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2007/09/19

Sarkozy también existe

Tenía semiolvidado al profesor Sterling McGray, prestigioso analista sobre relaciones internacionales y hechos diferenciales, cuando hete aquí que me topo, en la consulta del dentista, con una revista llamada Asuntos Externos y de Latinoamérica, en la que se publica la traducción de un jugoso artículo del australiano, editado originalmente en el magacine norteamericanao Psycho-Social Features. El tema es tan plenamente actual que sorprende la capacidad de McGray para otear horizontes aparentemente tan lejanos a Ontario. Tal vez disponga de algún corresponsal junto a la basílica de Begoña o el templo de san Cernín. Podría ser.

El caso es que el profesor se adentra en profundidades sobre la influencia de la política del Palacio del Elíseo en el denominado "problema vasco", que yo llamaría problema hispano-galo. De todos es sabido que en tiempos de Franco, la república francesa sirvió de tierra de asilo para los militantes independentistas y de izquierdas que luchaban contra la dictadura. Luego, con la llegada de la monarquía juancarlista las cosas comenzaron a cambiar, a peor, y en estos últimos meses se está dando un verdadero impulso a la colaboración policial con España, siempre bajo el estricto cumplimiento de la legalidad republicana, sin aparentes abusos.

Resumo así la introducción de McGray en la revista. Pero el asunto pasa a mayores cuando indica que todos los datos que el maneja conducen a pensar que Nicolás Sarkozy, desde los tiempos en que desempeñó la cartera de Interior, ha puesto un interés especial en socavar cualquier salida negociada al conflicto. McGray se remonta a épocas anteriores, en las que las reuniones bilaterales de altos mandos militares de ambos estados trataban el asunto vasco, entre otros. En ellas, había militares franceses empeñados en abortar cualquier salida que significara un aumento de la capacidad de decisión de los territorios vascos del Sur.

Es conocida la insistencia francesa en afirmar que el "problema vasco" corresponde exclusivamente a España, descartando cualquier atisbo de extensión al territorio de la República. De hecho, en pleno proceso de diálogo, se cuenta con la intervención francesa para anular intermediarios y correos varios, boicoteando los esfuerzos en pro de la negociación. La sombra de Sarkozy es tan alargada que McGray llega a escribir sobre una pretendida intervención personal del presidente galo con motivo de la conformación del gobierno de la Diputación de Nafarroa Garaia. El profesor indica que para Francia es saludable la situación actual, con una mínima muga Gipuzkoa-Laburdi, pero que en el seno de Asuntos Exteriores preocupa la posible puesta en marcha de una autonomía a cuatro, lo que daría paso a una muga mucho más extensa, desde el punto de vista francés.

En ese sentido apunta el profesor que el aborto del intento de gobierno PSN-Nafarroa Bai no habría estado tanto en el españolismo del PSOE de Pepe Blanco, que también, sino en la presión francesa para mantener el estatus quo. Su reciente visita a Donibane Lohizune se correspondería con esa insinuación, marcando distancias y reafirmando la "francesidad" de Lapurdi.

Personalmente guardo ciertas dudas sobre la verosimilitud que McGray da de los hechos, pero al menos creo que merece ser tenida en cuenta, ya que está presidida por la coherencia. Enfrascados en las luchas y batallas internas, a veces tiene que ser un observador lejano quien aporte luz a nuestros aconteceres.

2007/03/20

La izquierda patafísica francesa

Inspirados claramente en el Colegio de Patafísica de Boris Vian, los candidatos de la izquierda francesa están poniendo todos los ingredientes necesarios para repetir el desastre de hace siete años. Parece que no es ese plazo suficiente para una reflexión serena y por tanto insisten en el error de la división, la falta de novedades, el aburrimiento, la nadería y el timo.

Si consideramos que Ségolène Royal se enmarca dentro de la izquierda amplia, que lo dudo mucho, nos encontramos con seis candidatas de izquierda a las elecciones presidenciales de la Républica francesa. A la ya nombrada Royal (Partido Socialista) se desunen Marie-George Buffet (Partico Comunista Francés); Arlette Laguiller (Lucha Obrera); Dominique Voynet (Los Verdes); Olivier Besancenot (Liga Comunista Revolucionaria) y José Bové (Alternativo), estos dos últimos hombres, que quede claro.

Hubo algún intento de candidatura unitaria en la que se hubieran integrado (supuestamente) tres o cuatro de las formaciones implicadas, pero el amor a las propias siglas y el odio a las ajenas ha hecho el trabajo restante para que esa remota posibilidad no se dé. Otra vez "no pudo ser". Leí recientemente (y pacientemente también) la larga perorata de un militante de la LCR justificando la soledad de su candidatura y me entraron ganas de llorar. Su candidato era el mejor, el más honesto, el que más esfuerzos y renuncias hacía, pero los demás no hicieron lo mismo y todo fracasó (de nuevo).

Es absolutamente patético lo que ha ocurrido y ya no tiene remedio. Las encuestas conceden porcentajes ridículos a todos los candidatos de la izquierda, salvo a Royal, incluido un modesto 2% a Bové, que estará encantado. (Al menos aparece en los cuadros de encuestas y hay progres entusiasmados con su no-programa).

Es más, puede suceder que incluso la flamante Ségolène, representante de una izquierda liberal y renovada, o sea, de una no izquierda, quede apeada de la lucha presidencial y no pase a la segunda vuelta por culpa del bearnés François Bayrou, que sube y sube y no deja de subir en los sondeos. Acabar la carrera presidencial con un duelo entre el derechista Nicolas Sarkozy y el centro-derechista Bayrou sería el entierro definitivo de un PS que no acaba de comprender la necesidad de hacer oposición de izquierda a la derecha de Sarkozy y de Villepin.

Por supuesto, y en lo referente a Euskal Herria, mejor no hablar. Todo seguirá igual. Bien es cierto que Besancenot ha prometido apoyar el departamento vasco, que Bové es muy amigo de ELB, que Bayrou es medio paisano... pero a la hora de la verdad el problema de los vascones bajo la República francesa se prolongará otros siete años más...(por lo menos).

Queda un mes para la primera ronda electoral y todo puede ocurrir, salvo que la izquierda levante el vuelo. A lo sumo Ségolène Rotal pasará a segunda ronda y disputará el triunfo a Sarkozy. Si no es así, que los candidatos de la izquierda revolucionaria y alternativa se metan debajo de la cama. Para siempre.