El bombardeo diario de información ataca nuestra resistencia natural y consigue que, en muchas ocasiones, aceptemos lo que nos dicen sin dedicarle dos minutos de reflexión. Ocurre que cuando una empresa, un equipo de fútbol o un partido político sufren desgaste en su gestión, se recurra al tópico del rejuvenecimiento de las personas responsables para darle una solución. Lo que se conviene en denominar un relevo generacional. Culpar a la edad del protagonista de su mala gestión es una opinión muy común. Se necesita gente más joven, con más energía, para dirigir el equipo, se anuncia a bombo y platillo.
![]() |
| Andoni Ortuzar, Imanol Padrales e Iñigo Urkullu. Foto: rtve.es |
En los dos últimos procesos electorales que hemos vivido este año, las candidaturas del PNV han sufrido un claro retroceso, aunque tampoco se puede hablar de descalabro. El ejercicio del poder, los conflictos sociales, los propios errores, han podido tener parte de culpa en ese desgaste. Sin embargo, el máximo responsable del partido jeltzale se amarra al relevo generacional como fórmula mágica para solucionar los problemas.


