| Mario Fernández y Xabier Iturbe Foto: elpais.com |
Se trata de una alianza anti-Bildu, similar a la que se formalizó en su día en Juntas Generales para reprobar al diputado de Medio Ambiente, Juan Carlos Alduntzin. Una política heredera del antiterrorismo, que se basa en implementar mayorías de bloqueo con el objetivo de evitar que una fuerza legítima y con gran apoyo popular en las urnas pueda ejercer sus funciones con naturalidad.
Kutxa, y por ende Kutxabank, no pueden convertirse en territorios comanches donde el PNV haga lo que le venga en gana. Donde el partido jeltzale compre votos a cambio de poltronas. Tienen que ser entidades serias donde se produzcan consensos entre las principales fuerzas, sin excluir, a priori, a ninguna de ellas, y mucho menos a la que reúne el mayor número de consejeros.
¿Qué se esconde detrás de esta política excluyente de Egibar, Iturbe y Fernández Probablemente un entendimiento a medio plazo con el PP en temas económicos de calado, en un paquete que puede incluir la adquisición por parte de Kutxabank de alguna entidad española fallida, la consolidación del Concierto Económico y algún tipo de compromiso para el futuro Gobierno de Urkullu sobre la financiación hasta su conclusión de la faraónica obra del TAV.
El tiempo nos irá desvelando si se trata de especulaciones o de futuras puestas en escena a las que, por desgracia, nos tiene demasiado acostumbrados el partido de Sabin Etxea. Por de pronto, quienes tras las últimas elecciones hablaron de mayorías abertzales en el Parlamento de Gasteiz, tendrán que reconocer que, al menos en Kutxabank, las mayorías no van por ahí, sino que se resumen en una vieja consigna rebautizada: todos contra Bildu.