Hasta hace bien poco el nombre de
Lampedusa apenas me evocaba al autor de "El gatopardo", la soberbia novela italiana. De la isla que se encuentra a medio camino entre Porto Empedocle, en Sicilia, y Monastir, en Túnez, no tenía la menor idea. En estos días posteriores al hundimiento de la barcaza que trasladaba a cientos de ciudadanos africanos hacia Europa, la isla ha cobrado un enorme protagonismo, arrinconando en la memoria la estela de
Giuseppe Tomasi, aristócrata y escritor.
A la hora de escribir esta reseña son más de doscientos los cadáveres contabilizados, pero serán bastantes más cuando concluyan las labores de búsqueda. Dicen los informativos que el presidente de la Comisión Europea,
Durao Barroso, acudirá el miércoles al lugar de los hechos, nadie sabe muy bien a qué.