La acumulación de casos de corrupción que afectan al PSOE es ya inaguantable. La refundación del partido renovado frente al histórico de Rodolfo Llopis estuvo marcada por la generosa financiación de los sindicatos estadounidenses y la socialdemocracia alemana. Mal acaba lo que mal empieza. Un puñado de militantes vascos y andaluces, entre los que se encontraban Nicolás Redondo, Enrique Múgica, Felipe González y Alfonso Guerra, lideraron la presentación en sociedad, allá por 1976, del "nuevo" partido, ya que el viejo había desaparecido de las calles, de los tajos y de las fábricas, apenas sostenido por algunos resistentes socialistas como Antonio Amat y Luis Martin Santos.
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| T. Benegas, F. González y W. Brandt. Foto: Iberian-Transitions.org |
En las elecciones al Congreso español de octubre de 1982, el partido arrasó en las urnas y formó gobierno, pero no perdió mucho tiempo en limpiar de franquistas la Administración pública, la Policía, la Judicatura o el Ejército. Había que respetar lo pactado en la transición y de paso aprovecharse de la ocupación de ministerios y empresas públicas para sacar tajada.
En los años noventa estalló el caso Flick, apellido de un millonario alemán que apoyó con financiación irregular al PSOE para cerrar el camino al PCE, según declaró ante el Congreso el representante en el Estado español de la Fundación Flick. Existía todo un engranaje utilizado por los servicios secretos alemanes para, mediante varias fundaciones interpuestas, alimentar las arcas del PSOE, en especial mediante la fundación Friedrich Ebert, ligada al SPD alemán. En ese momento el presidente del Gobierno español, Felipe González, pronunció la famosa frase: "No he recibido ni un duro, ni una peseta, ni de Flick, ni de Flock". Mentir en sede parlamentaria sigue, después de tantos años, sin estar sancionado-
Luego vinieron el caso Filesa, una trama de financiación ilegal a principios de los años noventa, El caso Roldán, director general de la Guardia Civil, que robó a manos llenas, O el caso Guerra, por el que tuvo que dimitir el vicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra, que había dispuesto un despacho para que su hermano Juan hiciera negocios, en un despacho oficial de la Delegación del Gobierno en Andalucía.
Otro de los casos más graves fue el de los ERE de Andalucía, que afectó a los ex presidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñan, entre otros, y consistió en el desvió de fondos públicos destinados a ayudas a empresas y trabajadores en dificultades.
En los años ochenta se produjo la utilización de las cloacas del Estado por parte del Gobierno liderado por el Señor X, para combatir la insurgencia vasca por medio de la violencia. El máximo responsable de la trama de los GAL ha llegado a reconocer la posibilidad de acabar con la dirección de ETA reunida en Ipar Euskal Herria, pero que no se atrevió a pulsar el botón. En una entrevista concedida a Juan José Millás, de El País, González afirmó en 2010: "Tuve que decidir si se volaba a la cúpula de ETA. Dije no. Y no sé si hice lo correcto".
Más recientemente se ha dado el caso Koldo, con la implicación de dos secretarios de organización del PSOE, José Luis Ábalos y Santos Cerdán. También ha estallado el caso Leire Diez, fontanera del PSOE dedicada a presionar a jueces y fiscales cuyas decisiones afecten al partido. Y por fin el caso Plus Ultra, que toca de lleno al ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.
Una lista interminable de personas normales que se han querido aprovechar de sus posiciones en los aledaños del poder para darse la vida cañón que diría Alcalá Norte. Una vida de nuevo rico construida a base de contactos, agendas, mordidas y reuniones en despachos oficiales. Nada nuevo bajo el sol.
El Gobierno está grogui
Son tantos los casos y tan graves que resulta ya poco entendible el apoyo que las izquierdas soberanistas -EH Bildu, ERC, BNG, Compromís- siguen prestando a un ejecutivo horadado por la corrupción. Ya sabemos que lo que viene, un gobierno PP-Vox, será posiblemente peor que el actual, pero por mera pedagogía sería necesario que esas formaciones sacaran sus manos del pilón de las aguas sucias socialista.
A estas alturas, se antoja una temeridad alargar la legislatura hasta la primavera de 2027. El Gobierno está groggy, sobre todo tras la imputación judicial a Zapatero y el conocimiento público de las andanzas de Leire Díez. Va a sr un auténtico calvario llegar a esa fecha, teniendo además en cuenta que a los casos conocidos se les pueden unir otros nuevos, en este momento en trámite de investigación judicial secreta.
El desgaste va a afectar principalmente al PSOE y a su socio de Gobierno, Sumar, pero también puede empezar a socavar la trayectoria de las izquierdas soberanistas, que han ofrecido su valioso capital político a un presidente que no ha puesto en marcha medidas eficaces para atajar el problema de la vivienda, que ha disparado el gasto militar y que ha sido incapaz de realizar un reconocimiento solemne de la realidad plurinacional del Estado español, entre otras carencias notables "del Gobierno más progresista de la historia".
Seguir amarrados a un barco que se apresta a naufragar, más temprano que tarde, es apostar a caballo perdedor. EH Bildu debería hacer un ejercicio de honestidad política, reconocer lo que hay y soltar amarras. Y como dijo el poeta, caminante no hay camino, se hace camino al andar. ⧫
La vida cañón - Alcalá Norte - Directo en la iglesia de la Encarnación, Bilbao.

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