2026/03/26

Un lugar en el Universo

Seguimos asistiendo en directo a una nueva guerra promovida por Israel y Estados Unidos. Todo hace pensar que la iniciativa bélica cambiará el estatus quo de toda la región de Oriente Medio, lo que no sabemos es en qué términos se concretará ese cambio. Inmersos en esa realidad que puede parecer lejana, pero que ya nos afecta directamente en el bolsillo, vamos perdiendo perspectiva sobre la importancia de determinados acontecimientos. Lo que ayer parecía determinante, hoy es una nota a pie de página en los libros de historia.

La Vía Láctea. Foto: Hoy

¿Por qué digo esto? Es muy sencillo de explicar con dos o tres datos que nos colocan en nuestro lugar en el Universo. Somos un grano de arena de un árido y poco poblado desierto, una gota de agua en la inmensidad de los océanos. El planeta Tierra se ubica en el sistema solar localizado en nuestra galaxia, la Vía Láctea. Los últimos cálculos científicos estiman que en el Universo habría cerca de dos billones, con b, de galaxias y que en cada una de ellas se encuentran miles de millones de estrellas, más o menos similares a nuestro Sol.. 

Concretamente la Vía Láctea, a la que pertenecemos los habitantes de la Tierra, dispone de unas trescientas mil estrellas (300.000). Son cifras de tal dimensión que a nuestra pequeña mente humana le resulta muy dificultoso llegar a comprender la extensión del Universo. Cuando alguien nos pregunta por el tema salimos del paso recurriendo al comodín del infinito. Lo sea o no, lo cierto es que si nos ponemos a reflexionar un momento, nos quedaremos sin palabras para describir la inmensidad de lo que estamos hablando.

Y es ante esa constatación de nuestra pequeñez, de nuestra absolutamente ridícula pequeñez, que deberíamos relativizar en buen grado la importancia de determinados asuntos que nos conciernen, e incluso nos pueden llegar a agobiar. Es tal la magnitud del Universo que se conoce, porque hay otra parte a la que no es posible llegar con nuestros poderosos telescopios, que la posibilidad de una destrucción total del planeta gracias a la fuerza atómica, no resultaría tan angustiosa, vista la gran probabilidad de que exista vida inteligente en otras galaxias, civilizaciones semejantes a la nuestra, que pudiesen restaurar la vida en el planeta.

Me estoy alejando del tema principal. La clave de todo esto es que el ser humano desprecia la verdadera dimensión del Universo y el escaso papel que en la obra global concede a la población de la Tierra. Un poco de humildad vendría bien para sofocar los delirios imperiales de elementos tóxicos tales como Donald Trump o Benjamin Netanyahu, quienes se creen poseedores del derecho divino de conquista, empleando todo su arsenal armamentístico en la eliminación del enemigo, con el evidente objetivo de aniquilarlo, como recientemente sucedió en Palestina-Gaza y en estos mismos días sucede en Líbano.

La aparición de civilizaciones inteligentes más o menos cercanas a nuestro planeta supondría la mejor válvula de salida para los millones de habitantes de la Tierra que estamos asqueados de las actuaciones criminales de semejantes sujetos y que no nos importaría migrar a otro planeta y dejar que todos los energúmenos que nos gobiernan, se devoren entre ellos y nos dejen vivir en paz.

Soy consciente de que me ha salido un artículo un tanto estrambótico, pero es que ellos dan tanto asco que uno no encuentra palabras para expresar su sentimiento ante los bombardeos de Teherán o Líbano, que nos recuerdan amargamente los realizados en 1945 por los aliados contra la población alemana en ciudades que, como Dresde, quedaron totalmente aniquiladas, La historia se repite. Cambia el escenario pero se mantiene intacto el espíritu del mal.⧫    


Lectura: El universo en tu mano. Christopher Galfard. Blackie Books












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