2010/10/24

Espumas y posos

Un buen sumiller tiene entre sus obligaciones profesionales detectar el mensaje que envía la espuma de un buen cava, pero si se trata de un verdadero experto deberá fijarse aún más en los posos que el buen caldo deja en el fondo de la botella. El camino para el desbloqueo de la situación política vasca está plagado de recovecos, de falsas salidas, de encrucijadas y desvíos. Es un camino escabroso y complejo que puede conducir a errores de bulto. Y lo más importante, desde lo ocurrido en el anterior proceso de contactos, no se puede recurrir a los atajos. Detrás de un paso vendrá otro y así sucesivamente. Hasta alcanzar la meta.

Hace ya más de un año que la izquierda independentista, tras unos tiempos de evidente zozobra, tomó de  nuevo la iniciativa política. En esta ocasión de manera unilateral y sin esperar señales provenientes del enemigo. Era en ese momento una apuesta difícil, que contaba con muchos incrédulos en las propias filas. Sin embargo, la perseverancia en seguir los pasos necesarios, evitando provocaciones en forma de represión, ha conseguido que se vayan materializando etapas y que aquella primera iniciativa vaya tomando consistencia.

Veteranos militantes independentistas cuentan que la clave para seguir teniendo capacidad decisoria en el país e influencia social, tras más de 50 años de andadura, reside en la capacidad de adaptación al terreno, unida al mantenimiento insoslayable de un proyecto nacional de izquierdas, lo que en tiempos se describía como la unión entre lucha nacional y lucha social, las dos caras de una misma moneda. Esa capacidad de adaptación no significa en ningún caso renuncia, ni revisión de los principios básicos, sino entender que para lograr esos objetivos centrales hay que utilizar estrategias diferentes.

Son estos de ahora días de espuma, sobrevenidos tras la famosa frase del presidente español en relación a la entrevista/cuestionario de John Carlin al preso político Arnaldo Otegi. Dijo Rodríguez Zapatero que las iniciativas que estaba protagonizando la izquierda abertzale "no van a ser en balde". Esa enigmática frase recuerda a algunas otras pronunciadas en el anterior proceso por el mismo personaje, lo que invita a tomárselas con mucha precaución. La redada en que fueron detenidos 14 jóvenes horas después de pronunciada es una buena muestra de los peligros que encierra.

Pese a todas las precauciones, la pequeña ranura dialéctica abierta por el presidente español ha sido obedecida miméticamente por Ares, López y Jauregui, cada uno en su estilo, en un ejercicio de encantamiento mediático digno de mejor causa. Las informaciones que viene publicando el grupo Vocento sobre el proceso, alimentando expectativas, también se alinean en el haber de la espuma. Esa espuma que el enólogo debe discernir con paciencia y sin dejarse llevar por su belleza formal.

Hasta el día de hoy, todas las aportaciones importantes, incluidas las de la organización clandestina ETA, han venido de una parte. Desde el otro lado tan sólo se han sumado detenciones, endurecimiento de leyes represivas y mensajes de dureza, salvo las excepciones citadas. Ese bagaje, en su desnudez, no deber llevarnos al desánimo. Sabemos que la fortaleza del Gobierno español es escasa y que además sufre una vigilancia enfermiza por parte del Partido Popular, asociaciones satélites y aparatos de propaganda masiva [El mundo, Abc, La gaceta, La razón, Intereconomía, esRadio, etcétera]. Su incapacidad para desprenderse de semejantes adherencias de derecha extrema le ha llevado a disponer de un muy escaso margen de maniobra. En el lado opuesto, el Grupo Prisa ha movido ficha con inteligencia para romper ese acoso. Habrá que seguir oteando el horizonte, para distinguir entre lo efímero y lo sólido.

En todo caso, el buen sumiller persistirá en analizar si ha quedado algún poso en la botella después de tanto trasiego. A veces ni siquiera queda el aroma del vino escanciado. Esperemos que no sea así en esta ocasión.

Beste iritziak:

No hay comentarios:

Publicar un comentario