Jabier Salutregi Mentxakaren omenez
Las elecciones estatales, sean españolas o francesas, nunca han sido campo abonado para el independentismo. De buena gana muchos independentistas se posicionarían por la abstención, argumentando que se trata de unos comicios foráneos. Pero esa postura, al final, lo que hace es dejar el terreno abierto para que otras opciones políticas vascas, que nunca se abstendrán, salgan beneficiadas. Por lo tanto viene a ser una opción tan legítima como inoperante.
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| Alberto Nuñez Feijóo y Santiago Abascal. Foto Diario Público |
Aclarado ese punto y una vez decididos a tomar parte en los comicios estatales, los vascos nos encontramos inermes sobre un campo de batalla en el que se dilucida si continúa al mando "el Gobierno más progresista de la historia" o coge el relevo una de las derechas más reaccionarias de Europa, lo que he dado en llamar la fórmula Feijox (Feijóo + Vox). Una fórmula que amenaza, en caso de triunfo, con demoler las pocas cosas positivas que se han conseguido en esta última legislatura de la mano del PSOE, UP, ERC y EH Bildu, más otros socios minoritarios, entre ellos el incombustible PNV.




