El reciente anuncio de una OPA de la empresa de telefonía MásMóvil sobre Euskaltel es un capítulo más de una historia en la que sistemáticamente proyectos empresariales de raíz vasca han terminado en manos de empresas españolas o multinacionales. El caso de Euskaltel es aún más preocupante debido a sus orígenes, una iniciativa residenciada en el poder político autonómico que contó con el plácet del Gobierno español de turno, en este caso del PP.
En un principio se trataba de plantar cara a la poderosa Telefónica, luego se abrió paso al capital externo y al final la sociedad quedó en manos de un fondo británico especialista en comprar, engordar y vender: Zegona. Tras la pérdida en 2019 de la mayoría de control de Kutxabank, la historia estaba escrita. Ha sido MásMóvil pero podía haber sido Orange o Vodafone. El caso es que la firma vasca ha dejado de serlo y ahora pasará a ser una pieza más del conglomerado MásMóvil, en el que también se encuentra la nueva Guuk.
