¿Nos encontramos ante el fin de las ideologías como han pregonado durante estos años algunos intelectuales modernos? ¿O asistimos al definitivo desplome de la izquierda política, como alternativa al capitalismo liberal dominante? ¿Las dos cosas a la vez? Da la impresión de que la batalla de las ideas, incluso la del lenguaje, están siendo perdidas por las fuerzas que, al menos en teoría, intentan cambiar el estatus quo. No obstante alguna esperanza queda tras leer el reciente artículo del secretario general del sindicato ELA, Txiki Muñoz.
La izquierda, en su afán por ocupar espacios limítrofes con la derecha, puede acabar sustituyendo a ésta, pero haciendo idénticas políticas. Entonces, ¿para que se necesita realizar ese viaje? Una izquierda timorata, sin agenda social, incapaz de marcar una estrategia decidida hacia la hegemonía cultural y social no tiene sentido.