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2010/05/14

Sólo le queda EH

 José Luis Rodríguez Zapatero.


La inverosímil política de Rodríguez Zapatero ante la crisis económica ha caído abatida por la realidad del capitalismo salvaje que nos rodea. Los círculos financieros internacionales que residen en Wall Street, la City londinense o Frankfurt han dictado sentencia. Los mismos que pusieron en peligro el sistema financiero mundial hace dos años, disparan ahora contra las economías de Grecia, Portugal y el Estado español, y pronto lo harán contra la Gran Bretaña de Cameron&Clegg.

Los Estados han perdido hace tiempo la iniciativa económica y se muestran dominados por el club de las grandes finanzas internacional. Que no son especuladores, sino simplemente capitalistas que se rigen por la regla básica de su ideología: la búsqueda del máximo beneficio en el menor tiempo posible. A ello ha contribuido el avance tecnológico de los últimos años, que permite las transacciones planetarias on-line.

Pero no voy a escribir de economía, sino de Zapatero. Un político de recorrido corto, especialista en leer encuestas y sondeos, al que el advenimiento de la crisis le ha dejado sin aire. Primero intentó negarla, hablando de desaceleración momentánea, luego la aceptó sin tomar medidas y al final, presionado y sin convicción, anuncia recortes, que seguramente no serán suficientes patra calmar a los insaciables mercados, que son quienes dictan las leyes económicas hoy en día.

Ahora que el PIB comenzaba a crecer, aunque fuera una mísera décima, el tijeretazo volverá a enfriar los síntomas de recuperación, retrasando el despegue hacia niveles de crecimiento que permitan la creación de empleo. Con los índices de desempleo actuales, ese debiera ser el objetivo básico del Gobierno español, pero parece que ha quedado relegado a un segundo plano. En resumen, que sin descartar un posible adelanto electoral, lo cierto es que Zapatero tiene muchas dificultades para ofertar una candidatura potente cara al 2012. Descartado cualquier alivio en 2010 y con un 2011 presa de la incertidumbre, las posibilidades de reelección disminuyen sensiblemente.

Eso sí, el presidente del Gobierno español tiene un conejo escondido en su chistera. Un conejo que tan sólo Jaime Mayor Oreja, desde su invisibilidad política, se atreve a mencionar. El conejo se llama Euskal Herria y consiste en la implementación de un nuevo escenario político que lleve aparejado el fin de la actividad armada de la organización clandestina ETA.

La actual estrategia de negación de cualquier tipo de diálogo con la citada organización y el no reconocimiento de los cambios que se están produciendo en la izquierda independentista y en su política de alianzas, puede dar paso en el próximo futuro a una readecuación que posibilite un acercamiento de posturas. La historia nunca está escrita, se escribe día a día.

Es probable que tras el atentado de la T-4, Zapatero no esté preparado mentalmente para abordar un nuevo escenario de riesgo y prefiera seguir a la expectativa por un tiempo. Pero también sabe que una de las pocas oportunidades de que él y su partido retengan La Moncloa otros cuatro años pasa por vender a la opinión pública la imagen de hombre de Estado que ha resuelto para una o dos generaciones el llamado conflicto vasco. Es posible que este mismo fin de semana empiece a pensar en ello.

2010/05/05

Tempos y flores

Vista de Burtzeña. www.barakaldo.denbora.org

"Es mayo, Santurce sufre que sufre,
ha muerto ya Barakaldo.

Mayo de flores sin flores,
mayo cornudo, castrado."
"Somorrostro"



Un amigo de Ezkerraldea me da motivos para pensar, en un e-mail que me manda como por ensalmo, en medio de toda la vorágine de la bolsa, Grecia, el coche bomba en Times Square y la mancha de petróleo en Louisiana, que ejerce de nuevo volcán, esa tinta de calamar que pretende enturbiar las aguas y esconder los verdaderos matices de la realidad que nos circunda, siempre tan peligrosa.

Me interrogaba el amigo sobre la situación de los prisioneros políticos vascos y si creía que una amnistía tendría cabida en el futuro, cuando los cambios que se atisban en el horizonte estuviesen más asentados. No puedo tomar la pregunta como una ingenuidad, que ya somos mayorcitos para eso, sino como una verdadera preocupación de alguien que vive de cerca la sangrante realidad cotidiana de los presos.

Le contesté que no era yo la persona indicada para resolver su duda, pero que en mi opinión lo de la amnistía era, hoy por hoy, bastante utópico. Que si el proceso se decanta por los senderos dibujados en "Zutik EH" es seguro que
la política penitenciaria cambiará, que habrá reducciones de grado, excarcelaciones, anulaciones de infames doctrinas antiterroristas como la apellidada Parot, para desgracia de un prisionero vasco, y quien sabe si pasado un tiempo prudencial, podamos entonar alguna vieja canción de Mikel Laboa acompañados por las voces de todos los prisioneros, en casa ya, libres por fin. Muchos soñamos con ese gran día.

Hablo de tiempo prudencial porque el paradigma infernal que nos ha convertido en los malos de este drama, malos malísimos por cierto, ha conseguido cerrar muchas puertas que en otros tiempos y en otros procesos pretéritos habían quedado entreabiertas. La ofensiva política y mediática que ha puesto en primer plano a las víctimas y sus familiares ha cercenado en buena medida la capacidad de maniobra del Gobierno. Esto es así, y un mínimo ejercicio de realismo político nos exige que lo tengamos en cuenta, para no llarmanos a engaño y por mucho que a algunos nos duela.

En este laberíntico proceso político-social que está naciendo estos últimos meses, pero que se remonta muchos años atrás en el tiempo, es determinante la gestión de los tempos. Casi tan importante como las cosas que se hagan, es el momento en que se realicen. Si se hacen demasiado pronto pueden surgir contratiempos innecesarios y si se hacen demasiado tarde, podemos perder otra oportunidad.

Decía en el anterior comentario que la izquierda independentista va muy lenta para algunos observadores ajenos a ella, y parece que muy rápida para algunos integrantes de la misma. Hay momentos cruciales, encrucijadas enrevesadas, en las que es necesario cortar el nudo blandiendo la espada. Cuando la cabeza te enseña el camino y el corazón te paraliza los pies, ¿qué hacer?

No cabe duda de que el Gobierno español con Pérez Rubalcaba a la cabeza, utiliza de forma intensiva todos los medios de que dispone, que son muchos. Desde las fuerzas policiales, la Fiscalía, los medios de comunicación... maniobra todos los días con el objetivo de que la cesión del Estado sea la menor posible. En el otro lado de la balanza está el trabajo político y de socialización de la izquierda independentista, para evitar que se salga con la suya. Una lucha en buena medida ideológica que necesita un evidente reforzamiento.

Es evidente que, tras los pasos dados por los abertzales de izquierda, que han empezado a ser valorados como significativos por agentes externos, Rubalcaba estaría ya en condiciones de enviar señales que contribuyan a afianzar el camino recorrido. Sería de estúpidos no hacerlo y el ministro es cualquier cosa menos estúpido. Ahora bien, si sus servicios de información alcanzasen a detectar que no todo el pelotón estuviese avanzando con la misma cadencia de pedaleo, la decisión de seguir enredando prevalecería sobre la de estimular el proceso con medidas que rebajen la tensión.

Por último, los agentes del país que analizan en sus documentos de forma muy positiva la última trayectoria de la izquierda independentista no pueden quedarse de brazos cruzados, esperando la evolución de los acontecimientos. Es hora de aunar voluntades y priorizar las cosas importantes sobre las secundarias. El mantenimiento de los estatus partidistas o sindicales no puede estar por encima de la contribución al surgimiento de un nuevo escenario socio-político. A la izquierda independentista se le exigen más hechos y menos palabras, pero ella también está en disposición de realizar la misma exigencia, sin complejos. Tiene una responsabilidad importante en todo este asunto, pero no posee la exclusividad para su resolución favorable. Todo el mundo puede hacer algo más de lo que está haciendo.

Es mayo, esperemos que sea florido, no como el que nos cantaba Imanol desde el corazón de Ezkerraldea.

2010/04/28

Tiempos nuevos, tiempos difíciles

He dejado pasar unos días tras la nueva declaración pública de la izquierda independentista. En temas de calado es mejor no precipitarse a la hora de valorarlos. A estas alturas no se puede deslindar la propia declaración de las reacciones cosechadas por la misma. Ya sabemos que lo que se dice en público no tiene porque coincidir con lo que se piensa en privado, pero como desconocemos esto último, nos conformaremos con lo primero.

En primer lugar hay que decir que la declaración refuerza y profundiza a la realizada en Altsasua. La refuerza porque se nutre de la misma filosofía troncal y la profundiza porque va más allá, emplazando a ETA y al Gobierno español a atender la declaración de Bruselas, signada por un grupo de personalidades del ámbito internacional, incluidos cuatros premios Nobel.

Algunos pueden pensar que los movimientos de la izquierda independentista son muy lentos y que están sobreactuados. Puede que tengan parte de razón. A muchos ciudadanos de este país les gustaría que el proceso de reflexión y autocrítica navegara a mayor velocidad de crucero. También existen quienes opinan que lo que para el propio mundo de la izquierda abertzale es un paso trascendental, para gentes ajenas a ese entorno ideológico no tiene demasiada importancia o se da por hecho. Es conveniente matizar estas cuestiones a la hora de analizar, más tarde, las reacciones habidas al documento.

En todo caso, la llamada Declaración de Iruñea, contiene suficiente contenido político novedoso como para llamar la atención a todos los agentes implicados en la situación de Euskal Herria. Quienes temían que tras la redada policial que ha llevado a la cárcel a cinco personas relacionadas con la defensa y apoyo a los presos políticos vascos, iba a llegar una ralentización de los pasos, se han equivocado. Vuelve a cumplirse la máxima de a mayor represión, mayor iniciativa política.

Además, el documento presentado toma el testigo de la Declaración de Bruselas, la valora positivamente e insta a los agentes en ella emplazados (ETA y Gobierno), a que respondan al emplazamiento de forma constructiva. Hay que recordar que el principal emplazamiento hablaba de una tregua permanente y verificable de ETA, que a su vez debería ser tenida en cuenta en la forma debida por el Gobierno español.

Otro punto revelador es que el análisis sobre la ruptura del último proceso de diálogo, llevado a cabo en Loiola y Suiza, concluye con un reproche tanto al Gobierno español como a la propia ETA, ya que se argumenta que "la experiencia demuestra que el esquema ante los desacuerdos que ha pivotado, por parte del Estado, sobre la activación represiva y, por parte de ETA, sobre la reanudación de las acciones armadas, lejos de solucionar los bloqueos en el diálogo, no ha hecho sino producir un bloqueo superior, que ha llevado a las partes a posiciones alejadas de la solución y a un escenario de colapso".

La vieja fórmula de echar toda la culpa al otro ya no es válida y el texto profundiza en la verdadera dimensión de aquella ruptura, sin utilizar los paños calientes. Además, se vuelve a proclamar que el proceso de cambio de ciclo afecta de forma directa a las formas y métodos de lucha, dejando claro que éstos se circunscribirán a la lucha de masas, institucional e ideológica.
En ese sentido, no puedo resistirme a reproducir el último párrafo: "Después de aquel primer pronunciamiento de Altsasu del 14 de noviembre, mediante esta nueva declaración sobre la resolución del conflicto, la Izquierda Abertzale deja sentado, sin reservas, su compromiso con un proceso político pacífico y democrático para lograr ese escenario donde el Pueblo Vasco, libre y sin injerencias ni violencia de ningún tipo, determine su futuro".

Es evidente la claridad del texto leído en Iruñea. No cabe lugar al error o la duda y a partir de ahora queda por contemplar las distintas reacciones, principalmente la de los agentes directamente emplazados.

Reacciones

En cuanto a las reacciones de partidos, agentes y medios, cabe decir que se ha podido percibir, en general, una mayor aceptación, aunque la mayoría de las veces con la coletilla de que es todavía insuficiente y que se requieren más hechos y menos palabras. Hasta ahí, lo esperado. Ahora bien, la positiva reacción de Aralar, EA, Ezker Batua y Alternatiba, contrasta con la profunda reserva del PNV, que sigue sin estar a la altura de las circunstancias. Del PP no se espera nada, por el momento, y el PSOE se mueve entre las dejadas al ancho de Egiguren y el inmovilismo de Rubalcaba, que en todo caso, parece menos agrio en sus manifestaciones que en anteriores episodios.

Donde sí se han apreciado cambios ha sido en el tratamiento de los medios, aunque me limito por falta de datos, a los impresos. Se le ha dad0 relevancia a la información, en algunos casos se ha tratado la misma con amplitud y bastante exquisitez, como en "El Diario Vasco" o "Público" y han sorprendido algunas columnas de análisis, como la de Angeles Escrivá en "El Mundo" el pasado domingo. En general se ha apreciado un reconocimiento de que hay novedades, aunque sigue habiendo resistencias a ponerlo negro sobre blanco. Sin embargo, todo el mundo sabe que medios como "El País" no acostumbran a realizar editoriales de hechos intrascendentes. Si el domingo editorializaba sobre la declaración, es porque entienden en ese medio que la misma aporta nuevas cosas.

Concluyo con el título de este post: Tiempos nuevos, tiempos difíciles, que recuerda aquella canción de los salvajes Ilegales. Nos encontramos en el umbral, a punto de dar el primer paso en esos nuevos tiempos que llegan, que no van a ser un camino de rosas, que traerán también dificultades y que habrá que administrarlos con dosis parecidas de prudencia y valentía, dos virtudes que, bien acompasadas, no sólo no son incompatibles, sino que son la mejor fórmula para el éxito final de este empeño.

2010/04/20

Caza mayor


La reciente operación policial que ha acabado, por el momento, con otros cinco ciudadanos vascos en prisión no es una actuación habitual del Ministerio de la Gobernación. Y nos es habitual, porque en la misma han sido detenidos tres abogados de presos: Arantza Zulueta, Jon Enparantza e Iker Sarriegi. Ellos eran las piezas principales a abatir en la cacería impulsada por el Gobierno español. De paso, arrestaban también a algunos ex presos o a personas relacionadas con los represaliados, aunque sólo fuera por lazos familiares, como es el caso del pintor y profesor Erramun Landa.

La redada, realizada sorpresivamente a plena luz del día, vino acompañada de una batería de intervenciones del titular de Gobernación, en las que imputaba gravísimas acusaciones contra los detenidos. En especial contra los tres abogados, "a tiempo parcial", según destacó el ministro, y contra David Pla, detenido en Hendaia y acusado de ser nada menos que el coordinador de la supuesta trama y de pertenecer al "aparato político de la banda". Curiosamente, Pla ha sido puesto en libertad en París sin siquiera pasar ante el juez competente. ¿Alguien entiende que la policía francesa, extraordinariamente sensible tras los sucesos en los que resultó muerto un gendarme, deje libre al jefe de los detenidos? ¿Será que los jueces franceses piden pruebas fiables a la policía para poder encausar a un ciudadano?

El caso es que, además de los tres abogados citados, otras dos personas relacionados con las labores antirepresivas han sido encarceladas: Saioa Agirre y Naia Zuriarrain, mientras que José Luis Gallastegi y Txomin Aizpurua han quedado libres sin cargos, como Landa. Juan Mari Jauregi y Asier Etxabe han podido eludir la cárcel mediante el pago de una fianza.

Las razones últimas de la operación las conocerá el ministro y sus ayudantes de campo. Lo cierto es que se trata de un ataque en toda regla contra las labores de defensa y apoyo a la que tiene derecho todo preso, por muy  graves delitos que haya cometido. En este momento, todos los que estaban siendo asistidos por estos tres abogados han quedado a la intemperie, tal vez con el recocijo del ministro y su séquito.

Pero hay más. En medios antirepresivos se contaba desde hace tiempo con una operación de este alcance o similar. ¿Por qué se ha puesto en marcha ahora? Dos cosas están claras. Por un lado se tapa el varapalo que la sentencia del caso Egunkaria ha propinado a la Guardia Civil y a la Instrucción, y por otro, quizá de mayor importancia, se desafía a un sector político como la izquierda independentista, intentado sembrar cizaña y crear confusión.

El Estado, antes con las detenciones de Arnaldo Otegi, Rafa Díez, Sonia Jacinto, Miren Zabaleta y Arkaitz Rodríguez y ahora con éstas, intenta dinamitar el proceso que se está desarrollando bajo las premisas del documento "Zutik EH". No quieren que este proceso cuaje y para ello utilizan sus armas de siempre, la represión, la intoxicación y la manipulación informativa.

Probablemente no se trata tanto de abortar el proceso, como de limitar la capacidad de maniobra de la izquierda independentista, para conseguir que llegue en la posición más débil posible al momento de la verdad. No obstante, es seguro que habrá elementos del Estado que quieran apretar más las tuercas y hacer saltar por los aires todo el camino andado, porque se encuentran más cómodos en una situación de violencia de respuesta de baja intensidad, y en cierta manera controlable, que en otra en la que las lucha ideológica, institucional y de masas permita a la izquierda independentista dar un gran salto adelante que ponga al Estado en la tesitura de reconocer el derecho a decidir del pueblo vasco.

Como ya hemos dicho en otras ocasiones, el ministro de la Gobernación no pierde el tiempo. Siempre está maquinando en aras a concretar sus estrategias. Esta semana ha tocado una salida de caza mayor, para poner entre rejas a una parte del colectivo de abogados de presos. Sentirá una cierta satisfacción por las piezas cobradas, pero no quedará plenamente a gusto. Su instinto le señala que habrá más batidas y que caerán más piezas. Sabedora de estos extremos, la izquierda independentista ya sabe la receta; a mayor represión, mayor iniciativa política. Volver sobre lo andado sería un suicidio político.

2010/04/07

Sin prisas

 Iban Aguinaga/Noticias de Navarra.com

Vivimos en un país desmedido. De la depresión pasamos a la euforia sin término medio. Sufrimos periodos de atascamiento generalizado, de bloqueo, en los que parece no moverse una hoja, para saltar sin solución de continuidad a periodos de movimientos diarios en los que es muy fácil perder la perspectiva.

Por eso conviene volver a repetir que las prisas no son buenas consejeras. Que después de cada paso conviene darse un respiro para estudiar la mejor forma de dar el siguiente. ¿Qué tenemos entre manos? Cosas muy importantes que no conviene despilfarrar.

Por un lado un debate en el que miles de militantes independentistas se han pronunciado rotundamente por un cambio de ciclo, por abrir un nuevo escenario sin violencias ni injerencias, de lucha ideológica, institucional y de masas exclusivamente. Un debate que ha dado como fruto el documento "Zutik EH", que hay que releer de vez en cuando para repasar sus principales puntos. Además de eso tenemos una declaración de líderes internacionales y expertos en solución de conflictos que elogia el trabajo de la izquierda independentista y pide a ETA una tregua permanente verificable y al Gobierno español la debida respuesta a la misma.

Asi mismo tenemos una red, Independentistak, que réune a personas de diverso acento político y que ha conseguido aunar voluntades para la celebración de un Aberri Eguna 2010 bastante más nutrido que los de años anteriores. Una red que funciona de forma novedosa, muy apoyada en las nuevas tecnologías, y de la que se esperan nuevas iniciativas unitarias.

También entre las organizaciones juveniles se está dando un proceso de entendimiento y trabajo en común a través de GaztEHerria. Un proyecto que acaba de nacer y del que también se esperan nuevas aportaciones.

En cuanto a la actitud de ETA, tan criticada en algunos foros, por no contestar con más claridad a los llamamientos a un alto el fuego, lo cierto es que lleva unos cuantos meses sin actuar. Es verdad que cerca de París acabó con la vida de un gendarme, pero la organización clandestina ha explicado que no tenía intención alguna de hacerlo. Se puede creer o no su versión, pero queda claro que políticamente ETA está guardando una especie de alto el fuego de facto, no declarado. Y eso debe ser valorado en su justo término. Además ha prometido una reflexión sobre la Declaración de Bruselas.

Por parte del Gobierno español no hay grandes novedades. Sigue con su política represiva, anunciando nuevas medidas en ese terreno, y dejando hacer a la maquinaria judicial. Hoy mismo se anuncia la petición de 12 años de cárcel para Joseba Permach, Rufi Etxeberria y Arnaldo Otegi por integración en banda armada. Más de lo mismo. Ni nos puede extrañar, ni nos debe llevar al desánimo. El Estado no va a regalar nada. Serán las condiciones generales que nosotros mismos construyamos las que le obliguen a cambiar de postura.

Debemos intentar superar la fase anterior, en la que los partidismos han agotado muchas iniciativas interesantes. Para empezar, no conviene entrar en dinámicas de críticas a otros agentes. Que si el PNV debería de haber hecho esto, que si Aralar no estuvo en aquello otro, que si ELA no sé qué, que si LAB no sé cuántos...

Personalmente me gustaría que algunos agentes mostrarán otra actitud, pero seguramente ellos también pensarán que las posturas con las que yo me identifico no son las adecuadas de cara a un proceso soberanista. Cuando esto eche a andar, esperemos que pronto, todos vamos a ser necesarios. No agrandemos las zanjas que nos separan, sino que intentemos tender puentes y estrechar lazos. 

ESTEKAK: