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2016/01/17

Elogio del pragmatismo

Suele decirse que el primer deber de un prisionero es escapar del presidio en que se encuentre encerrado. El cine nos ha demostrado en innumerables ocasiones que el espectador siempre simpatiza con el preso que intenta huir de la cárcel, aunque se trate de un peligroso criminal. El ansia de libertad, principal condición de un ser humano, es lo que manda en estas ocasiones, desde la fortaleza de Alcatraz hasta el bafle de Sarri. Y así debe de ser. 

www.deia.com

Trasladado este principio al ahora y el hoy de Euskal Herria, se puede traducir de forma directa en la ecuación que dice que hay que ir vaciando las cárceles de prisioneros independentistas y, en todo caso, evitar que el número de patriotas encarcelados aumente. No vamos a repetir aquí, por conocidos, los argumentos sobre la infamia de la dispersión, la inaguantable situación de los presos con enfermedades graves, etcétera. To ello clama al cielo. Por lo tanto todo lo que se haga en ese sentido, salvaguardando siempre la dignidad de todos los protagonistas, también la de las víctimas, será bienvenido, e incluso aplaudido, por la generalidad del común vasco-navarro. 

2011/02/07

"E la nave va"

Foto: Argazki Press
El paso dado esta mañana en el Palacio Euskalduna por la izquierda abertzale, en las voces de Rufi Etxeberria e Iñigo Iruin, no tiene precedentes. Así lo han tenido que reconocer portavoces de Gobiernos y partidos políticos y analistas de medios de comunicación. El latiguillo pactado de "insuficiente" de otras ocasiones no les ha valido en esta oportunidad. Y es que en poco más de un año, esta formación política ha pasado de estar en la más absoluta soledad a firmar acuerdos estratégícos con Eusko Alkartasuna y Alternatiba, a concurrir a los comicios cantonales con Abertzaleen Batasuna y EA, a compartir el Acuerdo de Gernika con casi una treintena de agentes políticos, sindicales y sociales, incluido Aralar, y a presentar hoy mismo los estatutos de una nueva estructura política bajo la atenta mirada de representantes de todos los partidos, salvo PSOE y PP.

La pérdida de credibilidad, derivada del anterior proceso de Loiola, reconocida por los propios dirigentes de la IA, está empezando a recuperarse, no sin esfuerzo. La dudas que albergaban organismos sociales como Lokarri al inicio del debate interno del que surgió el documento "Zutik EH", se ha trasformado en que ese mismo organismo haga las labores de introductor del acto de presentación de los estatutos de la nueva formación. Un cambio considerable. Esa nueva perspectiva se está socializando en el seno de la ciudadania vasca, que empieza a creerse la voluntad inequívoca de la izquierda abertzale por abrir un nuevo tiempo político en el que la suerte de este país se juegue por vías exclusivamente políticas y democráticas, en total ausencia de violencia. Algunas encuestas-web así lo confirmaban en la misma tarde del lunes.

Mas allá de la propia legalización de la nueva formación, de la que hablaremos en próximos días, lo sustancial es comprobar que el cuerpo central de la IA, mediante un amplio acuerdo interno, está propiciando el cambio de paradigma, evitando hasta el momento traumáticos disensos. Un camino que se está recorriendo sin prisas pero sin pausas, en aras a colocar a la plataforma abertzale en una buena posición de salida para liderar una agrupación de fuerzas soberanistas que ponga en la encrucijada al Estado español.

Está suficientemente demostrado que lo que temen en Madrid no es el mantenimiento de una acción violenta de baja intensidad, como la que ha protagonizado la organización clandestina en su última etapa. sino la conformación de una plataforma soberanista de amplio esprecto que ponga en jaque al Estado, forzando democráticamente el ejercicio del derecho a decidir. Al comienzo de todo este proceso, Arnaldo Otegi lanzó al aire una reflexión en el sentido de que el terreno en el que más débil se encontraba el Estado era el de la política, y por eso era necesario apostar con todas las fuerzas por jugar en él. En esas está la izquierda independentista.

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