Con los datos que se han ido publicando en las últimas semanas, y respetando siempre la presunción de inocencia de las personas implicadas, se puede deducir, sin exagerar un ápice, que el Partido Popular (antes Alianza Popular) es una máquina de hacer dinero. Dinero blanco, dinero negro, dinero de todos los colores.
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2013/07/21
2013/02/01
Kontuz!
| Enrique Goñi. Foto: www.noticiasdenavarra.com |
El Poder, así con mayúsculas, tiene una ilimitada capacidad de corromper a quienes transitan por sus recovecos, sean monarcas, presidentes de gobierno, ministros, consejeros, subsecretarios, asesores, jueces, fiscales, policías, funcionarios y un largo etcétera. Ha habido corrupción en los régimenes totalitarios, en los autoritarios, en los democráticos de uno u otro signo, en los de derecha y en los de izquierda. Es una enfermedad de tan amplio espectro vírico que resulta dificil escabullirse a sus efectos.
Es cierto, por otra parte, que la cultura política, las tradiciones populares o la religión inciden en la mayor o menor propagación de la plaga. Sabemos que en los países del norte europeo la corrupción es menor que en los que bordean el Mediterráneo. Ello no quiere decir, como bien ha dejado escrito el sueco Henning Mankell, que allí no exista. Claro que existe, pero es sensiblemente inferior a la que pueda darse en Italia o el Estado español. Podría decirse que los países de confesión protestante presentan, en general, una menor infección que los de confesión católica romana.
Las últimas andanadas en torno a casos como el del vasco Iñaki Urdangarin, miembro consorte de la familia real española, o el de Luis Bárcenas, ex tesorero del PP, copan las portadas de los medios informativos, incluidos los vascos. No es de extrañar que así ocurra, pero también en Euskal Herria se dan asuntos de interés relacionados con la corrupción, como viene a ser todo lo relacionado con la autoinmolada Caja Navarra.
Se trata de una entidad de larga trayectoria, socia fundadora de la Federación de Cajas de Ahorros Vasco-Navarras (FCAVN), y principal referente financiero en Nafarroa Garaia durante décadas. Sus dirigentes, encabezados por quien era a la sazón presidente del Gobierno foral, Miguel Sanz, eludieron desde el primer momento la posibilidad de afrontar el futuro apostando por un trabajo de auzolan con las restantes cajas provinciales del sur de Euskal Herria. Para adoptar semejante decisión primaron las razones de índole política sobre las estrictamente financieras.
Era evidente para cualquier observador objetivo que de la unión entre iguales entre BBK, Kutxa de Gipuzkoa, Vital y CAN hubiera surgido una entidad financiera muy potente y saneada. Sin embargo, los responsables de Caja Navarra, dirigidos por Enrique Goñi, emprendieron la aventura de Banca Cívica, tras abrir previamente multitud de oficinas en Bizkaia, Gipuzkoa y Araba, con muy dudosa rentabilidad. De hecho, muchas de ellas ya han sido clausuradas.
Banca Cívica se compuso con cuatro cajas de distinta procedencia. CajaCanarias y Caja de Burgos se unieron con la CAN en un primer momento, y Cajasol de Sevilla en segunda instancia. La entidad resultante optó por la salida a Bolsa y la aventura de Goñi y compañía concluyó con la humillante absorción por parte de Caixabank. El tinglado se encontraba técnicamente en quiebra. Para gozo de Sanz y Barcina, las oficinas de la antigua CAN son ahora de una entidad catalana. Una consecuencia no deseada del antivasquismo visceral de la cúpula gobernante en Iruñea.
Tan solo la trayectoria errática de CajaNavarra merecería de por sí una investigación a fondo, pero situaciones conocidas posteriormente, como el trato de favor a Yolanda Barcina en determinadas operaciones inmobiliarias, cuando la actual presidente era máxima responsable de la Comisión de Control de la entidad, el esperpéntico caso Cervera o los viajes a París de clientes VIP desvelados hace escasos días, hacen imprescindible esa investigación. El PSOE, que tantos pecados acumula en su mochila, haría bien en dejar de bloquear los intentos de aclarar lo sucedido, en vez de intentar evitar que las aguas podridas se desborden, poniendo en riesgo el régimen uniprovincial navarro sostenido por UPN-PP, PSOE y CEN, con la connivencia de UGT y CCOO.
Buena parte de las informaciones y datos que han salido a la luz en referencia a CajaNavarra han sido reunidos y publicados por una pequeña asociación de consumidores y usuarios, Kontuz! Un trabajo ejemplar, digno de elogio, que debería ser ampliado a todo el territorio de Euskal Herria por asociaciones semejantes o grupos afines. Sacar a la luz asuntos de corrupción y plantear denuncias en los juzgados, en el caso de que haya elementos para ello, es una tarea que puede realizar la sociedad civil sin necesidad de mayores tutelajes.
Los ciudadanos no podemos permanecer impasibles ante el latrocinio organizado que se sigue dando en determinadas esferas de la administración o las entidades públicas. Por supuesto que hay políticos honrados y funcionarios intachables, faltaría más, pero cuando se detecta un movimiento sospechoso hay que poner la lupa sobre el mismo, examinarlo y, si procede, ponerlo en conocimiento de la opinión pública. Que quienes tengan la tentación de meter la mano en la caja de caudales públicos tengan presente que hay un Kontuz! que permanece vigilante. Tal vez así disminuya en algún grado la insoportable práctica corrupta.
2013/01/21
Pavoroso
| Luis Bárcenas Gutiérrez (PP) |
El portavoz del Gobierno Vasco, Josu Erkoreka, ha afinado en la adjetivización del asunto de moda: pavoroso. Por la magnitud de las cifras y por el descaro, el llamado caso Bárcenas es pavoroso, pero no único. Es cierto que representa un salto cualitativo en el saqueo que se ha producido al amparo de las instituciones del Estado español, pero ha venido precedido de otros muchos casos que sería largo y penoso enumerar aquí.
Basta con señalar una pequeña lista de nombres propios para valorar el escarnio: Urdangarin, Camps, Fabra, Jaume Matas, Roldán, Naseiro, Unió, Campeón, Gürtel, Filesa, Ibercorp, Bankia, CAN... No terminaríamos.
El que suscribe, muchos años atrás, ha sido concejal y no ha cobrado por ello un real. La modesta asignación mensual del grupo se trasfería a la coalición representada. He conocido a alcaldes y concejales que han trabajado por mejorar sus pueblos sin ningún afán de enriquecerse. Los sigue habiendo en diversos partidos y coaliciones. Pero la idea que se extiende entre la población es que los políticos se encaraman en las instituciones para forrarse a costa del erario público. Sin más matices.
Se trata de una idea prepolítica, probablemente injusta, pero efectiva a la hora de horadar los cimientos de un sistema podrido desde hace demasiados años. Una idea que puede ser caldo de cultivo de nuevos autoritarismos, de nuevos falangismos, ni de derechas, ni de izquierdas.
El franquismo no tuvo su proceso de Nuremberg, ni mucho menos. El enjuague de la Transición, liderado por Adolfo Suárez, hasta la misma víspera secretario general del Movimiento Nacional (partido fascista), permitió adecuarse a la "democracia" a militares, policías, funcionarios, jueces y demás servidores del anterior régimen. Y de aquellos polvos, estos lodos.
Nunca se ha producido en el Estado español una verdadera revolución. Lo más parecido a ella sucedió en parte del bando republicano en los años treinta, pero la victoria de Franco asoló con todo. Las vesania de los de arriba y la pusilanimidad de los de abajo hizo el resto.
Ahora muchos ciudadanos se echan las manos a la cabeza y se mesan los cabellos ante el despilfarro y el robo organizado. Comisiones y mordidas a constructores y empresarios; dinero negro; evasión de dinero a Suiza y otros paraísos fiscales; caciquismo y amiguismo; obras descomunales sin sentido (aeropuertos, autopistas, ferrocarriles, palacios de congresos, polideportivos, etc). No sigo para no cansar.
Mientras al ciudadano de a pie se le congelan salarios, se le retraen pagas extras; se le desahucia de su vivienda, se le envía al desempleo sin piedad; una parte de la clase política, minoritaria pero destacada, entre los que se encuentran presidentes de comunidades autónomas o altos cargos de partidos de ámbito estatal o autonómico, se enriquecen, acumulan viviendas de lujo, automóviles deportivos, en fin, se dan la gran vida.
Lo raro, lo verdaderamente llamativo del asunto, es que el pueblo, las clases populares, no se levante en masa y expulse a gorrazo limpio de instituciones y sedes partidarias a este nuevo clan de sobrecogedores, de ladrones de cuello blanco, a quienes les importa el bien común una higa. Esa falta de reacción popular ante el latrocinio institucionalizado es de lo más pavoroso, que diría Erkoreka, de lo más sobrecogedor. Pero aún se está a tiempo.
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