2014/01/11

¿Embrión de una vía vasca?

No hay mal que por bien no venga, pensarán algunos. El golpeteo del martillo pilón estatal ha sido capaz de perpetrar en una misma semana una redada policial contra la interlocución del EPPK, incluidos tres abogados, y de prohibir la movilización en favor de los derechos de los presos de ETA auspiciada por la iniciativa Tantaz Tanta. Pero ese insistente repiqueteo también ha sido el causante, por reacción, de un movimiento táctico del PNV que puede llevar a ciertos sectores a creer que nos encontramos en la antesala de un nuevo escenario político en Euskal Herria. 


Cuando en nuestro país se concitan una serie de elementos emocionales específicos, como es el caso que nos ocupa, se suelen desatar oleadas de adrenalina. Hecho excepcional o acontecimiento histórico son valoraciones utilizadas, que se expanden  de forma geométrica a través de las redes sociales y los medios convencionales, sin solución de continuidad. Se insiste en que a partir de  determinado hecho, en esta ocasión una manifestación multitudinaria (130.000 personas en Bilbao) por la paz, el acuerdo y los derechos humanos, habrá un antes y un después.

El problema es que esas expresiones de emoción ante la posibilidad de un acuerdo de alcance nacional ya las hemos conocido con anterioridad. Hemos asistido a un Txiberta y a un Lizarra-Garazi, y por tanto, debemos tentarnos la ropa antes de que el corazón nos vuelva a nublar la cabeza. 

Dani Blanco argazkia. www.argia.com
Es evidente que este pueblo, esta nación desestatalizada por quienes nos dominan al norte y al sur, necesita de amplios acuerdos que nos permitan salir del atolladero. Pero no es el momento de hacernos trampas en el solitario. No hay atajos que valgan en la defensa de los derechos básicos. Y no me refiero solo a los derechos nacionales, sino también a los sociales. Por eso sería conveniente que, como ocurrió en el caso de los acuerdos de Lizarra-Garazi, el arco iris de fuerzas invitadas fuera el más amplio posible. Está muy bien que las organizaciones de sensibilidad nacionalista o abertzale se pongan de acuerdo, pero no se debe despreciar el aporte de otras sensibilidades de izquierda y progresistas que tienen presencia, aunque sea más modesta, en el país. Y no es lo mismo una cita puntual, por colosal que llegue a ser, que un trabajo cotidiano a lo largo y ancho del país, incluyendo instituciones, centros de trabajo, de estudio y la misma calle que pisamos todos los días.

Me gustaría equivocarme, pero la experiencia histórica es tozuda en lo que se refiere a la viabilidad de los acuerdos en clave nacional, o de frente nacional, como les gusta definir a algunos. Por uno u otro motivo siempre han acabado en decepción, en el caso de que hayan logrado siquiera arrancar. Es cierto que en este momento se dan circunstancias cualitativamente diferentes, como la renuncia a las acciones armadas de la organización clandestina ETA, pero no creo que sea condición suficiente. Hace falta bastante más, por parte de todos.

El proceso de construcción de una democracia vasca en la que todos los ciudadanos sean iguales en derechos, cosa que a día de hoy se antoja como un objetivo tan imposible como necesario, precisa del establecimiento previo de un marco mínimo de encuentro entre las distintas familias políticas y sociales. Un encuentro nacional en el que además de partidos, sindicatos y agentes sociales, se impliquen el mayor número de instituciones, públicas y privadas, organizaciones empresariales, educativas, cooperativas, etc.

El paso dado el sábado en Bilbao es importante y positivo y debería estimular nuevos pasos en la buena dirección, invitando a quienes no han estado presentes, por la razones que fueren, a ampliar el espectro social fotografiado en la capital vizcaína. Un baño de emociones viene bien, aunque sea una vez al año, para aliviar tantas heridas contraídas a lo largo del camino, pero de poco servirá si no se concreta en nuevos frutos y hay que esperar de nuevo hasta enero de 2015 para la próxima instantánea. No creo que estemos en condiciones de perder mucho más tiempo.      

3 comentarios:

  1. Fundamental el 'desarme' terminológico en la creación y estabilización de 'complicidades'.Lo acontecido el viernes-sábado tiene unas virtualidades tremendamente positivas pero....¿Alguién se cree que la aparición en el seno de la movilización de 'askatasuna', y la presencia de reivindicaciones e imágenes de momentos anteriores, fué casualidad?. Cuando se han contextualizado y gradualizado toda una serie de reivindicaciones, su presencia en el marco del once de enero no presagia desarme terminológico y actitudinal alguno.Comprensible la reivindicación cuando pasaba el enorme grupo de familiares de presos vascos, pero habia unos acuerdos...Menos mal que al menos eso de 'Amnistiarik gabe........'no fué seguido pero....hay un problema en la IA que se acrecienta ante la beligerancia negativa del fascio español.

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  2. Anónimo9:46 p. m.

    Creo que no eres suficientemente objetivo en lo que dices.
    La manifestación era la anual que siempre se realiza hasta ahora sin problemas y este año todo el mundo pensaba se celebraría.
    Los acontecimientos de la semana han sido de vorágine in crescendo y los habituales iban a ir incluso en caso de prohibición que era lo que había 24 horas antes.
    Despues de ese rally de acontecimientos los hechos que se dieron gritos ect.. son pecatta minuta comparado con el hecho en sí y la asistencia habida.
    Por poner un ejemplo en sentido contrario si la cadena humana de Gure Esku Dago tuviera ese mismo carácter ( ausencia de pancartas, gritos ect...) hay alguna duda de que se respetaría escrupulosamente?

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  3. Sin duda que lo importante es lo importante, pero....Si se trataba de un inicio y hay que generar un marco de 'confianza'....La intervención de 'Askatasuna' (me refiero a pancarta y mwnsaje de pegatinas sobre todo), ¿era lo adecuado?. Y de las provocaciones ¿qué podemos decir?. ¿Alguién espera otra cosa del vengativo y miserable sistema español?. Yo solo temo por la manipulación interesada, y por facilitarsela.

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