Estas últimas semanas han sido pródigas en obituarios de personas relevantes en la política y la sociedad vasca: los profesores Ramón Zallo y Paco Letamendia Ortzi, el periodista Xabier Sánchez Erauskin y el lehendakari Carlos Garaikoetxea, entre otros. Diferentes enfoques, diversas trayectorias pero una misma pasión, Euskal Herria. Lejos de mi intención glosar aquí los méritos de todos ellos, ni de juzgarles, tan solo pretendo lanzar algunas reflexiones sobre la relatividad de ciertos acontecimientos históricos.
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| Carlos Garaikoetxea en un acto electoral de Bildu. |
Si nos ceñimos al caso más relevante, el de Garaikoetxea, nos encontramos con la práctica unanimidad en los elogios por parte de los medios de comunicación y ls representantes políticos en torno a su figura. Unanimidad de la que él no disfrutó en su día, cuando presidía el Gobierno Vasco y era criticado con dureza, tanto por los sectores españolistas como desde la propia izquierda abertzale. También hemos escuchado estos días expresiones venidas desde personas de su entorno político e institucional. como "el padre de la patria", "el arquitecto de la Euskadi moderna" y similares,
