Los llamamientos a la unidad, sobre todo cuando se avecinan citas electorales, son tan habituales como las posteriores escisiones, al menos en la sinuosa trayectoria de las fuerzas que se reclaman de la izquierda. De todos es sabido que el Partido Comunista Unificado suele proceder de una escisión de algún otro Partido Comunista anterior. El afán de ir juntos es tan consustancial a los partidos y formaciones de izquierda como la no concreción de ese espíritu a la hora de la verdad.
Estos días hemos conocido un llamamiento a la unidad lanzado por parte de profesores universitarios y militantes de movimientos sociales, feministas o ecologistas, ente otros. Una llamada interesante, con muy buena intención sin duda, pero que por el momento tan solo ha cosechado adhesiones individuales en forma de firma solidaria. Es pronto para saber el futuro desarrollo de la iniciativa, habrá que esperar a septiembre, aunque todo indica que no va a concertar la suficiente conjunción de fuerzas para plantear una alternativa electoral ganadora. Podemos-Ahal Dugu de la CAPV ya ha manifestado su nulo interés por la misma, siguiendo el esquema planteado en Madrid por su líder: No se trata de unir a las izquierdas, algunas de ellas moribundas, sino de ganar las elecciones.