2012/05/24

Memoria de un miércoles al sol


Ocurrió hace unos días. Un hombre, rayando en los sesenta, paseaba en una hermosa mañana de miércoles junto al archivo benedictino de Lazkao. Iba acompañado de otra persona, que le ayudaba a buscar el mejor lugar para disfrutar del sol. Porque el hombre al que me refiero no puede moverse por sí solo y necesita valerse de una silla de ruedas.

Se trata de la misma persona que las crónicas de prensa de finales de agosto de 1975 consideraban como uno de los  seguros condenados a muerte del consejo de guerra que se celebraba en la “sala de justicia” del acuartelamiento del Regimiento de Artillería de campaña número 69 de la VI Región Militar, en Burgos. José Antonio Garmendia Artola Tupa, fue detenido el 28 de agosto de 1974 en Donostia, junto a José María Arruabarrena Esnaola Tanke, en el curso de un “enfrentamiento” con la Policía, de resultas del cual ambos activistas cayeron heridos, Garmendia de mayor gravedad.

El abogado Juan Mari Bandrés testimoniaba, en el libro “Memorias para la paz” dictado al periodista Raimundo Castro, que “su coche (el de Garmendia y Arruabarrena) es tiroteado por la Policía y, a pesar de que han dejado las armas en el vehículo y han salido corriendo desarmados, son acribillados a balazos junto a la Facultad de Derecho de Donosti, ante numerosos testigos. Ambos son heridos, pero Garmendia de mucha gravedad, porque una bala le entra en el cráneo y le produce salida de masa cerebral”. Detenido y presionado en comisaría, pese a su delicado estado de salud, que incluye quince días en coma y una delicada operación, se le mantuvo incomunicado hasta el 27 de diciembre de 1974, en un gesto de crueldad añadida.

Garmendia fue condenado a muerte en el consejo de guerra celebrado en Burgos, pena que le fue conmutada a última hora y en cierta manera traspasada a su compañero Angel Otaegi, que acabó siendo fusilado el 27 de septiembre de 1975, en el mismo Burgos. Las secuelas de aquellas heridas de bala en la cabeza, recibidas en la avenida de Zumalakarregi de Donostia, son las que le mantienen actualmente postrado.

La de José Antonio es otra cara del conflicto, la que ningún Instituto de la Memoria quiere contemplar, porque pone en cuestión toda la ofensiva ideológica que sustenta la operación de borrado sistemático de una parte sustancial de los últimos cincuenta años de nuestra historia, que se quiere acometer ahora que la organización clandestina ETA ha desistido en su actividad armada. Casos como el suyo no serán abordados en ningún congreso oficial de víctimas, en los que tan solo disponen del uso de la palabra quienes han estado en todo momento en el bando preciso, al que ellos mismos denominan de los vencedores, y, si han tenido alguna equivocación pasajera en su trayectoria, se han arrepentido posteriormente de la misma en la forma prevista por el poder.

Si vamos al fondo del asunto, deberemos preguntarnos de qué tendría que lamentarse este hombre. ¿De haber luchado contra la dictadura que pretendía aniquilar a su pueblo? ¿De haber militado en la resistencia clandestina? ¿De haber sido herido de suma gravedad por la policía? ¿De no haber renunciado a su sueño libertario?

Entre las reberberaciones de la actualidad se oyen estos días voces diciendo que la Cultura, así escrita, con mayúsculas, no estuvo a la altura frente a la actividad de ETA. Quienes lo afirman deberían preguntarse qué hicieron ellos contra el terror de Franco y los militares que sostenían la dictadura. Porque hubo gentes de la cultura que compartieron prisión con Garmendia y Arruabarrena, como Eva Forest o Alfonso Sastre, por poner un ejemplo de personas concocidas en esta tierra. Ellos dos sí que estuvieron a la altura. A una altura a la que, los que ahora intentan imponer su criterio desde el poder, jamás lograrán asomarse, por mucho que lo intenten.

Queremos vivir un nuevo tiempo político en Euskal Herria. Un tiempo en el que todos los proyectos puedan competir en igualdad de condiciones y tengan la posibilidad de materializarse sin mayores cortapisas. En última instancia deben ser los ciudadanos quienes determinen el camino a seguir, eligiendo entre las opciones que mejor convengan a este pueblo. Sin más límites que la voluntad popular.

En ese nuevo tiempo habrá que realizar un esfuerzo añadido en pos de la convivencia, del respeto entre todos quienes queremos vivir en este país. Un esfuerzo que debe ser común. No vale exigir solamente a una de las partes, como se hace desde los ámbitos del poder. Es imprescindible reconocer el daño causado, sí, por supuesto, pero antes hay que realizar un ejercicio de realpolitik y establecer que el daño no ha sido causado exclusivamente por ETA, sino que el sufrimiento ha sido multilateral. Que los perfiles de los afectados por el conflicto son muy diversos y que nadie reúne en su persona toda la verdad, por muy víctima que haya podido ser.

La mañana de ese miércoles, cuando regresaba hacia Donostia, iba pensando en el inmenso valor que atesoran los documentos guardados con celo en el archivo de Lazkaoko Beneditarren Fundazioa, testimonios imprescindibles para desentrañar los vericuetos por los que ha atravesado este pueblo. Pero al mismo tiempo pensaba que si el archivo es importante, más lo es la figura de aquel hombre en su silla de ruedas, disfrutando del sol de mayo. Una figura que representa el testimonio de una trayectoria vital, discutida y discutible, pero que está ahí, presente en la memoria reciente de este pueblo y que ningún congreso, ni ningún instituto de la memoria, van a ser capaces de borrar.

[Artículo publicado en el diario "Gara", 2012-5-23] 

2012/05/21

Urkullu, el único candidato posible

Iñiko Urkullu
El Euskadi Buru Batzar del PNV ha designado a Iñigo Urkullu candidato a lehendakari. El nombramiento, que no ha sorprendido a casi nadie, confirma que todas las reglas tienen una excepción y por segunda vez en ese partido un presidente de la ejecutiva nacional aspira al máximo cargo institucional de la CAPV. En caso de acceder al mismo, deberá renunciar a su puesto en el EBB.

En un partido serio como el PNV, tener que forzar los estatutos de esa forma sólo puede deberse a causa mayor: el de Alonsotegi (Enkarterriak) era el único candidato posible. Sobre todo tras la renuncia expresa, por escrito, que había firmado el anterior candidato Juan José Ibarretxe.

El nombramiento ha sido por unanimidad y en la comisión delegada para tal fin estaba presente Joseba Egibar, lo que despeja las dudas sobre la verdadera posición política del presunto líder del sector independentista del partido. A la hora de la verdad, lo primero es lo primero, y aunque Ibarretxe se mantendrá en el incosnciente colectivo de ese sector virtual como el candidato óptimo, lo cierto es que la realidad es la que es. No está el momento político para aventuras, habrá pensado Egibar.

Respecto a las perspectivas electorales cara a los próximos comicios, que presumiblemente se celebrarán en noviembre, la candidatura de Urkullu ofrece varias derivadas. La primera es que es el candidato tendrá graves dificultades para rebañar votos en el entorno más tibio de Amaiur. Para ese cometido el candidato ideal hubiera sido, sin duda, Ibarretxe.

Sin embargo, ante un futuro escenario parlamentario en el que la izquierda soberanista puede pujar por el primer puesto electoral, Urkullu ofrece un perfil político que no produce rechazo en ámbitos autonomistas del PP y el PSOE. Es decir, que aquellos electores que deseen impedir un triunfo de la izquierda soberanista, pueden ver en Urkullu el dique de contención para evitar una hipótesis que sitúan como el mayor de los males. De alguna manera, sería considerar a la candidatura de Urkullu como el único freno al temido triunfo soberanista de izquierdas. Una especie de voto útil contra el independentismo en crecimiento. 


2012/05/15

Pluralidad no es dispersión

Se anuncia estos días que varios cargos públicos elegidos en listas de Aralar, al parecer disconformes con la actual linea del partido, han impulsado la creación de una nueva formación política denominada Nahia. Tienen todo el derecho a hacerlo.

Ahora bien, la constitución de un partido político debería ir más allá que la mera reacción ante un problema interno, sea éste ideológico o de otra índole. Los partidos políticos se crearon para aglutinar a quienes piensan de forma parecida y tienen la misma estrategia política. De no ser así, cada ciudadano podría ser un partido político individual. Es necesario ceder en el detalle para aglutinar en lo fundamental.

Tras la penosa experiencia del franquismo, en Euskal Herria se produjo una epidemia de siglas partidistas, que en nuestro caso se acentúa por la división administrativa que padecemos. Es decir, no existe un partido socialista vasco, sino una sección del Parti Socialiste francés para el Departamento 64 ( que incluye a Iparralde), un Partido Socialista de Navarra y un Partido Socialista de Euskadi, ambos englobados en el PSOE español. Y así sucesivamente.

Con ser grave la fractura ocasionada por la realidad administrativa que padecemos, peor aún es la tendencia a la fragmentación dentro de las grandes corrientes políticas. En los últimos tiempos, paralelamente a los avances que se han dado en el proceso político, se han producido importantes esfuerzos para agrupar, al menos en el plano electoral, a quienes defienden un espacio de izquierda soberanista vasca.

En ese gran espacio se ha dado recientemente una puesta en común en la que han estampado su firma Ezker Abertzalea, Abertzaleen Batasuna, Aralar, Eusko Alkartasuna y Alternatiba. Un hito en los tiempos de dispersión en los que hemos vivido, pero que sigue reflejando la diversidad de formaciones existentes en Euskal Herria. Una pluralidad que se extiende a lo largo y ancho del país en forma de clubes políticos, asociaciones político-culturales, tendencias, agrupaciones sobre historia y memoria, pequeños partidos comunistas, colectivos libertarios y, en general, iniciativas políticas diversas. También en la izquierda, pero fuera del ámbito mencionado, nos encontramos con Ezker Anitza, Ezker Batua, Antikapitalistak, Gorripidea... y otros partidos y grupos que se quedan en el tintero.

Es conocido el afán de debate, de discusión, de confrontación ideológica que ha caracterizado históricamente a la izquierda, desde los tiempos de la Internacional Obrera de Marx y Bakunin. Esa tradición es positiva, enriquecedora, si se logra conjugar con un esfuerzo paralelo en la suma organizativa. La unión de esfuerzos no tiene que significar uniformidad, ni pensamiento ùnico. Al contrario, dentro de esa amplia unión se puede dar el debate franco, siempre que se asegure un acuerdo básico sobre los puntos sustanciales del programa político a desarrollar.

La situación que se vive en la izquierda griega, dividida entre varias candidaturas electorales: Izquierda Radical-Syriza, Partido Comunista-KKE, Izquierda Democrática, Verdes, Antarsya-Izquierda anticapitalista y otros grupos extraparlamentarios y anarquistas es un magnífico ejemplo de dispersión. Una dispersión que imposibilita un trabajo en común para liderar un proyecto alternativo al que dicta la Unión Europea y el neoliberalismo de los mercados, incluso accediendo al Gobierno.

Estamos en un momento político de efervescencia, lo que facilita el surgimiento de iniciativas de todo tipo. Unas en clave de sana aportación a lo existente, para enriquecerlo, otras, en cambio, en pos de un lugar en el que cobijarse tras años de zozobra. Todas ellas pueden ser legítimas, pero debería quedar claro que la pretensión de colocar los intereses del propio colectivo, por pequeño que este sea, por encima de los intereses generales de una unión histórica hacia el aglutinamiento de un soberanismo de izquierdas en clave hegemónica, puede resultar a la larga un tremendo error, difícilmente subsanable en el futuro. Pluralidad no debe en ningún caso ser sinónimo de dispersión.

2012/05/10

Sin argumentos

Rafa Díez Usabiaga y Arnaldo Otegi
La sentencia del llamado caso Bateragune, por la que se condena a seis años y medio de prisión a los militantes independentistas Arnaldo Otegi y Rafa Díez Usabiaga y a seis años a Sonia Jacinto, Miren Zabaleta y Arkaitz Rodríguez, es un nuevo ejemplo de la zozobra en que vive el entramado jurídico-político del Estado español. Carecen de argumentos y se enrocan en el único arte que dominan, el inquisitorial.

No hace falta ser un experto en leyes para descifrar algunas de las circunstancias que se han dado en la deliberación y posterior fallo del Tribunal Supremo. De los cinco magistrados que componían la sala, el ponente, luego sustituido por el propio presidente, factótum de la sentencia final, abogaba por la repetición del juicio, mientras que otro miembro del tribunal se decantaba directamente por la absolución. Cuando dos integrantes del tribunal discrepan rotundamente del fallo mayoritario, podemos sospechar que algo huele a podrido en Dinamarca. Y más cerca también.

Si a eso añadimos que la sentencia estaba redactada tiempo ha y que se ha hecho pública haciéndola coincidir con la final de la Europa Liga, podemos afirmar que se trata de una evidente decisión política revestida de lenguaje jurídico y conformada dentro de un tempus politico previamente diseñado. Una vez más.

Todo aquel agente político que esté medianamente informado sabe que los cinco militantes independentistas arriba nombrados estaban trabajando en la búsqueda de soluciones al conflicto político, precisamente en la dirección que ha tomado en estos últimos tiempos el conjunto de la izquierda abertzale. No hay que ser un lince para deducir que la operación policial realizada en la sede donostiarra de LAB, ordenada por el siniestro juez Garzón, intentaba impedir el cambio de rumbo de ese espacio político.

Como bien dice Otegi en su carta, Rajoy y Rubalcaba prefieren continuar en su discurso antiterrorista que abordar un escenario en el que se pongan sobre la mesa los derechos políticos que le asisten al pueblo vasco. En un debate estrictamente político están derrotados, como lo van a estar en las próximas elecciones autonómicas de la CAPV. Si continúan en su empeño represivo, negándose a cualquier atisbo de diálogo, tanto PP como PSOE se convertirán en convidados de piedra del escenario político vasco.

La izquierda independentista, más allá de las especulaciones sobre candidatos a lehendakaris, posee dos argumentos de peso para explicar a la ciudadanía la importancia de mantener la apuesta. El Estado español, lejos de asumir el cambio de ciclo y el advenimiento de un nuevo tiempo politico, persiste en negar la mayor y en mantener en pleno funcionamiento su arquitectura jurídico-politica. Por tanto, no realiza ningún esfuerzo en la consolidación del proceso.

Además, atraviesa una crisis económico-financiera e institucional de primer orden. Seguir enganchados a él nos conducirá al abismo. Es tiempo de soltar amarras y poner en valor una estrategia económica propia, alternativa y soberana que nos acerque a los países punteros de Europa, alejándonos de quienes se empeñan en gobernar las instituciones y gestionar la economía desde el amiguismo, la corrupción, el despilfarro  y la incompetencia, como se acaba de comprobar en el caso Bankia.


Estekak:

2012/05/08

Verificación

Los representantes del Estado español, fieles a su línea de actuación, siguen denostando las labores de la Comisión Internacional de Verificación (CIV) acerca del asunto vasco. Desde el Gobierno del PP se repite la misma letanía que avanzase en su momento el Gobierno del PSOE: la única verificación que sirve es la que realizan a diario policía y guardia civil.

Al parecer, dadas las constantes noticias sobre reducción de escoltas que se han publicado en los últimos tiempos, la tarea encomendada a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado está dando frutos. Si ellos son los únicos verificadores solventes, a ellos se les habrá preguntado antes de quitarle casi toda la escolta a personas como Baltasar Garzón, siempre en primera línea frente a la amenaza violenta.

Del ejemplo se deduce que policía y guardia civil han constatado que el anuncio realizado por la organización clandestina ETA el pasado 20 de octubre es creíble. De no ser así, jamás habrían dado su conformidad con la reducción de los operativos de seguridad vigentes hasta dicha fecha.

2012/05/03

Demokrazia Zero

La apertura de juicio oral contra las 13 personas implicadas en la causa contra Demokrazia 3 Millioi y Askatasuna es una muestra más de que el Estado sigue impertérrito ante el nuevo tiempo político que se quiere vivir en Euskal Herria. ¿Cuál es el delito de los encausados? Intentar hacer política desde el independentismo de izquierdas, un propósito hoy por hoy imposible, al menos en las mismas condiciones que el resto de ofertas políticas del país.

Conviene volver a insistir en que Herri Batasuna, Euskal Herritarrok y Batasuna son formaciones ilegalizadas y que Sortu, una formación que intentó legalizarse bajo presupuestos de izquierda independentista, continúa ilegal, a la espera de la decisión del Tribunal Constitucional sobre el recurso presentado por sus abogados. Esta es, a grandes rasgos, la situación. Una situación que se puede resumir en Demokrazia Zero.

La irrupción de candidaturas exitosas como Bildu y Amaiur fue un triunfo de la democracia sobre la imposición estatal española, pero a su vez ofrece un panorama de cierta normalidad que no se corresponde con la realidad. A día de hoy, quienes se sienten independentistas de izquierdas en este país tienen enormes dificultades para organizarse pacíficamente en defensa de sus ideas.

Es habitual que en los períodos de transición, desde los tiempos viejos a los nuevos, se produzcan estas contradicciones, asincronías que desfiguran la verdadera fotografía del escenario político. Por eso es más necesaria que nunca la denuncia de lo que les está ocurriendo a estos 13 ciudadanos vascos. No podemos permanecer impasibles ante semejante atropello contra el derecho fundamental de asociación política. El único veredicto aceptable es la absolución para todos ellos.

Actuar en política como si estuvieran garantizada la plenitud de derechos a todos los actores concurrentes puede ser un grave error. Mientras la izquierda abertzale en su conjunto ha dado pasos decisivos en el camino hacia la apertura de una nueva etapa política en Euskal Herria, el Estado español, antes gobernado por el PSOE y ahora por el PP, se mantiene en el inmovilismo. Y cuando se mueve lo hace de forma rácana y alejado de las premisas establecidas en la Conferencia de Aiete.

Señalar lo que ocurre, poner el dedo en la llaga, no tiene que ser sinónimo de actitud pesimista o destructiva. Al contrario, conviene saber bien en dónde estamos para poder evaluar la conveniencia de seguir dando más pasos o esperar a una coyuntura más favorable.

La estrategia unilateral de la izquierda abertzale no va a cejar en su empeño ante la inacción de Rajoy, pero tampoco se va a quedar a la espera de acontecimientos cruzada de brazos. Que el Gobierno español muestre un alto grado de irresponsabilidad en un momento crucial como éste, no va a rebajar ni un gramo el sentido de responsabilidad de la izquierda abertzale, como ha quedado demostrado hasta la fecha.



2012/04/25

Elgeta 1937-2012

Elgeta, Gernika, Durango, Bilbao y ... Madrid, sí Madrid, tienen algo en común: todas ellas son ciudades bombardeadas por los aviones del ejército fascista hispano-italo-germano. Y es que cuando hablamos de estas cosas es recurrente echarle la culpa a Madrid, a los de Madrid, olvidando que en esa ciudad se dio durante la guerra civil un ejemplo incomparable de resistencia al fascismo: "Con las bombas que tiran los fascistones/se hacen las madrileñas/mamíta mía/tirabuzones, tirabuzones", decía la canción.

No es pues un problema geográfico el que tenemos delante, sino un problema ideológico. Madrileños los hay comunistas y anarquistas, como los hay derechistas y fascistas. Igual que en Euskal Herria.

Digo todo esto como preámbulo a la reflexión de fondo que quiero abordar en este comentario. El mando del ejército español que ha ordenado realizar maniobras militares en Elgeta en fecha coincidente con el 75 aniversario de su toma por las tropas franquistas es, él también, un franquista. No cabe lugar a dudas. Nadie puede pensar que se trata de una mera casualidad.

Es más. Si ya sería grave que se hicieran las maniobras en una zona habitada, como es el caso, mucho más grave es que se busque esa coincidencia de fechas con el ánimo de volver a humillar a los habitantes de esa villa, y por extensión, a todos los habitantes de bien de Vasconia. El reciente precedente de una maniobra militar en el Gorbeia, desplegando una gigantesca bandera española, es indicio claro de que persiste en la cadena de mando del ejército español un gen franquista trasmitido de padres a hijos.

Es evidente que los actuales mandos militares españoles no lucharon en aquella contienda, pero también lo es que la endogamia es una característica esencial en el ejército hispano y, en general, en todas las fuerzas armadas. Probablemente, las enseñanzas que se imparten en las academias militares tendrán también su cuota de culpabilidad en las transmisión de ese gen franquista.

El alcalde de Gernika, con buen criterio, ha exigido al actual Gobierno español, que reconozca públicamente que fue el general Franco quien ordenó que la Legión Condor arrasara Gernika un 26 de abril de 1937, bombardeo del que mañana se cumplen 75 años. No lo hará. Como tampoco permitirán que se traslade el "Guernica" de Picasso a Euskal Herria. Nunca reconocerán los daños causados en aquellos trágicos episodios.

Resulta decepcionante que pasados tantos años de la barbarie, la herida siga abierta, como lo demuestra lo ocurrido estos días. La sinrazón permanece. Nos escandalizamos cada vez que se recuerda que el Gobierno turco sigue sin reconocer el genocidio cometido contra el pueblo armenio y no queremos darnos cuenta de que el Estado español continúa sin reconocer los daños causados a la población civil en actos tan execrables como la toma de Elgeta a sangre y fuego o el bombardeo y destrucción de la villa de Gernika.

La impotencia me impide continuar escribiendo sobre lo ocurrido. Tan sólo se me ocurre invitar a quien esto lea a la lectura del libro "Sobre la historia natural de la destrucción" del escritor alemán, ya fallecido, W.G. Sebald (Editorial Anagrama). En él se desnuda la verdad sobre los bombardeos aliados sobre las ciudades alemanas de Dresde o Colonia, en las que perecieron miles de civiles inocentes en una operación de castigo que se elude sistemáticamente en los reportajes sobre la II Guerra Mundial.

La barbarie es barbarie igual en Dresde que en Sarajevo, en Belgrado que en Elgeta. Que alguien se ampare de las almas de los militares que ordenaron cometer semejantes atrocidades.


2012/04/16

El inmovilismo puede costarle caro al PP

Mariano Rajoy
Se da por sabido que conflictos enquistados como el vasco no se resuelven en seis meses, plazo que cumplirá esta misma semana el anuncio de cese de actividades armadas de la organización clandestina ETA. Bien mirado, medio año es muy poco tiempo, sobre todo si tenemos en cuenta que el Gobierno español, entre una cosa y otra, comenzó su andadura en enero y el francés es provisional, ya que son vísperas de elecciones presidenciales y legislativas.

También se daba por sabido que el camino a recorrer iba a ser duro, largo y díficil, y que si en estos años nada se le ha regalado al pueblo vasco, ni tan siquiera el estatuto del 36, es de esperar que de ahora en adelante tampoco se produzcan regalos, ni, por extensión, milagros.

Además, como ha recalcado por activa y por pasiva la izquierda abertzale, los pasos dados por el conjunto de ésta, han tenido un claro carácter unilateral. Eso quiere decir que no se han dado a cambio de, sino por la propia convicción de que eran necesarios para empezar a deconstruir el andamiaje del conflicto.

Hasta aquí todo está claro. Sin embargo, existe un concepto denominado lógica política, que no debemos desdeñar. Ese concepto nos dice que en un escenario determinado los contrincantes deben favorecer los pasos que el otro, quien está enfrente, toma en el camino del entendimiento. Lógico es pensar que si ETA ha cesado en su actividad armada, al parecer de modo irreversible, el Estado muestre sus buenas intenciones aflojando en su política de mano dura.

En estos seis meses no hemos constatado ningún movimiento en ese sentido, salvo la declaración del parlamento francés a favor del acercamiento de los presos a sus lugares de origen. Es más, el primer avance sobre los recursos por la aplicación de la llamada "doctrina Parot" han resultado un fiasco, ya que la gran mayoría de ellos ni tan siquiera han sido admitidos.

Ni se ha resuelto con lógica política el caso Bateragune, caso que nunca debía de haber existido; ni se han realizado movimientos en política penitenciaria en lo relativo a presos gravemente enfermos o suavización de la dispersión; ni se ha dado un paso al frente media la legalización del partido Sortu. El único signo de avance, implícito eso sí, es la severa reducción del número de escoltas.

Por si fuera poco, los sucesivos intentos de la izquierda abertzale por abrir cauces de comunicación discretos con el Partido Popular han resultado baldíos debido a la cerrazón del partido de gobierno en Madrid. Aún desconocemos si esa postura se debe a la tradicional prepotencia de la derecha o a miedo al linchamiento mediático. Al final van a hacer bueno al Aznar del MLNV,

A esa posición inamovible del PP se une la falta de interés mostrada por el PSOE, que aparte de meritorios posicionamientos individuales, está haciendo causa común con el partido de Rajoy, al entender que se trata de una posición de Estado y que es el Gobierno quien debe, en su caso, tomar iniciativas. El PNV, por su parte, está más centrado en las próximas elecciones parlamentarias en la CAPV, decisivas para su suerte a medio plazo, que en hacer alguna labor exploratoria en ese terreno. La visceralidad que muestran sus medios afines con respecto "al mundo de Batasuna", como es el caso de la emisora Onda Vasca, es la prueba del nueve.

Estamos, por tanto, ante una especie de guerra de posiciones, de guerra fría, en la que nadie mueve ficha. El Gobierno por convencimiento propio y la izquierda abertzale porque considera que ha movido unas cuantas con los resultados ya conocidos.

Ahora bien, algunos analistas fieles al Estado comienzan a mentar la bicha de que la continuidad de la política inmovilista por parte del PP se puede traducir en mayores apoyos electorales a la izquierda soberanista en los próximos comicios. Su principal temor es que la supuesta derrota de ETA se traduzca en una victoria electoral de Bildu-Amaiur. Seguir a pies juntillas los impagables consejos de Pedro J. Ramírez y Federico J. Losantos, en vez de escuchar el pálpito que se respira en las calles vascas, conlleva esos riesgos.

Estekak:

2012/04/12

Iñigo Cabacas, penúltima víctima policial

La muerte del joven Iñigo Cabacas Liceranzu, a resultas de una violenta intervención de la Ertzaintza, ha conmovido a la opinión pública. Cuando estábamos aterrizando, tras el reciente cese de la actividad armada de la organización clandestina ETA, y nos empezábamos a hacer a la idea de que no iban a producirse más muertes, nos topamos con una más. Nos gustaría que fuese la última, pero por ahora lo dejaremos en penúltima.

Lo ocurrido en Bilbao, no obstante, no es novedoso. Pocos días antes, el mismo cuerpo policial hirió de gravedad a otro joven en Gasteiz, Xuban Nafarrate, en el curso de la huelga general del 29M. Y son incontables las actuaciones de la Ertzaintza en las que se ha empleado a fondo para disolver concentraciones o manifestaciones sin tomar las mínimas precauciones. Al final, como siempre pasa, el cántaro se rompe. Es el momento de las lamentaciones de las gentes de orden que siempre han mirado hacia otro lado cuando los apaleados eran "del entorno etarra".

En esta ocasión, sin embargo, medios tan poco sospechosos como "El Correo" dan credibilidad en primera página al testimonio de testigos que afirman que lo ocurrido fue una masacre y que podía haber habido más muertos a causa de la brutal intervención policial. Incluso uno de sus columnistas estrella habla de "tiempo de desarme", argumentando que la Ertzaintza deberá adaptarse al nuevo tiempo sin el accionar armado de ETA. Qué cosas.

Es posible que las circunstancias del suceso, ocurrido en el curso de la celebración de la eliminatoria del Athletic ante el Shalke alemán haya tenido algo que ver, pero lo verdaderamente diferente es que nos encontramos en otros tiempo, y que las respuestas que antes eran "comprendidas", sino aplaudidas, por muchos cioudadanos, ahora causan malestar y hasta repugnancia. Algunos de los que antes jaleaban a la Ertzaintza, ahora se avergüenzan de la falta de equilibrio de sus intervenciones.

Ha habido también quienes han pretendido desviar la atención con un debate sobre pelotas de goma sí o no. Las pelotas no tienen la culpa. Los culpables son los mandos de la Ertzaintza que mantienen ese tipo de arma en sus arsenales y los propios efectivos que las utilizan sin ningún remordimiento. Disparar a corta distancia más de cincuenta de esos proyectiles a unos hinchas del Athletic es una actuación demencial en sí, que podìa haber concluido con muchísimas más víctimas.

El poder, en este caso el Gobierno Vasco, abre una investigación y anuncia asunción de responsabilidades y retirada de las escopetas lanzapelotas. Incluso dice que pudo haber negligencia, mientras que la Fiscalía habla de un posible homicidio imprudente. Se trata de calmar los ánimos en los días posteriores al abuso policial, que el tiempo se encargará del resto. Por el momento, ningún cese, ninguna dimisión, ninguna asunción real de culpa.

El consejero Rodolfo Ares sabe perfectamente de la extralimitación de sus policías, que posiblemente acudieron sobreexcitados al lugar de los hechos. Sin embargo, se niega a dar un paso al frente y protege la identidad de quienes han acabado de forma violenta, y amparados en el anonimato de un arma que no deja rastro, con la vida de un joven pacífico, que tan solo pretendía pasar un buen rato tras el triunfo de su equipo de fútbol.

Quienes tanto han hablado de víctimas y verdugos, de demócratas y violentos, tienen ahora una magnífica oportunidad para situarse en el tablero. Que digan en voz alta, como acostumbran, quienes son las víctimas y los verdugos en el caso de la muerte de Iñigo. Si así lo hacen, empezaremos a darles algún atisbo de credibilidad. Mientras tanto, seguiremos pensando que su pretendido discurso moral es una mera herramienta de combate ideológico, una vulgar máscara para engañar a la ciudadanía.

Estekak:

2012/04/03

El desplante de Aintzane Ezenarro

Foto: www.deia.com
Los últimos acontecimientos relacionados con Aralar y la llamada "ponencia de paz" del Parlamento Vasco no pueden causar sorpresa. Era sabido que en el seno del partido que lidera Patxi Zabaleta existía un sector crítico, claramente posicionado en contra de la izquierda abertzale, que no estaba dispuesto a recorrer el camino de vuelta. Su lideresa es Aintzane Ezenarro, quien ya mostró su desacuerdo con la coalición Amaiur y aprovechó su desmesurada presencia mediática, muy superior a la que le correspondería por los votos cosechados por su lista, para lanzar a los cuatro vientos su desestimiento de la linea oficial del partido.

Aintzane Ezenarro supo sacar partido de la ilegalización de la izquierda abertzale y ahora, que ha cambiado el ciclo político, intenta resituarse, complaciendo por igual a PNV, PSOE y PP y evitando en todo momento cualquier gesto de acercamiento a la izquierda abertzale, de la que nunca ha formado parte.

No se trata de criticar las legítimas posiciones políticas de la diputada guipuzcoana. Ella es muy libre de pensar lo que le plazca y tiene todo el derecho a hacerlo. La cuestión que de nuevo se plantea es la de la legitimidad de quedarse con el escaño del partido en la cámara de Gasteiz. Al parecer los tres parlamentarios de la linea minoritaria de Aralar pretenden seguir siendo diputados en representación de ellos mismos, ya que su formación les ha desautorizado para continuar representándola. Un auténtico desplante.

Hay quienes pensarán que el escaño es del diputado. Yo creo que no. Por una simple razón, la ley electoral vigente. Ezenarro, Erostarbe y Basabe se han presentado en una lista cerrada presentada por un partido político, por lo que el votante no les ha votado a ellos de forma unipersonal, como ocurre en las elecciones francesas o británicas. En esos estados, con un diputado por circunscripción, puede defenderse con coherencia que el escaño es más del diputado que del partido, en nuestro caso no.

Más allá del conflicto sobre la propiedad de los escaños que, sin duda, se desatará en los próximos días y semanas, lo que interesa ahora es saber qué harán los tres diputados díscolos en el futuro. Ya sabemos su posición en la "ponencia de paz", genuflexa ante las presiones del PP. Ahora toca dilucidar si intentarán seguir en política y, en ese caso, de qué manera lo harán.

Hoy mismo, desde el diario de mayor tirada editado en Euskal Herria, se le daban algunos útiles consejos. Ese diario, que tanto eco en sus páginas ha dado en los últimos años a Ezenarro, aventuraba la posibilidad, por medio de su columnista Alberto Ayala, de que la parlamentaria encabezase una especie de Geroa Bai para la CAPV, al estilo de Uxue Barkos en Nafarroa Garaia.

Ayala añadía que esa posibilidad podría poner de los nervios a la izquierda abertzale. Yo no diría tanto. Es más, me encantaría que Aintzane Ezenarro y sus seguidores diesen ese paso y contasen sus apoyos, en democrática disputa con el PNV y Bildu-Amaiur, sin ilegalizaciones ni ventajas añadidas de por medio.

Dejando a un lado que mientras en el caso navarro Geroa Bai incluye al PNV y aqui, que se sepa, este partido se presentaría por separado, tal vez donde más nerviosos se iban a poner con la candidatura de Ezenarro fuese en Sabin Etxea, donde por cierto andan buscando candidato. ¿O será candidata?

Estekak:

2012/03/30

Un camino largo y difícil

Casi todo el mundo coincide en que en Euskal Herria se está abriendo paso, a veces a trompicones, un nuevo tiempo político. Gracias, sobre todo, a la iniciativa unilateral de la izquierda abertzale, que ha dado un giro a su estrategia y se ha comprometido con las vías exclusivamente pacíficas y democráticas. Un nuevo tiempo que va a costar asentar, dados los obstáculos puestos por parte del Estado, especialmente por PP y PSOE, y las precauciones observadas en otros agentes, como el PNV o ELA. Incluso hoy mismo hemos podido comprobar como la mayoría de parlamentarios de Aralar prefieren ir de la mano de PP y PSOE que romper la baraja a favor de un diálogo multilateral y sin exclusiones. Puede ser su último canto de cisne, aunque en política nunca se sabe.

Volviendo al inicio, conviene recordar que la izquierda abertzale se ha cansado de repetir que el camino hacia ese nuevo tiempo político, hacia ese nuevo marco democrático y nacional vasco, será largo y difícil. Que va a necesitar del esfuerzo coordinado de muchos brazos, que se darán avances y retrocesos. Que, en definitiva, nadie piense que el paraíso se encuentra a la vuelta de la esquina.

El caso es que mientras el ex jefe de gabinete de Tony Blair, Jonathan Powell, recordaba ayer en Bruselas que "si quieres la disolución de una organización armada, si quieres avanzar, debes implicarte, comprometerte y dialogar", en Madrid, coincidiendo con la huelga general, el pleno del Tribunal Constitucional rechazaba todos los recursos, salvo tres, interpuestos por presos vascos a los que se había aplicado en su día la llamada "doctrina Parot". No parece que sea una buena manera de implicarse, comprometerse y dialogar.

Lo ocurrido en Bruselas y Madrid son dos caras de un mismo proceso, de dos realidades que se enfrentan y que, por el momento, no parece que vayan a confluir en ninguna iniciativa tendente a avanzar en la resolución del llamado conflicto vasco. Es más, son ya muchas las señales procedentes de Madrid que evidencian una apuesta de los actuales poderes del Estado por el inmovilismo y el no diálogo.

Ahora bien, si ellos tienen sus herramientas para torpedear el proceso hacia un nuevo tiempo político, nosotros tenemos las nuestras. Un ejemplo significativo se produjo en el día de ayer, en el que los trabajadores salieron de forma masiva a la huelga y a la calle, para denunciar la énesima reforma laboral de Madrid. Un huelga que superó con mucho en incidencia a la que se desarrolló en el Estado, volviendo a demostrar que Euskal Herria es una nación.

La huelga, que ha sido calificada de histórica por su alcance, era completamente necesaria, pero no puede quedar ahí, porque sería insuficiente. Las fuerzas que han tirado del carro, que se han plantado ante el nuevo ataque del neoliberalismo, deben seguir coordinando esfuerzos en la misma dirección. Ha sido un serio aviso al Gobierno español, a los gobiernos autonómicos de Gasteiz e Iruñea y a las patronales Confebask y CEN, pero por sí solo no va a conseguir doblegar la estrategia del capitalismo real.

Es más evidente qyue nunca la necesidad de un bloque de izquierdas, soberanista, que ponga freno a los desafíos que está poniendo en marcha el PP, con la anuencia de las patronales. Un bloque que sin descuidar la reclamación del derecho a decidir, como nación que somos, profundice en el combate contra las desigualdades sociales, el desempleo, la corrupción, el fraude fiscal y todos aquellos asuntos que se sitúan en la agenda social de este país. La profunda crisis económica que atravesamos así lo demanda.

2012/03/19

Muchos árboles, un único bosque soberanista

La evolución del escenario político vasco no responde al esquema de una carrera de caballos, ni al del maratón. Más bien se parece al devenir del pelotón ciclista en una etapa de media montaña. Una veces se acelera la marcha, entonces todo el mundo enloquece; otras se remansa la velocidad, tiempo ideal para comer, beber y recuperarse del esfuerzo; y en algunas ocasiones, las menos, los ciclistas deben echar pie a tierra, de forma momentánea, ante las barreras de un paso a nivel.

Así, los observadores, los analistas y el público en general, pasan de la ansiedad a la depresión. Un día da la impresión de que todo empieza a ser distinto, y al siguiente nos percatamos de que apenas si ha cambiado nada. Se pasa de la euforia al pesimismo sin solución de continuidad e incluso en algunos sectores se empiezan a detectar signos de un cierto desencanto.

Estamos empezando un tiempo nuevo, en el que los parámetros anteriores han quedado caducos, obsoletos. Un tiempo en el que se mezclan novedades con viejas inercias, por lo que se hace difícil avanzar sin tropezarse. Un tiempo en el que a los nuevos desafíos no se les puede responder siguiendo manuales de los años ochenta, viejas recetas ya inservibles. Es necesario construir nuevas respuestas ante las nuevas preguntas que se nos presentan.

¿En qué momento estamos? Nos encontramos en un panorama presidido por la llegada del Partido Popular al Gobierno de España, mientras el Estado francés vive un nuevo periodo electoral de cara a las presidenciales. Un panorama marcado a su vez por los éxitos electorales de Bildu y Amaiur en los comicios locales y estatales. Y, sobre todo, un panorama diferente tras el anuncio de la organización clandestina ETA de cesar en su actividad armada, hace ahora cinco meses.

En este escenario político se entremezclan las luces y las sombras. Y también las incertidumbres sobre el próximo futuro. El frente judicial sigue abierto con los procesos en la Audiencia Nacional a D3M y Askatasuna, con la resolución en el Supremo sobre el caso Bateragune y, especialmente, con lo que diga el Tribunal Constitucional español respecto a la llamada "Doctrina Parot" y la legalización o no de Sortu.

A ello se añade todo lo relacionado con la política penitenciaria, es decir, con la situación de los cientos de presos políticos vascos, que siguen dispersos, sin aplicarseles la legislación ordinaria y algunos de ellos padeciendo graves enfermedades.

Para valorar en su verdadera dimensión todo esto, es necesario ampliar el enfoque, alejarse un poco del foco central y contemplar el bosque en su conjunto, no los árboles uno a uno. Si hacemos ese ejercicio, nos daremos cuenta de que hemos avanzado en la buena dirección, que se está dando una amplia acumulación de fuerzas soberanistas y que en el terreno social se va a producir una nueva huelga general liderada por las centrales abertzales.

Ahora bien, el nuevo tiempo y la correspondiente toma de decisiones, facilita que existan sectores, grupos o sensibilidades que no se sientan debidamente atendidas. Es lógico que suceda y es humanamente entendible. Otra cosa es que se compartan algunas escenificaciones llevadas a cabo últimamente.

En el bosque del soberanismo todo el mundo es importante, pero nadie es imprescindible. Los agravios comparativos, los afanes de protagonismo o las maniobras para situarse ante una futura irrupción de Sortu como marca legal, quedan fuera de lugar. Lo decisivo es aportar al proceso general desde el trabajo de cada uno, por muchos méritos históricos que se puedan aducir. Siempre han existido clubes políticos, asociaciones de diversa indole, personalidades de larga trayectoria y capillas varias. Y, sin duda, seguirán existiendo. Otra cosa es que todas ellas primen el aporte al cauce común general, sobre el particular afán de protagonismo. Acertar en la búsqueda del necesario equilibrio entre ambas dimensiones es la clave para que el bosque crezca, sin tener que dilucidar dónde se encuentra cada poderoso roble, cada monumental haya, cada fructífero castaño o cada humilde pino.

2012/03/09

Lehendakari amortizado

Patxi López
La intervención de Patxi López en el parlamento de la CAPV supone el final de un ciclo. Su falta de liderazgo a lo largo de toda la legislatura se ha acrecentado desde que la organización clandestina ETA anunció el 20 de octubre el cese de su actividad armada. El histórico comunicado le pilló al otro lado del oceáno, en una imagen clarividente de su inanidad política. Un hombre cuya mayor mérito ha sido medrar en el escalafón del partido, en el que le introdujo su padre, carece de virtudes para ejercer el gobierno con eficacia. Desde esa fecha no ha movido ficha, salvo algunas declaraciones huecas, y el tiempo se le ha acabado. Su crédito, si alguna vez lo tuvo, ha quedado, tras lo visto el jueves, amortizado.

Atrapado entre la opinión mayoritaria de la sociedad, que quiere avanzar hacia una Euskal Herria libre y en paz, y el control que sobre él ejerce el PP, López no ha sabido maniobrar en ningún momento. Es, con mucho, el lehendakari con perfil político más bajo. Es más, nunca debió acceder al cargo, ya que su pírrica "victoria" se fraguó en Madrid, gracias al apartheid a la izquierda independentista. Si no hubiera sido por esa circunstancia, jamás habría llegado López a Ajuria Enea.

Su plan de actuación, para lo que el llama final del ciclo de ETA es absolutamente insuficiente. Es irreal, temeroso y pacato. López debería saber que ante un nudo gordiano la única solución consiste en blandir la espada y hacerse paso hacia adelante, dejando a un lado sus ataduras con Madrid y el mundo del PP y las víctimas.

Su política de paños calientes, enviando guiños a unos y otros, sin saber que rumbo tomar, ha encallado en los acantilados de la complicada realidad sociológica vasca. La legislatura está finiquitada y todo el mundo es consciente de que Patxi López no tiene ninguna posibilidad de repetir como lehendakari. La batalla se dirimirá entre el PNV y la candidatura que presente la izquierda soberanista. El PSE puede que ni siquiera sea la tercera fuerza electoral en la CAPV.

Si López tuviera un mínimo de talla política, reconocería su fracaso, disolvería la cámara y convocaría nuevos comicios lo antes posible. Este país no se puede permitir por más tiempo la existencia de un parlamento tramposo, que no refleja la verdadera realidad política de los tres territorios. Le costará dar ese paso al lehendakari, pero lo tendrá que dar más temprano que tarde. Cuanto más meses se enroque en su refugio de Ajuria Enea, más amplia será su derrota en las urnas.

2012/03/06

Aquí, a la izquierda

Van ya para cinco años de crisis económica, eufemismo que oculta la verdadera cara del capitalismo. Un sistema económico basado en la explotación, que arroja a la cuneta a todas aquellas personas que no le son útiles para sus fines. Los periodos de crisis son consustanciales a este sistema, como lo es el desempleo, el mejor aliado de los empresarios para contratar mano de obra cada vez más barata y en condiciones más precarias.

También es consustancial al capitalismo la corrupción, que siempre ha existido. Alarmarse por su propagación en estos años es un gesto de hipocresía social. La ideología capitalista, basada en la búsqueda del mayor beneficio posible en el menor tiempo, es una invitación a la corrupción.

Volviendo a la crisis, tras años de despilfarro en las cuentas públicas, cuando el dinero de todos se malgastaba en espectáculos como las carreras de bólidos del Bilbao made in Azkuna, llegan los tiempos del ajuste. Los excesos de antaño se han convertido en los apuros de hoy y de mañana. El dinero público se retira hasta de las carreras ciclistas.

En este complicado contexto le ha tocado gobernar una diputación foral y cientos de ayuntamientos a la izquierda independentista y soberanista. Bildu, tras unos extraordinarios resultados electorales, ha tenido que asumir una responsabilidad sobrevenida. No podía esconder la cabeza debajo del ala. Su electorado no se lo habría perdonado.

Sin embargo, la asunción de responsabilidades institucionales debe ir acompañada de un perfil ideológico que identifique el trabajo en la Administración foral y local con las señas de identidad históricas del sector social al que se representa. Equilibrar ingresos y gastos es una tarea obligada, eso se asume, pero el asunto estriba en dónde se recorta y en dónde se mantiene la apuesta.

Puede parecer una perogrullada, pero la izquierda independentista es de izquierdas. Se mueve en ese amplio cauce al que llamamos socialismo, con acentos más prágmáticos y más doctrinales, según los casos. Esa seña de identidad fundacional no puede diluirse en un periodo de gestión, que puede ser coyuntural.

La izquierda independentista tiene que estar atenta a lo que ocurre en nuestra sociedad. A los miles de personas que se encuentran en desempleo, a los cientos de desahuciados de sus viviendas, a los trabajadores en situación precaria, a los autónomos que pasan enormes dificultades, a los pensionistas que ven como disminuye su capacidad adquisitiva, a tantos miles de jóvenes que no han tenido la oportunidad de realizar su primer trabajo remunerado.

La situación es de auténtica alarma social, y va mucho más allá de la protesta ante la enésima reforma laboral. Una reforma que requiere de una respuesta contundente, por supuesto, como lo será la huelga del 29, pero que apenas les va a importar a quienes se encuentran en paro, expulsados del mercado de trabajo.

Nadie duda de la profunda convicción abertzale de la izquierda independentista. Ese label se le otorga desde todo el arco político. Lo que se trata ahora, en medio de esta deteriorada situación económica, es de sacar lo mejor del componente de izquierdas y progresista que atesora, para plantear a la sociedad vasca alternativas viables al capitalismo realmente existente. Un capitalismo descontrolado que está empeorando las condiciones de vida de miles y miles de ciudadanos de este país. Un capitalismo al que hay que poner freno desde la izquierda política y social, porque de lo contrario, los retrocesos pueden ser históricos.

Estekak:

    2012/03/01

    Treinta de febrero

    Algunos políticos viven permanentemente en año bisiesto y confunden el uno de marzo con el treinta de febrero. La lista sería larguísima, así que no habrá más remedio que condensar. Podemos empezar por Patxi López, que ha asegurado que presentará ante el Parlamento su decálogo de septiembre, actualizado claro está, porque desde que lo presentó se han producido novedades. Novedades que a él le han pillado algo lejos de Ajuria Enea. No hace falta señalar que la ciudadanía está expectante a la espera de que el señor López verbalice su remozado decálogo para la paz.

    Otro que se mantiene en el despiste permanente es Jaime Mayor Oreja, flamante presidente de la Fundación Valores y Sociedad, al parecer dedicada a difundir el mensaje cristiano del Papa entre su entorno, incluido el Partido Popular. Mayor sigue en sus trece. Hoy mismo le publican una larga entrevista en "Abc", diario que pierde millones de euros cada año, en la que vuelve a dar la lata con la amenaza secesionista que se cierne sobre España en las próximas elecciones autonómicas vascas. Tiene miedo de que gane la izquierda abertzale, es decir, que la mayoría de los ciudadanos depositen su confianza en ella. Un demócrata de libro, de aquellos libros de Formación del Espíritu Nacional que algunos tuvimos que soportar en el colegio.

    La líder incuestionable del partido UPyD, Rosa Díez, es otro claro ejemplo de política bisiesta, de las que no se enteran de que hoy es ya uno de marzo. Una mujer que conoce a la perfección el conflicto vasco, porque es de Enkarterri, pero a la que le interesa seguir en las tesis viejunas del antiterrorismo casposo. Una estrategia que le permite arañar votos del PSOE y del PP, los votos de esos taxistas que tienen siempre en el dial a Federico Jimenez Losantos o a Carlos Herrera. Vive en el pasado, a pesar de estar aconsejada por Savater y Vargas Llosa. ¿O será precisamente por eso?

    No podemos concluir esta lista sin mencionar los méritos de Yolanda Barcina, una burgalesa, medio vizcaina, que pasa por ser más navarra que San Fermín. La presidenta de la CFN dice que tendrá voz en el proceso del final de ETA, que se lo ha prometido Rajoy. Y es muy probable que tenga razón y que el presidente español le consulte todas las mañanas sobre las cuestiones a abordar en dicho proceso. Del mismo modo que Rajoy consultará al presidente de Cantabria o al de La Rioja.

    Aunque hemos completado la lista con personajes vascos o asimilados por adopción, como el caso de la presidenta navarra, no podemos dejar pasar la oportunidad de destacar la visita de Nicolas Sarkozy a Euskal Herria. Casualidad o no, ha elegido un treinta de febrero para hacerla. Solo por eso ya tiene mi aplauso. Si además considera que hay que abordar el acercamiento de los presos de ETA y añade que está siguiendo con gran interés el proceso tras el anuncio del cese de actividad, pues miel sobre hojuelas. Una pena que los cuatro radicales de siempre le hayan afeado la visita con abucheos. Ya se sabe que ser presidente de Francia es un trabajo muy sacrificado, y Sarkozy, cómo no, quiere repetir en El Eliseo.

    La campaña, esa es la gran diferencia entre Sarkozy y Rajoi. El primero es aspirante a la reelección y tiene que prometer cosas, el segundo ha conseguido su objetivo principal, La Moncloa, e incumple lo prometido en todos los casos, salvo en el del conflicto vasco, donde se aferra al guión. Por el momento.

    2012/02/23

    Disimulos

    Los expertos del mundo del espectáculo saben muy bien el valor de un foco. El público no se puede resistir y fija su mirada en lo que el foco alumbra. Mientras tanto, en el escenario ocurren cosas que pasan desapercibidas. Es el arte del disimulo, de las medias tintas. Un arte que requiere un gran nivel profesional a quienes lo ejecutan.

    Quien sigue este blog ya habrá adivinado que hoy no voy a escribir sobre teatro, ni sobre la próxima gira de Bruce Springsteen. Tampoco voy a escribir sobre potencia lumínica, ni sobre la ópera de Milán. Como casi siempre, aburrido que es uno, voy a tratar de política.

    La última escenificación llevada a cabo en el Congreso de los Diputados español, a cuenta de la iniciativa del partido ultra-lerrouxista UPyD, permite ejemplificar el arte de la interpretación del Partido Popular. El aviso lo había dado el ministro de la Gobernación, Jorge Fernández, con su declaración sobre la "dimensión política". Ahora se ha dado un paso adelante con el acuerdo firmado por la mayoría de los grupos presentes en la cámara.

    El texto en sí, no aporta parcticamente nada. Lo lee y relees y no consigues descubrir lo que hay detrás. Es un simple señuelo para practicar el arte del disimulo. Ante la embestida de Rosa Díez, el Gobierno del PP ha movido pieza de forma inteligente. También ellos tienen que hacer virar el timón de su transatlántico. Y lo tienen que hacer en la mar gruesa previamente agitada por una parte del partido y una agresiva derecha mediática.

    La operación del PP incluye varios sumandos. En primer lugar, nada de moverse en solitario. Hay que buscar el mayor arrope posible para que "la opinión pública" vaya aceptando el viraje. De ahí que se haya concertado el texto con PSOE, PNV y CiU, entre otros. En segundo lugar, ya no es tiempo de ilegalizaciones. Leopoldo Barreda lo dejó bien claro en su intervención. Ni hay pruebas, ni las habrá. En tercer lugar, el anuncio de la organización clandestina ETA, de 20 de octubre, es sincero y abre un nuevo tiempo. No hay vuelta atrás. Y en cuarto lugar, se lanza una viso a navegantes en las carnes de UPyD. El que se desmande, no sale en la foto, lo que será tomado muy en cuenta por las asociaciones de víctimas y similares de ahora en adelante.

    Como bien ha dicho Rufi Etxeberria, no se trata de una hoja de ruta para solucionar el conflicto vasco. Se trata de un paso previo que la derecha española estaba obligada a realizar: bajarse del monte y comenzar a transitar por calles y avenidas. El desembarco en Madrid de importantes personajes del PP vasco es la prueba del nueve de esa circunstancia: Alonso, Barreda y Oyarzabal son algunos de ellos.

    Hay quien se quedará en la insistencia de la disolución de ETA o en la petición de Rajoy a Amaiur para que ejerza su infuencia, en una intervención que, por cierto, fue un buen ejercicio de descomprensión por parte del preisdente español. No obstante, no nos fijemos tanto en el foco, en lo que quieren que veamos, y observemos con detenimiento lo que ocurre entre bambalinas. Ahí es donde se desarrolla el meollo de la obra.

    2012/02/20

    Congelados

    Argazkia: sakanaturismo.com
    Este mes de febrero está siendo frío. Nieve en nuestras montañas, campos helados, bufandas al cuello. Estamos en invierno, es verdad, pero el recuerdo de un otoño tan cálido hace que nos sintamos más incómodos ante las bajas temperaturas. Será cuestión de aguantar el tirón y esperar que la primavera consiga reanimar los cuerpos y desterrar los malos pensamientos. No podemos seguir congelados por más tiempo.

    El observador encuentra muchas dificultades a la hora de establecer un diagnóstico sobre la situación. Pese a poner su empeño en leer entre líneas a los oráculos, en descifrar noticias aparentemente fútiles, en traspasar las miradas de los políticos es busca de una pequeña verdad, lo cierto es que cuesta tomar la temperatura ambiental.

    Sabemos por experiencia que las apariencias suelen engañar y que debajo de los campos helados puede existir un geyser en ebullición. Pero hasta que el chorro de agua caliente no busque las nubes, es imposible detectarlo.

    La crisis económica se alarga y se complica. Ya hay anunciada una nueva huelga general para finales de marzo. En ese escenario tan enrevesado es difícil que las propuestas politicas avancen con claridad. El Gobierno del PP se ha marcado como prioridad la economía; en el Estado francés se ha dado el pistoletazo de salida a la carrera presidencial; y la izquierda independentista ocupa buena parte de sus fuerzas en la gestión institucional, sea como gobierno, sea como oposición.

    Los pasos unilaterales dados por la izquierda abertzale y secundados por la organización clandestina ETA van a seguir produciéndose. Pero en el otro lado también se deben dar pasos, aunque sean asímismo unilaterales, sin acuerdos previos. Hasta ahora lo único que tenemos encima de la mesa son declaraciones más o menos acertadas y retirada de escoltas. Está última es una medida significativa. Al final la realidad se impone y en este aspecto, la crisis ayuda. Hay que ahorrar.

    Sabíamos desde el principio que no iba a ser fácil, que el desmontaje de todo el entramado construido en torno a las víctimas, y arropado por la derecha mediática, va para largo. Incluso que Rajoy es un político de paso lento. Pero si se quiere hacer desaparecer el hielo hay que actuar en consecuencia. Contra el frío, calor. Contra el inmovilismo, audacia.

    2012/02/15

    Sobre la dimensión política

    Andaba yo pensando, a pesar de la gripe, en la supuesta inteligencia del ministro de la Gobernación, señor Jorge Fernández Díaz. Y la verdad es que no la encontraba en ninguna de sus intervenciones. Acostumbrado a la finura dialéctica de Rubalcaba, intuía que este hombre, cultivador del espíritu según dicen, no destacaba por sus argumentarios.

    Ayer, sin embargo, gracias a la última payasada de la ultralerrouxista Rosa Díez, el ministro ha tenido a bien mostrar una brizna de inteligencia al afirmar en el congreso español que "ETA ha dejado de ser un problema fundamentalmente policial, para pasar a tener una dimensión política".

    Gracias al fugaz momento de lucidez del titular de Gobernación, se ha pasado del franquismo que equiparaba a los activistas y guerrilleros con bandidos a un cierto postfranquismo intelectual. Al fin se reconoce el carácter político del llamado conflicto vasco.

    No es para echar cohetes, sino tan sólo un mínimo avance. Lo que ocurre es que estamos tan acostumbrados al desierto, que la mera aparición de un pequeño cactus nos alivia la sed. Ahora bien, tal vez asustado de sus propias palabras, Fernández ha matizado hoy mismo sus declaraciones, si bien no ha retirado lo dicho.

    Es evidente que el Partido Popular tiene por delante un enorme trabajo de pedagogía hacia sus propias bases y, sobre todo, hacia su brunete mediática. Han construido tal muralla de empecinamiento ante la realidad, que ahora se les hace muy difícil desprenderse de una sola piedra. Ese, en todo caso, es su trabajo.

    El de la izquierda abertzale, por su parte, no es saludar cualquier atisbo de desbloqueo como si fuera un movimiento de calado. En política suele salir caro conceder regalos. En los dos últimos años, ésta ha protagonizado cambios muy importantes, de forma unilateral, ante el inmovilismo de Gobierno y oposición. Ahora es el momento de que el PP mueva ficha, pero no de palabra, sino de obra.

    PD: Este post es el resultado de la reelaboración del escrito en el día de ayer, deshabilitado por un fallo técnico del administrador del blog.


    Estekak:

    2012/02/09

    Garzón no cerrará más periódicos

    He seguido desde la distancia la peripecia judicial del juez de instrucción Baltasar Garzón. Desde que ordenó la clausura del diario "Egin" y la emisora "Egin Irratia", allá por julio de 1998, no es santo de mi devocion, por razones obvias. Para quien no lo sepa, fui uno de los periodistas damnificados por aquel cierre y varios compañeros de trabajo y amigos permanecen hoy en la cárcel con motivo de aquella operación made in Garzón.

    La sentencia que se ha conocido hoy, por la que se inhabilita y separa de la carrera judicial a este hombre, supone un gran alivio. Ya no ordenará el cierre de más periódicos. Ya no ordenará más escuchas a abogados de presos. Ya no seguirá haciendo lo que le venga en gana, como ha hecho hasta ahora.  Incluida su cínica postura ante las innumerables denuncias de tortura realizadas cara a cara por presos vascos.

    No soy ingenuo. Sé perfectamente que quienes lo han denunciado son una cuadrilla de sinvergüenzas relacionados con tramas de corrupción, pero si el axioma de que el fin no justifica los medios debe prevalecer, Garzón también debe cumplirlo. En el caso de los abogados de presos vascos siempre se ha saltado ese principio. Se han grabado las conversaciones de los abogados con sus defendidos como norma habitual. Garzón, y otros jueces de instrucción como él, han actuado a su antojo, amparados en la razón de Estado.

    El paradigma ha cambiado cuando esa práctica ilegal y antidemocrática les ha sido aplicada a abogados de detenidos de alto estanding, implicados en la trama Gürtel. Garzón se pasó de listo y pinchó en hueso. Se creía, como el Borbón, intocable, cuando se había labrado una interminable lista de enemigos. Y se ha quedado fuera de su querida Audiencia Nacional, para siempre.

    En el caso de las víctimas de la Guerra Civil, guiado por su megalomanía enfermiza, ha intentado abrir una Causa General contra el franquismo. Un loable afán, si no fuera porque se ha acordado tarde de las víctimas y se ha saltado a la torera los pactos que los antecesores de quienes ahora le jalean -léase el PCE y el PSOE- suscribieron a escondidas con los franquistas reciclados, encabezados por Suárez y Fraga. Esa Causa General debió ser abierta a instancias de un primer gobierno democrático tras la muerte de Franco, incluyendo entre los acusados a su sucesor en la Jefatura del Estado, pero nunca se hizo, y de aquellos polvos estos lodos.

    Por otra parte, da lástima esa "izquierda garzoniana", que olvida todos los atropellos protagonizados por este juez estrella, y se agarra como clavo ardiendo a su paripé contra Pinochet y su guiño judicial a los que reclaman, con dignidad, la memoria histórica de los derrotados. Una "izquierda" patética, incapaz de plantar cara a una Constitución monárquica infumable, verdadero obstáculo para una verdadera regeneración democrática del Estado español. Siempre les quedará la opción de auparlo de líder carismático cara a las próximas contiendas electorales.

    Pero más allá de esas miserias políticas, lo significativo, lo que tiene verdadero relieve, es que un juez de instrucción que ha protagonizado a lo largo de su carrera en la Audiencia Nacional incontables irregularidades, ha sido, por fin, puesto en su sitio por sus compañeros del Tribunal Supremo y además por unanimidad. Seguro que en la sentencia han podido influir prejuicios personales y políticos contra él, pero esa circunstancia es el pan nuestro de cada día en esas instancias.

    Retirado de la primera línea de combate en defensa del Estado, por su propia prepotencia, el juez que elaboró la teoría del "todo es ETA" acaba su carrera profesional, saliendo por la puerta de atrás. Ahora lo único que deseo es que su reciclaje profesional no tenga nada que ver con Euskal Herria y sus gentes. Viviremos más tranquilos.

    Estekak:

    2012/02/02

    Ocurrencias

    En un par de días de observación se pueden cazar decenas de ocurrencias de los responsables políticos de uno y otro signo. Entre ellas, la del ministro español de Gobernación, Jorge Fernández, se lleva el primer premio. Afirma que para él la visualización de las sinceras intenciones de ETA se resume en que "en una campa del País Vasco veamos unas cuantas armas". Esta sola frase muestra a las claras el nivel de este dirigente del PP, al que le deben haber nombrado ministro para agradecerle los servicios prestados y su fidelidad al presidente del partido. Su antecesor, Pérez Rubalcaba, habrá sido nefasto, por su empecinamiento, pero al menos no caia en semejantes extravagancias.

    Hablando de extravagancias, la última del presidente del PSE-EE, Jesús Eguiguren, es notable. Arrinconado de todo lo que puede significar el proceso de paz, al que sin duda ha podido contribuir de forma positiva en otros tiempos, Eguiguren lanza ahora la idea de una constitución de Euskal Herria dentro del Estado español. Una constitución propia, que incluya los cuatro territorios históricos. Se puede admitir que como idea a discutir en una mesa de partidos tiene su áquel, como así lo ha reconocido la propia izquierda abertzale, pero todo el mundo sabe que este hombre no cuenta con el respaldo de la dirección del partido que preside. Es más, el mismo día que saca el nuevo conejo de su chistera es desautorizado por el Gobierno Vasco y el PSN.


    A Jorge Fernández habría que decirle que una foto de un convoy de la Guardia Civil saliendo de Gasteiz hacia Pancorbo sería una buena manera de visualizar que estamos cerca del final del conflicto.
    A Jesús Eguiguren, por su parte, habria que pedirle que la próxima vez que plantee una idea, lo haga arropado por la ejecutiva de su partido y en la sede del mismo, para demostrar que se trata de una propuesta oficial y no de un mero divertimento.

    Si a estas alturas resulta ridículo exigir eficiencia a los políticos, por lo menos habrá que exigirles un mínimo de seriedad. Antes de hablar, en el foro que sea, hay que pensarse un par de veces las cosas. Contribuir con ocurrencias a que aumente el ruido mediático no es la mejor manera de acercarse a las vías de solución de los problemas.

    2012/01/30

    ELA no suma

    Las recientes declaraciones a la prensa del secretario general del sindicato ELA, Adolfo Muñoz, en las que da por rota la mayoría sindical con LAB, dan pie para realizar algunas reflexiones sobre sindicalismo, proyecto político, autonomía, soberanismo y progresismo. Lo primero que se debe decir es que el sindicato ELA es muy libre para tomar las decisiones que estime más oportunas, si bien en este caso ha faltado a las mínimas normas de cortesía con un socio de largo recorrido como es LAB. Liquidar la mayoría sindical en una entrevista en “Gara”, sin una previa interlocución con el socio directamente afectado, no es una práctica muy ejemplar que digamos.

    Pero dejando a un lado las formas, manifiestamente mejorables, vayamos al fondo. La argumentación de Muñoz incluye una preocupante mala fe, ya que asimila de forma gratuita a la coalición electoral Bildu con el sindicato LAB y traslada la mezquina idea de que al aparecer Bildu en las instituciones, (al no existir diferencias entre Bildu y LAB) es como si el propio sindicato abertzale estuviese en esas instituciones, lo que le invalidaría para formar parte al mismo tiempo de la mayoría sindical. Tal vez la mala memoria le haya llevado a Muñoz a recordar sus tiempos de joven militante en los que ELA y PNV venían a ser una misma cosa, y por ello cree que Bildu y LAB lo sean, lo que no se sostiene si se realiza un análisis mínimamente honesto. Pero es que además, la postura de Muñoz está afirmando implícitamente que eran mejores los tiempos en los que la izquierda abertzale (socio integrante de Bildu) no estaba en las instituciones. Ni en las papeletas de las cabinas electorales, añado. En aquel escenario de ilegalización forzosa era perfectamente posible, al parecer, la mayoría sindical.

    Habrá que volverle a recordar a Muñoz, y a ELA en general, que en la coalición Bildu se reúnen personas de Eusko Alkartasuna, Alternatiba, Izquierda Abertzale e independientes. Y que en esas diversas adscripciones políticas hay militantes que están afiliados a CCOO, a LAB e incluso, como él mismo sabrá de primera mano, a su sindicato. Por lo tanto, realizar un ejercicio de identificación directa entre Bildu y LAB es un atrevimiento, ya que carece de base probatoria que lo justifique. Del mismo modo y variando la dirección de la flecha, se podría asegurar que un importante porcentaje de los afiliados y afiliadas de ELA dan su voto al Partido Nacionalista Vasco, pero de esa circunstancia no se puede derivar, de forma gratuita, que exista una relación directa entre ambas organizaciones.

    Resulta asimismo desconcertante que cuando los principales obstáculos, señalados como impedimentos para un trabajo en común, han sido superados, en especial la estrategia político-militar de ETA, la central que dirige Muñoz dé un claro paso hacia atrás. La dirección de ELA se mantuvo durante muchos años en una firme postura de exigencia a ETA, que se venía a resumir en la frase acuñada por su ex secretario general, José Elorrieta: “ETA sobra y estorba”. Pues bien, ahora que la organización clandestina deja todo el protagonismo a los agentes políticos y sociales, la unidad de acción sindical se les antoja poco menos que  imposible. ¿Era la postura de ELA una mera pose para presionar a la izquierda abertzale?

    No podemos olvidar, por otra parte, que es ahora, en este preciso momento, cuando se está construyendo una alternativa soberanista y de izquierdas, aglutinante socio-politica de una mayoría social de este país que se identifica con esas ideas-fuerza. El secretario general de ELA dice en la entrevista citada que “en este país hay lucha de clases, a la vez que hay lucha por la soberanía nacional”. Precisamente es ese nuevo bloque emergente, sustanciado en Bildu y en Amaiur, el único agente político que conecta con esa misma afirmación. Obviamente, ni el PP, ni el PSOE ni el PNV pueden asumir esa frase definitoria, pero en un ejercicio de contradicción extrema, Muñoz achaca precisamente a ese nuevo sujeto la imposibilidad de desarrollo de la unidad de acción sindical.

    Y de esa constatación se infiere una derivada aún más preocupante. El sindicato ELA se sitúa fuera de los cuatro proyectos políticos realmente existentes en Euskal Herria, y lo hace repartiendo críticas a diestra y siniestra, no parando en barras, y equiparando, por ejemplo, la politica fiscal de la derecha con la que está empezando a diseñar Bildu en Gipuzkoa, en medio de un escenario muy poco propicio debido a la grave crisis económica que padecemos.

    Hoy es el día en que muchas gentes que viven de cerca los problemas del sindicalismo internacional, coinciden en señalar la necesidad de que ese sindicalismo tenga un anclaje en un proyecto sociopolítico definido, un proyecto que no cabe asimilar a unas siglas concretas, pero sí a una amalgama de partidos, agentes sociales, asociaciones e iniciativas diversas, pero con un nexo común referido al deseo irrenunciable de construir un modelo alternativo al capitalismo realmente existente.

    En cambio, ELA se aferra a un supuesto bien superior, cifrado en su autonomía de las formaciones políticas, que sitúa al sindicato en un espacio, a la larga, no beligerante. Un espacio en el que poder gestionar con mayor solvencia las contradicciones internas que puedan surgir desde una base social, mayoritaria entre sus afiliados, que no comulga con la puesta en escena izquierdista de su actual ejecutiva.

    Cuando se tratan asuntos de calado, como el que intenta abordar este artículo, no cabe llamarse a engaño. En este pequeño país todos nos conocemos y todos sabemos de qué pie cojeamos. Es cierto que ELA atesora decenas de miles de afiliados, pero también lo es que ese amplio corpus social no muestra señales de coherencia ni de firmeza a la hora de expresar públicamente su identificación con la lucha de clases y la lucha de liberación nacional. Si así hubiera sido durante estos años, el panorama sociopolítico vasco sería ahora mucho más rico y se encontraría mucho más cerca del ansiado reconocimiento del derecho a decidir. 

    Quienes tenemos ya unos años sabemos, además, que el sindicato ELA sostuvo, hasta la famosa Declaración de Gernika de octubre de 1997, al autonomismo en la CAPV, en alianza implícita con PNV y PSE. Su reconversión al soberanismo es bien reciente, apenas los últimos quince años en una larga trayectoria de cien. Por tanto, los últimos en llegar, y a trompicones, al soberanismo, no deben ser los que más méritos atesoren para dar lecciones a quienes han estado de forma nítida por la conjunción de lucha social y lucha nacional desde el mismo momento de su fundación, va para 35 años.

    Publicado en "Gara" [2012-01-29]

    2012/01/25

    Escocia toma la iniciativa

    El primer ministro escocés y líder del SNP, Alex Salmond, ha dado a conocer hoy la pregunta de la consulta que su gobierno realizará a la población de Escocia: ¿Está de acuerdo con que Escocia sea independiente? Una pregunta directa, clara y concisa, sin recovecos ni dobles lecturas. Salmond pretende que el referéndum coincida simbólicamente con el 700 aniversario de la batalla de Bannockburn, en la que las tropas escocesas derrotaron a las inglesas el 23 y 24 de junio de 1314. Asímismo desea que voten en la consulta todos los ciudadanios escoceses mayores de 16 años.

    No sabemos cómo acabará esta historia. Si al final se celebrará la consulta y, en caso de celebrarse, cuál será el resultado. Todo apunta a que será un referéndum muy disputado y cabe la posibilidad de que el no sea mayoritario. Pero siendo importante ese dato, lo cierto es que la mera celebración de la consulta será la gran victoria de los independentista escoceses. Tan solo el hecho de que se ponga en duda la unión con Inglaterra y se consulte sobre la posibilidad de independencia, refuerza las tesis del SNP y de todos los sectores escoceses que ven con simpatía la separación de Londres.

    Si cambiamos el foco de la cámara y lo dirigimos hacia Euskal Herria, las diferencias son sustanciales. La gran similitud estria en que existe una mayoría social favorable a la independencia, pero esa mayoría, lejos de estar articulada, queda difuminada por la falta de entendimiento entre los agentes politicos y sociales. No estamos en la preparación del referéndum decisorio, si acaso nos hallamos en puertas de que se reconozca el derecho a decidir, o sea, el derecho a cnvocar en un futuro una consulta en cuya papeleta diga: ¿Está de acuerdo con que Euskal Herria sea independiente?

    La constatación de que Escocia nos lleva ventaja no debe suponer un aumento del desánimo, sino todo lo contrario. La iniciativa escocesa debe significar un acicate para que en un próximo futuro los principales actores vascos que se reclaman soberanistas se pongan de acuerdo para abrir una vía similar a la del SNP de Salmond. Tal vez sea mucho pedir y alguien opinará que pensar así es de ilusos, pero ¿quién hubiera dicho hace cinco años que Escocia tendría la posibilidad de ser independiente en 2014?

    2012/01/19

    Alonsotegi 1980

    El bar Aldana tras el atentado
    El 20 de enero de 1980, hoy hace 32 años, una potente bomba estalló en el bar Aldana de Alonsotegi, todavía en aquel tiempo barrio de Barakaldo. Cuatro personas resultaron muertas y otras varias heridas por la deflagración. Unos desconocidos Grupos Armados Españoles (GAE) se hicieron responsables del atentado y las investigaciones fueron encargadas al comisario de policía José Amedo Fouce, quien destacaría poco tiempo después por su implicación en los GAL.

    Liborio Arana, Pacífico Fika, Mari Paz Ariño y Manuel Santacoloma son los nombres de los fallecidos. Les tocó a ellos, pero le podía haber tocado a cualquier otro. Fue un atentado indiscriminado en las víctimas concretas, pero totalmente discriminado en cuanto a la clientela que en el mismo se reunía. Era un bar de abertzales. Allí se encontraban nacionalistas del PNV e independentistas de Herri Batasuna, militantes de Euskadiko Ezkerra y gentes de los Comités Pro-Amnistía, así como personas independientes, sin adscripción política determinada, pero en general simpatizantes de las libertades vascas.

    Quedar en el Aldana de Alonsotegi era costumbre arraigada entre los abertzales de Enkarterriak. Alrededor de una mesa, mientras se tomaban unos vinos, se hablaba de cuestiones candentes, de movilizaciones, de ayudas a presos, de asuntos que preocupaban a muchas personas y que motivaban encuentros, reuniones y citas. Todo eso lo sabían bien en el viejo caserón, luego abandonado, situado justo al inicio de la recta de entrada al pueblo desde Arbuio, que desembocaba precisamente frente al Aldana. No hace falta decir más.

    Probablemente nunca sabremos quienes fueron los autores materiales del atentado. Lo que sí sabemos, desde el mismo momento en que se produjo, es quienes fueron los autores intelectuales del mismo. Los mismos que pusieron en marcha el Batallón Vasco Español y los GAL, los que ordenaron la muerte de Argala, los que mataron a Tomás Alba y a Mikel Arregi, los que acabaron con la vida de Santi Brouard y Josu Muguruza, los mismos que enterraron en cal viva a Joxi Zabala y Joxean Lasa.

    Llevamos años escuchando las palabras de familiares de víctimas de acciones perpetradas por ETA, reivindicando sus derechos y realizando exigencias políticas. Es comprensible su dolor, pero al menos ellos saben quienes fueron los causantes de la muerte de sus seres queridos. Los familiares de Liborio, Mari Paz, Pacífico y Manuel jamás lo sabrán. 

    PD: Me entero por la prensa que el pasado día 14 falleció a los 49 años Christian Casteigts, quien fuera víctima de un atentado el 5 de febrero de 1985 en la calle Gosse de Baiona. Una bomba explotó bajo su coche y le dejó sin piernas y parapléjico, con una salud deteriorada desde entonces. Nadie reivindicó el atentado, ya que, al parecer, sus autores le confundieron con un militante de ETA. Sus familiares y amigos tampoco sabrán jamás quienes le destrozaron la vida.



    2012/01/18

    Fuera de lugar, fuera de tiempo

    El inmovilismo de los Estados español y francés ante la estrategia unilateral activada por la izquierda independentista puede crear incertidumbre entre algunos sectores sociales, impacientes por visualizar resultados concretos al colosal esfuerzo que se está realizando. Incluso resulta comprensible que existan núcleos desengañados que intenten mantener inercias pasadas con el ánimo de desbloquear de algún modo la situación.

    La reciente detención en Francia de tres presuntos militantes de la organización clandestina ETA ha provocado indignación popular, que en el caso puntual del barrio bilbaino de Errekaldeberri se ha traducido en una acción callejera de quema de contenedores. Una protesta que expresa un malestar, es verdad, pero que a su vez viene a justificar el propio inmovilismo de Madrid. El Gobierno del PP está deseando que se den estos episodios de violencia difusa para argumentar que nada ha cambiado y que, por tanto, la estrategia represiva que ha llevado estos años el Estado debe continuar sin cambio alguno.

    Tanto la izquierda abertzale como Bildu Bilbao se han desmarcado de la acción de Errekalde, al considerar que queda fuera de la actual estrategia. Y lo han hecho con prontitud, antes de que la bola de nieve causada por un incidente de ese tipo se convierta en un auténtico alud mediático.

    El caso es que, más allá de la propia autoría de la protesta callejera y de su limitado alcance, la misma se halla fuera de lugar. El compromiso de la izquierda independentista por las vías pacíficas y democráticas es firme y rotundo y no va a cambiar por muchas provocaciones que se produzcan. Y también se halla fuera de tiempo, porque nos encontramos en uno nuevo, el que representa la imagen del día 7 de enero en Bilbao, con decenas de miles de personas exigiendo de forma contundente y serena la repatriación de los presos, entre otras demandas.

    En el camino por construir mayorías sociales y políticas determinantes no cabe la utilización de artefactos incendiarios. Ese periodo está superado. Lo que toca ahora es encender la llama interior de los ciudadanos y ciudadanas de este país para que se exprese libre y democráticamente con un mayoritario no a la imposición, a la continuación del sufrimiento, a la impostura. Un fuego liberador que transforme mentes y corazones hacia una resolución sin vencedores ni vencidos, en la que todos seamos protagonistas, en la que todos, absolutamente todos, salgamos ganando. 

    2012/01/16

    Pequeñas grandes cosas

    Un buen día, un grupo de locos por el baloncesto decidieron apuntarse a una especie de concurso virtual para lograr su sueño: una cancha de basket reglamentaria. Hasta ahora, los cien jóvenes y adultos que conforman los diferentes equipos del Gordexola Saskibaloi Taldea (GST) entrenan y juegan en la pista del frontón Beraskola, que no reúne las medidas adecuadas.

    Con el paso de los días y una inteligente política de comunicación dentro y fuera de Facebook, la pequeña Gordexola se puso en cabeza frente a ciudades como Cádiz o Vilagarcía de Arousa. Y al final, ayer domingo, se supo el resultado final: la cancha nueva se levantará en Enkarterriak.

    Para muchos esta noticia parecerá una anécdota. Incluso habrá quien critique que se le haga publicidad a una compañía eléctrica, pero para la gente del GST, para los habitantes de Gordexola y, por extensión, para los de la olvidada Enkarterriak, supone una inyección de ánimo y un estímulo para seguir haciendo cosas. Contra la costumbre, un pueblo encartado se ha colocado en el mapa.

    Con lamentarse, quejarse y echar la culpa a los demás no se arreglan los problemas. El esfuerzo de este humilde club de pueblo, empeñado en que el saskibaloia sea un deporte popular frente al omnipresente fútbol, es un buen ejemplo a seguir. Porque estas pequeñas grandes cosas son las que hacen mejor la vida de las personas. Los chicos y chicas del GST han sabido aprovechar la oportunidad que se les brindaba, han creído en sus posibilidades, han buscado aliados, se lo han trabajado de maravilla y han cosechado un éxito mayúsculo.
    Zorionak denoei!