El reputado mediador internacional Ram Manikkalingam señala con su dedo índice el camino del desarme unilateral iniciado por la organización clandestina ETA en algún lugar de Toulouse. Entretanto, muchos medios de comunicación, y los Gobiernos de Madrid y París, se quedan mirando el dedo y desdeñan el inédito gesto de una estructura político-militar con más de 50 años de historia. Ese es el retrato más aproximado a todo lo que ha venido sucediendo desde que el pasado viernes la llamada Comisión Internacional de Verificación anunciara en el hotel Carlton de Bilbao la iniciativa de ETA.