2011/05/11

Democracia tolerante

La Audiencia Nacional española ha condenado a un año de prisión y siete de inhabilitación a Tasio Erkizia, histórico militante independentista, por participar en diciembre de 2008 en un acto en recuerdo de José Miguel Beñaran Ordeñana, Argala, refugiado vasco muerto en atentado perpetrado por grupos parapoliciales hispanos. La muerte ocurrió en Angelu el 21 de diciembre de 1978.

En el texto de la sentencia se afirma, sin rubor, que "si el acusado se hubiera limitado a pronunciar un discurso estrictamente político en defensa de la independencia del País Vasco y el socialismo, su conducta no sería reprochable pues España es una democracia tolerante, no militante". El problema, parece ser, es que Erkizia "se prestó voluntariamente" a participar en un acto "que era un claro homenaje a un terrorista".

El tribunal español llega a decir que la condición de terrorista de Beñaran "no se pierde por haber sido a su vez víctima de otros delincuentes que lo asesinaron", en referencia al Batallón Vasco-Español.

Es reconfortante saber que la democracia tolerante es así de magnánima, y por eso condena a un escaso año de  prisión a Erkizia. La democracia militante, que se apunta en la sentencia, esa que encantaría a Basagoiti y Mayor Oreja, habría condenado a unos cuantos años más de cárcel al veterano militante independentista.

Es precisamente esa "democracia militante", la que propugnan los dirigentes del PP y el director de "El Mundo", la que considera como prueba irrefutable de la relación entre ETA y Bildu que un ex preso, recién recobrada su libertad, muestre una tela en la que se sugiere el voto a la coalición soberanista. Ander Errandonea tiene a dia de hoy todos sus derechos en vigor, ha cumplido integramente su pena y puede mostrar su simpatía por Bildu, por Aralar o por el Partido Humanista, sin que estas formaciones tengan ninguna responsabilidad en ese apoyo.

Errandonea no ha mostrado el anagrama de ETA, ni ha ensalzado la lucha armada, ni ha dibujado metralletas. Al contrario, ha realizado una apuesta inequívoca por la lucha política, pacífica y democrática que propugna Bildu, llamando a darle el voto en las urnas. ¿Cuál es el problema?

2011/05/10

Incoherencia

Los alcaldables de Donostia, con la Real. www.diariovasco.com
La derecha política y mediática hispana anda revuelta tras reciente la sentencia del Tribunal Constitucional, que enmienda la plana a la anterior del Supremo sobre la coalición Bildu. Están muy enfadados, exigen al Gobierno que invente nuevas pruebas, ya que las anteriores no han servido para el objetivo de impedir que "ETA esté en las instituciones". Y algunos sectores ultramontanos han convocado una manifestación de repulsa, como en los tiempos de Franco.

Nada nuevo bajo el sol. La escasa calidad democrática de estas gentes es bien conocida en nuestros lares. Lo que no encaja tanto es la distancia que existe entre los discursos de Cospedal y González Pons y los de sus correlegionarios vascos. El otro día, la primera página de "Diario de Noticias" ofrecía una fotografía en la que posaban todos los candidatos a la Diputación Foral navarra, incluido el de Bildu, Maiorga Ramírez. No muy lejos se hallaban Santiago Cervera (PP) y Yolanda Barcina (UPN). Como se trataba de Ramírez, militante de EA, no me chocó demasiado. Pero ayer a la noche, en ETB2, un debate reunía a los siete candidatos a la Diputación de Gipuzkoa, entre ellos Martin Garitano (Bildu) y Juan Carlos Cano (PP). Esta mañana nos desayunamos con una foto en la primera de "El Diario Vasco" en la que aparecen los candidatos a la alcaldía de Donostia enarbolando juntos una bandera de la Real. Entre ellos, amén del alcalde actual, se puede ver a Ramón Gómez (PP) y a Juan Carlos Izagirre (Bildu). El fútbol une mucho.

Estos pequeños detalles de la campaña demuestran la hipocresía y la incoherencia de esa derecha política y mediática, que presume de dureza en Madrid y que, en cambio, no se pierde una foto o un foro aquí, pese a tener que compartirlo con "los testaferros de ETA", que dijo el Tribunal Supremo.

2011/05/09

La nueva cultura política de Bildu

La sentencia favorable del Tribunal Constitucional español sobre el recurso de la coalición Bildu al veto dictaminado por el Tribunal Supremo abre un sinnúmero de expectativas a la política vasca. Más allá de las miserables circunstancias de la votación, con un solo voto de diferencia, habrá que examinar con detenimiento el texto de la misma, y su posible extrapolación al recurso de Sortu ante el TC. La sentencia afirma que no se puede excluir a una opción política en base a una mera sospecha, lo que significa una descalificación absoluta de la decisión tomada anteriormente en el Supremo.

Sentada en Soraluze. www.diariovasco.com
No obstante, la virtualidad de la votación 6 a 5 no puede variar la opinión fundada que se tenía sobre la justicia española. Creer que antes era injusta y ahora no, sería un simplismo. Personalmente debo decir que nunca he creído en esa justicia y sigo sin creer en ella, pese a este último dictamen. Es tal el juego partidista y la maraña de relaciones que comparte con el poder ejecutivo, que nadie en su sano juicio puede abstraerse de sus pecados originales. La justicia está mediatizada por el ejecutivo y otros entornos del poder. Tal vez no en el caso de un accidente de tráfico o de un atraco, pero sí en el de la aplicación o no de los derechos constitucionales a una candidatura electoral de carácter soberanista y de izquierdas, como ha sido el caso.

Dicho esto, me quedó con las sentadas. Me explico. Como el título del post anticipa, lo que me interesa ahora es apuntar algún esbozo sobre la necesidad de que la izquierda abertzale [tomado este apelativo en sentido amplio] adopte nuevos modos en su accionar político cotidiano. Adelanto que no se trata de tirar a la basura todo lo anterior, sino de adecuar las prácticas políticas al nuevo escenario que se va dibujando.

Las sentadas a la espera de la sentencia del TC pueden ser un ejemplo del nuevo espíritu de resistencia que se debe implementar. Unir en un mismo acto la contundencia de la expresión callejera con unas formas menos crispadas, tal vez cogiendo algunos modos y maneras de las recientes revueltas en los países árabes. El modo en que se ha afrontado la configuración de muchas candidaturas y sus programas, activando el diálogo en el municipio con diversas personas de izquierda y soberanistas, unas más alejadas, otras más cercanas, para hablar de los problemas de la localidad, es todo un acierto. Pulsar las preocupaciones de la gente, escuchar sus propuestas, analizarlas, compartirlas, es el mejor camino para poder integrar a nuevas personas al proyecto común.

La propia composición de las listas, con candidatos de Eusko Alkartasuna, Alternatiba, Araba Bai e independientes dota al proyecto de nuevos perfiles, más abiertos y participativos, menos planos, sumando atractivos y agrupando intenciones de crecimiento, bordeando los espacios electorales del PNV, Aralar o EB.

La nueva cultura política, de la que se hablará mucho en los próximos meses, pasará también por una utilización inteligente de los nuevos medios tecnológicos, las redes sociales, los foros, los comentarios y las encuestas de los medios digitales, etc. Las gentes que conforman el amplio espacio de Bildu se tienen que ver reflejadas en todos esos soportes y tienen que activarse en los mismos. Ahora bien, esa necesidad no debe arrinconar la presencia en el mundo "real", en la calle, en los lugares de encuentro de los pueblos y barrios, en todos aquellos escenarios en que algo se mueva.

Una nueva cultura que signifique más preguntas y menos respuestas programadas, el cuestionamiento de asuntos que parecían ya resueltos o la búsqueda de nuevas perspectivas para abordar problemas que parecen irresolubles. Una cultura que sepa distinguir entre adversarios y enemigos, que priorice la construcción a la destrucción y que sepa conjugar también el sí, en vez de situarse casi siempre en el no, tal vez llevados por una involuntaria inercia.

Con la misma viña e idénticas uvas, si se sustituyen los odres viejos por otros nuevos, se puede elaborar un vino diferente. Tan auténtico como el anterior, pero con otro sabor. E invitar a más gente a que lo pruebe. Esa puede ser la sencilla receta para caminar hacia la mayoría social que ya se está palpando en Escocia.

2011/05/04

Apología del crimen

Escribo este post pese a que no acostumbro a tratar en él asuntos de carácter internacional y con la precaución de avisar que me baso en informaciones de medios y agencias, que no tienen porque ser totalmente fidedignas. A la hora de escribir esto, no sé si Osama Bin Laden está muerto. Lo más probable es que así sea, pero todavía no se sabe con total certeza. Añado que nunca he sentido simpatía por este personaje, que rechacé en su día el atentado a las Torres Gemelas de New York, que tantos prejuicios nos ha causado, y que no comparto absolutamente nada con los grupos islamistas radicales que se mueven en la órbita de Al Qaeda, a los que considero criminales, fanáticos, antidemocráticos y reaccionarios. 

Dicho esto, es imprescindible señalar que la acción ejecutada por las fuerzas especiales estadounidenses en Abbottabad se salta todas las normas del derecho internacional. Washington se escuda en la "declaración de guerra" realizada por el anterior presidente George W. Bush contra la organización Al Qaeda, pero esa declaración no tiene nada que ver con los usos tradicionales de la diplomacia. Es como declarar la guerra al tabaco, a la mafia o a la hipertensión. Las declaraciones de guerra se hacen contra un estado, no contra un ente que no se sabe muy bien qué es.

Partiendo de esa base, nos enteramos ahora de que Bin Laden no iba armado, ni utilizó a una mujer como escudo, por lo que parece evidente que no pudo oponer resistencia y podría haber sido detenido y juzgado, como corresponde a cualquier delincuente. Si ha cometido crímenes o los ha instigado, que se le juzge por ello con toda severidad, pero con la asistencia de un abogado y ante un tribunal. Hasta el mayor de los criminales tiene derecho a una defensa justa. No se puede liquidar a una persona en base a informes, noticias o rumores. Se necesitan pruebas fehacientes de su participación en los delitos de que se le acusa. 

Pero es que además, la pista que llevó a identificar al colaborador que condujo a la localización de la casa, donde supuestamente residía Bin Laden con parte de su familia, se logró gracias a las torturas infringidas a un preso en la ilegal prisión de Guantánamo, la misma que prometió desmantelar el presidente Obama en su campaña electoral. Una tortura, por cierto, denominada en USA como waterboarding y que en nuestro país es tristemente conocida como "la bañera" y que ha sido aplicada con insistencia a presuntos miembros de la organización clandestina ETA.

Encima, el cadáver de Osama Bin Laden, que al parecer sufrió dos impactos de bala, no ha sido entregado a sus familiares, para que lo entierren al modo que crean conveniente, en este caso el rito musulmán. Por el contrario, los restos se conducen a un portaaviones americano y se arrojan al mar, para no dejar rastro del asesinato.

Todas estas circunstancias son lo suficientemente graves para provocar la indignación entre quienes creemos en los derechos humanos y en el estado de derecho. Pero es que además, el presidente de Estados Unidos, todos los líderes occidentales y hasta el Consejo de Seguridad de la ONU, han ensalzado la operación, diciendo que se ha hecho justicia y que el mundo es ahora más seguro. Que un premio Nobel de la Paz diga esto produce naúseas, que Rodríguez Zapatero y Sarkozy se sumen al carro, vómitos.

Y qué decir de los ciudadanos estadounidenses que se lanzaron con sus banderas a la calle a celebrar la muerte de Bin Laden y otras personas. Su actitud, su baile sobre la tumba, produce escalofríos. Menos mal que un portavoz de las víctimas del 11-S ha declarado que no se alegra por la muerte de Bin Laden. Ha sido una gota de cordura en un oceáno de infamia.

Todos sabíamos que los servicios especiales estadounidenses han protagonizado infinidad de actuaciones ilícitas en diferentes países del mundo, saltándose la legalidad internacional a su antojo. Lo trascendente es que ahora, con su primer presidente negro, lo reconocen en público y se enorgullecen de ello. Regresamos con paso firme a la Edad Media.

Postdata: ¿No será que han preferido la ejecución a sangre fría, porque en el juicio a Bin Laden podían salir a relucir todas sus viejas relaciones con la CIA, los holding petroleros estadounidenses y algunas de las mejores familias republicanas? Ante esa mera posibilidad, el progresista Obama habrá pensado que los testigos incómodos están mejor en el fondo del mar.


Beste iritziak:

2011/05/02

Asustan los fines, no los medios

La escandalosa sentencia de la sala del 61 del Tribunal Supremo español sobre Bildu, condicionada por el pacto de hierro que mantienen PSOE y PP, viene a confirmar lo que algunos nos temíamos hace tiempo. A Madrid [entendido como ente de poder, la ciudad no tiene culpa de nada], no le preocupa tanto la utilización de medios violentos para la consecución de determinados fines políticos, como los propios fines. En resumen, lo que temen en la corte española es la conformación de un bloque soberanista que dispute la hegemonía política en Euskal Herria y abra un escenario que incluya la posibilidad real de la independencia. Temen mucho más a los votos que a las bombas.


Lo que verdaderamente preocupa en Moncloa y Génova es la aparición de Bildu como incipiente polo soberanista, alejado de la estrategia politico-militar anterior, y capaz de aglutinar en su seno distintas sensibilidades soberanistas, todas ellas democráticas y pacíficas. Saben que si Bildu consigue estar presente en las urnas el 22 de mayo va a cosechar unos muy buenos resultados, lo que tumbaría en poco tiempo toda la estrategia "antiterrorista" basada en el pacto PSOE-PP-UPN, que ha incluido la llegada de Patxi López a Ajuria Enea y el sostenimiento de Miguel Sanz en la Diputación de Nafarroa.

Es esta preocupación la única explicación a la sentencia del TS, desmontada jurídicamente por el voto particular firmado por seis de sus integrantes. El catedrático de Derecho Constitucional, Javier Pérez Royo, ha confirmado que en este caso no se ha cumplido la ley, ni tan siquiera la aberrante Ley de Partidos, lo que viene a significar que la sentencia venía prefabricada y el alto tribunal simplemente la ha puesto un envoltorio de apariencia legal.

El dictamen del Supremo, como no podía ser de otra manera, ha llenado de indignación a miles y miles de ciudadanos vascos, que comprueban con horror que en Madrid hay fuerzas muy importantes que apuestan por la prolongación del conflicto, que suspiran por romper la unidad de la izquierda abertzale, que se sienten cómodos con una ETA omnisciente que todo lo contamina. Esos ciudadanos no pueden caer en la ansiedad ni en el desánimo, sino que deben encauzar su indignación en positivo. Aportando a la construcción de una alternativa real a la situación de bloqueo que padecemos. Si se ha llegado hasta aquí, se puede continuar, sabiendo que el camino va a estar repleto de obstáculos. Pero sabiendo también que si se hacen las cosas con inteligencia, se puede estar en vísperas de un gran salto adelante.

Ahora resta esperar acontecimientos en el Tribunal Constitucional. La lógica llevaría a pensar que Bildu se podrá presentar a las elecciones, en base al derecho de participación politica consagrado en la carta magna española. Sin embargo, visto lo ocurrido en el Supremo con Sortu y Bildu, más valdría no confiar demasiado. El viernes hablamos.


Beste iritziak:

2011/04/20

Encefalograma plano

La Abogacía del Estado, una suerte de guardia pretoriana del ministro de la Gobernación, va a intentar evitar que miles y miles de ciudadanos vascos voten a su opción política preferida. El argumento es sobradamente conocido: Todo es ETA y si no lo es, hacemos que lo sea. Así de simple.

En estos casos siempre se empieza con la milagrosa aparición de un papel de la organización clandestina, o atribuido a ella, da igual, en el que se diseña lo que la Abogacía desea. Por ejemplo, ETA ha barajado la posibilidad de que en el futuro exista un polo soberanista, por lo que Bildu es precisamente eso y hay que impedir que se presente a las elecciones.

No importa que la coalición esté formada por Eusko Alkartasuna y Alternatiba, partidos que jamás han tenido vinculaciones con la organización clandestina, ni que los candidatos independientes estén fuera de la lista negra de 50.000 contaminados que circula por los despachos de Rubalcaba. Como dijo aquel ministro de Justicia canario, si no hay pruebas, se crearán. En eso están.

Mientras las fuerzas policiales hacen su trabajo, elaborando informes sobre los proyectos de ETA y su relación con Bildu, los medios de comunicación, unos más que otros, se dedican a publicar informaciones tan interesantes como la que dice que una candidata de Bildu en Bilbao es sobrina de Txabi Etxebarrieta, militante de ETA muerto en Benta Haundi en 1968, mucho antes de que naciera Aitziber. O que Bakartxo Ruiz tiene un hermano preso. Que yo sepa, ser pariente de alguien que está en la cárcel no te convierte en condenado. ¿O quizá sí? Alguien de la Abogacía del estado se ha parado a pensar que un cabeza de lista a las elecciones forales fue miembro de la mesa nacional de Herri Batasuna y es padre de una presa, acusada de intentar reconstruir Batasuna, el supuesto brazo político de la organización clandestina? ¿Estará esté hombre también contaminado?

Lo más grave de todo esto es que tras el contundente voto particular de siete miembros de la sala del 61 del Tribunal Supremo, el Estado no ha tenido la valentía, ni la honradez, de comenzar a variar su delirante politica respecto a Euskal Herria y la izquierda abertzale. Desde el PSOE le echan la culpa a la presión ejercida por el PP, y éste se justifica en la memoria de las víctimas, argumento que vale para todo. Pero, en todo caso, son los miembros del Gobierno actual, presidido por Rodríguez Zapatero, quienes tienen la responsabilidad de enderezar la trayectoria enajenante y represiva que han enarbolado como única politica posible en relación a este país.

Saben que la estrategia adoptada por la izquierda independentista tiene un calado histórico, que no tiene marcha atrás y que va a cambiar, pese a ellos, el escenario político de Euskal Herria a medio plazo. Y como lo saben, intentan aplazar ese cambio, preservando de paso las ventajas que les brinda la no presencia de la IA en las urnas e intentado provocar dificultades a la misma en el nuevo camino emprendido.Desgraciadamente, ni Zapatero, ni Rubalcaba dan más de sí. Su talla política se acerca cada vez más al encefalograma plano de los políticos pusilánimes, incapaces de resolver problemas, ese tipo de políticos que nunca pasarán a la historia.

2011/04/14

Ejemplo de liderazgo

El tiroteo ocurrido el pasado día 9 en Aubusson, centro del Estado francés, no fue un mero incidente, sino un acto incompatible con la tregua anunciada el 10 de enero por la organización clandestina ETA. Los activistas que viajan armados en coches robados se exponen a que un control de la gendarmería, que tal vez ya se encontraba tras su pista, acabe como lo hizo el del pasado sábado.

En la actual coyuntura vasca, en medio de un movimiento de cambio hacia un escenario de verdadera democracia, la izquierda abertzale está obligada a ejercer el liderazgo del proceso que ella misma ha propiciado. Las fallidas experiencias pasadas de Lizarra y Loiola, no permiten margen de error ni resquicios a la ambiguedad. De todo proceso, por frustante que haya sido, se saca alguna enseñanza. Una de las conclusiones más evidentes es que una reacción a tiempo puede evitar mayores contratiempos a futuro.

El comunicado emitido por la izquierda abertzale el lunes 11 de abril es un ejemplo paradigmático de ese tipo de reacciones. En el texto se dice que "Los compromisos adquiridos por ETA con el alto el fuego no son, en absoluto, compatibles con el tiroteo, siendo incomprensible e inaceptable lo acontecido". No se puede hablar más claro. Si durante mucho tiempo se tildó a la izquierda abertzale de ambiguedad, ahora no hay motivos para ello. Hasta el Gobierno español ha reconocido esos cambios. 

Probablemente habrá habido seguidores de la izquierda abertzale que se hayan extrañado del comunicado de ésta, al igual que del emitido por Sortu un día después. Sin embargo, todo aquel que haya leído con detenimiento el documento "Zutik EH" tendrá que convenir que el desarrollo del mismo lleva inevitablemente a la redacción de ese comunicado. En el documento publicado en febrero de 2010 se decía, entre otras cosas, que "será el empuje de la unidad de acción y la activación popular, desarrolladas mediante la utilización de vías y medios exclusivamente políticos y democráticos, el que abrirá el marco democrático." Fue el debate interno de la izquierda abertzale quien lo decidió y a estas alturas nadie dentro de la izquierda independentista se puede llamar a engaño.
Pese a que todavía quedan muchos obstáculos que remover, hoy está más clara que ayer la apuesta nítida de la izquierda abertzale por las vías pacíficas y democráticas, por la acumulación de fuerzas soberanistas, por la lucha de masas, institucional e ideológica, por la construcción de un bloque soberanista con vocación mayoritaria que lleve a este pueblo hacia la independencia.

Es claro que a los estados español y francés no les gusta la actual apuesta de la izquierda abertzale. No les gusta que sea ésta quien lidere el proceso. Por ello proseguirán las detenciones, los procesamientos, las zancadillas, las exigencias, pero ellos saben que al final no les quedará más remedio que reconocer la existencia en Euskal Herria de un amplio sector social que disiente del actual marco jurídico-político y que aspira a cambiarlo por medio de la convicción y de los votos. Es precisamente en ese terreno de confrontación donde tenemos más posibilidades de avanzar. Que nadie se tropiece con los árboles podridos que nos arrojan al camino; nos espera ahí mismo un frondoso hayedo.


2011/04/11

Una mera suposición

Todo lo que va escrito a continuación es una mera suposición que no tiene porque estar basada en datos fidedignos. Supongamos pues que un ciudadano vasco, que responde a las siglas J.E.B., hubiese sido, en la legislatura 1983-1987, concejal por Herri Batasuna y candidato a las Juntas Generales de Bizkaia. Así mismo, supongamos que hubiese sido candidato municipal y a juntas generales en la legislatura 1987-1991. Supongamos, ya puestos, que tras un periodo de inactividad política, el mismo J.E.B. se hubiese presentado para concejal por Euskal Herritarrok en las elecciones de 1999 y que, para rematar el expediente, hubiese ejercido de apoderado de ANV en los comicios locales de 1997. Supongamos también que el ciudadano anónimo de la historia, teniendo en cuenta la comprensible evolución humana, hubiese sido tentado por el partido Aralar para formar parte de su candidatura municipal en un pueblo de Gipuzkoa para las próximas elecciones del 22 de mayo. Ningún problema. El señor J.E.B. se colocaría en el puesto número dos de la lista y, con un pelín de suerte, hasta podría salir elegido concejal por el municipio en el que ahora reside.

Ahora bien, si, dejando a un lado las comprensibles evoluciones humanas, ese mismo ciudadano hubiera sido invitado a engrosar la lista municipal de su localidad por la plataforma Bildu, las cosas serían bien diferentes. Es más, ni siquiera habría sido invitado a tal cosa, sabedores los promotores de esa lista maldita, gentes de EA, Alternatiba e independientes, de que la inclusión del nombre de J.E.B en la plancha conllevaría un inminente peligro de impugnación de toda su candidatura por parte de la Administración central.

Según Iñaki Iriondo en "Gara", al menos 40.000 ciudadanos vascos se encuentran en la misma situación que J.E.B. Una situación inimaginable en cualquier democracia europea, que sin embargo se acepta con demasiada laxitud por la mayoría de agentes políticos vascos. Resulta paradójico además que el simple hecho de haber integrado en su día unas listas municipales, anule de facto el derecho a ser elegido de tantos y tantos ciudadanos de este país, y sin embargo, otros sujetos, relacionados en sus biografías con la violencia activa, puedan ser portavoces de foros antinacionalistas, editorialistas de Vocento o Prisa o creadores de opinión en medios de la extrema derecha, sin mayor problema.

La doble vara de medir es un método muy utilizado en nuestro país. Está bien pedir la legalización automática de Sortu, pero no estaría de más que los agentes políticos que concurren electoralmente dijeran algo de este impresentable apartheid político que lamina los derechos básicos de miles y miles de ciudadanos. Es más, algunos portavoces políticos insisten una y otra vez en que la izquierda abertzale estará presente en los comicios de una u otra manera, porque dispone de gran habilidad para ello. Resulta particularmente cínico decir eso, cuando semejantes opiniones proceden del ámbito del PNV. Sería interesante realizar un ejercicio teórico en el que ese partido estuviese impedido de presentar en sus listas a quienes las han integrado en los últimos 30 años. Seguro que tendría enormes problemas para completarlas.

Beste albisteak:

2011/04/04

Nuevos desafíos

Muchos ciudadanos escuchan de labios de los representantes políticos y de los medios de comunicación palabras que hablan de la conformación de un nuevo escenario político. La palabra nuevo arrastra consigo toda una nube de significados sexys, que hacen atractiva cualquier mercancía, incluso la que está averiada. Basta fijarse en los productos expuestos en las estanterías de los supermercados que pretenden atraer nuestra atención con un anuncio en letras de colores chillones en el que se expresa ese concepto. Berria, nuevo, new, es la fórmula irresistible, casi tanto como la de dohain, gratis, free.

Pues bien, ante la inminencia de ese nuevo escenario, da la impresión de que hay actores políticos que se sitúan con fórmulas viejas, utilizando manuales de épocas pasadas. Pero ese no es el camino. A nuevos tiempos, nuevos modos de intervenir. En muchas ocasiones, la tendencia a utilizar gastadas estrategias obedece a los miedos que suscita lo desconocido, lo nuevo. Un ejemplo paradigmático es la maniobra de aggiornamiento protagonizada por la coalición Aralar-PNV-Independientes para las elecciones locales y forales en Nafarroa Garaia. No son los que eran, pero se agarran a una imagen exitosa, añadiendo el año de nacimiento de la entente: "NaBai 2011". Es un juego para decir que no es lo mismo, pero a la vez mantener el señuelo de lo que fue. Se trata de una fórmula vieja para afrontar nuevos retos. Veremos cual es el resultado y hasta dónde alcanza el esfuerzo de marketing y el enmascaramiento de los cambios que se han producido en el pacto electoral navarro.

Pero no voy a dedicar este comentario a hablar de partidos políticos, alianzas y todo eso. Ya habrá tiempo cuando se vayan aproximando las elecciones. De lo que quiero tratar es de la conformación de ese nuevo escenario político, al que va a contribuir de forma decisiva la nueva estrategia de la izquierda independentista. Un escenario en el que van a cambiar muchas cosas.

La izquierda independentista conforma un espacio sociopolítico que está adquiriendo madurez. Pese a la represión sufrida por parte de los Estados español y francés, se ha ido construyendo un andamiaje político mucho más complicado de lo que puede parecer a primera vista. Un andamiaje del que forman parte ciudadanos, grupos, asociaciones diversas, un sinfín de agentes, unos de mayor tamaño, otros más pequeños, que han ido dotando de cuerpo a esa idea central que sustenta a todo el movimiento: la liberación nacional y social son las dos caras de una misma moneda liberadora.

Durante muchos años, incluidos los revueltos tiempos de la llamada transición, la izquierda independentista ha ido marcando una serie de esquemas de trabajo que, en líneas generales, han dado resultados positivos. Otras prácticas, en cambio, no han sido tan positivas e incluso han contribuido a alejar a sectores sociales comprometidos de las estructuras más militantes. Habrá un tiempo para estudiar el largo camino recorrido, analizarlo en profundidad y sacar las pertinentes conclusiones. Ahora, sin embargo, son otras las prioridades.

Reunir, abrir, innovar

Voy a esbozar algunas de las que considero relevantes en este momento de cambio. En primer lugar es indispensable reunir voluntades en una misma dirección. Desde posturas que en su origen pueden ser contradictorias, se pueden alcanzar unidades de acción eficientes y atractivas. Gentes que fueron en su día militantes del PNV se pueden juntar ahora con otras provenientes de una cultura política comunista. Socialdemócratas tibios, socialistas y comunistas pueden compartir bastantes más cosas de las que a priori puede parecer, sobre todo cuando nos encontramos ante el embate radical del neoliberalismo.

Otro premisa fundamental es la de abrir las mentes a diferentes experiencias políticas que en un pasado han podido ser minusvaloradas e incluso despreciadas. La cultura política que se desprende de una organización abierta, con congresos, asambleas nacionales, afiliación, etc, es perfectamente compatible con la trayectoria histórica de la izquierda independentista, aunque en los últimos años no haya sido así. Salvando las distancias y los contextos, partidos históricos como ANV, HASI o LAIA corroboran esa premisa, pero una realidad tan actual como el sindicato LAB la demuestra en su funcionamiento diario. Conozco gentes de contrastada militancia que abogan por el mantenimiento del asamblearismo como una seña de identidad de todo el movimiento. Creo que ese asamblearismo ha sido en muchas ocasiones más formal que de fondo, desgraciadamente. Por eso es preciso corregirlo.

Una tercera premisa a establecer estaría relacionada con todo lo concerniente al modus operandi. Es necesario romper los viejos esquemas, las inercias derivadas de años y años de práctica. Los métodos de reunión, comunicación, movilización...deben renovarse y adaptarse a los nuevos tiempos. De la muerte de Franco a nuestros días han pasado muchísimos años. No se pueden mantener los mismos modos de actuar. La izquierda independentista, que ha tenido que trabajar hacia dentro, por la represión y el marcaje que ha sufrido, tiene que trabajar en mucha mayor medida hacia afuera, sin complejos. Y en ese trabajo ideológico y de conformación de estados de opinión tiene que volcarse en la utilización de las nuevas herramientas que pone a su disposición el avance tecnológico. Se trata de pasar del pasquín al facebook, pero sin olvidarse de pisar la calle. La sociedad ha evolucionado, ha cambiado, nos guste o no, y si no se acompasa el paso a esa evolución se habrá perdido el pulso social, una de las mayores virtudes que ha tenido la izquierda independentista a lo largo de su historia.

2011/04/01

Sortu divide al núcleo judicial del Estado

La publicación del Auto del Tribunal Supremo por el que se deniega la inscripción de Sortu en el Registro de Partidos Políticos del Ministerio del Interior español, acompañado del voto particular ejercido por 7 de los 16 magistrados del alto tribunal, supone un reconocimiento de la división existente en uno de los núcleos fundamentales de poder del Estado español, el judicial.

Más allá de unas y otras interpretaciones, queda de manifiesto que tan sólo la postura adoptada por el presidente del TS, Carlos Dívar, ha propiciado que Sortu no sea a estas horas un partido legal. Si Dívar, que voto el último, se hubiese decantado por la inscripción, hubiera propiciado un empate a ocho, que su voto de calidad hubiera deshecho, a la vez que hubiera producido una crisis institucional sin precedentes.

De todas formas, los voceros del Estado, sean del PSOE o del PP, andan estos días alicaídos con el resultado de la intervención del TS, sabedores de que el voto particular es una especie de salvoconducto para que la defensa de Sortu pueda alegar, con grandes probabilidades de éxito, ante el Tribunal Constitucional. Algunos de ellos lo vienen a dar ya por hecho, con cierta resignación, aunque hasta que no ocurra no se pueden echar las campanas al vuelo.

De este modo, el Gobierno del PSOE logra parar la presencia cristalina de Sortu en las próximas elecciones municipales y forales y queda a resguardo de las críticas del PP [que se multiplican por el proceso de 2006]. A la vez, pretende satisfacer a medio plazo a las voces que, dentro de su seno, abogan por la legalización de la izquierda abertzale. Siempre escudado tras los tribunales y sin dar la cara, el PSOE se siente más seguro, pero en el envite ha logrado dejar tambaleante al Tribunal Supremo y veremos que ocurre con el Constitucional, en el que tampoco se pueden presumir unanimidades a favor de la legalización de Sortu.

Manifestaciones masivas, firmas en Catalunya y a nivel internacional de prestigiosas personalidades, declaraciones de Urkullu, recién reunido con Zapatero... la presión por la legalización de la izquierda independentista aumenta. Mientras, el Estado pierde autoridad por su cerrazón a reconocer los hechos y esgrime una táctica dilatoria, más cercana a la cobardía que otra cosa.


Documentación:

2011/03/26

El prejuicio español

La decisión adoptada por el Tribunal Supremo español de no permitir la inscripción del partido independentista Sortu en el Registro de Partidos Políticos es una mala noticia para la democracia española. Esta decisión viene a demostrar que existe un prejuicio ante todo lo que huela a independentismo, a soberanismo, a resquebrajamiento de la indisoluble unidad de España. Una unidad que, por otra parte, se ha venido resquebrajando desde hace siglos, convirtiendo un imperio en un país de segunda división. Se resquebrajó la unidad por culpa de los hombres que siguieron a Simón Bolivar, a José de San Martín, a José Martí, a José Rizal..., pero no nos vamos hoy a desviar del tema.

El prejuicio afecta a la mayoría de su clase política, de los medios de comunicación y de la población que los consume. También afecta ese prejuicio al cuerpo judicial, pero lo sorprendente es que, pese a la existencia de ese prejuicio, siete miembros del alto tribunal hayan votado a favor de la inscripción de Sortu en el registro. Y no solo eso, sino que se vayan a presentar votos particulares a la sentencia mayoritaria del TS, que aún no conocemos.

La iniciativa del independentismo, en forma de estatutos de Sortu, ha logrado por fin quebrar la unanimidad del Supremo, lo que supone un problema interno en uno de los núcleos de poder del Estado español, en este caso el más alto órgano judicial, ya que el Constitucional es otra cosa. Una falta de unanimidad que refleja una grave división y que ofrece nuevos argumentos dialécticos para la defensa de Sortu.

Se podría decir que la izquierda independentista se ha encontrado con siete inesperados aliados en un territorio habitualmente hostil. Siete aliados que, si las cosas se desarrollan positivamente en el Tribunal Constitucional, pueden llegar a ser tachados de proetarras por los hooligans de la derecha extrema mediática. Y es que, siguiendo la delirante argumentación de esos sectores, basada en que "si Sortu es Batasuna y Batasuna es ETA, Sortu es ETA", esos siete magistrados, tres de ellos presidentes de sala, habrían avalado de facto la legalización de ETA.

Hasta estos extremos esperpénticos está llegando el Estado español en su afán de no dar el brazo a torcer en su estrategia de aniquilamiento del independentismo. Se resisten a reconocer públicamente la realidad que tienen delante de sus narices, aunque en privado digan lo contrario. Saben. además, que más temprano que tarde deberán transigir y dar el salto a la nueva situación, pero tratan de retrasar ese momento, dificultando la presentación de la izquierda abertzale en las inminentes elecciones locales y forales.

Una izquierda abertzale que ha afirmado por enésima vez que nada ni nadie la va a apartar de su nueva estrategia, basada en la lucha institucinal, ideológica y de masas, por vías pacíficas y democráticas. Intentar sacar provecho a corto plazo de esa decisión unilateral es un juego miserable que dará escasos dividendos. Si el Estado español estuviese gobernado por políticos de talla, Sortu hubiese sido inscrito sin mayor problema en el registro. Como no es así, tendrá que agotar la vía del Constitucional para lograrlo. De paso, en ese camino puede hacer estallar una crisis institucional sin precedentes entre los dos tribunales, el TS y el TC, y todo ello por la nula capacidad política de un presidente pusilánime que no ha tenido el valor de querer pasar a la historia como el presidente de la paz en Euskal Herria. Un presidente que no le llega a la altura de los zapatos a su republicano abuelo, fusilado por los fascistas, y que puede empezar a ser considerado como el peor presidente de Gobierno español desde los infaustos tiempos de Arias Navarro.


Beste iritziak:

2011/03/21

Operación de guerra

Pese a contar con el paraguas de la ONU, una organización cuyo prestigio está por los suelos desde hace décadas, la operación militar que desarrolla coalición internacional en Libia es una respuesta violenta. Una respuesta en la que participan los principales ejércitos occidentales, salvo Alemania, y que en ningún caso garantiza una solución democrática para el país mediterráneo.

Se suele decir que si un animal anda como un pato, nada como un pato y vuela como un pato, debe tratarse efectivamente de un pato. En este caso puede que las circunstancias no sean exactamente iguales que las que se dieron en el ataque contra el Irak de Sadam Hussein, pero las similitudes son más numerosas que las diferencias. Es una operación de guerra que vuelve a reflejar en su esencia el mantenimiento del colonialismo sobre el norte de África, con los matices que cada uno pueda aportar. La comunidad internacional disponía de soluciones contundentes, como el bloqueo por tierra, mar y aire, pero ha optado por lapeor alternativa, la bélica.

No suelo abordar en este blog asuntos ajenos a la realidad de Euskal Herria, y si lo hago en esta ocasión es debido a que nos volvemos a encontrar delante de las narices con la doble moral de los pacifistas de salón. Rodríguez Zapatero y Rajoy coinciden en la necesidad imperiosa de enviar aviones y submarinos a Libia con el noble fin de salvar vidas humanas. Nunca hasta estos últimos años se había conjugado el adjetivo humanitario para describir una operación de guerra. Ejército humanitario es un oximorón, no hay que darle más vueltas.

La derecha y la izquierda domesticada coinciden en aplaudir el uso de la fuerza, de la violencia, cuyo fin último es garantizar el suministro de petróleo, no el salvaguardar a los rebeldes, que por cierto también van armados y de pacifistas tienen tanto como el propio Gadafi. El doble rasero de los citados políticos se ve protegido por el principio que vela el monopolio de la violencia al Estado. Pero que tengan ese monopolio no les exime de que vayan a causar víctimas, de acabar con bienes y vidas ajenas, de ejercer la destrucción. Si los F-18 enviados por España a Libia derriban aviones enemigos y causan la muerte a sus tripulantes, los responsables de esas muertes serán quienes han decidido la participación en semejante operación de guerra, encabezados por Rodríguez Zapatero.

No voy a traer el asunto a Euskal Herria. No es el momento y probablemente no lo será en mucho tiempo. Sin embargo, es conveniente diferenciar a los pacifistas coherentes, que defienden la no violencia en cualquiera de los escenarios, de estos seudopacifistas, que derraman lágrimas de cocodrilo cuando cae uno de los suyos, como ha ocurrido en Afganistán, mientras organizan operaciones de muerte contra países considerados amigos hasta ayer a la mañana.

La unión de la razón de Estado con los intereses geoestratégicos y económicos conduce a la creación de escenarios como el de Libia, en el que no cabe el maniqueismo de elegir entre buenos y malos. Nadie se salva del uso preventivo de la fuerza, se argumente como una solución para evitar daños mayores o simplemente como la única salida posible ante el derrumbe del Estado libio.

No me identifico con el coronel Gadafi y su familia, ni con buena parte de los interesados "rebeldes", ni mucho menos con la coalición occidental de guerreros, aves de rapiña en busca de petróleo. Nadie puede obligarme a tomar partido entreun mal enorme y otro aún peor. Lo único que deseo es que esta locura militarista concluya cuanto antes y dé paso a la palabra y a la negociación. Sobre todo por el bien del sufrido pueblo de Libia.


Beste iritziak:

2011/03/16

¿Dónde está el problema?

El lehendakari Patxi López empieza a tomar aire. Tras su entrevista dominical en "Público", hoy se ha atrevido con el "Foro Abc" y la verdad es que ha mantenido el tipo, si lo comparamos con las posturas que mantienen compañeros de partido como Ramón Jauregui o Alfredo Pérez Rubalcaba. En su intervención, delante de un selecto grupo de personas VIP y periodistas, López se ha hecho esta pregunta retórica: "En democracia no se puede exigir una condición cada día y es de sentido común decir que Sortu avanza en democracia y si con hechos nos demuestra a todos, empezando por los jueces, que rompe con ETA, rechaza la violencia y quiere hacer política con las herramientas de la política, entonces ¿dónde está el problema?".

No tengo ni idea de quien le ha preparado el discurso a López, pero me da la impresión de que, quien haya sido, alguna comida y alguna cena ha compartido con Eguiguren. De otro modo, no se entiende. La evolución del lehendakari, paralela al desarrollo judicial sobre la legalidad del partido independentista Sortu, es más que curiosa. Hace escasas semanas todo era insuficiente, había que mantener la presión. Luego se agarró a la frase de que ójala fuera legalizado, porque eso significaría que cumple con la ley, y desde hace pocos días parece un remedo del propio Eguiguren, aunque guardando las formas y argumentando que los cambios en la izquierda abertzale no son por propia decisión, sino que se deben a la implacable política antiterrorista puesta en marcha por el Gobierno de Rodríguez Zapatero. 

Pero volvamos a la pregunta que da título al comentario. El problema parece estar en que el Gobierno del PSOE, en vez de aceptar la inscripción de Sortu en el Registro de Partidos, como hubiera sido normal en un estado mínimamente democrático, ha puesto todas sus baterías frente a esa posibilidad, movilizando a Fiscalía, Abogacía del Estado y fuerzas policiales en la búsqueda de pruebas y argumentos que certifiquen la continuidad entre Batasuna y Sortu. La Ley Electoral (LOREG), recientemente reformada, incluye la opción de proceder a la ilegalización de un partido que no cumpla con los preceptos correspondientes, luego una legalización automática no es ningún disparate, ni siquiera desde el punto de vista de los más acérrimos defensores del estatus quo.

El problema también reside en la falta de autonomía política que exhibe el Gobierno español ante la presión diaria del PP, asociaciones de víctimas y medios de comunicación de la derecha y extrema derecha. Una falta de posición propia, una falta de valentía política, como ha manifestado en su artículo en "El país" Jesús Eguiguren, que denota la escasa altura política de sus integrantes. Es tan evidente su debilidad manifiesta ante la derecha radical del PP, que incluso se podría hablar de sumisión ideológica.

Podríamos seguir señalando problemas, para contestar a la pregunta de López. Por ejemplo señalar la falta de credibilidad que para muchos vascos guarda la justicia española. Una justicia que, por cierto, acaba de recibir un correctivo por parte del Tribunal de Estrasburgo, que ha afeado la sentencia de un año de cárcel que se le impuso a Arnaldo Otegi por afirmar, en su condición de portavoz parlamentario, que el rey español era "el jefe de los torturadores". El alto tribunal estima que se ha vulnerado el derecho a la libertad de expresión y que en el Reino de España se protege al rey por encima del resto de ciudadanos, lo que no parece ser demasiado democrático. Es por ello que hay quienes no confiemos mucho en la independencia del Tribunal Supremo a la hora de decidir sobre la legalización o no de Sortu.

El sentido de la pregunta retórica del lehendakari López es claro y está bien traído en el contexto de su discurso ante un foro complicado, como el de "Abc". Ahora bien, problemas sí que tiene a su alrededor, entre sus compañeros de viaje del PP y en el seno de su propio partido, llámese PSOE o PSE-EE. Preguntarse sobre ellos puede ser el primer paso para tratar de superarlos. Animo, lehendakari.


Beste iritziak:

2011/03/13

Bergaminianas/9

81/"Ni un paso sin Navarra", exclamó Monzón."Ni un paso sin Monzón", exclama Navarra.

82/Ficción: El Gobierno Vasco afirma que no existe peligro de radiación tras la explosión ocurrida en la central de Lemoiz, ya que según le informa Iberdrola todo está bajo control.

83/El problema de ETB no es que haya perdido audiencia, sino decencia.

84/Desmentido de Patxi López: "Sortu no es ETA". Amén, Jesús [Eguiguren].

85/A falta de copas, el Athletic conquista un nuevo título: jugar sin futbolistas vizcaínos. ¿Cuál será el próximo?

86/Si nadie logró prever la crisis económica, ni las revueltas árabes, ni el terremoto de Japón, ¿para qué necesitamos expertos en predicciones?

87/Libertad: 1.- Circular a más de 110 kilómetros/hora por una autopista. 2.- Fumar donde le venga a uno en gana. 3.- Convertir las cajas de ahorro en bancos privados. [Diccionario de uso del neoliberal español].

88/Si el enemigo de mi enemigo fuera mi amigo, tendría un despreciable círculo de amistades.

89/Lamentablemente el coronel Gadafi sí tiene quien le escriba, y además lo hace con la mano izquierda.

90/Gure herria malenkoniatsuagoa dago Laboa eta Lete barik.

2011/03/11

Aferrarse a ETA

Hace ya unos cuantos años, un dirigente de la autodenominada Euskadiko Ezkerra, de cuyo nombre no quiero acordarme, afirmó públicamente que los agentes políticos vascos debieran actuar "como si ETA no existiera". La ocurrencia del izquierdista de salón es un buen precedente de las que a diario nos ofrece el inquilino de la Moncloa. Ayer mismo, el señor Rodríguez Zapatero proclamó ante el comunicado de Sortu que «tienen que saber que, con ETA viva, tendrán dificultades». Hoy mismo, el ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, ha reiterado que el camino más seguro para la legalización de Sortu es la desaparición de ETA. El argumento para proclamar semejante sofisma es que «con violencia no puede haber política».

Se entiende que no puede haber política de la izquierda independentista, claro, pero con violencia sí puede haber política del PSOE, del PP o del PNV. Ahora bien, cuando el GAL campaba a sus anchas y el señor Jáuregui ostentaba el cargo de Delegado del Gobierno español en la CAPV, su partido sí que podía hacer política, y de la buena. Aquel PSOE de Ricardo García Damborenea e Iñaki López hacía política y hasta llegó a absorber a la amortizada Euskadiko Ezkerra, citada más arriba.

El ministro de la Gobernación, ahora convaleciente, ha repetido en mil ocasiones que la izquierda abertzale tiene dos oportunidades: o se distancia de ETA o ésta termina. Pues bien, gentes tan poco sospechosas de simpatías con el independentismo como el Ararteko Iñigo Lamarka, el "padre" de la Constitución española Miguel Herrero de Miñón o el fiscal superior del País Vasco Juan Calparsoro han reconocido los pasos dados por Sortu, iniciados con la presentación de sus estatutos. Hasta el lehendakari López ha dicho que el comunicado últimos es "muy importante". Sin embargo, desde Madrid se sigue insistiendo en colocar obstáculos al proceso y en poner en marcha estrategias para que parezca que ETA no está en tregua general, permanente y verificable.

Remedando la frase del lider de EE, intentan hacer política "como si ETA sí actuara", lanzando noticias sobre supuestos atentados a las torres Kio o al propio López, atentados que nunca se han producido y que, en todo caso, pudieron ser en su día hipótesis. Pero un estado mínimamente serio no puede actuar en base a hipótesis, fabricando una realidad ficticia, creando angustia y desazón entre la población, en vez de enviar un mensaje de tranquilidad, de esperanza, de que las cosas van a ir a mejor.

Los dirigentes del PP y buena parte de los del PSOE, así como medios de comunicación indecentes como "El Mundo", se aferran a ETA, porque saben que en el nuevo escenario, que tarde o temprano se va a construir, se les acaba el chollo de la política antiterrorista que tantos réditos les ha otorgado, sobre todo del Ebro hacia el sur. Ellos seguirán empeñados en que los noticieros abran todos los días con asuntos relacionados con ETA, una organización que ni tan siquiera está enviando cartas a los empresarios, como éstos han reconocido. Mientras tanto, nosotros seguiremos empeñados en abrir una nueva situación en la que todos los derechos de todos los ciudadanos sean respetados, incluidos los derechos de los detenidos, acusados de ser presuntos militantes de ETA.

2011/03/07

Indicios de persecución

Los autos de la Abogacía del Estado y la Fiscalía han aportado indicios de que Sortu es heredero de Batasuna, y que por tanto ese partido no puede ser legalizado. Resulta tan burdo lo que dicen, que recuerdan las verdades de Pero Grullo. Argumentos tan sólidos como que en la presentación efectuada en el palacio Euskalduna de Bilbao estuvieron presentes antiguos dirigentes y militantes de Batasuna es impecable, sino fuera porque también asistieron a la misma dirigentes de PNV, EA, Alternatiba o Ezker Batua, así como responsables de varios sindicatos, periodistas, jueces, profesores de universidad, todos ellos invitados por el organismo Lokarri, que no parece haya sido creado por el complejo ETA/Batasuna, hydra de siete cabezas que tanto rendimiento ha dado a Gobiernos, jueces y asociaciones de víctimas en estos últimos años. Indicios sí que los hay, pero son indicios que apuntan a una persecución ideológica contra lo que representa la izquierda independentista en este país.

He apuntado el argumento de la presentación de los estatutos, como ejemplo para describir el escaso nivel del escrito de la Fiscalía, que afirma que ese espacio ideológico aspira a "mantener su presencia pública y participar en las elecciones", dos gravísimos delitos en cualquier democracia homologada. Si no fuera porque están en juego derechos básicos de la ciudadanía, hablaríamos de una jerigonza española, una más de las que acostumbran a protagonizar periódicos, políticos y funcionarios varios, para mayor escarnio internacional. Y es que un político tan poco sospechoso de pertenecer al complejo ETA/Batasuna, como el alcalde de Donostia Odón Elorza, defiende la legalización de Sortu y habla de "juicios de valor" y "especulaciones" en el escrito de la Fiscalía. ¿Le acusará ésta de connivencia?

El tronco principal de la izquierda abertzale lleva unos cuantos años ilegalizado, y pese a ello mantiene su presencia en la política vasca porque responde a las demandas políticas de un amplio sector de la ciudadanía. No es un capricho de cuatro mentes calenturientas que un buen día deciden crear una corriente política determinada como si fuera un proyecto de laboratorio, sino que se ha forjado durante muchos años, desde el más oscuro franquismo hasta la actualidad. Esa parte troncal de la IA ha protagonizado un extenso debate en el que se ha decidido que a partir de ahora la lucha por la independencia y el socialismo se desarrollará por medios pacíficos y democráticos, tanto en lo ideológico y lo institucional como en la calle, con las masas populares de este país. La IA no se esconde, no trata de camuflarse. Ha hecho los deberes con nota y debe ser legalizada sin más demora.

Esa es la realidad de los hechos que ni Abogacía ni Fiscalía quieren reconocer, porque en ese caso sus recursos sobrarían y Sortu sería legal sin necesidad de acudir a los tribunales. El Gobierno de España, el PP y los medios de comunicación saben perfectamente que eso es así. Que el proceso es irreversible, que no tiene marcha atrás, pero en lugar de otorgarle su placet, se enrocan en el no y no y no. Incluso se atreven a exigir nuevas condiciones, en una carrera paranoica que parece no tener fin, tal vez queriendo sembrar la discordia entre la base social abertzale.

La altura de los políticos se mide en las grandes ocasiones. Esta es una de ellas. De entre las filas del PSOE tan solo se han desmarcado de la posición oficial unas pocas voces, entre las del PP tan solo una. El resto, en un ejercicio de cerrazón digno de mejor causa, siguen viendo gigantes donde solo hay molinos de viento. Pobre cosecha si tratamos de evaluar la calidad democrática de los dos principales partidos del Estado español.

Al final, por duro que parezca escribirlo, se vuelve a demostrar que lo que preocupa en Madrid no es el ejercicio en sí de la violencia, como han insistido en proclamar desde siempre, sino las ideas independentistas que subyacen en este conflicto. Parece preferir una situación de lucha armada de baja intensidad, con un frente político maniatado legalmente a un escenario en el que un bloque soberanista de amplio espectro dispute pacíficamente la hegemonía política en las urnas y en la calle al resto de opciones. Esa es la rastrera longitud de onda en la que se mueven en la capital española.

Beste iritziak:

2011/03/02

Apuntes para un nuevo tiempo

Estamos inmersos en un periodo de cambios, de transformaciones diversas, en el que es importante no perder el norte y saber en todo momento cual es el objetivo que tenemos que alcanzar. Es más necesario que nunca distinguir lo fundamental de lo accesorio y entender que en la disputa que Euskal Herria mantiene con los estados español y francés no se puede cejar en lo principal, la independencia y el socialismo. Todo lo demás es discutible y opinable. Aspectos que pueden parecer inmutables, dependiendo de la coyuntura política, deben ser adaptados a las estrategias más convenientes en la búsqueda del objetivo central.

Son muchas la dificultades a sortear y no es aconsejable preguntarse cada mañana si vamos en la buena dirección. Tampoco es conveniente estar siempre observando lo que el enemigo y sus órganos de difusión proclaman a los cuatro vientos. Semejantes comportamientos pueden conducir a la malancolía y, por el contrario, la confianza en las propias fuerzas es fundamental para atravesar este tiempo político. Sabiendo que no nos van a regalar nada, es preciso leer entre líneas los mensajes que nos van enviando. A veces son pequeños cambios, leves modulaciones, diferentes tonos; pistas que nos van a traer claves importantes sobre la situación. En un combate de este calibre nadie enseña en público todas sus cartas, siempre hay que guardar alguna baza por si las circunstancias aconsejan usarla.

A partir de este momento nos movemos en el terreno de la política, de la lucha ideológica, institucional y de masas, en una pelea de largo aliento en la que habrá avances y retrocesos. Pero para abordar esa pelea con garantías, sin caer en el desánimo cuando algo no salga como habíamos previsto, es esencial un auténtico cambio mental. Una transformación cultural en el modo de hacer las cosas. No se pueden afrontar los nuevos retos con la vieja cabeza, con recetas antiguas. Hay que empezar a pensar de otra manera, con otros parámetros, para lograr resultados.

Los viejos esquemas relativos a la correlación de fuerzas deben variar. Las relaciones con otros colectivos y agentes pasan ahora a un primer plano, dejando atrás estrategias de resistencia que en un tiempo pasado pudieron ser muy útiles, pero que ya no sirven. Resulta proritario recuperar voluntades para la causa común, hacer que se acerquen de nuevo aquellas personas que se han ido alejando, por múltiples razones, del tronco de la izquierda independentista. No podemos prescindir de sus aportaciones en el nuevo tiempo que se abre.

Un nuevo tiempo político, una nueva fase en el proceso de liberación nacional y social del pueblo vasco, en el que habrá que acostumbrarse a las herramientas que nos proporcionan las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Internet, las redes sociales, los foros de debate, los blogs y demás aplicaciones, deberán ser una parte importante del trabajo ideológico, político y de socialización de las ideas y proyectos.

Habrá muchas más cuestiones a repensar. Habrá tiempo para hacerlo. Nos aguardan múltiples desafíos y oportunidades. En nuestras manos está el aprovechar éstas últimas.

2011/02/24

Pájaros

Decía el maestro José Bergamín que "Cuando se tiene la "cabeza a pájaros" hay que andarse con "pies de plomo"".Supongo que todo el mundo entiende qué quieren decir las expresiones cabeza a pájaros y pies de plomo. A la vista está su significado y el sentido por la que traigo aquí y ahora este aforismo bergaminiano.

Resulta que vivimos en un momento complicado, no más que otros del pasado, pero sí especialmente sensible a los pronunciamientos exagerados de unos y de otros. Razones no faltan para que se den esos comportamientos, pero es precisamente en estos pasajes de la historia en los que es más recomendable andarse con pies de plomo. No quiere decir eso que no haya que andar, es indudable que avanzamos, pero es mejor no llamarse a engaño.

Un importante sector del pueblo vasco, yo díría que su mayoría social, tiene argumentos para disponer su cabeza a pájaros, para adivinar un futuro de libertades plenas. Pero no conviene adelantarse a los acontecimientos. El proceso, al que tanto le costó arrancar [por inercias internas y ataques externos], comienza a tener un cierto ritmo. Pero de ahí a caer en la precipitación va un buen trecho. Todo se andará.

La confianza en las propias fuerzas es una virtud del momento que debe ir intrínsecamente unida a la paciencia. Hay amigos que se preguntan ¿cómo quedará esto? ¿para cuándo esto otro? La respuesta siempre es la misma. Hay un tiempo para cada cosa y cada cosa lleva su tiempo. Quien no lo entienda así, quien no distinga las voces de los ecos, acabará, esta vez sí, con la cabeza a pájaros, confundido y frustrado.

2011/02/20

Una larga travesía

La izquierda abertzale está consiguiendo, gracias a la adopción de buenas dosis de pragmatismo, ampliar su campo de juego, concertar acuerdos con otras fuerzas, recabar apoyos exteriores hace poco inimaginables y situarse de nuevo en el centro del tablero político vasco. Si tenemos en cuenta que estamos hablando de una fuerza política ilegalizada, no es mal balance. Algunos pensarán que el precio es alto, pero en política, lo queramos o no, lo que vale son los resultados. Es encomiable mantener los principios y sortear las tormentas sin variar el rumbo, pero aunque sostener la nave a flote tiene su mérito, en esta historia se trata de alcanzar el puerto, o por lo menos de ir acercándose a él.

Es evidente que estamos viviendo unos momentos de indudable trascendencia en la evolución de la situación política del país. Es probable que el prolongado bloqueo de los últimos años, agudizado por el fracaso del anterior proceso de paz, esté a punto de concluir. Pero nada está escrito y ya estamos acostumbrados a que surjan acontecimientos inesperados que vuelven todo al punto de salida. Por lo tanto, es necesario vacunarse con una generosa dosis de paciencia, una virtud que, según dicen, es revolucionaria.

Llevamos meses oyendo las exigencias que se solicitan a la izquierda abertzale desde instituciones o partidos políticos. A cada paso que se da, surgen nuevas peticiones. Parece una carrera interminable, una travesía que no tiene fin. Desde el interior de esa izquierda abertzale se puede tener una sensación agónica, al entender que ya se han hecho todos los esfuerzos necesarios para alcanzar la meta, después de un largo maratón, y que cuando la cinta de llegada está a la vista, se coloca de nuevo más lejos. Un ejercicio inagotable que puede tener como objetivo crear divisiones y acabar con la paciencia de la militancia. Es cierto que ante otras transiciones políticas, el nivel de exigencia no ha sido tan elevado. Probablemente sean los estatutos de Sortu los que van más allá en la separación de cualquier asomo de connivencia con estrategias violentas. Si quienes tanto exigen a Sortu tuvieran ante sí los estatutos de PNV, PSOE o Aralar, tal vez deberían llevarlos ante la Fiscalía, para que esta actuase en aplicación de la Ley de Partidos.

En un principio se pidieron unos estatutos impólutos. Una vez que se han presentado, se dice que no todo debe basarse en los estatutos, sino que hay que analizar las trayectorias, las personas, las posibles conexiones, etc. Asistimos a un ejercicio de cinismo político sin precedentes. Porque se pide a una fuerza ilegalizada que se integre en la legalidad, y cuando da el paso en forma de nuevo proyecto, se le acusa de continuidad con la fuerza ilegalizada. Es un dilema irresoluble que impediría la evolución política de cualquier colectivo.    

Pese a todo, no conviene enredarse en el corto plazo, ni tan siquiera en las importantes elecciones forales y locales que se avecinan en mayo. La reflexión abordada por la izquierda abertzale va mucho más allá de esa fecha y trasciende en importancia sobre cualquier cita electoral en el futuro. La apuesta se basa en el trabajo exclusivo en la lucha ideológica, institucional y de masas, en la utilización de vías políticas y democráticas, por supuesto pacíficas, hacia la consecución de una Euskal Herria libre y socialista. Una travesia que se adivina larga y sinuosa, pero a la vez atractiva e ilusionante. Ni la Ley de Partidos, ni la Fiscalía, ni los tribunales van a conseguir frustar esa aspiración popular, democrática y legítima. Podrán retrasarla un tiempo, si se empeñan en la actual cerrazón, pero no hay muro que resista ante el empuje de una mayoría social. Lo que está aconteciendo en el norte de Africa es un buen ejemplo.

Beste iritziak:

2011/02/17

Bizkaia, Proust, euskara

Treinta y cinco años largos desde de la muerte del dictador Francisco Franco, hemos sabido que la denominación oficial de las provincias occidentales de Vasconia se hará a partir de ahora en euskara: Bizkaia, Gipuzkoa, Araba-Alava. La noticia nos llega desde Madrid, porque este país se sigue rigiendo por el reloj de la Puerta del Sol, como acostumbraba a decir Telesforo de Monzón.

Aunque venga de Madrid, no deja de ser una buena noticia. Hay que darse cuenta de la importancia que tienen los mapas del tiempo en los telediarios. Es en ellos donde se reflejan los avances de la lucha política. No hay más que ver el A Coruña gallego, o el Girona catalán para percatarse del fenómeno. A partir de ahora aparecerán las provincias vascongadas en vascuence, como debe de ser y estaremos un poco más felices e integrados en esa piel de toro a la que siempre le desgajan Portugal. ¿Por qué será?

En el caso de Nafarroa es más complicado de lograr, porque el PNV no tiene mando en plaza, así que habrá que esperar a que Roberto Jiménez sea presidente de la Diputación. Ya ha avisado este buen hombre que no le importaría que se impartiese enseñanza pública en euskara en zonas "no vascófonas", si existe demanda y el gasto no se dispara. Es un avance, sin duda, aunque es pronto para que aparezca en el mapa del tiempo, pero todo se andará. Jiménez se mojó en una jornada del PSN titulada Euskara Nafarroan, oraina eta geroa, en la que Lurdes Auzmendi, viceconsejera de Política Lingüística del Gobierno de la CAPV, criticó el muro que ha construido el Gobierno de UPN en estos temas del vascuence, uno de los que más nos une, según dijo la viceconsejera.

En realidad yo no quería hablar de Jiménez y Auzmendi, sino de escritores como Joxe Austin Arrieta Ugartetxea, traductor al euskara del primer volumen de la descomunal obra de Marcel Proust, En busca del tiempo perdido. Elkar ha tenido el buen gusto de editar este libro, Swann-Enetik (Denbora galduaren bila I), que sitúa a nuestra lengua en el lugar que le corresponde, sin complejos. Imagino la dificultad y el esfuerzo del trabajo de Arrieta. Un aplauso desde aquí para él y para todos los que con trabajos como el reseñado colaboran en la ingente tarea de enriquecer la lengua del país. Y es que por el camino de Swann, el que tan bien describió Proust, se puede llegar, caminando con paciencia y empeño, hasta la Côte Basque, hasta ese golfo de Bizkaia que escribirán los mapas del tiempo y Google Maps a partir de este histórico momento. ¿O seguirán, erre que erre, con Vizcaya?

2011/02/12

Nafarroa como provincia


Al hilo de las últimas controversias generadas en torno a la coalición NaBai, en las que no voy a entrar, he podido leer algunas opiniones en la prensa que me han causado honda preocupación. Personas conocidas por su trayectoria abertzale y euskaltzale han argumentado la inconveniencia de que desde fuera de Nafarroa (provincia) se tomen decisiones políticas que puedan a afectar a ésta. Se referían a que partidos vascos de ámbito nacional tomen postura respecto a cuestiones que, a su entender, sólo conciernen a Nafarroa (provincia).

Más allá de la disputa partidista que se dibuja en el fondo de la argumentación, lo que se deriva de la misma es ni más ni menos que la asunción de la tesis central del navarrismo histórico, en la actualidad encarnado por partidos como UPN o CDN. El viejo argumento de que Nafarroa (provincia) no tiene nada que ver con Euskadi, entendida como CAPV, ha sido la munición utilizada desde la transición para atacar las tesis abertzales en Nafarroa Garaia. No voy a negar que desde las filas del nacionalismo y del independentismo se hayan cometido errores de bulto, como aquellos gritos de “Nafarroa Euskadi da” de los Aberri Eguna de los años ochenta en Iruñea. También es evidente que ha existido una presión hacia Nafarroa Garaia, tal vez considerándola tierra de promisión de un bizkaitarrismo trasnochado.

Pero esos errores, en buena parte superados, no pueden justificar en ningún caso la adopción de tesis provincialistas y, en el fondo, separatistas. Los partidos de ámbito nacional vasco, llámense EAJ, EA o IA, pueden tomar sus decisiones en Bilbao, Donibane Garazi o Tafalla. En esos partidos militan ciudadanos de todos los territorios vascos y es un error que se identifique a la dirección o a la asamblea de uno de estos partidos con un territorio ajeno a Nafarroa (provincia).

Confío en que la ocurrencia sea tan solo fruto de la reflexión de algunas personas, por significativas que puedan ser, y no vaya a formar parte en el futuro del corpus doctrinal de ningún agente político del herrialde. De ser así, supondría profundizar en la brecha que divide artificialmente a nuestra nación, Nafarroa Osoa/Euskal Herria, con la indudable ayuda de los partidos de ámbito español y los que profesan un navarrismo localista. Porque una cosa es reconocer los diferentes marcos jurídico-políticos existentes hoy en día en nuestro país: CAPV, CFN e Iparralde, y otra muy distinta consolidar esa división, derivada de una relación de fuerzas que data de hace más de treinta años y de una presión ejercida por los poderes fácticos de aquel momento. Las fuerzas soberanistas deben tomar en consideración cada realidad administrativa y la sociología de la misma, pero sin complejos, ni reducionismos. Mientras los dirigentes del Gobierno navarro unen los destinos de CajaNafarroa a entidades financieras de Canarias o Sevilla, para evitar de ese modo la mera posibilidad de una concertación con las cajas de Bizkaia, Araba y Gipuzkoa, no podemos esconder en un cajón los planes estratégicos que consideremos adecuados para Euskal Herria. Si son legítimos, debemos defenderlos con igual ahínco en Gernika que en Tudela o Amurrio.

Quien haya leído mis colaboraciones en prensa e internet en los últimos años sabe de mi querencia por una Nafarroa Osoa que aglutine a la totalidad del país de los vascos. Sin caer en milenarismos ni voluntarismos, es necesario que en el imaginario colectivo de los actuales vascones no se pierda la consideración básica del territorio nacional que nos asiste. En ocasiones anteriores he estimado conveniente escribir contra los provincialismos vizcaino o guipuzcoano, que tanto mal han hecho, y siguen haciendo, a la construcción nacional. Pero a esos provincialismos decadentes no se les puede oponer otro de igual suerte, aunque lleve en este caso el apellido de navarro.

Ahora que se están dando pasos decisivos en la conformación de un nuevo escenario político, superador de bloqueos y de estériles inercias, es el momento de reivindicar de nuevo la centralidad de Nafarroa en la historia y devenir de nuestro pueblo. También de considerar la necesidad de que ese legado se incorpore al argumentario básico de los agentes políticos, sindicales y sociales que apuestan por la soberanía. Tenemos que proclamar que Iruñea es nuestra capital, histórica y actual, pero no como una frase cliché de cara a la galería, sino asumiendo el contenido profundo de ese concepto.

La continua mejora de las comunicaciones en las últimas décadas, tanto físicas como virtuales, han conseguido que en la actualidad sean mayores que nunca las relaciones entre los ciudadanos de los diferentes territorios del país. Resulta habitual que personas de Iruñea acudan a Donostia o Zarautz a disfrutar del mar o que gentes de Donostialdea viajen a Pamplona para realizar compras en grandes almacenes y superficies de la capital navarra. Lo mismo ocurre entre las otras capitales vascas. Cuando las nuevas tecnologías nos permiten una interacción instantánea y global, no podemos caer en disputas interprovinciales que carecen de cualquier sentido. Libre ha de ser el pensamiento y plena la actitud crítica ante las cosas que no nos gusten, pero utilicemos argumentos que no socaven aún más la cohesión social y nacional de Nafarroa (nación).

[Artículo de opinión publicado en el diario "Gara", 2011-2-11]

2011/02/09

Periodismo de trinchera

La presentación de los estatutos del nuevo partido independentista y socialista SORTU ha dejado noqueados a buena parte de los pensadores españoles de trinchera. Sorprendidos por las manifestaciones de Rufi Etxeberria e Iñigo Iruin primero, y por los promotores del partido después, se han encerrado en las redacciones con las persianas bajadas, dispuestos a teclear lo que les venga a la cabeza, aunque no tenga nada que ver con la realidad de los hechos a contar.

Amarrados a un periodismo militante, basado en el españolismo más rancio, el centralismo casposo y, en algunos casos, el odio visceral a todo lo que suene a vasco, esta nueva legión de columnistas y analistas, que se multiplican como los peces en prensa, radio, televisión e internet, empiezan y no acaban, intentando explicar a su clientela que no hay novedad en el Norte, que todo sigue igual, que ETA no se ha disuelto, etc.

Del descenso del número de escoltas, ni mención. Del cese de peticiones de impuesto revolucionario, nada de nada. Espléndido sol todos los días en las mañanas donostiarras, pero ellos erre que erre, sostienen que sigue lloviendo a mares. No daré nombres, que son demasiado conocidos y prefiero no ensuciar el blog, pero sí diré que hay días en que, hojeando la prensa madrileña, uno echa de menos la profesionalidad del diario "Pueblo", que en paz descanse.

La realidad que ve todo el mundo con dos dedos de frente es retorcida hasta la naúsea en un ejercicio de manipulación, en el que nunca se distingue entre información y opinión. Desde el titular de primera hasta la crónica de televisión, pasando por el editorial y la tira cómica, están emponzoñados de veneno, de odio, de ganas de que esto no se solucione, para poder seguir con su raca-raca filofalangista.

Por supuesto que hay excepciones, periodistas que han estado en primera línea del antiterrorismo durante muchos años y que ahora empiezan a reconocer que algo importante está sucediendo en Euskal Herria. Son los menos, pero desde aqui les mando un saludo. Discrepamos en casi todo, pero al menos dan muestras de una cierta honestidad intelectual.

¿Por qué tanta cerrazón, tanto temor al cambio? Porque como decíamos el lunes, todos ellos saben, tontos no son, que en la disputa política e ideológica, la que viene llamando a la puerta, España, su antigualla idea de España, tiene todas las de perder. Se sienten acongojados ante la posibilidad de una mayoría soberanista que reclame el ejercicio del derecho a decidir. Y ese posible escenario de futuro les produce tanto ardor de estómago que pierden el contacto con la realidad y no hacen sino desvariar.

Lo que decían el 4-11-1998:

2011/02/07

"E la nave va"

Foto: Argazki Press
El paso dado esta mañana en el Palacio Euskalduna por la izquierda abertzale, en las voces de Rufi Etxeberria e Iñigo Iruin, no tiene precedentes. Así lo han tenido que reconocer portavoces de Gobiernos y partidos políticos y analistas de medios de comunicación. El latiguillo pactado de "insuficiente" de otras ocasiones no les ha valido en esta oportunidad. Y es que en poco más de un año, esta formación política ha pasado de estar en la más absoluta soledad a firmar acuerdos estratégícos con Eusko Alkartasuna y Alternatiba, a concurrir a los comicios cantonales con Abertzaleen Batasuna y EA, a compartir el Acuerdo de Gernika con casi una treintena de agentes políticos, sindicales y sociales, incluido Aralar, y a presentar hoy mismo los estatutos de una nueva estructura política bajo la atenta mirada de representantes de todos los partidos, salvo PSOE y PP.

La pérdida de credibilidad, derivada del anterior proceso de Loiola, reconocida por los propios dirigentes de la IA, está empezando a recuperarse, no sin esfuerzo. La dudas que albergaban organismos sociales como Lokarri al inicio del debate interno del que surgió el documento "Zutik EH", se ha trasformado en que ese mismo organismo haga las labores de introductor del acto de presentación de los estatutos de la nueva formación. Un cambio considerable. Esa nueva perspectiva se está socializando en el seno de la ciudadania vasca, que empieza a creerse la voluntad inequívoca de la izquierda abertzale por abrir un nuevo tiempo político en el que la suerte de este país se juegue por vías exclusivamente políticas y democráticas, en total ausencia de violencia. Algunas encuestas-web así lo confirmaban en la misma tarde del lunes.

Mas allá de la propia legalización de la nueva formación, de la que hablaremos en próximos días, lo sustancial es comprobar que el cuerpo central de la IA, mediante un amplio acuerdo interno, está propiciando el cambio de paradigma, evitando hasta el momento traumáticos disensos. Un camino que se está recorriendo sin prisas pero sin pausas, en aras a colocar a la plataforma abertzale en una buena posición de salida para liderar una agrupación de fuerzas soberanistas que ponga en la encrucijada al Estado español.

Está suficientemente demostrado que lo que temen en Madrid no es el mantenimiento de una acción violenta de baja intensidad, como la que ha protagonizado la organización clandestina en su última etapa. sino la conformación de una plataforma soberanista de amplio esprecto que ponga en jaque al Estado, forzando democráticamente el ejercicio del derecho a decidir. Al comienzo de todo este proceso, Arnaldo Otegi lanzó al aire una reflexión en el sentido de que el terreno en el que más débil se encontraba el Estado era el de la política, y por eso era necesario apostar con todas las fuerzas por jugar en él. En esas está la izquierda independentista.

Beste iritziak:

Euskalduna Jauregiaren ekitaldia

2011/02/01

Las cuatro tizas de Oteiza

Nos encontramos en febrero de 1977, hace ya 34 años. El recientemente desaparecido poeta, cantante y periodista Xabier Lete entrevistaba para la revista "Garaia" al escultor Jorge Oteiza. Tras repasar los asuntos relativos al arte y a la cultura, a su obra y a su visión del país, el entrevistador le pregunta por la situación política. Oteiza, siempre agudo, le contesta y en la respuesta incluye esta reflexión: "Por ahora los 20 partidos se resumen en tres, pueden ser cuatro. Abertzales de izquierda y abertzales de derecha. Sucursalistas de izquierda y sucursalistas de derecha. O simplemente nuestra derecha con el PNV y una izquierda abertzale, fácilmente en vasco, con marxistas y cristianos".

El visionario Oteiza, en medio de la sopa de siglas existente en aquel momento histórico, antes de las primeras elecciones "democráticas" que ganó la UCD de Suárez, anticipaba un escenario político marcado por la presencia de cuatro polos básicos. Un esquema que a lo largo de estos años, con los consabidos altibajos, apariciones y desapariciones, puede empezar a consolidarse en la nueva etapa que está a punto de nacer.

Foto: orokieta.net
Nos encontramos ahora mismo, como en aquel periodo que evocaba Oteiza, en una fase de realineamiento. Los cuatro grandes imanes van a ir atrayendo a las fuerzas más pequeñas, limando diferencias, para aclarar el panorama general. Es evidente que este retrato no es idéntico en todos los territorios, que existen ruidos y reverberaciones que difuminan a veces la fotografía real, pero a grandes rasgos son cuatro las tizas que van a escribir en la pizarra política de Euskal Herria.

En las cuatro tizas hay oscilaciones, cambios, reajustes. Es posible que las siga habiendo en los próximos años. No obstante, la atracción que van a ejercer los polos principales hará que, poco a poco, esos ruidos vayan disminuyendo y se alcance una situación más estable, en la que la pugna por la hegemonía nacional de cada una de las tizas será el factor determinante.

No quisiera abusar de la siglas, pero al menos debo hacer un apunte global. En la derecha española se sitúan PP y UPN, más UPyD y CDN; en la izquierda española PSOE e IU; en la derecha vasca PNV y Hamaikabat; en la izquierda vasca la ex Batasuna refundada, EA, Alternatiba y Aralar. El mapa de Ipar Euskal Herria es similar, pero sus particularidades me obligan a tratarlo en el futuro, antes de los próximos comicios cantonales.

Las maniobras preelectorales que se están viviendo estos días, sobre todo en relación a Nafarroa Garaia y NaBai, no hacen sino reafirmar el cuadro general. Otra cosa es que futuros realineamientos nos deparen sorpresas y algunas de las piezas acaben en un polo que, en principio, no les correspondería. Pero tendremos tiempo de analizar esos fenómenos físico-políticos en próximas entregas.