2013/03/27

Impasse

http://invisiblebordeaux.blogspot.com
De un tiempo a esta parte han sido numerosos los datos observados que nos conducen a calificar la situación política vasca con el galicismo impasse. No se avanza, pero tampoco se retrocede, aunque algunos puedan pensar que la falta de avance ya es, en sí, un retroceso. Podríamos estar de acuerdo con esa apreciación.

Como ya se habrá imaginado el lector, cuando hablo de la situación no me estoy refiriendo a la penúltima escaramuza sobre los presupuestos de la CAV o a la última entrevista concedida por Yolanda Barcina. Me refiero al llamado proceso, para unos de normalización, para otros de democratización, que en su última etapa se ha desarrollado por el impulso de la izquierda abertzale a la reflexión que se resume en el documento "Zutik EH".

2013/03/22

Viajar en sub

www.teinteresa.es
Estos días hemos asistido a una catarata de informaciones acerca del nuevo papa de la Iglesia Católica, Jorge Mario Bergoglio, entronizado como Francisco. No pienso tratar aquí del futuro de la cristiandad, fenómeno por el que guardo interés cultural que no religioso. Lo que quiero citar son las noticias referidas a la humildad del tal Francisco, su devoción por los pobres y desposeídos y, sobre todo, su amor por los trenes.

2013/03/12

Náusea

Escribir dos comentarios seguidos sobre un mismo tema es, en mi caso, una práctica excepcional. Esta vez lo hago llevado por la náusea que me produce leer las páginas de prensa dedicadas al llamado "Caso Caja Navarra". En el Parlamento se ha pedido la dimisión de Yolanda Barcina, pero resulta que la postura adoptada por otros personajes envueltos en la trama de dietas millonarias, como Alberto Catalán o Roberto Jiménez, es todavía más nauseabunda.

Con toda la cara del mundo, se niegan a devolver el dinero expropiado a todos los navarros, argumentando que los emolumentos están declarados y que el problema recae en la Junta Permanente, órgano de carácter opaco creado ad hoc, y al parecer ideado por los propios Sanz y Barcina. La catadura moral de la dirigencia de UPN ya era conocida de todos, pero que el PSN tenga a su frente a una persona como Jiménez, ajeno a cualquier gesto autocrítico, aunque solo sea por estética, es inaguantable.

El escándalo de las dietas de la CAN no ha hecho sino poner el descubierto el entramado político proveniente del Amejoramiento del Fuero, una especie de "transición a la navarra", consistente en perpetuar los privilegios de la casta conservadora gobernante mediante un pacto con los nuevos actores de la "izquierda", es decir, el PSN y los sindicatos CCOO y UGT. Ahí se ha ido formando un conglomerado de poder, ora el PSN, ora UPN, que ha guiado el barco de la Navarra foral y española hasta nuestros días.

Foto: www.naiz.info
Sin solución de continuidad, de los viejos polvos de Urralburu, Del Burgo y Otano vienen ahora los lodos de Sanz, Barcina y compañía. Bajo el conocido mantra "Que vienen los vascos", se han repartido las prebendas, las gratificaciones, los puestos y las dietas. Han acabado con la primera entidad bancaria del territorio y al mismo tiempo con el poco crédito politico que les restaba.

A partir de ahora, cualquier operación política que cuente entre sus firmantes con alguno de los cobradores de la CAN está llamada al fracaso. Ni Barcina, ni Catalán, ni Maya, ni Jiménez están en condiciones de pilotar nada. Su tiempo ha pasado. Si quieren que sus respectivas formaciones políticas tengan futuro, deberán dejar paso a personas sin mancha para que les sustituyan.

¿Cuál es la alternativa? Es evidente que más pronto que tarde habrá nuevas elecciones autonómicas. Los ciudadanos emitirán su voto y a partir de la nueva composición parlamentaria será preciso negociar la formación de un Gobierno navarro limpio y decente. Tanto Bildu, como Geroa Bai y Ezkerra deberán presentar sus programas alternativos al conglomerado que ha dilapidado la CAN, entre otras tropelías.

Si logran los apoyos suficientes, deberían conformar un ejecutivo de progreso que abra una nueva etapa en la política navarra. Si no los alcanzan, deberán mantenerse en la oposición, planteando opciones alternativas y denunciando los nuevos desmanes que se puedan producir.

Lo que en ningún caso parece viable, a día de hoy, es una colaboración de las fuerzas citadas con el PSN. Mientras este partido no realice a fondo su limpieza interna y pase página a sus tres décadas de colaboración con la derecha, es muy complicado concertar nada con él. Es tan responsable como UPN del actual derrumbe institucional navarro y por tanto debe realizar su propia travesía del desierto si quiere ocupar un lugar en el futuro político de Nafarroa Garaia. 


2013/03/10

El honor perdido de Sanz y Barcina

Foto: www.noticiasdenavarra.com
Dice Yolanda Barcina, en su patética defensa, que las prácticas llevadas a cabo en la Junta de Entidades Fundadoras de Caja Navarra, el cobro masivo de dietas, son cosas de "otra época". La época, muy cercana en el tiempo, en la que algunos representantes políticos, como varios de los integrantes de la dirección de UPN, se sentían en posesión de inmunidad. Hiciesen lo que hiciesen, no pasaba nada.

Podemos asegurar que efectivamente, Miguel Sanz y Yolanda Barcina, por señalar a los principales actores del desaguisado, son políticos de otra época. Una época negra salida de la llamada "transición española", en la que la mayoría del arco político, salvo honrosas excepciones, firmaron un pacto de no agresión en el que se daba por descontado que todos ellos iban a participar en el reparto de prebendas. Estos son los resultados.

Los hechos protagonizados por Sanz y Barcina en Caja Navarra, entidad que tenian cooptada junto a algunos ilustres miembros del PSN, producen vergüenza. No solo han contribuido con sus decisiones erróneas a la práctica desaparición de la entidad de ahorros, ahora en manos de La Caixa, sino que durante su paso por los organismos ejecutivos y de control de la misma han practicado el cobro indiscriminado de dietas.

Dicen ahora, una vez que hasta su vocero oficial, "Diario de Navarra", les ha afeado la conducta, que van a devolver parte de las dietas indebidamente cobradas. Un gesto que sería de agradecer si afectase al montante total de lo cobrado, pero que en ningún caso anula las responsabilidades políticas contraídas.

A Miguel Sanz, presidente por accidente de unas bodegas públicas, pero sin responsabilidades directas en las tareas de gobierno, tan solo se le puede pedir que abandone ese cargo empresarial, fruto innegable de su condición de ex presidente del Gobierno de Navarra.

A Yolanda Barcina, en cambio, habría que exigirle su inmediata dimisión como máxima responsable de ese Gobierno. Por mucha dieta que devuelva, su implicación directa en todo el entramado la inhabilita para seguir al frente del ejecutivo que gobierna el territorio. La convocatoria de elecciones es una necesidad, ahora sí, urgentísima.

La catarata de casos de corrupción que se han destapado en los últimos meses están poniendo en entredicho la propia razón de existir de la política. El descreimiento popular respecto a los políticos se extiende como una mancha de aceite. Esa sensación supone el mejor caldo de cultivo para la irrupción de presuntos salvadores que puedan embaucar a una mayoría social en aventuras delirantes. Habrá que volver a insistir en que la política y los políticos son necesarios, imprescindibles. Lo que no es imprescindible es la corruopción, el amiguismo, el tráfico de influencias o el robo por parte de supuestos servidores del interés general. Política sí, pero política transparente, honrada, bajo el control directo de la sociedad civil y siempre al servicio de la ciudadanía, no del interés privado de unos pocos. 


2013/03/05

Síntomas

Acaba de estrenarse en Gipuzkoa la tarjeta única Mugi, que viene a completar las utilidades de la tarjeta Lurraldebus, inaugurada en 2007. Se trata de un paso más en la mejora del transporte colectivo público del territorio, tanto en lo que se refiere a buses como a trenes. Un paso que sigue teniendo en Renfe un grano difícil de extirpar. La operadora ferroviaria española no ha entrado en la política de descuentos de Mugi y tan sólo ha accedido a que la tarjeta sirva como medio de pago en sus terminales, pero utilizando en todo caso las tarifas de Renfe.

Es un síntoma que nos sitúa frente a un asunto de mucho más calado. Treinta y tres años después de la aprobación del Estatuto de Gernika los servicios ferroviarios de cercanías de Renfe y Feve sigue sin ser traspasados a la CAPV. Las líneas Muskiz-Santurtzi-Bilbao, Brinkola-Donostia-Irun y Balmaseda-Bilbao permanecen bajo la gestión de Madrid.

Mientras se mantiene la polémica sobre el supertren AHT-TAV, proyecto que puede batir récords de surrealismo, ya que se mantendría sin conexión hacia el norte y hacia el sur durante bastantes años, los ferrocarriles realmente existentes, los que mueven a diario a miles de personas, siguen en el limbo de las competencias no traspasadas. No estaría de más que el nuevo lehendakari, que se supone conocerá de cerca la línea encartada de Feve, mostrase públicamente la necesidad de que el Gobierno que preside se haga con la gestión de todas esas líneas de cercanías, integrándolas en el mapa global del transporte y haciendo que sean más eficaces.

Otro síntoma que nos trae la más inmediata actualidad corresponde a las competencias del Gobierno Urkullu. El cambio en la dirección del grupo de comunicación público EiTB está resultando especialmente torpe. En primer lugar por haber evitado un diálogo interpartidario y con la sociedad sobre el modelo del ente de cara al futuro; en segundo lugar por primar los nombres sobre los programas de gestión y en tercero por generar frustación con el propio proceso y el baile de nombres.

EiTB no puede ser un coto cerrado anclado a la política partidaria, sino que debe abrirse a la sociedad civil, a los grupos y agentes sociales, incluso a los profesionales de la comunicación ajenos al propio ente. EiTB mantiene en pie las únicas emisoras euskaldunes de radio y televisión de alcance nacional y audiencia contrastada. La responsabilidad que ha contraído con la sociedad es enorme, pero el modelo que se instauró a principios de los años ochenta ha quedado superado por la evolución social y lingüística.

Es urgente el fortalecimiento de las emisoras euskaldunes ETB1 y Euskadi Irratia frente a las erdaldunes ETB2 y Radio Euskadi. Y ello supone cambiar las directrices presupuestarias seguidas hasta ahora. Además, después de tres décadas, ha llegado la hora de introducir contenidos en euskara tanto en ETB2 como en Radio Euskadi. No sé en qué proporción ni en que franjas horarias, pero ese paso es imprescindible para seguir creyendo en el modelo EiTB.

En cuanto a la negociación para sustituir al equipo de Alberto Surio, es imposible cometer más errores en menos tiempo. Se ha trasladado a la opinión pública una sensación de falta de seriedad que en nada ayuda a fortalecer la imagen del ente. La aceptación del cargo de director y posterior dimisión de Mikel Agirre, mediatizada por el caso Vilau Media y el programa de recortes a la vista, lanza una alargada línea de sombra que deberá despejar la recién elegida Maite Iturbe. Pero en todo caso, el pacto entretejido entre Ortuzar y Pastor no parece que vaya en esa dirección.

Hay muchos otros síntomas que desmienten las expectativas creadas sobre el nuevo tiempo político que se estaba gestando en este país. Síntomas que nos devuelven a la realidad vivida en estos treinta últimos años, una realidad que nos demuestra que, en la mayoría de las ocasiones, nos quedamos en lo seguro y trivial, aunque sea decepcionante, en vez de aspirar a la mejora y la superación de lo ya conocido. Decía Ignacio de Loyola que en tiempos de turbación es preferible no hacer mudanza, pero es precisamente en los periodos de crisis global, como el que vivimos, cuando más necesaria es la audacia, que no la temeridad.

2013/02/28

Sarrionandia en "El Correo"

El pasado domingo asistimos a un acontecimiento que reúne en sí mismo una profunda significación cultural y política. Las paǵinas del diario "El Correo" de Bilbao, conocido durante muchísimos años por El Correo Español-El Pueblo Vasco, ofrecían a sus lectores una larga entrevista con el escritor euskaldun, exiliado desde 1985, Joseba Sarrionandia.

Se trata de un acontecimiento por múltiples motivos, tal vez el principal sea que rompe con un modo de entender el país que ha supuesto hasta el presente que unos y otros nos demos la espalda y no nos reconozcamos como vascos.

Por un lado, el diario que recoge la entrevista ha tenido una trayectoria ligada al falangismo, que lo fundó como "El Correo Español" tras hacerse con la histórica cabecera de "El Pueblo Vasco" una vez tomada Bilbao por los "nacionales". Una trayectoria estrechamente conectada al franquismo, luego a la monarquía española que le sucedió y en todo momento a la unidad indisoluble del Estado español.   

Por el otro lado, aparece la figura de Sarrionandia, escritor relevante dentro del canon de la literatura vasca y a su vez militante clandestino, apresado y encarcelado, fugado de la prisión de Martutene en una huida épica y fuera del país desde hace décadas. A día de hoy, según parece, sin causas pendientes ante la Audiencia española.

En tres hojas de papel se juntan por un día dos mundos que hasta ahora no se habían reconocido. Dos mundos muy diferentes, pero dos mundos realmente existentes en Euskal Herria. El paso dado por los dos símbolos contrapuestos es paradigmático, en cuanto rompe con el estatus quo vigente durante muchos años. Un paso que puede contribuir a allanar el camino del reconocimiento mutuo, un reconocimiento que se va a realizar desde la distancia política y cultural, como es lógico y natural, pero que no por ello deja de ser un reconocimiento del otro.

La entrevista de "El Correo" a Sarrionandia no va a cambiar la historia del periodismo cultural, ni la historia de la literatura euskaldun. Supongo que tampoco lo pretendía. El escritor aborda en ella asuntos literarios y políticos. Mantiene su conocida voz crítica e independiente y no se esconde ante ninguna cuestión, pese a llevar 27 años desterrado de su Durangaldea natal.

Y como pasa siempre que ocurre un acontecimiento de este calibre, habrá quienes levanten su voz desde un lado y otro, considerando los aspectos negativos del hecho. Unos pensarán que un diario institucional ha concedido una entrevista a un escritor proetarra y otros argumentarán que el icono de la resistencia cultural vasca ha cedido posiciones frente al todopoderoso Vocento. Es evidente que para hacer una tortilla, previamente es necesario romper la cáscara del huevo. Eso es lo que han hecho Iñaki Esteban y Joseba Sarrionandia para alegría de muchos y melancolía de unos pocos. Al menos yo me apunto a la mayoría.

No es probable que a partir de esta entrevista todo se convierta de color de rosa. Sería de necios pensar así. La realidad demediada de este país no se cura con la publicación de tres apretadas paǵinas en el diario bilbaino de mayor tirada. Se necesitan muchas más entrevistas, más reportajes, más iniciativas... para que el reconocimiento se vaya convirtiendo en convivencia más o menos razonable. Dice Sarrionandia al final de la entrevista: "Pienso que entre todos podríamos hacer algo para que el país sea más habitable". Un deseo que a medida que se vaya asentando el aún débil proceso de cambio en Euskal Herria, será compartido por más y más ciudadanos.    

2013/02/26

Desapuntes soberanistas

Joxerra Bustillo Kastrexana, periodista
En muchas ocasiones lo que resulta más evidente logra esconderse como el más preciado de los secretos. En esta sociedad del conocimiento, dominada por las nuevas tecnologías de la interacción, tan solo somos capaces de apreciar lo que se nos pone delante en forma de grandes titulares, fotografías espectaculares o videos simpáticos. Entre tanto, quienes mueven los hilos detrás del gran tinglado continúan su labor sin mayores contratiempos. Así, los jóvenes de hoy en día se creen protagonistas de un mundo nuevo, ajeno a la historia del país, que en muchos casos ignoran. Desconocen que muchas cuestiones que protagonizan la actualidad y muchos de los agentes que les dan cuerpo remontan sus orígenes a varias décadas atrás.

Si contemplamos nuestro mapa político, nos encontramos con actores de amplia trayectoria. En la CAPV gobierna EAJ-PNV, un partido nacido en el ya lejano 1895. En la CFN tenemos en el Gobierno a UPN, un partido relativamente joven, pero heredero directo del tradicionalismo foral, de sectores del carlismo rancio y de los residuos del franquismo. Otro partido crucial es el PSOE, fundado en 1879. Si nos fijamos en el mapa sindical, la UGT se fundó en 1888. El principal sindicato vasco, ELA-STV, se remonta a 1911. Hace dos años celebró su primer centenario y hace pocas semanas su congreso número trece. Un congreso desarrollado en un clima de unanimidad. Sin grandes novedades, salvo la creación de una secretaría para el desempleo, la central se ha reafirmado en su estrategia. Ha interpelado a instituciones y agentes políticos y sociales y se ha vuelto a erigir en agente central del escenario sociolaboral vasco, subrayando su autonomía frente a instituciones y partidos.

La reivindicación de autonomía no es un tema baladí para ELA. La insistencia en ese punto viene dada por el pecado original de su hecho fundacional ligado al PNV y a sectores de la Iglesia católica, así como a la larga trayectoria de acompañamiento al partido fundador. Otros agentes sociales no reniegan de sus orígenes, así la UGT respecto del PSOE, pero en el caso que nos ocupa resulta determinante para su actual estrategia dejar clara su no dependencia del árbol ideológico del que procede.

ELA-STV muestra su intención de colocar una muga entre lo político y lo sindical, renegando a un tiempo de sus periodos de dependencia hacia el mundo jeltzale o de sus pinitos como partido-sindicato allá por los sesenta, cuando se hacía llamar ELA-MSE. Cuando la dictadura concluyó, la nueva mayoría que reunificó el sindicato optó por la actividad exclusivamente sindical, pero no rompió del todo sus lazos con el PNV, cuya dirección bendijo de hecho la nueva ELA surgida de las asambleas de Euba y Eibar. El papel de apoyo entusiasta al Estatuto de Gernika de 1979 así lo certifica.

El reparto de papeles entre partido y sindicato siguió funcionando de forma acordada hasta finales de los años ochenta, en los que se produjo un cambio decisivo al frente del sindicato. La nueva dirección protagonizó un aggiornamento que desembocó en 1997 en «El Estatuto ha muerto» solemnizado en Gernika, coincidiendo en el tiempo con el apoyo a la unidad de acción con LAB y el posterior proceso de Lizarra-Garazi. El sindicato experimentó un nuevo recorrido en el que se acercó al soberanismo, teorizando toda una estrategia en la que otorgaba un lugar central a los agentes sociales. Una estrategia sustentada en el documento «Apuntes para un proceso soberanista» y posteriores, pero que no se ha visto trasladada a la acción cotidiana de la central.

Al contrario, en los últimos años, paralelamente al desarrollo del complejo proceso de ciaboga protagonizado por la izquierda abertzale, ELA parece tender a un repliegue basado en la vuelta a lo puramente sindical, dejando el resto en manos de los partidos políticos y abanderando a la vez una especie de «revolución social» sin anclajes sólidos en su afiliación. Un repliegue en el que se producen algunas coincidencias con posturas adoptadas por el PNV. Que sean tan solo eso o respondan a algo más elaborado es algo que hoy por hoy no podemos dilucidar.

Lo que sí podemos apuntar son algunas de las posiciones del sindicato que se asemejan a las del partido. En primer lugar resulta muy significativo que dentro del espectro abertzale y/o nacionalista las dos únicas formaciones que no hayan suscrito el llamado Acuerdo de Gernika sean precisamente PNV y ELA-STV. Puede que las razones para no hacerlo sean divergentes, pero el hecho es que ninguno de los dos agentes ha firmado. La causa última puede estribar en que, según ellos, detrás de dicho acuerdo estaría la izquierda abertzale y firmarlo reforzaría las posiciones de esta.

Otra coincidencia entre ambos agentes se refiere a la crítica sostenida a la política llevada a cabo por Bildu allá donde ostenta responsabilidades institucionales, como en Gipuzkoa. Dejando a un lado los aspectos criticables de la política institucional de la coalición, que quien esto suscribe puede compartir desde la autocrítica, es evidente que la contundencia que ha utilizado ELA en sus descalificaciones no se corresponde a la empleada en otros territorios respecto a PNV o PP. Coincide en ello con la postura del PNV de Gipuzkoa, especialmente ácida. De forma implícita, ELA defiende su posición argumentando que la entrada de la izquierda abertzale en las instituciones ha sido negativa para la unidad de acción sindical, dando por bueno que el periodo de ilegalización era más fructífero para dicha entente.

Nadie pretende que ELA aplauda todas las medidas adoptadas por Bildu, ni mucho menos. De lo que se trata es de que el sindicato despeje las dudas sobre su supuesta estrategia soberanista, ya que si se empeña en deslegitimar las acciones de Bildu, difícilmente podrá sostenerse el desarrollo de un bloque político-social soberanista con la izquierda abertzale en su sentido más amplio. Y si no es así, ¿con qué socios piensa construirlo?

De hecho, ligado a este punto nos viene el tercero. Todo hace pensar que la estrategia central de ELA en torno a la soberanía está en estos momentos en situación de stand-by, es decir, sigue encima de la mesa, pero en la carpeta de asuntos pendientes. La resoluciones de su último congreso se limitan a recordar anteriores pronunciamientos, como el de 2007, sin aportar novedades. Ni se dan pasos tangibles hacia una conjunción de fuerzas, ni, vista su actual imposibilidad, se plantea tirar del carro soberanista, aunque sea en solitario. Resulta al menos chocante que en la ponencia de su reciente congreso se afirme que «el principio de no subordinación del sindicalismo al poder institucional y a los partidos políticos es un principio absoluto». Un principio que no ha seguido en buena parte de su larga historia.

En ese sentido, la reiterada exigencia a LAB para que no subordine su política a la formación política con la que comparte objetivos estratégicos no deja de ser una condición, hoy por hoy, imposible de cumplir, y el sindicato mayoritario lo sabe de sobra. Por lo tanto, condicionar de esa forma a su único socio posible significa apostar a futuro por la no conjunción de fuerzas.

La dirección de ELA reniega de sus orígenes y de buena parte de su dilatada trayectoria al alimón con una organización política conservadora, al afirmar en su ponencia que lleva «décadas negándose a participar en ninguna iniciativa que tenga el menor tinte electoral partidario, renunciando a ser masa de maniobra de ninguna opción política». Se trata, a fin de cuentas, de un enroque en toda regla y de una posición de principio y, por ende, inmovilista.

Además, la actual teorización de ELA ha sustituido el fetiche de la lucha armada de ETA, que ya no les funciona a modo de disculpa, por la interesada teoría del hegemonismo político que se disputarían entre el PNV y la izquierda abertzale. Ante esa disputa, el sindicato aboga por una tercera vía, que le permite no posicionarse, pero sí mantener su influencia política.

El sindicato mayoritario, que ha mantenido una trayectoria teñida de política a lo largo de su historia, se atrinchera ahora en una postura de apoliticismo extremo, achicando aguas a la corriente soberanista que tanto proclamaba mientras la lucha armada era una realidad en nuestro país. Parece renunciar así, de hecho, a tomar parte en un proceso y un proyecto soberanista encaminado a la construcción de la nación vasca.

[Artículo publicado en Gara, 2013-2-25]

2013/02/20

El príncipe en Ibaeta

Foto: www.elpais.com
Los procesos políticos crean distorsiones en la mente humana, una especie de desconexión entre la realidad y la ficción, entre la teoría y la práctica de un calendario imaginario. Hace ya unos cuantos años que la sede que "El Diario Vasco" tiene en Donostia fue protegida de la eventualidad de un posible coche-bomba mediante la instalación de pivotes que impedían aparcar vehículos en todo el frente de la calle Portuetxe. Desgraciadamente, el atentado mortal contra el director financiero del periódico, Santiago Oleaga, en el año 2001, aconsejaba reforzar las medidas de seguridad.

Casi año y medio después del abandono de la actividad armada por parte de ETA, los pivotes siguen ahí. Ahora bien, al parecer ya no siguen para impedir que los coches aparquen, sino para permitir que por ese pasillo discurran las bicicletas. De aparcamiento ha pasado a bidegorri, lo que resulta una solución muy imaginativa.

Muy cerca de ese lugar, en el aparcamiento disuasorio que bordea el Nanogune no se podía aparcar en el día de ayer. Todo el recinto estaba reservado para que hoy sirviera de pista de aterrizaje a la comitiva del Príncipe de Asturias y el lehendakari Iñigo Urkullu. Hasta ahí todo normal. Lo que no es tan habitual es el despliegue de fuerzas de seguridad efectuado en la zona. Una presencia policial que incluia a agentes apostados en los tejados de los edificios anejos a la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Navarra-Tecnun en Ibaeta.

¿Se trata de una demostración de fuerza o es simplemente falta de información? ¿A que obedece semejante despliegue, digno de tiempos pretéritos? ¿Quién decide esta desmesura, la Casa Real de los Borbones o el departamente de Seguridad de Lakua? 

No es por fastidiar, pero si la nuevas maneras de la Ertzaintza que nos prometen el señor Urkullu y la consejera Beltrán de Heredia consiste en protagonizar espectáculos como el de esta mañana en Ibaeta, vamos apañados.

2013/02/17

Desestimiento de la política

Los continuados casos de grave corrupción política que se vienen dando en el Estado español, incluidos algunos en Euskal Herria, están afectando de forma directa a la valoración que de la política tiene la ciudadanía. El mantra de que todos los politicos son iguales, es decir, unos ladrones, se extiende por tabernas, mercados y centros de trabajo. 

Y a la vez que se extiende ese parecer colectivo, se extiende también la injusticia. Porque no todos los políticos son iguales. Todavía quedan politicos honrados. Y no conviene olvidarlo.

No se trata de hacer aquí una apología de los políticos, tan denostados en estos tiempos de turbación. Que se defiendan ellos. Lo que trato de abordar en este comentario es la necesidad de no darle la espalda a la política. En no caer en el desestimiento, como parece que está ocurriendo.

La profundidad de la crisis económica que atravesamos ha disparado el rechazo a la llamada clase política, conformada por aquellas personas que se dedican de forma profesional a esa actividad. Un rechazo que tiene bases sólidas, ya que el común entiende que la dedicación política tan solo debe estar sustentada en el propósito de servir al interés general, a la mejora de la administración pública y, por ende, a la calidad de vida de los ciudadanos,  cosa que no está sucediendo.

Sin embargo, cuando se dan a conocer los emolumentos de la elite política, la gente entiende que mediante un corto periodo de dedicación se puede conseguir un bienestar económico muy superior al de la media de la población. Y no estamos hablando de corrupción, ni de latrocinio, sino de las cantidades desorbitadas, pero totalmente legales, que perciben por su trabajo político ministros, consejeros autonómicos, alcaldes, concejales o asesores nombrados a dedo.

El caso del llamado Ararteko de la CAPV es un buen ejemplo. Ingresos salariales de 86.300 euros al año para su titular y de 78.000 para su adjunta, 19 funcionarios a su cargo y otros 32 asesores designados a dedo, la mitad de los cuales perciben sueldos superiores a 65.000 euros al año. Sin entrar en el grado de eficiencia de la institución, que esa es otra, se antoja que los números aparecidos en prensa no casan con un periodo de austeridad como el que vivimos. 

En todo caso, vuelvo a insistir en que he conocido concejales que han puesto dinero de sus bolsillos por ejercer su función. Que han servido a su municipio con honradez. Que no se han llevado ni un bolígrafo del ayuntamiento. No está de moda afirmarlo, pero es necesario hacerlo. Porque corremos el peligro de que en las próximas elecciones locales haya verdaderos problemas para confeccionar las listas en muchos partidos y coaliciones. 

Es cierto que ante la oleada de imprecaciones populares, muchos no quieran arriesgarse a tomar la iniciativa de dedicarse a la política, aunque sea en el estrado más humilde de su propio municipio, para evitar futuros insultos. Es un riesgo que aumenta cada día. Y hay que decir que, de confirmarse con los hechos, supondría un grave perjuicio para todos. 

En otro nivel, asistimos a un alejamiento paulatino de las preocupaciones políticas por parte de la ciudadanía. Se acrecienta el sentimiento de que bastante tenemos con los problemas económicos, el desempleo y todo lo que les rodea, como para implicarnos en cuestiones políticas. La extensión de ese sentimiento puede hacer que las posibilidades de transformación social se vean mermadas, ya que se puede dar la paradoja de  dejar en manos exclusivas de los políticos profesionales importantes asuntos que conciernen a toda la ciudadanía. 

El desestimiento de la política tiene abundantes razones para manifestarse, para seguir creciendo. Subirse a ese carro puede ser un ejercicio relativamente cómodo, ya que se va a favor de corriente. Pero a medio plazo puede incrementar la frustración general y estrechar aún más las vías de participación en la política, indispensables si queremos cambiar el actual estatus quo.

 

2013/02/01

Kontuz!

Enrique Goñi. Foto: www.noticiasdenavarra.com
El Poder, así con mayúsculas, tiene una ilimitada capacidad de corromper a quienes transitan por sus recovecos, sean monarcas, presidentes de gobierno, ministros, consejeros, subsecretarios, asesores, jueces, fiscales, policías, funcionarios y un largo etcétera. Ha habido corrupción en los régimenes totalitarios, en los autoritarios, en los democráticos de uno u otro signo, en los de derecha y en los de izquierda. Es una enfermedad de tan amplio espectro vírico que resulta dificil escabullirse a sus efectos.

Es cierto, por otra parte, que la cultura política, las tradiciones populares o la religión inciden en la mayor o menor propagación de la plaga. Sabemos que en los países del norte europeo la corrupción es menor que en los que bordean el Mediterráneo. Ello no quiere decir, como bien ha dejado escrito el sueco Henning Mankell, que allí no exista. Claro que existe, pero es sensiblemente inferior a la que pueda darse en Italia o el Estado español. Podría decirse que los países de confesión protestante presentan, en general, una menor infección que los de confesión católica romana. 

Las últimas andanadas en torno a casos como el del vasco Iñaki Urdangarin, miembro consorte de la familia real española, o el de Luis Bárcenas, ex tesorero del PP, copan las portadas de los medios informativos, incluidos los vascos. No es de extrañar que así ocurra, pero también en Euskal Herria se dan asuntos de interés relacionados con la corrupción, como viene a ser todo lo relacionado con la autoinmolada Caja Navarra.

Se trata de una entidad de larga trayectoria, socia fundadora de la Federación de Cajas de Ahorros Vasco-Navarras (FCAVN), y principal referente financiero en Nafarroa Garaia durante décadas. Sus dirigentes, encabezados por quien era a la sazón presidente del Gobierno foral, Miguel Sanz, eludieron desde el primer momento la posibilidad de afrontar el futuro apostando por un trabajo de auzolan con las restantes cajas provinciales del sur de Euskal Herria. Para adoptar semejante decisión primaron las razones de índole política sobre las estrictamente financieras. 

Era evidente para cualquier observador objetivo que de la unión entre iguales entre BBK, Kutxa de Gipuzkoa, Vital y CAN hubiera surgido una entidad financiera muy potente y saneada. Sin embargo, los responsables de Caja Navarra, dirigidos por Enrique Goñi, emprendieron la aventura de Banca Cívica, tras abrir previamente multitud de oficinas en Bizkaia, Gipuzkoa y Araba, con muy dudosa rentabilidad. De hecho, muchas de ellas ya han sido clausuradas.

Banca Cívica se compuso con cuatro cajas de distinta procedencia. CajaCanarias y Caja de Burgos se unieron con la CAN en un primer momento, y Cajasol de Sevilla en segunda instancia. La entidad resultante optó por la salida a Bolsa y la aventura de Goñi y compañía concluyó con la humillante absorción por parte de Caixabank. El tinglado se encontraba técnicamente en quiebra. Para gozo de Sanz y Barcina, las oficinas de la antigua CAN son ahora de una entidad catalana. Una consecuencia no deseada del antivasquismo visceral de la cúpula gobernante en Iruñea.

Tan solo la trayectoria errática de CajaNavarra merecería de por sí una investigación a fondo, pero situaciones conocidas posteriormente, como el trato de favor a Yolanda Barcina en determinadas operaciones inmobiliarias, cuando la actual presidente era máxima responsable de la Comisión de Control de la entidad, el esperpéntico caso Cervera o los viajes a París de clientes VIP desvelados hace escasos días, hacen imprescindible esa investigación. El PSOE, que tantos pecados acumula en su mochila, haría bien en dejar de bloquear los intentos de aclarar lo sucedido, en vez de intentar evitar que las aguas podridas se desborden, poniendo en riesgo el régimen uniprovincial navarro sostenido por UPN-PP, PSOE y CEN, con la connivencia de UGT y CCOO. 

Buena parte de las informaciones y datos que han salido a la luz en referencia a CajaNavarra han sido reunidos y publicados por una pequeña asociación de consumidores y usuarios, Kontuz! Un trabajo ejemplar, digno de elogio, que debería ser ampliado a todo el territorio de Euskal Herria por asociaciones semejantes o grupos afines. Sacar a la luz asuntos de corrupción y plantear denuncias en los juzgados, en el caso de que haya elementos para ello, es una tarea que puede realizar la sociedad civil sin necesidad de mayores tutelajes. 

Los ciudadanos no podemos permanecer impasibles ante el latrocinio organizado que se sigue dando en determinadas esferas de la administración o las entidades públicas. Por supuesto que hay políticos honrados y funcionarios intachables, faltaría más, pero cuando se detecta un movimiento sospechoso hay que poner la lupa sobre el mismo, examinarlo y, si procede, ponerlo en conocimiento de la opinión pública. Que quienes tengan la tentación de meter la mano en la caja de caudales públicos tengan presente que hay un Kontuz! que permanece vigilante. Tal vez así disminuya en algún grado la insoportable práctica corrupta. 

 

2013/01/24

En minoría

Iñigo Urkullu y sus ocho consejeros y consejeras
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha ganado las recientes elecciones legislativas de su país. Para ser más exactos, su coalición Likud-Beitenu ha obtenido 31 de los 120 escaños del parlamento. Es por tanto la minoría mayoritaria y según la tradición le corresponde formar gobierno, que deberá completar junto a otras fuerzas políticas. Pero no voy a escribir hoy sobre la situación política israelí, Dios me libre, sino sobre nuestro desvertebrado país.

Tanto Iñigo Urkullu en la CAPV, como Yolanda Barcina en la CFN, gobiernan en minoría, lo que a los israelíes les parecería extraordinario, ya que en su caso se necesita reunir una mayoría de 61 escaños para acceder al Gobierno. Lejos de la cultura política israelí y obligados por la realidad de los números, por aquí nos apañamos utilizando herramientas como las coaliciones de gobierno, los pactos presupuestarios o los apoyos parlamentarios sin compromisos de gobernabilidad. Así nos va.

En el caso de Nafarroa Garaia, hasta el número dos de UPN, Alberto Catalán, reconoce que la posibilidad de un adelanto electoral es amplia, dada la fragilidad del ejecutivo que encabeza Barcina. Pendiente del apoyo del PSN, como socio preferente que ya estuvo en el Gobierno y fue expulsado, el gabinete de UPN carece de fortaleza política para administrar con solvencia el territorio que le ocupa. Con el agravante de que los asuntos turbios relacionados con Caja Navarra pueden complicar el futuro a la propia Barcina. Tendremos noticias en primavera.

En lo que respecta a la CAPV, el mapa institucional complica aún más las posibilidades de acuerdo, con las diputaciones gobernadas, sin una mayoría clara, por tres formaciones distintas en cada territorio y un Gobierno Vasco asimismo en minoría. Mientras en Gipuzkoa, Bildu ha pactado con el PSOE, el PNV lo ha hecho con el PP en Bizkaia y Gasteiz. El puzzle de los pactos se deberá completar durante la próxima negociación de los Presupuestos gubernamentales.

El primer paso que debería dar el lehendakari Urkullu a la hora de abordar el asunto es reconocer su situación. Se encuentra en minoría, a 11 escaños de la mayoría absoluta, en parte gracias a que la ley otorga el mismo número de diputados a cada uno de los tres territorios, dejando a un lado el volumen de sus respectivos censos de votantes. 

Adalid de la responsabilidad y el sentido común, Urkullu debería dejar a un lado su actual ambigüedad y definir su escala de prioridades. Si, como indica el primer movimiento realizado por Andoni Ortuzar con su tocayo Basagoiti, prefiere pactar con el PP (y UPyD), o por el contrario quiere retomar la época de los acuerdos con el PSOE. A estas alturas de la película todo parece indicar que las posibilidades de intentar un acuerdo con EH Bildu son, más que remotas, insignificantes.

Pero no será porque el PNV no lo intenté, que lo intentará allá donde entienda que puede sacar algo en limpio, sino porque los actuales dirigentes jeltzales son partidarios de la llamada arquitectura variable, siempre y cuando ellos sean el eje de cualquiera de las variantes. Es decir, ellos pueden pactar con todo el arco político, cualidad que no reconocen a otros agentes políticos, como a Bildu, por poner un ejemplo, cuando acuerda los presupuestos en la Diputación de Gipuzkoa.

Es encomiable que el PNV intenté mantener la ficción de que es un partido mayoritario, cuando en la realidad hasta en su feudo vizcaino necesita de ayuda exterior para sacar adelante los presupuestos. Mérito tiene si lo consigue. Y demérito será el que contraigan el resto de los protagonistas, si continúan contribuyendo a la permanencia de esa ficción, otorgando al PNV los apoyos que requiera a cambio de demasiado poco. Como dirían en Sabin Etxea, tú dame los votos, que luego ya veremos. Pues eso.  
 
¿Quién gana manteniendo la incertidumbre? Se suele decir que en tiempos de crisis son necesarias certezas a las que agarrarse. Pues bien, el Gobierno Vasco debería dar lecciones en ese sentido. Como dice Gervasio Gabirondo, nuevo director de la Ertzaintza, en una entrevista, su intención es que los agentes bajen del coche patrulla, se acerquen a la gente y le pregunten por sus necesidades. Muy buen ejemplo. Que el lehendakari salga del palacio de Ajuria Enea, se acerque a los partidos y agentes sociales de este país y les pregunte por sus deseos y preocupaciones. Sería una buena manera de empezar a construir el futuro.  


2013/01/21

Pavoroso

Luis Bárcenas Gutiérrez (PP)
El portavoz del Gobierno Vasco, Josu Erkoreka, ha afinado en la adjetivización del asunto de moda: pavoroso. Por la magnitud de las cifras y por el descaro, el llamado caso Bárcenas es pavoroso, pero no único. Es cierto que representa un salto cualitativo en el saqueo que se ha producido al amparo de las instituciones del Estado español, pero ha venido precedido de otros muchos casos que sería largo y penoso enumerar aquí.

Basta con señalar una pequeña lista de nombres propios para valorar el escarnio: Urdangarin, Camps, Fabra, Jaume Matas, Roldán, Naseiro, Unió, Campeón, Gürtel, Filesa, Ibercorp, Bankia, CAN... No terminaríamos.

El que suscribe, muchos años atrás, ha sido concejal y no ha cobrado por ello un real. La modesta asignación mensual del grupo se trasfería a la coalición representada. He conocido a alcaldes y concejales que han trabajado por mejorar sus pueblos sin ningún afán de enriquecerse. Los sigue habiendo en diversos partidos y coaliciones. Pero la idea que se extiende entre la población es que los políticos se encaraman en las instituciones para forrarse a costa del erario público. Sin más matices. 

Se trata de una idea prepolítica, probablemente injusta, pero efectiva a la hora de horadar los cimientos de un sistema podrido desde hace demasiados años. Una idea que puede ser caldo de cultivo de nuevos autoritarismos, de nuevos falangismos, ni de derechas, ni de izquierdas. 

El franquismo no tuvo su proceso de Nuremberg, ni mucho menos. El enjuague de la Transición, liderado por Adolfo Suárez, hasta la misma víspera secretario general del Movimiento Nacional (partido fascista), permitió adecuarse a la "democracia" a militares, policías, funcionarios, jueces y demás servidores del anterior régimen. Y de aquellos polvos, estos lodos.

Nunca se ha producido en el Estado español una verdadera revolución. Lo más parecido a ella sucedió en parte del bando republicano en los años treinta, pero la victoria de Franco asoló con todo. Las vesania de los de arriba y la pusilanimidad de los de abajo hizo el resto.

Ahora muchos ciudadanos se echan las manos a la cabeza y se mesan los cabellos ante el despilfarro y el robo organizado. Comisiones y mordidas a constructores y empresarios; dinero negro; evasión de dinero a Suiza y otros paraísos fiscales; caciquismo y amiguismo; obras descomunales sin sentido (aeropuertos, autopistas, ferrocarriles, palacios de congresos, polideportivos, etc). No sigo para no cansar.

Mientras al ciudadano de a pie se le congelan salarios, se le retraen pagas extras; se le desahucia de su vivienda, se le envía al desempleo sin piedad; una parte de la clase política, minoritaria pero destacada, entre los que se encuentran presidentes de comunidades autónomas o altos cargos de partidos de ámbito estatal o autonómico, se enriquecen, acumulan viviendas de lujo, automóviles deportivos, en fin, se dan la gran vida. 

Lo raro, lo verdaderamente llamativo del asunto, es que el pueblo, las clases populares, no se levante en masa y expulse a gorrazo limpio de instituciones y sedes partidarias a este nuevo clan de sobrecogedores, de ladrones de cuello blanco, a quienes les importa el bien común una higa. Esa falta de reacción popular ante el latrocinio institucionalizado es de lo más pavoroso, que diría Erkoreka, de lo más sobrecogedor. Pero aún se está a tiempo.

    

2013/01/10

Distant fingers

Suena de fondo en el tocadiscos "Distant fingers", la canción de Patti Smith Group incluida en su álbum Radio Ethiopia, del ya lejano 1976. Es una bella canción de amor, una de las más bellas podría decirse. Una canción que no han podido escuchar en estos años amigos y conocidos encarcelados en diferentes prisiones de España y Francia. Una canción que no tiene conexión con la política, ni con Euskal Herria ¿o tal vez sí?, pero que me parece una magnífica banda sonora para envolver una vieja reclamación popular: Presoak eta Iheslariak Etxera.

Les guste o no la música de Patti, lo que deseo para todos ellos es que puedan disfrutar cuanto antes de canciones como esta en su casa, rodeados de sus seres queridos, tranquilamente. Como a muchos no los conozco, o sé sus nombres sólo de oídas, citaré a algunos con los que he compartido buenos momentos o algún disgusto, que más da a estas alturas. Periodistas como Andoni o Fernando; alcaldes como Pablo; revoltosos como Patxo e Isidro; compañeros como Xabier y Teresa; viejos rockeros como Carlos o Josemari...

Ellos, y todos los demás, están entre rejas por motivos políticos, por querer una Euskal Herria libre y socialista. Muchos vascos no han compartido sus métodos y estrategias (o han estado radicalmente en contra), pero entienden que una vez terminada la actividad armada de ETA, es tiempo de ir cerrando heridas. Es intolerable que pasado tanto tiempo desde el 20 de octubre de 2011, los Gobiernos español y francés no hayan dado ningún paso en positivo. 

Para lograr que un preso enfermo terminal vuelva a su casa ha habido que pelear lo indecible. La resolución de Estrasburgo contra la aplicación de la llamada doctrina Parot, en vez de ser acatada, ha sido recurrida por Madrid. Ni se ha acercado a ningún preso a prisiones de Euskal Herria, ni se ha liberado a los enfermos, ni se ha tenido en cuenta la mucha edad de una parte del colectivo de prisioneros políticos vascos.

Desde diferentes ámbitos se siguen pidiendo gestos y movimientos a los presos, en relación con las víctimas, con la estrategia armada, con la petición de perdón. Es legítimo que se hagan esas peticiones, pero también lo es que se exiga al Gobierno una muestra palpable de que quiere emprender la vía de las soluciones, en vez de enquistarse en una politica de venganza que no conduce a ninguna parte.

Las miles y miles de personas que llenarán las calles de Bilbao de forma cívica no exigirán imposibles, sino pasos en la buena dirección. Pasos que permitan en un futuro que los citados más arriba y todos los demás puedan escuchar la canción que más les guste, en compañía de quienes ellos deseen, con los dedos entrelazados por encima de todas las distancias.   

2013/01/03

Pequeñeces

Pueden creerme si les digo que estas navidades no he recibido ninguna felicitación postal, ni siquiera de la caja de ahorros. No están los tiempos para malgastar el papel couché. Bueno, miento, he recibido una. Sterling McGray, mi colega radicado en Canadá, ha tenido la amabilidad de enviarme un par de folios cuasitransparentes dentro de un sobre contorneado en azul y rojo, cuya contemplación me retrotrae a otras épocas.

Pero vayamos al grano. Mi corresponsal, profesor del departamento de Geografía de la University of Western Ontario, a la vez de felicitarme las pascuas, me remite un pequeño anexo a su trabajo sobre "Viabilidad de la independencia de Escocia del Reino Unido". El anexo, verdaderamente breve para lo que acostumbra McGray, pretende incidir en un tema muy sensible entre los vascos Se trata de la organización institucional del país.

Todo tiene su aquel. El caso es que el nuevo lehendakari, Iñigo Urkullu Rentería, citó en su primera intervención la postura favorable de su grupo a hablar de la Ley de Territorios Históricos, un asunto del que no se ha querido hablar en Sabin Etxea desde los tiempos de Garaikoetxea y Arzalluz. Luego ha sido Patxi López quien ha abundado en el tema, mostrándose dispuesto a tratarlo. A la espera de la toma de postura por parte de EH Bildu y el PP, avanzo algunas de las conclusiones que me traslada el amigo McGray.

En primer lugar, el profesor subraya la delicadeza del asunto, para seguidamente afirmar que algo habrá que hacer para mejorar lo existente. "Ninguna obra humana guarda la perfección", señala, "y por tanto la LTH tampoco". Reconoce McGray la existencia de sectores tradicionalistas que fían la actual estructura territorial a una futurible integración de Nafarroa Garaia como cuarta socia del tablero. Dice que se trata de un argumento falaz, ya que considera que ese territorio no podría aceptar nunca convertirse en el 25% de una hipotética estructura, sino que aspiraría, como poco, al 45%, en base a su historia y su dimensión física.

"Dejémonos de paños calientes y abordemos la cuestión en toda su complejidad. Existe un nivel de duplicidad y de ineficiencia muy notable. Hay que atajarlo ya". McGray pone como ejemplo la existencia de una tarjeta electrónica para el transporte público en Bizkaia diferente a la existente en Gipuzkoa, situación que califica de "irracional", sobre todo teniendo en cuenta las pequeñas dimensiones del país.

Sostiene McGray que la configuración institucional vasca, en general, se pierde en pequeñeces. "Parece comprobado que el alma vasca tiende a defender lo pequeño frente a lo grande, al ente local sobre el municipio, al barrio sobre la ciudad, a la provincia sobre la nación, en una tendencia histórica que conduce al desmembramiento, a una especie de cantonalismo eúskaro". Añade ejemplos sobre el particular: Xoxoka no es Urnieta, como Areta no es Laudio, ni Igeldo Donostia, ni Usansolo Galdakao. Al alcalde de Ajangiz le duele que se relacione a su pueblo con Gernika, líbrese a los habitantes de Irurita de confundirlos con los de Elizondo.

El profesor, prudente, no adelanta soluciones al actual galimatias institucional, preñado de gobiernos autonómicos, diputaciones, mancomunidades, cendeas, cuadrillas, departamentos, agrupaciones, eurociudades, municipios, concejos e ínsulas baratarias. Tan sólo recomienda un poquito de racionalidad, evitar duplicidades e ineficiencias y adelgazar la administración en tiempos dominados por las nuevas tecnologías. 

Sabemos que es muy difícil alcanzar un consenso en tema tan sensible. Sin embargo, dejarlo para más adelante es la peor de las soluciones. La crudeza de la crisis económica puede ser el acicate necesario para que las voluntades se muevan hacia un mínimo común compartido. En ese sentido, suprimir los parlamentos provinciales y dotar al gobierno de capacidad recaudatoria podían ser dos primeros pasos en la dirección adecuada. Una cosa es que seamos un país pequeño y otra muy distinta que sigamos atados a nuestras pequeñeces.

Concluye McGray su epístola remarcando una idea que veo que también comparte Josemari Esparza, autor de "Vascosnavarros", volumen de reciente publicación y altamente recomendable. "Los ciudadanos vascos tenéis que hacer un esfuerzo por superar los provincianismos, para enfocar los problemas desde una visión nacional". Y nos lo tiene que decir un australiano que reside en Canadá.

2012/12/21

Hacer leña del árbol caído

Iñigo Urkullu y Artur Mas
Concluye 2012 con la sensación generalizada de que el Estado español atraviesa una de sus mayores crisis en décadas. Una crisis cuya gravedad responde a la aparición de forma simultánea de diversos problemas de calado, de asuntos de compleja resolución, tanto en materia socioeconómica como política.

El escenario general está presidido por la crisis económica, que supera ya los cuatro años y a la que no se ve una salida inminente. Al contrario, todo parece indicar que 2013 va a ser un año amortizado de antemano, inexistente a efectos de recuperación. Los pronósticos hablan de que tal vez en 2014 se empiece a ver algo de luz al final del túnel, pero sin alharacas.

En ese contexto general repleto de ramificaciones se incrusta la crisis de Estado subyacente. Y hablo de ramificaciones porque el shock traumático originado por la primigenia crisis financiera, se ha ido extendiendo como la peste hasta afectar a prácticamente todos los sectores económicos. Pero no solo eso, sino que ha puesto en cuestión el sistema de pensiones, la sanidad pública, la educación, la atención a las personas dependientes, etcétera. Otra ramificación se ha concretado en la epidemia de desahucios derivada del aumento exponencial del desempleo. Y con ella el incremento del malestar social y de las protestas.

Pero la crisis ha puesto también en entredicho, vía financiación, el modelo constitucional denominado como estado de las autonomías. Quienes lo han estado defendiendo objetan ahora que el café para todos se ha convertido en recortes para casi todos. La multiplicación por 17 de las estructuras estatales se ve hoy como un despilfarro, aunque el miedo a pasar a un modelo federal o confederal paraliza cualquier atisbo de movimiento en este terreno. La Constitución, dicen muchos, no se toca.

Otro ingrediente del clima general en el Estado es el estallido permanente de casos de corrupción política y empresarial, en el que se ha visto afectada la propia Casa Real de los borbones. Un clima de corrupción generalizado que el Estado se ve impedido para atajar. No hay mejor señal para describir la situación que el hasta hace poco presidente de la CEOE se encuentre encarcelado en Soto del Real.

Otra importante derivada de la crisis general es la que afecta a la relación entre el Estado y el Principat de Catalunya. Una relación prácticamente rota a partir de la gigantesca manifestación llevada a cabo en Barcelona el pasado 11 de septiembre. Los antiguos socios de Madrid, ahora liderados por Artur Mas, insisten en proseguir en la senda soberanista de la mano de Esquerra y con la colaboración implícita de ICV y CUP y la abstención proactiva del PSC.

El desarrollo acelerado del proceso catalán ha hecho saltar las alarmas en el seno del aparato del Estado, que centrado en las última décadas en el desafío vasco, se ha visto sorprendido por el cambio de paradigma vivido por CiU, que ha pasado de aliado a enemigo en pocas semanas.

En este panorama general de manifiesta crisis de Estado deben inscribirse las estrategias que se están llevando a cabo en Euskal Herria. El cese de la actividad armada por parte de ETA ha propiciado un nuevo clima político, aún incipiente, que permite pactos presupuestarios entre Bildu y PSE, hace muy poco impensables.

Pero también ha propiciado que el asunto vasco desaparezca del ranking de preocupaciones principales en el Estado, bien sea en forma de terrorismo o de secesionismo. Para bien o para mal, Euskal Herria ha dejado de protagonizar telediarios y primeras de diarios y ha pasado a un tercer plano. El propio desarrollo de las últimas elecciones y la proclamación de Iñigo Urkullu como lehendakari han recibido un trato de normalidad, parejo al de cualquier otro asunto de puro trámite informativo.

La táctica amable de la izquierda soberanista, insistiendo en el diálogo y el acuerdo y dejando a un lado cualquier motivo de crispación, ha contribuido a la configuración de un escenario más normalizado, a veces demasiado normalizado si tenemos en cuenta que buena parte de los contenidos de la Conferencia de Aiete siguen sin ser implementados por culpa de la cerrazón de Madrid.La solución al asunto presos sigue enquistada.

La paradoja con la que nos encontramos en este final de 2012 reside en que tras más de cuarenta años ocupando titulares, el tema vasco ya no vende como antes. Ha desaparecido de las primeras páginas. Una constatación en parte positiva, porque significa que hay menos tensión, pero a la vez negativa, porque el traslado a las páginas pares de las informaciones correspondientes a Euskal Herria nos elimina de la agenda principal.

La llegada de Iñigo Urkullu, con su proverbial gesto tranquilo, va a contribuir enormemente a profundizar el diagnóstico, ayudado por las distintas estrategias de la oposición, ninguna de ellas sobreactuada. La pregunta que cabe hacerse ante este panorama de perfil bajo es si no sería este el momento de aprovechar la grave crisis general que atraviesa el Estado español, para hacer leña del árbol caído y avanzar en el proceso soberanista. Lo que vaya ocurriendo en Catalunya va a marcar en buena medida el camino, especialmente al PNV, pero puede que dentro de unos años nos tengamos que arrepentir de no secundar el desafío soberanista catalán con un planteamiento complementario desde aquí.

2012/12/17

Dios salve al lehendakari

Urkullu jura su cargo en Gernika. www.noticiasdealava.com
Iñigo Urkullu Rentería, encartado de Irauregi-Alonsotegi, es el nuevo lehendakari de la CAPV, la entidad administrativa que, según Joseba Egibar, reúne a tres de cada cuatro ciudadanos vascos. Es curioso que los tres últimos inquilinos de Ajuria Enea hayan nacido en municipios relativamente cercanos. Entre Laudio, Portugalete y Alonsotegi no hay grandes distancias, porque las tres localidades pertenecen a la zona de influencia de Bilbao, la auténtica capital vasca.

Dejado ese pequeño apunte geográfico, habrá que señalar que la tarea a la que se enfrenta es muy complicada. Lo mejor será, como cantaban hace ya treinta años los inolvidables Derribos Arias, que Dios salve al lehendakari, porque falta le va a hacer. Tres son las cuestiones centrales que pretende atacar Urkullu: la crisis económica, la normalización política y el nuevo estatus para la CAPV.

Tiempo habrá para profundizar en las tres vertientes. Ahora lo que urge es plantear soluciones alternativas frente a ellas. Por el momento, no las conocemos. Más allá de alguna reducción de la Administración autonómica (debería comenzar por la Ertzaintza) y del latiguillo de que no hará experimentos en Economía, poco nos ha adelantado el nuevo lehendakari. Bueno, algo si. Que los temas importantes se deben tratar en el Parlamento y no en foros ajenos o que lo del nuevo estatus lo fecha para 2015.

Uno quiere abordar la crítica al nuevo lehendakari y su Gobierno con talante conciliador, más que nada por tratarse de un encartado. Pero la verdad es que pocos asideros nos está dejando para formular propuestas en positivo. En primer lugar, es cierto que el PNV fue el partido más votado, pero quedó muy lejos de la mayoría absoluta. Las opciones para alcanzar acuerdos, la palabra más repetida por Urkullu en sus intevenciones, se reducen al PSE-EE y EH-Bildu, en el sentido de que con esos grupos lograría una cómoda posición en la cámara. La tercera opción es un acuerdo con el PP que implique a Rajoy en ciertos temas de calado. No parece muy probable.

Por otro lado, las declaraciones de Egibar y Ortuzar, previsible nuevo hombre fuerte del partido, en relación a EH Bildu no ofrecen muchas opciones al pacto. Las intervenciones de Laura Mintegi y Julen Arzuaga, tampoco.

Al final, como casi siempre, queda la opción del PSE. Una opción difícil, tras el reciente paso (desastroso) de Patxi López y su equipo por el Gobierno. En todo caso, a priori se antoja como la más factible.

Urkullu, rememorando a Bartleby el escribiente, el entrañable personaje de Melville, entonaría al ser preguntado sobre la oprtunidad de ese pacto con el PSE: Preferiría no hacerlo. Estamos de acuerdo en que lo preferiría, pero con 27 escaños, a once de la mayoría, algo tendrá que hacer el político encartado para poner en marcha sus proyectos, si es que los tiene.

2012/12/11

Santiago Cervera, ¿un nuevo caso Otano?

Nada más conocer las primeras informaciones sobre el asunto Cervera-Asiáin-CAN me vino a la memoria, ignoro el motivo, el llamado caso Otano. Sí, aquel en el que Javier Otano, a la sazón presidente de la Diputación de Nafarroa, hubo de dimitir tras una primera del Diario de Navarra que lo conectaba con ciertas cuentas bancarias en Suiza. Todo aquello ocurrió en 1996, pero parece que fue ayer.

¿Cuáles son las conexiones? Probablemente ninguna. Pero sí que hay algún paralelismo. El dinero está detrás de ambos asuntos. Los dos casos han sido destapados por el mismo periódico y tanto Otano como Cervera han sido enemigos de los intereses políticos de UPN, el partido que dirían en Palermo.

Hecho este apunte, nos centramos en Santiago Cervera. Un político atípico, ex consejero de Sanidad, en la actualidad integrado en el mundo político madrileño, donde no parece haber ganado muchos amigos en el tiempo que lleva. Pero el asunto que ha terminado con su carrera política radica en Nafarroa, concretamente en Caja Navarra, la entidad de ahorro hoy desaparecida, diluida en Caixabank.

Cervera ha sido muy crítico con la gestión llevada a cabo en la entidad por parte de su presidente, Miguel Sanz, la presidenta de la Comisión de Control, Yolanda Barcina, y el consejero delegado Enrique Goñi. Un amplio artículo publicado en Noticias de Navarra el pasado mes de abril así lo atestigua. En resumen, el político del Partido Popular, clave en el divorcio entre el partido de Rajoy y UPN, se ha enfrentado con los poderes fácticos navarros, lo mismo que hizo Otano al encabezar un Gobierno tripartito junto a CDN y EA, que pretendía, entre otras cuestiones, oficializar las relaciones con la CAPV.

Los hechos denunciados por José Antonio Asiáin o la defensa que ha hecho Cervera de su actuación ahí están, en todos los medios de comunicación. Cada uno puede tener su opinión al respecto y será el juez natural quien los juzge, tras la dimisión de Cervera como diputado a Cortes y perder su aforamiento. Estarán conmigo en que la película de todo ello resulta esperpéntica, sobre todo la escena protagonizada por Cervera, pertrechado de gorro y bufanda, en busca del sobre oscuro de la muralla que le ha llevado a la perdición política.

Aquí me limitaré a apuntar situaciones, como la necesidad de apoyos de Barcina para mantenerse al frente de su Gobierno o convocar elecciones. Unas elecciones en las que, tal vez, desearía ir junto al PP, opción a la que Cervera se opondría. Por otra parte, el señor Otano indicó en su defensa que si tenía firma en la cuenta suiza era por indicación de su superior, Gabriel Urralburu, un político envuelto en la corrupción. Casualmente, el vicepresidente de Urralburu, antes de caer aquel Gobierno del PSOE, era un tal José Antonio Asiáin, actual presidente de Caja Navarra y denunciante de un intento de chantaje que ha acabado con Santiago Cervera corrido y dimitido. Un chantaje del que, por cierto, se desconoce el material utilizado para cometerlo, otra incongruencia. Otro sí, Asiáin se erige en este momento como el artífice de un nuevo entendimiento entre UPN y PSOE, mientras surgen dudas sobre su honradez al compatibilizar su labor de consejero, desde 2004, en la CAN, y los trabajos de su bufete de abogados, en el que trabaja su hijo Diego, para esa misma entidad financiera.

Es probable que Santiago Cervera haya actuado mal, como Javier Otano obró mal con respecto a las cuentas en Suiza. Pero por encima de esos pecados personales, en sí mismos reprobables, se halla el Poder, así con mayúsculas, capaz de hacer caer a sus peones cuando le crean dificultades añadidas y no previstas. Roma no paga traidores. 


Estekak:

2012/12/04

Seis de diciembre: Nada que celebrar

El observador atento que haya ojeado periódicos, webs y blogs durante estos días, vísperas del aniversario de la Constitución española, habrá acumulado unos cuantos motivos más para desconectarse definitivamente de la metrópoli. La nueva ofensiva evangelizadora del ministro Wert, la detención del ex presidente de la CEOE, convertido en un vulgar delincuente, el acto de homenaje a Franco, en el 120 aniversario de su nacimiento, las proclamas de la autodenominada asociación patriótica DENAES o los sucesivos manifiestos y declaraciones de políticos, intelectuales y militares contra la independencia de Catalunya, serían motivos suficientes para darse de baja.

A todo ello se añade la propia circunstancia del marco constitucional, que cada 6 de diciembre nos recuerda la imposibilidad de construir ningún proyecto común en libertad entre las diversas naciones que conviven bajo el Estado español. En vez de utilizar la seducción democrática, aproximándose a quienes se sienten incómodos en España, los autodenominados constitucionalistas se dedican a zaherir una y otra vez a quienes no se sienten españoles, últimamente con mayor dedicación al caso catalán.

Se manifiesta de ese modo la gran contradicción del nacionalismo español, que mientras afirma día y noche que Catalunya y Euskal Herria son parte inseparable del solar patrio, proclaman al mismo tiempo su desprecio a lo que estas naciones representan, a su cultura o a su lengua.

Estoy convencido de que si lo que figuradamente llamamos Madrid, y que podría haberse llamado Toledo o Valladolid pero nunca Bilbao o Barcelona, hubiese obrado con un poco de inteligencia, intentando entender las distintas sensibilidades nacionales de la península, hoy en día el independentismo sería una opción muy minoritaria en Euskal Herria y en los Països Catalans.

Si algo ha exacerbado la fiebre independentista en estos últimos años ha sido la falta de comprensión manifestada por los dirigentes de PSOE y PP. Tan sólo han sido capaces de pactar o mercadear con vascos o catalanes cuando carecían de la mayoría absoluta en su Parlamento. E incluso en esos casos, han negociado siempre con desgana, para acabar por incumplir, en la mayoría de ocasiones, lo pactado.

Este seis de diciembre, 34 años después, vuelve a mostrarnos la verdadera faz de un Estado incapaz de reiventarse. Un Estado en apuros y sin ideas, en el que algunos políticos quieren levantar la descolorida bandera del federalismo, en el que nunca han creído, mientras los más enarbolan la del centralismo, abominando incluso de lo que hasta ahora se ha conocido como estado de las autonomías, ese batiburrillo que se inventaron sobre la marcha para seguir agarrando del cuello las ansias de libertad de catalanes, gallegos y vascos.

2012/11/26

Catalunya es más soberanista

Representantes de las CUP celebrando el éxito
Las elecciones autonómicas catalanas del domingo han sido lo más próximo a una consulta soberanista. Pero no ha sido una consulta directa, y otros factores concatenados, como la crisis económica y los recortes ligados a ellas, o la ofensiva mediática sobre la supuesta corrupción de las familias Mas y Pujol, han podido influir, distorsionando de alguna manera los resultados.

Por su parte, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha querido centrar los comicios en su apuesta personal por una consulta sobre el derecho a decidir, y en ese sentido los números no le han sido propicios, ya que en vez de ganar apoyos, los ha perdido, aunque de forma bastante limitada. La coalición Convergencia i Unió (CiU) ha obtenido, sobre un censo de 3.657.450 votantes, la cifra de 1.112.341 votos, apenas unos noventamil menos que los 1.202.830 reundios en las anteriores elecciones, en las que ovtuvo 62 escaños sobre 135. Ahora ha logrado 50 asientos en el Parlament, doce menos.

Ante la consigna madrileña del batacazo de Mas y la petición de dimisión, esas son las cifras que hay que manejar. Y aquí viene lo más interesante. Los votos obtenidos por CiU en noviembre de 2010 eran votos nacionalistas, por supuesto, pero logrados en una campaña muy distinta a la actual, en la que el candidato ha pedido el apoyo de los ciudadanos para llevar adelante una estrategia nítidamente soberanista. De ello se deduce que esos votos reúnen una calidad especial, ya que CiU se ha despojado en esta ocasión de su proverbial ambigüedad y ha acudido a los comicios sin disfraz.

En resumen, que valen más los 1.112.000 votos soberanistas de ahora mismo que los 1.202.000 medio pensionistas de hace dos años. En el aspecto soberanista, idéntico valor guardan los votos obtenidos por Esquerra, ICV o la CUP, formaciones que también han sido claras. por lo que se puede afirmar que las elecciones han sido un buen ensayo de consulta soberanista. Un ensayo en el que las fuerzas políticas que se han decantado por el soberanismo han logrado un rotundo éxito.

El ejercicio es muy sencillo. En un primer grupo, soberanista, se colocan los votos obtenidos por CiU, ERC, ICV, CUP, Solidaritat y Reagrupament (en el 2010) y en un segundo grupo, antisoberanista y/o españolista, los logrados por PSC, PP, Ciutadans, Plataforma per Catalunya y UPyD. Habría que realizar dos aclaraciones. Que la ubicación del PSC en ese segundo bloque debería estar muy matizada, ya que en su seno hay corrientes sobreanistas, pero se hace así por claridad interpretativa. La segunda es que existen votos sin colocar en ninguno de los dos grupos principales, debido a la dificultad de hacerlo. Es el caso de Escons en Blanc (27.874), PACMA (20.777) Partido Pirata (17.942) o Farts.cat (11.675).

Vamos a ello, siempre según los datos oficiales ofrecidos en la web de la Generalitat. El bloque soberanista logró en las elecciones autonómicas del año 2010 un total de 1.795.582 votos, mientras que en éstas ha logrado 2.140.317. El aumento obtenido por las candidaturas soberanistas ha ascendido, por tanto, a los 344.735 votos. Por su parte, el bloque antisoberanista y/o españolista aglutinó en 2010 un total de 1.149.005 votos, mientras que ahora ha sumado 1.344.149 sufragios. El aumento experimentado se cifra en 195.144 votos más.

Teniendo en cuenta que la abstención ha descendido del 41,22% al 30,44% y que los votos válidos han crecido en cerca de medio millón, resulta que de ese trozo de la nueva tarta las formaciones soberanistas se han adueñado del 63%, quedando el resto del ascenso para las formaciones antisoberanistas y/o españolistas.

De las cifras expresadas se deduce que han crecido los apoyos al soberanismo en mayor medida que los cosechados por el antisoberanismo y/o españolismo y que la distancia entre ambos bloques, teóricos pero aclaratorios del panorama general en esta cuestión transversal,es ampliamente favorable al primero de ellos. Son cerca de 800.000 votos, concretamente 796.168 sufragios, por los 646.577 que sumaban de más en noviembre de 2010.

No sabemos que va a pasar en lo referente a la concreción del nuevo gobierno de la Generalitat, las alianzas que se puedan producir, ni el calendario sobre una posible consulta sobre el derecho a decidir. Lo que sí sabemos es que el soberanismo, en su más amplio esprecto, parte con clara ventaja. Podrán desgañitarse los medios de comunicación de Madrid y las fuerzas políticas españolas, pero el Principat es hoy más soberanista que ayer, con el plus cualitativo de que las fuerzas políticas que se reclaman del soberanismo/independentismo han expresado sus intenciones en sus respectivos programas electorales. A partir de ahora, que nadie se llame a engaño, porque Catalunya es más soberanista que nunca. 

2012/11/22

Todos contra Bildu

Mario Fernández y Xabier Iturbe Foto: elpais.com
El candidato a lehendakari por el PNV, Iñigo Urkullu, y la recién elegida presidenta del parlamento de la CAPV, Bakartxo Tejeria, han insistido en la necesidad de llevar en esta legislatura una amplia política de acuerdos. Hasta ahí, aplausos. Lo que no parece compatible con esa política de acuerdos es la actuación llevada a cabo por los hombres de Joseba Egibar en la Kutxa. No es presentable que a toque de corneta del PNV, partidos y sindicatos que representan, en teoría, políticas muy dispares, se alien entre ellos con el único fin de impedir que Bildu presida la institución, cuando es quien ostenta, con mucho, el mayor número de consejeros: 35 de un total de 79, por 14 del PNV.

Se trata de una alianza anti-Bildu, similar a la que se formalizó en su día en Juntas Generales para reprobar al diputado de Medio Ambiente, Juan Carlos Alduntzin. Una política heredera del antiterrorismo, que se basa en implementar mayorías de bloqueo con el objetivo de evitar que una fuerza legítima y con gran apoyo popular en las urnas pueda ejercer sus funciones con naturalidad.

Kutxa, y por ende Kutxabank, no pueden convertirse en territorios comanches donde el PNV haga lo que le venga en gana. Donde el partido jeltzale compre votos a cambio de poltronas. Tienen que ser entidades serias donde se produzcan consensos entre las principales fuerzas, sin excluir, a priori, a ninguna de ellas, y mucho menos a la que reúne el mayor número de consejeros.

¿Qué se esconde detrás de esta política excluyente de Egibar, Iturbe y Fernández Probablemente un entendimiento a medio plazo con el PP en temas económicos de calado, en un paquete que puede incluir la adquisición por parte de Kutxabank de alguna entidad española fallida, la consolidación del Concierto Económico y algún tipo de compromiso para el futuro Gobierno de Urkullu sobre la financiación hasta su conclusión de la faraónica obra del TAV.

El tiempo nos irá desvelando si se trata de especulaciones o de futuras puestas en escena a las que, por desgracia, nos tiene demasiado acostumbrados el partido de Sabin Etxea. Por de pronto, quienes tras las últimas elecciones hablaron de mayorías abertzales en el Parlamento de Gasteiz, tendrán que reconocer que, al menos en Kutxabank, las mayorías no van por ahí, sino que se resumen en una vieja consigna rebautizada: todos contra Bildu.  

2012/11/19

Kutxabank y la banca pública

Los últimos acontecimientos en torno a las elecciones al consejo de Kutxabank no hacen sino confirmar la alianza anti-Bildu que lidera, de la mano del PNV, el ex Director General de Asuntos Jurídicos del BBVA, Mario Fernández. Un banquero que aterrizó en la BBK con el único propósito de fusionar las tres cajas de la CAPV y convertir el banco resultante en uno de los líderes financieros del Estado español.

La coalición del estatus quo conformada por PNV, PP y PSOE, y probablemente apoyada por los representantes sindicales de CCOO y Pixkanaka, está empeñada en que el viento fresco que puede llevar Bildu al consejo de Kutxabank no pueda soplar. Hay muchos intereses en juego y, como se dice en los círculos de poder, con las cosas de comer no se juega. Para estos sectores, sería un acto contranatura que cuatro consejeros de Kutxa designados por Bildu se sentarán en el máximo orgáno de gobierno de Kutxabank, porque podrían hacer peligrar las operaciones futuras ideadas por el tándem Fernández-Sánchez Asiain.

Operaciones que contemplan la compra de nuevas cajas en bancarrota para seguir aumentando el negocio en el Estado español de la empresa financiera con sede en Bilbao. Operaciones que seguirían la línea trazada por otras incursiones en el mundo inmobiliario por BBK y Kutxa, algunas de ellas bastantes ruinosas.

Dotar a Kutxabank de un perfil de entidad financiera nacional vasca no entra dentro de los parámetros de Fernández y cía, ya que ellos quieren jugar en otra liga, la española. Por eso carecen de interés en reforzar la presencia de Kutxabank en Nafarroa Garaia, haciendo competencia a La Caixa, que recientemente se ha hecho con el negocio de la CAN en ese territorio. Mucho menos en hacer inversiones en Ipar Euskal Herria, ayudando a mantener y crecer el tejido socioeconómico de esas zonas, parte de ellas muy desfavorecidas.

Ahora bien, ante la claridad meridiana de los planes de Kutxabank pergeñados por Fernández y su equipo, cabe la construcción de una estrategia alternativa, estrategia que no puede quedar limitada a la propia Kutxabank. Pase lo que pase en estas elecciones internas, conviene recordar que esta entidad está muy lejos de poder ser considerada un banco público como tal. Es más, cada día que pasa, cada decisión que se toma en su seno, la aleja más de ese modelo, para homologarla con la banca privada tradicional, espacio en el que se mueven a las mil maravillas Mario Fernández y su equipo de gestores.

Por todo ello, lo que toca reivindicar a la izquierda de este país, la política, la sindical y la de los movimientos sociales, es una banca verdaderamente pública, que tenga un papel activo ante la crisis económica en diferentes frentes. Tanto en lo que respecta al crédito a familias y pymes, como a la política de desahucios, como a la ayuda al tejido industrial en dificultades o la asistencia financiera al sector primario, por citar algunos ejemplos.

Si la banca pública no hubiera sido desmantelada en comandita por la socialdemocracia y la derecha neoliberal, ahora las instituciones podrían contar con una valiosísima herramienta de intervención para ponerla a disposición de los intereses de la mayoría social. La izquierda, acomplejada ante la ofensiva ideológica neoliberal, ha renunciado a las primeras de cambio a algunas de las propuestas básicas para construir una alternativa socioeconómica coherente. Hora es de recuperar para sus programas cuestiones como la nacionalización completa o parcial de la banca, único medio de poner freno a los disparates financieros de la derecha y la socialdemocracia que la acompaña.

La batalla de Kutxabank debe ser peleada hasta el final, en aras a la oxigenación de la entidad y el mantenimiento de sus señas de identidad más sociales, pero sin perder de vista que la guerra principal consiste en defender la necesidad de una banca pública potente y saneada, al servicio de las mayorías sociales del país, al margen del papel que vaya a jugar Kutxabank en el futuro mapa financiero vasco.

2012/11/12

Huelga no es sinónimo de panacea

Este miércoles está convocado en el Estado español un paro de 24 horas, al que casi todo el mundo llama huelga general cuando no lo es, por los sindicatos CCOO y UGT, y al que se han adherido algunos otros agentes como CNT, ESK, IU, Aralar o diversos colectivos sociales. La convocatoria oficial va contra los recortes y las reformas económicas, aunque los grupos minoritarios han añadido otra serie de reivindicaciones propias. Los sindicatos ELA y LAB no se han sumado al paro.

Lo primero que cabe decir ante este paro es que quienes lo convocan están en su derecho de hacerlo. Sobran razones para realizar una huelga de 24 horas, e incluso de mayor extensión. Cuestión distinta es que sea obligado sumarse al mismo, simplemente porque la situación sea difícil. Es necesario delimitar los fines de la acción de protesta y sopesar cómo han gestionado los convocantes huelgas anteriores.

En segundo lugar, el contexto es el que es. Venimos de una convocatoria de huelga en el mes de marzo, unida a la que la mayoría sindical vasca realizó el pasado mes de septiembre, la cual, dicho sea de paso, fue ninguneada por los convocantes de la actual. Repetir las convocatorias de huelga de forma contínua puede llegar a ser perjudicial para los intereses del movimiento obrero, sobre todo si la gestión de las mismas no es coherente.

Hay que reconocer que se extiende entre la clase trabajadora una doble convicción. Por un lado, que la huelga acotada a un día no es efectiva para parar a patronales y gobiernos neoliberales, como se está viendo en Grecia,  y unida a ella, que la pérdida salarial que comporta, si se repite cada poco tiempo, se nota en las economías familiares.

En resumen, no se vive un ambiente de entusiasmo a la hora de responder a la convocatoria, ni a ésta ni a las anteriores. Un ambiente en el que también incide directamente el miedo de muchos trabajadores a perder el puesto de trabajo. Y ahí entramos en otra de las grandes contradicciones de este tipo de protestas, y es que los miles y miles de desempleados no pueden sumarse a la huelga por carecer de empleo. Ahora bien, sí que pueden adherirse a las movilizaciones que completan las diferentes convocatorias.

He leído con interés opiniones en prensa e internet de sindicalistas, políticos o expertos, argumentando que el 14N es una buena oportunidad para protestar. Estoy de acuerdo. Pero también lo era el 26S y en ese caso no se les oyó tanto. En realidad, tal y como están las cosas, cualquier fecha es una buena oportunidad para protestar, pero el asunto es cuál es el objetivo de la protesta y qué se va a hacer al día siguiente de la misma. La huelga por la huelga no es una panacea.

Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo
La trayectoria pactista de CCOO y UGT está fuera de toda duda. Han contribuido a estampar su firma en muchas de las reformas laborales que se han venido produciendo en las últimas décadas y, en general, han tenido buena parte de culpa en la derrota estratégica de la clase obrera. ¿Se puede olvidar todo ese bagaje de un día para otro, solo porque el 14N es una oportunidad de protestar? ¿Se puede dejar a un lado la política vergonzosa de estas dos centrales en Nafarroa, marginando a ELA y LAB y yendo de la mano de patronal y gobierno de UPN?

No se trata de cobrar facturas atrasadas, sino de practicar el sindicalismo con un mínimo de coherencia y honradez. Nadie puede asegurarnos que el 15N los secretarios generales de CCOO y UGT no estén esperando ser recibidos por la ministra de Empleo y el presidente de la CEOE para consensuar una nueva vuelta de tuerca en pensiones, jubilaciones, contratación laboral o subsidios de desempleo. Esos dos líderes sindicales y sus respectivas ejecutivas se han ganado la desconfianza de muchos miles de trabajadores, para que ahora quieran maquillar su imagen con una convocatoria de huelga lanzada sin convicción, sin ambición, más que nada para cumplir el expediente y seguir aburriendo a los trabajadores con su mantra sobre la necesidad de realizar un hipotético referéndum sobre las reformas.

Posdata: En otra ocasión trataremos sobre la eficiencia práctica del paro de 24 horas como herramienta de combate obrero y sindical. Si es necesario alargarlo por un mayor periodo de tiempo o si habría que activar otros tipos de protesta que pusieran en apuros a los responsables de tantos y tantos atropellos contra el estado del bienestar y las conquistas sociales obtenidas en base al sufrimiento y la lucha de la clase trabajadora.