Mostrando entradas con la etiqueta EPPK. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta EPPK. Mostrar todas las entradas

2016/01/17

Elogio del pragmatismo

Suele decirse que el primer deber de un prisionero es escapar del presidio en que se encuentre encerrado. El cine nos ha demostrado en innumerables ocasiones que el espectador siempre simpatiza con el preso que intenta huir de la cárcel, aunque se trate de un peligroso criminal. El ansia de libertad, principal condición de un ser humano, es lo que manda en estas ocasiones, desde la fortaleza de Alcatraz hasta el bafle de Sarri. Y así debe de ser. 

www.deia.com

Trasladado este principio al ahora y el hoy de Euskal Herria, se puede traducir de forma directa en la ecuación que dice que hay que ir vaciando las cárceles de prisioneros independentistas y, en todo caso, evitar que el número de patriotas encarcelados aumente. No vamos a repetir aquí, por conocidos, los argumentos sobre la infamia de la dispersión, la inaguantable situación de los presos con enfermedades graves, etcétera. To ello clama al cielo. Por lo tanto todo lo que se haga en ese sentido, salvaguardando siempre la dignidad de todos los protagonistas, también la de las víctimas, será bienvenido, e incluso aplaudido, por la generalidad del común vasco-navarro. 

2011/10/03

Nada es por casualidad

A raíz del reciente pronunciamiento sobre el Acuerdo de Gernika realizado por el Colectivo de Presos Políticos Vascos, EPPK, parece que se ha producido un cierto acelerón en el escenario político de Euskal Herria. Sin solución de continuidad se ha presentado en Bilbao la comisión internacional de verificación (CIV); el grupo Ekin ha anunciado su autodisolución; el lehendakari López se ha mostrado partidario de acercar a los presos y legalizar Sortu si se dan determinadas condiciones; la propia ETA ha aceptado el dictamen de la CIV sobre el alto el fuego; y en otro orden de cosas, la coalición Amaiur se ha presentado en Iruñea.

Cada uno de esos asuntos merecería un comentario aparte, pero ahorraré al lector tanta lectura. La sensación general es la de que el proceso avanza, gracias fundamentalmente al esfuerzo y las ganas que está poniendo en el empeño la izquierda independentista. Tras el revés que supuso la sentencia del caso Bateragune, la reacción clásica hubiera sido un enroque, exigiendo a los demás gestos compensatorios. En este momento histórico la reacción ha sido bien distinta. Echar más madera a la caldera para que el proceso no solo no se enfríe, sino que aumente de temperatura en lo cualitativo y en lo cuantitativo.

Cartel de la película "Al final del túnel. Bakerantza"
Uno de los esfuerzos menos conocidos es el desplegado en torno a la película documental "Al final del túnel.Bakerantza", producida por el hernaniarra Elías Querejeta, que acudió a la izquierda abertzale en busca de consejo. Un film que animo a visionar a quien tenga ocasión, porque aporta puntos de vista diversos sobre el llamado conflicto. Algunos testimonios chirriarán a más de uno, de los de aquí y de los de allí, pero si el film se exhibe en el Estado español puede ejercer una labor de explicación y divulgación de lo que queremos los vascos, o al menos la mayoría de los vascos. Me ha llegado el dato de que a alguna cara conocida de Bildu no le ha gustado el documental. Tal vez no ha sabido apreciar en su justa medida el testimonio de dignidad que Juan Carlos Ioldi realiza en el mismo. Solo por eso merece la pena que se haya hecho la película. Que no ha sido por casualidad.

Dentro de unos años, cuando periodistas, analistas e historiadores aborden el momento que estamos viviendo estos meses, apreciarán con más nitidez los pasos que se van dando. Ahora nos falta perspectiva para darnos cuenta de la trascendencia de declaraciones, gestos o firmas. Nada es casual, sino más bien causal. Lo uno lleva a lo otro, en un proceso dinámico que está consiguiendo aglutinar a importantes sectores sociales del país, más allá incluso de los núcleos históricos de la izquierda abertzale.

Se habla mucho, desde las antípodas, de que tiene que haber vencedores y vencidos, de que el relato que quede debe decir que la democracia venció a la dictadura del terror. Insistirán en ello durante un tiempo, pero saben que esa batalla la tienen perdida de antemano. No se puede construir nada a futuro si se considera como vencidos a un cuarto largo de los votantes.

Un destacado militante independentista dijo ya hace unos cuantos años que en caso de perder la batalla militar no podíamos perder también la política. Esa es la reflexión que anida en el cambio de estrategia de la izquierda abertzale. Y de ahí que desde la metrópoli se pretenda que haya vencedores y vencidos. En todo caso, quienes ahora se aglutinan en torno a Amaiur no van a ser en ningún caso los vencidos. Y ellos, los de Madrid, ya lo saben.

Vendrán más pronunciamientos, más movimientos de uno u otro signo, asistiremos a situaciones que hace pocas semanas nos hubieran parecido inimaginables. Algunas de ellas nos rechinarán en el ámbito de lo simbólico, algunos llegarán a asustarse, probablemente. Pero el cómputo final va a ser positivo para quienes ayer, hoy y mañana siguen soñando con una Euskal Herria libre, habitada por hombres y mujeres libres.

Beste iritziak:


2011/09/26

Del "insuficiente" al "inédito"

Jon Agirre Agiriano firma la Declaración. [Jauregialtzo/Argazki Press]
Las reacciones habidas ante el apoyo del Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK) al Acuerdo de Gernika han sido un tanto diferentes a las sucedidas ante hechos de parecido alcance ocurridos con anterioridad. Mientras en ocasiones precedentes prácticamente todos los agentes concernidos de ámbito estatal se pusieron de acuerdo en calificar los pasos de "insuficientes", ahora el Gobierno español, el PSOE y el Gobierno vasco han coincidido en que se trata de un hecho "inédito", valorándolo hoy mismo Rodriguez Zapatero como "un paso significativo".

La contundencia de los hecho a valorar ha obligado a esos agentes a medir su reacción y a acercarla a la realidad. Siguen añadiendo la coletilla de que no es el paso definitivo, que lo que esperan es la disolución de ETA y bla, bla, bla, pero empiezan a notar cierta presión sobre sus espaldas: algo habrá que hacer si no queremos desaprovechar esta oportunidad. El facilitador sudafricano Brian Currin lo ha dejado meridianamente claro en la entrevista que ha concedido a John Carlin para "El País". En la misma, Currin afirma que "hoy el Gobierno español tiene claramente a ETA muy a la defensiva, pero nunca logrará que se rinda incondicionalmente. No se puede mantener un control policial sobre cada casa y cada habitación en el País Vasco. Otros tipos duros aparecerán dispuestos a empuñar las armas y el conflicto seguirá durante más décadas hasta que por fin haya un acuerdo político. La opción policial no es sostenible a largo plazo. Hay que tragarse un poco el orgullo, demostrar un poco de generosidad y pragmatismo, y estar dispuestos a hacer algunas concesiones".

La izquierda independentista ha reflexionado, ha cambiado de estrategia y ha dado pasos muy significativos en la nueva dirección, respaldados de forma muy importante por la ciudadanía vasca el pasado 22 de mayo. Pronto habrá nuevos comicios en los que acudirá reforzada por la presencia conjunta con Aralar y se prevé que los resultados sean también excelentes. Madrid puede continuar haciendo el Don Tancredo, que diría el maestro Bergamín, pero sabe que el tiempo, en esta fase, corre a favor del bando contrario, sea Rubalcaba o sea Rajoy quien duerma en La Moncloa.

Es por ese motivo que agunos comunicadores de la Corte comienzan a sacar a flote el debate sobre el relato que va a quedar de este periodo de la historia de Euskal Herria y de España. Ellos quieren que lo que se cuente en los libros de texto es que la organización clandestina fue derrotada por la firmeza del Estado y que, por tanto, sí que hubo vencedores y vencidos. Intentarán por todos los medios -y cuando digo todos no es un eufemismo- sellar ese cierre para la posterioridad. A esos sectores no les importa nada que se produzca o no una cicatrización de las heridas en la sociedad vasca, lo único que pretenden es que quede claro que ellos han ganado y los otros, los malos, han perdido.

Con lo que no cuentan es con los votos del pueblo. Cuando escriben en sus medios que "el entorno etarra" ha accedido al gobierno de diputaciones y ayuntamientos, parecen querer deslizar la idea de que lo ha hecho mediante la fuerza, no gracias a los miles de votos cosechados. Ese pequeño dato no encaja en sus retratos sobre lo que ocurre en este país. Y no encaja porque desmonta el castillo de naipes que han erigido en base a sus propias ensoñaciones granespañolas. El discurso del miedo se les ha acabado. Todo el mundo ha podido votar con libertad a las distintas opciones que se presentaban. Y si Bildu ha logrado tantos votos es porque el relato de los vencedores y los vencidos no cuela en buena parte de la población vasca. Ni colará en un futuro, que no se hagan ilusiones.

Ante el nuevo escenario que se está dibujando en Euskal Herria, la izquierda independentista tiene una ventaja evidente, ya que ha sido la primera que se ha movido. A los demás grandes actores les está costando amoldarse a los nuevos tiempos políticos, y cuanto más tarden en recolocarse, peores resultados van a cosechar a corto y medio plazo. EAJ discute ahora si cambiar su denominación en castellano, debe ser su manera de ir recolocándose. Pero mejor haría en cambiar de actitud ante la izquierda independentista, dejando para los expetos en marketing lo del nombre comercial de la firma.