2012/09/13

Autonomías R.I.P.

Los estudiantes que consulten en su tableta las páginas de la asignatura de historia, allá por el año 2030, observarán en la lista de fechas significativas la del once de septiembre de 2012. Junto a la fecha un pequeño párrafo les indicará que en tal jornada se escribió el RIP del llamado estado de las autonomías del Reino de España, gracias a una gigantesca manifestación ciudadana convocada en Barcelona por la Asamblea Nacional Catalana.

Para entonces, el estado de las autonomías llevaba años en crisis, viviendo una agonía, y aquella demostración independentista lo acabó de rematar. El invento creado por la coalición de franquistas recauchutados y demócratas sobrevenidos que dio lugar a la llamada Transición, entendió que uno de los pilares de la misma, amén de la restauración monárquica, el olvido de los crímenes de la Dictadura y la preeminencia del Ejército en el texto constitucional, residía en el "café para todos". Es decir, como los pueblos vasco y catalán pedían un trato diferenciado, una autonomía avanzada, se disimulaba la concesión otorgando un trato similar a Murcia, Castilla-La Mancha o la misma conurbación madrileña.

Precisamente ha sido la presidenta de la misma, Esperanza Aguirre Gil de Biedma, la primera autoridad política del Estado que ha reconocido en público el objetivo del "café para todos", disolver entre el laberinto de autonomías las ansías de libertad nacional de Euskal Herria y Catalunya. Y además Aguirre ha confirmado el fracaso de la fórmula, añadiendo tras lo sucedido en la Diada que "habrá que replanteárselo todo".

La crisis económica que atravesamos ha sido un doble aliado en la rápida evolución de los acontecimientos. Por un lado ha puesto sobre la mesa la inviabilidad de la algarabía autonómica existente. Se han creado autonomías en territorios que nunca la habían exigido y que se hubieran contentado con una mínima descentralización administrativa. Por el otro se ha demostrado que Catalunya sale perdiendo en lo económico-financiero con el sistema fiscal actual, por lo que seguir financiando a Andalucía o Extremadura en base a los excedentes fiscales catalanes ya no es operativo. Porque los excedentes se han volatilizado y porque los catalanes han dicho, por fin, basta.

¿Cuál es la salida a este auténtico problema de Estado? A bote pronto, se me ocurren cuatro. La primera, descartable en primera instancia, es mantener el estatus quo, adelgazando las autonomías más artificiales, dotando al Senado de capacidad de decisión en asuntos autonómicos y firmando un pacto fiscal a la baja con Catalunya. Sería más de lo mismo.

La segunda, apuntada por los neofalangistas de UPyD, consistiría en la abolición de todas las autonomías para emprender un proceso de recentralización en el que todos los ciudadanos del Reino fueran iguales, se expresaran en castellano y cantarán puesto en pie el himno patrio con la letra de Pemán.

La tercera opción, más realista, consistiría en dibujar un nuevo mapa del Estado, de carácter plurinacional, en el que Euskal Herria, Catalunya, y quizás Galiza, tuvieran un alto grado de soberanía, especialmente en lo económico y lo cultural, mientras las  regiones perderían competencias, que volverían al Estado central y a las diputaciones provinciales. Dependiendo del grado de soberanía, se podría considerar al Reino como un estado federal o confederal.

La cuarta y última, como es obvio, dibujaría un mapa de la Península Ibérica en el que además de Portugal, asomasen los perfiles de España, Euskal Herria y Catalunya como estados independientes integrados en la Unión Europea, con iguales derechos y obligaciones, y relaciones diplomáticas mutuas.

A día de hoy se puede pronosticar que, descartadas las dos primeras opciones, si el Estado español es incapaz de abordar el proceso para llegar a la tercera solución, que creo que es incapaz per se, se verá en la tesitura de enfrentarse a la cuarta. Si es así, tan solo la utilización de la fuerza bruta impediría que se conformase el nuevo mapa ibérico.

La obligación de las fuerzas soberanistas vascas debe centrarse en poner todo de su parte para que caminemos hacia la opción de la independencia, sin hacer caso a los cantos de sirena que, sin duda, se lanzarán desde el Estado con la intención de frenar o al menos retrasar el proceso de emancipación nacional al que estamos abocados en los años venideros.

Estekak:

2 comentarios:

  1. Muy optimista te veo descartando tan rápido la opción de más centralización. Creo en ese punto los de UPyD tienen muchos seguidores fuera de nuestro territorio.

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  2. Genial el artículo. Obviamente la cuarta opción es la única válida, y tarde o temprano, tendrán que aceptarla. Pero el pueblo tiene que hablar, más alto y más claro. Tenemos que presionar y demostrar que lo que necesitamos es liberarnos y emprender el camino solos, que ya va siendo hora.

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