2015/06/14

Ingenuidad

El sistema electoral de la Euskal Herria peninsular, al contrario que el de la continental, no dispone de la herramienta de la segunda vuelta. Los dos partidos más votados en los comicios, o, en su caso, los que hayan pasado un determinado porcentaje de voto, se enfrentan cara a cara en una segunda vuelta cuando ningún candidato haya logrado mayoría absoluta, es decir la mitad más una de las papeletas. 


Si tuviéramos aquí esa herramienta, nos encontraríamos con un panorama institucional bastante similar al actual, pero se evitarían trifulcas y maniobras como las vistas en estos días. Es un sistema más limpio, que propicia alianzas y agrupaciones de voto, en general alrededor de los candidatos mejor posicionados a derecha e izquierda. Es cierto que favorece a los partidos grandes en detrimento de los pequeños, pero el actual sistema también lo hace y no parece que los pequeños protesten demasiado.

En todo caso, sería muy difícil contemplar casos como el ocurrido en Gasteiz, donde las fuerzas de izquierda han dado su apoyo al PNV para desbancar al candidato más votado, del PP. Recuerda lo ocurrido en la República francesa, cuando ante la irrupción de Jean Marie Le Pen, casi todo el arco parlamentario se agrupó en torno a Jacques Chirac para salvar el "honor republicano", como ellos le llaman. 

La diferencia es que en aquella ocasión, Chirac era quien más votos había agrupado en la primera vuelta de las presidenciales y en el caso alavés, la lista del PNV fue la tercera, perdiendo votos y escaños. Quiere decirse que ante la crispación ocasionada por la campaña de Javier Maroto, tildada por muchos de racista, la alternativa lógica hubiese sido agrupar el voto en torno a la segunda lista más votada, la que encabezaba Miren Larrion. Pero como el PNV, que viene a ser cualquier cosa menos ingenuo, no iba a aupar a EH Bildu a la alcaldía, quienes ponían por delante el desalojo de Maroto no han tenido otro remedio que unir sus votos en torno al candidato jelkide. Para agradecérselo, Gorka Urtaran iniciará conversaciones con el PSE-EE, que no le apoyó en última instancia, para conformar un gobierno estable en la capital alavesa. Así son las cosas en política.

Al final, gracias a su falta absoluta de ingenuidad, el partido de Andoni Ortuzar se encarama a 7 de las 8 principales instituciones de Hego Euskal Herria salidas de los estos comicios. Las tres diputaciones de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa y el Gobierno foral navarro (por intermedio de la coalición en la que se incluye, Geroa Bai) y los ayuntamientos de Bilbao, Donostia y Gasteiz. La octava institución queda para EH Bildu, la alcaldía de Iruñea.

No sé si la carencia de ingenuidad aparece como virtud teologal en la lista del Vaticano, pero es evidente que ejercitar la política con demasiado grado de ingenuidad acarrea daños colaterales, difíciles de sanar en los próximos cuatro años. Un cierto grado de ingenuidad política, de ilusión desbordante y emotiva, puede ser tonificante, pero que siempre la tengan que poner los mismos, en beneficio de los de siempre, no tiene tanta gracia.















2 comentarios:

  1. Francamente, creo que no has entendido nada,

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  2. Anónimo11:23 p. m.

    Antes de ayer era "estar cerca del sentir del pueblo". Hoy es "aferrarse al puesto institucional que te mereces por los votos". El problema de que el PNV siga este lento pero continuado descenso hacia la perdida de poder en tendencia imparable desde sus días de "arrasar" del pasado , y de que precisamente sea lento, muy lento, más lento de lo que algunos deseásemos, es de personas así. Y de algunos sindicatos parecidos. Como ya bien han comentado, ni entiende, ni quiere entender. Sobre todo para que no se le empañe su opinión.

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