vienen a estar representadas entre los votantes que habitualmente no acuden a su colegio electoral. Con ello, la estrategia marcada desde Moncloa, basada en la aplicación del artículo 155 de la Constitución, la convocatoria inmediata de elecciones y la movilización intensa del sector de la población catalana contrario a la independencia, ha cosechado un rotundo fracaso. Esto no quiere decir que las cosas estén ahora más fáciles para el proyecto soberanista, al contrario, yo diría que están más complicadas que en octubre.
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2017/12/25
2017/10/07
La lucha de clases en Catalunya
Confieso que nunca esperé que el bloque soberanista hubiese llegado tan lejos en su empeño por librarse de la influencia de Madrid en Catalunya. Siempre creí que una coalición de fuerzas heterogéneas, desde el Partit Demòcrata hasta la CUP, pasando por Esquerra Republicana y las asociaciones cívicas y culturales, no iba a dar tanto de sí, ni que el señor Puigdemont, heredero imprevisto del legado de Artur Mas, fuera capaz de mantener el pulso durante tanto tiempo.
Ya dejé escrito en el anterior comentario que mi coincidencia con la estrategia del citado bloque no es unánime, que estimo que hay cuestiones que no se han llevado bien y que ahora, tras el referéndum semiabortado del uno de octubre, se empiezan a ver con mayor nitidez. Tengo serias dudas de que la vía unilateral traiga los frutos apetecidos y entiendo que basar una Declaración Unilateral de Independencia (DUI) en los resultados de una consulta en la que no ha participado ni siquiera el 50% del censo total de catalanes sea un acierto. Es verdad que la intervención policial impidió que la participación fuese mayor, pero hay que reconocer que los resultados no son los satisfactorios que debieran ser, pese a ese 90% de síes en las urnas.
Ya dejé escrito en el anterior comentario que mi coincidencia con la estrategia del citado bloque no es unánime, que estimo que hay cuestiones que no se han llevado bien y que ahora, tras el referéndum semiabortado del uno de octubre, se empiezan a ver con mayor nitidez. Tengo serias dudas de que la vía unilateral traiga los frutos apetecidos y entiendo que basar una Declaración Unilateral de Independencia (DUI) en los resultados de una consulta en la que no ha participado ni siquiera el 50% del censo total de catalanes sea un acierto. Es verdad que la intervención policial impidió que la participación fuese mayor, pero hay que reconocer que los resultados no son los satisfactorios que debieran ser, pese a ese 90% de síes en las urnas.
2012/11/26
Catalunya es más soberanista
| Representantes de las CUP celebrando el éxito |
Por su parte, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha querido centrar los comicios en su apuesta personal por una consulta sobre el derecho a decidir, y en ese sentido los números no le han sido propicios, ya que en vez de ganar apoyos, los ha perdido, aunque de forma bastante limitada. La coalición Convergencia i Unió (CiU) ha obtenido, sobre un censo de 3.657.450 votantes, la cifra de 1.112.341 votos, apenas unos noventamil menos que los 1.202.830 reundios en las anteriores elecciones, en las que ovtuvo 62 escaños sobre 135. Ahora ha logrado 50 asientos en el Parlament, doce menos.
Ante la consigna madrileña del batacazo de Mas y la petición de dimisión, esas son las cifras que hay que manejar. Y aquí viene lo más interesante. Los votos obtenidos por CiU en noviembre de 2010 eran votos nacionalistas, por supuesto, pero logrados en una campaña muy distinta a la actual, en la que el candidato ha pedido el apoyo de los ciudadanos para llevar adelante una estrategia nítidamente soberanista. De ello se deduce que esos votos reúnen una calidad especial, ya que CiU se ha despojado en esta ocasión de su proverbial ambigüedad y ha acudido a los comicios sin disfraz.
En resumen, que valen más los 1.112.000 votos soberanistas de ahora mismo que los 1.202.000 medio pensionistas de hace dos años. En el aspecto soberanista, idéntico valor guardan los votos obtenidos por Esquerra, ICV o la CUP, formaciones que también han sido claras. por lo que se puede afirmar que las elecciones han sido un buen ensayo de consulta soberanista. Un ensayo en el que las fuerzas políticas que se han decantado por el soberanismo han logrado un rotundo éxito.
El ejercicio es muy sencillo. En un primer grupo, soberanista, se colocan los votos obtenidos por CiU, ERC, ICV, CUP, Solidaritat y Reagrupament (en el 2010) y en un segundo grupo, antisoberanista y/o españolista, los logrados por PSC, PP, Ciutadans, Plataforma per Catalunya y UPyD. Habría que realizar dos aclaraciones. Que la ubicación del PSC en ese segundo bloque debería estar muy matizada, ya que en su seno hay corrientes sobreanistas, pero se hace así por claridad interpretativa. La segunda es que existen votos sin colocar en ninguno de los dos grupos principales, debido a la dificultad de hacerlo. Es el caso de Escons en Blanc (27.874), PACMA (20.777) Partido Pirata (17.942) o Farts.cat (11.675).
Vamos a ello, siempre según los datos oficiales ofrecidos en la web de la Generalitat. El bloque soberanista logró en las elecciones autonómicas del año 2010 un total de 1.795.582 votos, mientras que en éstas ha logrado 2.140.317. El aumento obtenido por las candidaturas soberanistas ha ascendido, por tanto, a los 344.735 votos. Por su parte, el bloque antisoberanista y/o españolista aglutinó en 2010 un total de 1.149.005 votos, mientras que ahora ha sumado 1.344.149 sufragios. El aumento experimentado se cifra en 195.144 votos más.
Teniendo en cuenta que la abstención ha descendido del 41,22% al 30,44% y que los votos válidos han crecido en cerca de medio millón, resulta que de ese trozo de la nueva tarta las formaciones soberanistas se han adueñado del 63%, quedando el resto del ascenso para las formaciones antisoberanistas y/o españolistas.
De las cifras expresadas se deduce que han crecido los apoyos al soberanismo en mayor medida que los cosechados por el antisoberanismo y/o españolismo y que la distancia entre ambos bloques, teóricos pero aclaratorios del panorama general en esta cuestión transversal,es ampliamente favorable al primero de ellos. Son cerca de 800.000 votos, concretamente 796.168 sufragios, por los 646.577 que sumaban de más en noviembre de 2010.
No sabemos que va a pasar en lo referente a la concreción del nuevo gobierno de la Generalitat, las alianzas que se puedan producir, ni el calendario sobre una posible consulta sobre el derecho a decidir. Lo que sí sabemos es que el soberanismo, en su más amplio esprecto, parte con clara ventaja. Podrán desgañitarse los medios de comunicación de Madrid y las fuerzas políticas españolas, pero el Principat es hoy más soberanista que ayer, con el plus cualitativo de que las fuerzas políticas que se reclaman del soberanismo/independentismo han expresado sus intenciones en sus respectivos programas electorales. A partir de ahora, que nadie se llame a engaño, porque Catalunya es más soberanista que nunca.
- Estatu propiaren aldeko indarrek lehen baino diputatu bat gehiago izango dute - [berria.info]
- Kataluniari trololololololo! - Oier Aranzabal [zuzeu.com]
Estekak:
2010/12/01
Lecciones catalanas
| Josep Antoni Duran i LLleida y Artur Mas (CiU). |
Dicho esto, la primera gran conclusión que se puede sacar es que, tras más de 30 años de autonomía, la opción dominante sigue siendo CiU, una federación de partidos nacionalistas, conservadores en lo socio-económico y tibios en lo nacional. Que nadie sueñe con consultas soberanistas de la mano de Artur Mas y Duran i Lleida. Estos dos están en otra cosa, en su concierto, en sus negocios, en su tres por ciento. Es lamentable que los casos de corrupción que han protagonizado altos responsables de CiU, con claras sospechas de financiación ilegal, hayan sido ignorados por los votantes.
¿Qué se desprende de este resultado de CiU, 1.200.000 sufragios, cercano a la mayoría absoluta? Pues que las fuerzas soberanistas y/o independentistas deben ponerse las pilas, aunar esfuerzos y ofrecer una alternativa creíble al electorado. La disgregación de opciones ha sido espectacular, con cuatro marcas electorales y otra no participativa en los comicios: ERC, SI, R.cat y Des de baix, más la opción de las CUP, que no se presentaron. Para simplificar, si sumamos los votos obtenidos por las tres candidaturas independentistas, se sitúan en los 360.000, algo por debajo de los 384.000 del Partido Popular, a los que habría que añadir los 105.000 de Ciutadans. Por lo tanto, la fiebre independentista que algunos, en Euskal Herria, habían saludado con alborozo, se ha quedado en espejismo. Los referendums y la manifestación gigante no se han visto muy reflejados en los resultados. Un detalle para la reflexión, la extremista de derecha PlatafomaxCatalunya, de Josep Anglada, ha obtenido 75.000 votos, casi el doble que Reagrupament.cat de Carretero, que no llegó a los 40.000
La debacle de Esquerra, partido que acostumbra a zigzaguear en demasía, era esperable. La disputa entre Laporta y Carretero la ganó el ex presidente del Barça, por su tirón mediático, ya que programa no llevaba. Además, estas dos propuestas cojean de forma clamorosa en lo social. Falta por ver en que se concreta la estrategia de base de las CUP, que intentarán sacar la cabeza en las próximas municipales, su terreno favorito.
Leo en la prensa digital que están surgiendo ya propuestas de agrupamientos independentistas, catalanistas, de izquierdas, así como refundaciones varias. Es hora de reflexionar sobre la estrategia a seguir. Sobran divisiones, sobran personalismos y falta pragmatismo.Pero en todo caso serán los propios catalanes los que tendrán que abrir su puerta a la soberanía.
Postdata: No es mi intención realizar comparaciones con la situación vasca. Ahora bien, si la izquierda independentista pretende que la hegemonía en el campo abertzale cambie de manos, debe hacer los deberes, agrupándose en torno a un programa que atraiga a la mayoría social de este país. Por aquí no se dan los personalismos que se ven en Catalunya, pero la división es muy parecida. Habrá que ir desbrozando el camino, sino de la unión perfecta, sí de la unidad más amplia posible.
- Datos electorales [ara.cat]
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