2025/12/29

Primer año de la peste

El pasado mes de enero, cuando el empresario estadounidense Donald Trump tomó posesión de su cargo de presidente de EE.UU., dio comienzo oficialmente el primer año de la nueva peste. Se trata de una enfermedad muy contagiosa, terriblemente molesta y, en el fondo, letal. Una peste que a diferencia de las que asolaron Europa en la Edad Media, no ataca a los tejidos corporales, sino que lo hace invadiendo el pensamiento de millones de ciudadanos, que acaban sometiendo su voluntad a los intereses de las grandes corporaciones tecnológicas, industriales y bancarias.

Santiago Abascal y Donald Trump. Foto: Linkedin


Esta peste, que nació en el periodo de entreguerras del siglo XX y alcanzó su máxima expresión en los regímenes totalitarios de Alemania e Italia, viene ahora envuelta en papel de regalo, para evitar que se puedan adivinar sus verdaderas intenciones. Sin embargo, puede ser tan dañina como la anterior versión, el fascismo. Ahora, con las excepciones del asalto al Capitolio o el intento de golpe de Bolsonaro en Brasil, dice respetar las instituciones, pero no sabemos hasta qué punto lo hará.

2025/12/05

Estancados

Ahora que se vienen a conmemorar los 50 años de la muerte del dictador Francisco Franco Bahamonde, que no del franquismo, puede ser un buen momento para reflexionar sobre el camino recorrido, los avances logrados y los fracasos y derrotas cosechados, que también los ha habido. Cuando en la segunda mitad de los años cincuenta, apenas orillada la posguerra, un puñado de jóvenes estudiantes dieron los primeros pasos hacia la ruptura entre Euskal Herria y España, no se podían imaginar las consecuencias de aquella arriesgada apuesta.

Mural independentista. Foto:Zuzeu

Sin embargo, si miramos la trayectoria recorrida, deberemos reconocer que los objetivos últimos están lejos de alcanzarse. Diré más, ha habido momentos puntuales en lo que dichos objetivos, la independencia y el socialismo, estuvieron más cerca de lograrse que lo que ahora están.

Vivimos tiempos complejos en los que se aprecia un descenso en el porcentaje de personas que defienden abiertamente la opción independentista, a la vez que la ampliación del espacio euskaldun tropieza con dificultades, o que la conciencia de pertenecer con orgullo a la clase trabajadora disminuye,

El análisis de las causas de estos repliegues daría para una tesis doctoral, aquí tan solo pretendemos acercarnos a la cuestión central, si estamos más cerca o más lejos de conseguir esos objetivos máximos, e incluso si en la práctica del día a día hemos decidido dejarlos a un lado para probar a desarrollar una política convencional, homologable al resto de opciones presentes en el tablero vasco.

Sin ánimo de sentar cátedra, me atrevería a decir que estamos estancados, remansados. Es estancado el participio del verbo estancar, palabra derivada del latín extancare y este del celta ektankō, que en su primera acepción en el Diccionario de la lengua española de la RAE, reza así: Detener y parar el curso y corriente de un líquido.

Nos queda ahora la tarea de averiguar de qué líquido estaríamos hablando, aunque me parece a mí que cuando el redactor del diccionario utiliza la metáfora del líquido está proyectando la imagen de algún brioso río que conoció en su infancia. Y ese líquido remansado es en realidad el ansia de libertad de buena parte de los habitantes de Baskonia.

Tras décadas de navegar en un mar dominado por un fuerte oleaje hemos llegado a un estadio de calma tensa. No sabemos cuanto tiempo permaneceremos en modo stand by, pero lo que sí sabemos seguro es que nadie se va a acercar para ayudarnos en nuestra vía propia hacia la independencia y el socialismo.

Sí, ya sé que suena un tanto viejuno hablar de independencia y  socialismo en las postrimerías de este primer cuarto del siglo XXI y que todo esto les parece chino a la mayoría de los jóvenes vascos pero también es cierto que quienes de uno u otro modo hemos intentado seguir la estela marcada por aquel puñado de estudiantes no vamos a desistir en nuestro empeño. ⧫



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