Es probable que algún lector se acuerde de la famosa frase de José María Aznar, a la sazón presidente del Gobierno de España: ¿Se creían que no nos íbamos a atrever? Se refería el dirigente conservador al cierre del diario Egin el 15 de julio de 1998. Un discípulo aventajado de Aznar, el ministro español de Hacienda, Cristóbal Montoro, debió pronunciar ayer la misma frase en su encuentro con su otrora amiga Yolanda Barcina, esta vez con motivo del afaire de los 1.513 millones, derivado de la habilidosa gestión tributaria del Gobierno foral entre los años 2007 y 2011. El enfado de ésta así nos lo permite imaginar.