Mostrando entradas con la etiqueta futbol. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta futbol. Mostrar todas las entradas

2010/07/12

Nacionalistas, ellos

 Carles Puyol y Xavi Hernández con la copa y la seneyra. La Vanguardia

La victoria de la selección española de fútbol en la Copa del Mundo de Sudáfrica se ha convertido en una ingente campaña del nacionalismo español, intentando hacernos ver que su proyecto unitario y excluyente es un proyecto triunfador. Pero los mismos que han estado firmando contra el Estatut catalán, los mismos que han promocionado el boicot al cava y a otros productos catalanes, esos mismos que denuncian los privilegios de la lengua catalana, se sienten ahora orgullosos de los goles de Puyol, de las gestas deportivas de una selección cuya alma y cuyo esqueleto son catalanes. Si el Principat tuviese selección propia, España ni siquiera se hubiese clasificado para el campeonato de Sudáfrica.

Pero no quiero hablar de fútbol, sino de política. Años y años con la cantinela de que están perseguidos en Euskal Herria, de que se sienten marginados, se traducen ahora en salir a la calle cantando la poética estrofa. "Yo soy español, español, español", en un alarde de imaginación sólo comparable a la letra apócrifa que el insigne escritor falangista José María Pemán escribió para el himno español. La ramplonería de este nacionalismo es sonrojante, por no decir otra cosa. Y conste que no me parece mal que celebren los triunfos de su selección en su país, están en su derecho, pero no me parece muy respetuoso, para quienes no sentimos a esa selección como nuestra, que ciertos sectores exaltados se dediquen a provocar con esas tonadillas de feria de abril.

Ahora se está demostrando que las dicotomías pergeñadas en Madrid en torno a demócratas/violentos y no-nacionalistas/nacionalistas vascos son una enorme falacia. El hecho deportivo les ha servido de disculpa para catapultar hacia el exterior, mediante una colosal brunete mediática, el nacionalismo que llevan dentro. Si no lo han hecho con anterioridad es por falta de una disculpa de altura, aunque lo hayan intentado con otros eventos deportivos de menor alcance.

La conclusión es que en Euskal Herria existe una mayoría social favorable a mayores cotas de soberanía, con un sensible porcentaje de independentistas, que no puede expresarse en las urnas, porque la Constitución española constriñe ese derecho. Una Constitución que no fue refrendada en nuestro país, pero que sigue ejerciendo de cárcel para los pueblos vasco y catalán. El nacionalismo español no evoluciona, no quiere compartir nada con los pueblos que conviven bajo su mando, sino que mantiene su vocación uniformadora y. en ese sentido, preconstitucional. La victoria deportiva en Sudáfrica no puede ocultar el fracaso de un modelo de Estado que ya es incapaz de calmar incluso a los moderados de CiU y PSC.

La actual ola españolista pasará, sin duda, y las aguas volverán a su cauce. De euforias desatadas no se puede vivir enternamente. Y vendrá el día en que las contradicciones entre la metrópoli castellana y los pueblos periféricos se acelerarán. Ese mismo día la exitosa selección dejará de contar entre sus integrantes a futbolistas catalanes y vascos, y en esa imagen se verán retratados todos los que ahora se entretienen tocando el bombo sin parar al son de un par de esloganes patrioteros.




 

2010/06/09

"Berdea, gurea"


Estamos asistiendo a una impresionante campaña mediática para hacernos creer que "la roja", la selección de fútbol española, es también la nuestra. Medios como el grupo Vocento, aprovechando que dos jugadores del Athletic y otro vasco del Real Madrid participan en el combinado hispano, machacan a diario informaciones para que nos identifiquemos con los colores ajenos. Incluso medios supuestamente abertzales con sede en Bilbao dan en sus páginas un amplio espacio a los jugadores de la selección española.

Es evidente que el Campeonato Mundial de fútbol de Sudáfrica es un fenómenos informativo de primera magnitud, tal vez sólo superado por los Juegos Olímpicos. Nada que objetar a ello. Lo que trato de transmitir con este comentario es que los resultados que consigan las selecciones de España o Francia en ese evento me traen al pairo. Es más, deseo que ninguna de las dos escuadras pase de cuartos de final y que al final se lleve el campeonato alguna selección africana, que para eso se juega en su continente.

No se trata de poner el carro antes que los bueyes. Ya he dicho en otras ocasiones que primero debemos conquistar la soberanía y luego tendremos selecciones propias, y no al revés. Pero en el intermedio debemos de hacer los esfuerzos necesarios para construir un imaginario colectivo en el que no haya duda de que nuestra selección es "la verde" y no "la roja" o la "bleu". En ese camino está el mantenimiento de los partidos de fin de año y, a ser posible de verano, de la euskal selekzioa, se le de un nombre u otro. Al fin y al cabo deberíamos denominarla "Berdea", la nuestra, sin más añadidos.

Por cierto que la convocatoria de varios jugadores catalanes, muchos de ellos piezas básicas de la selección española, hace que también en Catalunya se esté dando una tendencia informativa importante para identificar a "la roja" con los catalanes, en medios como La Vanguardia. Las declaraciones de algunos futbolistas, tanto del Athletic como del Barça, ensalzando los valores de la selección española, tampoco ayudan a la causa soberanista de ambas naciones.

La campaña mediática españolista no ha hecho sino empezar. Nos esperan días de gestas hispanas narradas por los Matías Prats de turno, que se envolverán en la rojigualda para hacernos ver las esencias heroicas de "la roja". Tan sólo se necesita un poco de paciencia y otro poco de suerte. Aunque parten como favoritos es probable que no lleguen ni a la final. No me quiero imaginar la marea roja a soportar si se diera el caso de que ganasen el campeonato. Toco madera.

2009/05/28

Harto de fútbol


He estado varios días mordiéndome la lengua para no escribir esto, pero después de comprobar la fiebre Barça no he podido aguantar más. Ver en el palco del estadio romano a Zapatero dando saltitos con Laporta, mientras Montilla, Villar y el Borbón hacían de palmeros me ha a acabado de epatar.

Si ya lo ocurrido con el Athletic me parecía una sobrada monumental ¡celebrar que te den una paliza en la final de Copa!, el fenómeno de la futbolmanía no tiene muga. El circo de este posmoderno siglo XXI va a seguir siendo este deporte, sin duda. Un deporte que se reinventa a sí mismo y que produce ídolos de barro cada dos por tres.

Pero no quiero hablar de fútbol en sí, sino del movimiento de masas que se da a su alrededor. Miles y miles de personas que se desplazan a Valencia ¡sin entrada! para animar a su equipo desde fuera de Mestalla. Se monta una carpa gigante, desplazamientos en todo tipo de vehículos, una verdadera desmesura. Si todos los esfuerzos que se han hecho con motivo de esa final de Copa se hubieran dedicado a algún fin más solidario y edificante...

Y encima, o tal vez por eso mismo, este crecimiento exponencial de las masas futboleras se da en plena crisis económica, con más gente en paro que nunca y con las hipotecas sin pagar. Es para no entender nada de nada.

Luego está el juego que les da el asunto a medios de comunicación como El Correo o Antena3 que explotan el fenómeno con inteligencia, lo exprimen a tope y obtienen unos pingües beneficios a cuenta de esas masas enfervorizadas que no se paran ante nada con el único fin de jalear a sus héroes de pantalón corto.

Soy simpatizante del Athletic, me gusta que gane los partidos, y también me alegro cuando ganan los demás equipos vascos, incluida la Real de Donostia. Pero de ahí a hacer del fútbol una especie de religión laica va un buen trecho.

Tenemos en este país suficientes problemas de todo tipo para que nos entretengamos más de lo esctrictamente necesario en la fútbolmanía. Al menos los seguidores del Barça tienen motivos de estar contentos, poque su equipo gana competiciones y trofeos, pero en el caso de Euskal Herria, nuestros equipos hace tiempo que han dejado de ganar algo.

De cuatro equipos en Primera División tan sólo quedan dos, el Athletic justito y el Osasuna a falta de ganar su último partido. El Eibar ha bajado ya de categoría, el Alavés está en serio peligro y el Real Unión lo tiene complicado para lograr el ascenso. En definitiva, un panorama manifiestamente mejorable. Sin embargo, la forofada no descansa y se contenta cada vez con logros más raquíticos. Ahora se celebra no bajar de categoría o perder 1-4 con el Barça. ¿Habremos perdido definitivamente el sentido común?

2007/02/11

Oleguer gana amigos, Kelme pierde clientes


Oleguer Presas es un futbolista catalán, nacido en Sabadell, que defiende los colores del F.C. Barcelona. Ultimamente no suele ser titular, pero eso no importa. Es un gran jugador y además suele expresar sus opiniones políticas sin complejos. El es independentista y en su último artículo, publicado en el semanario "Directa", la página de internet "Vilaweb" y el diario "Berria", abordaba la situación del preso vasco Iñaki de Juana y ponía en duda el buen comportamiento de la justicia española. A raíz del artículo, la firma de prendas deportivas Kelme, controlada por el PP, ha rescindido el contrato de patrocinio que mantenía con el defensa. Enrique Pérez Boadas, militante del PP, es el presidente de Kelme, nombrado por Eduardo Zaplana. a la sazón presidente de la Generalitat valenciana, entidad avalista de la firma de Elche con 9 millones de euros.

Ejercer la libertad de expresión en el Estado español tiene estos pequeños inconvenientes. Bien lo saben otros deportistas de elite, que prefieren guardar patrocinio y hacienda, antes de exponer en público sus ideas políticas o sociales e incluso deportivas (a favor de las selecciones nacionales). Que sea un deportista catalán quien se moje por de Juana resulta toda una demostración.

"Vilaweb" ha realizado una campaña de apoyo a Oleguer, a la que me he suscrito. Aquí os dejo el enlace de la página catalana, para comprobar los datos. Kelme ha perdido en un plis plas 18.187 clientes, o sea, Oleguer Presas tiene 18.187 amigos más, gracias al PP. No hay mal que por bien no venga.

2006/12/28

Selección nacional (II)

Pasado el partido, con clara victoria frente a Serbia, se desata la euforia en los medios próximos a Lakua y Sabin Etxea. Esto va bien, somos cojonudos, el campo casi lleno, los de ESAIT no se enteran de la fiesta. Sin embargo, y tras mostrar mi alegría por una nueva gesta en un bolo navideño, aconsejaría apaciguar euforias con algo de sentido común.

Ayer mismo, hoy, mañana tal vez, un montón de selecciones regionales se enfrentan en partidos similares a otras de carácter nacional o a distintos combinados preparados para la ocasión. Se trata de equipos autónomicos de tanto prestigio como Aragón, Andalucía, Comunidad Valenciana, Galicia o Murcia, cuyo entrenador es el vendedor de parcelas Polaris, José Antonio Camacho, un artista del fútbol y de los negocios, por lo que se ve.

Es en ese contexto cutre-navideño, de víspera de inocentadas pasadas por agua, donde debemos stuar en este momento la actuación del equipo de fútbol de Euskadi, un combinado basado en jugadores de Real y Athletic, con incorporaciones coloristas como un fubolista del Toulouse y otros del Recreativo de Huelva, que dista de ser aún una verdadera selección nacional de Euskal Herria, con lo que ello debe significar de seriedad. Lo de cambiar a casi todo el grupo en la segunda parte es una buena muestra de cómo se toma las cosas el tándem Iribar-Etxarri.

Da la impresión de que en este país llamado Euskal Herria [para mi Navarra] hay cosas que no se pueden poner en cuestión, como ha hecho ESAIT o un nutrido grupo de futbolistas. Pero es obligado hacerlo. La gestión del Gobierno Vasco de la CAV, de la llamada Federación Vasca de Fútbol (de tres provincias) y de su presidente Dobaran deja mucho que desear y no se merece los aplausos que le brindan en el diario "Deia". Quienes no quieran ver la realidad y sean incapaces de asumir que por este camino estaremos otros 30 años sin participar en la UEFA, que sigan siendo felices. Allá ellos. Quienes, por el contrario, opten por luchar por una selección nacional y su correspondiente federación (primero de fútbol y pelota, luego del resto de deportes) deben empezar ya a mover fichas (ya han empezado, de hecho), abriendo nuevos caminos para que logremos el objetivo tan anhelado.