Nos encontramos ante escenarios políticos globales muy convulsos, en constante cambio, que introducen dudas en las estrategias de los principales agentes políticos, tanto en Europa como en América. La era de las nuevas tecnologías no es un pronóstico, sino una evidencia. Estamos atrapados en un mundo de mensajes cortos, pocas ideas pero contundentes, en los que parecen llevar la delantera quienes carecen de mayores escrúpulos: Donald Trump, Jair Bolsonaro, Santiago Abascal...
Parte de la izquierda quiere adaptarse a la nueva realidad imitando los mensajes contundentes, pero desde el otro lado del hemiciclo, como Joan Tardá: "Cada vez que nos llame golpistas, le llamaremos fascista". Otros líderes de izquierda se ponen drámaticos y hablan de "alerta antifascista". Ellos sabrán valorar sus palabras.
