2011/05/27

El derrumbe del PSOE

Patxi López (PSE) y Roberto Jiménez (PSN)
El Partido Socialista Obrero Español está en horas bajas. Probablemente las más bajas desde que murió Franco. Y es que cuando vivía el dictador este partido no existía o no se le conocía por ningún lado, aparte de Toulouse. Contemplamos como ha perdido pie en sus fortalezas de siempre, llámense Barcelona, Andalucía o Extremadura. Pero también han caído en bastiones como Orereta o Sestao, por poner dos ejemplos. Hacer una política contraria a tus potenciales votantes tiene estos inconvenientes.

Lo peor de todo es que sus dirigentes no han sabido digerir el batacazo e intentan aferrarse a lo que tienen más a mano, el PNV en la CAV, UPN en la CFN. Patético. Quienes desalojaron al PNV de la lehendakaritza, aliándose con el PP y utilizando de forma torticera la Ley de Partidos, pretenden ahora que el PNV les salve de la hecatombre donostiarra, por nombrar un agujero negro de sus resultados. Quienes denunciaban frentes nacionalistas inventaron un frente españolista que ha acabado siendo antivasco. Han llevado los temas identitarios hasta la enajenación, cambiando mapas del tiempo en ETB o despreciando al euskara en las oposiciones. Estaban tan acomplejados en su inanidad, que cuando han tenido una oportunidad, basada en la trampa, se han cobrado la venganza de manera chapucera.

Algunos de ellos (Eguiguren...) se empiezan a dar cuenta de que su política respecto a la solución del conflicto ha sido miedosa, racana, impresentable. Que han querido ser más papistas que el PP, por temor a quedar desbordados por sus medios de propaganda (El Mundo, Abc-Vocento, etc) y por las omnipresentes víctimas. Por el camino han dejado a sus votantes más decentes, a la gente de la calle, de la fábrica, que ha visto como su partido les ha traicionado en muchas más cosas que de costumbre.

En Nafarroa, tras años y años de seguidismo a UPN, con la ayuda inestimable de UGT y CCOO, el PSN ha cosechado sus peores resultados de la reciente historia electoral. Han conservado nueve escaños de cincuenta, pero en vez de dimitir en bloque, su dirección pretende prestar sus votos a UPN para que el cortijo prosiga cuatro años más. En las próximas elecciones se quedarán en cinco escaños, a UPN no le servirán ya de nada, y el PSN se quedará en tierra de nadie, compuesto y sin novia, por su propia incapacidad política.

Tiene la posibilidad de liderar un gobierno alternativo gracias a los votos de Nabai, Bildu y Ezkerra, pero no dará ese paso. No quiere contaminarse con los nacionalistas vascos y prefiere seguir dando lustre a los nacionalistas españoles de Barcina y cía. 

Una cosa es cierta, los del PSE y el PSN serán muchas cosas, pero nunca incoherentes. En la duda siempre optan por sus aliados españoles de PP y UPN, jamás se equivocan en eso. Por lo tanto, volverán a pactar con el PP en Araba y con UPN en Nafarroa, siguiendo el guión que les llevará al ostracismo político en pocos años. Que así sea.

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1 comentario:

  1. Anónimo2:36 p. m.

    quien se apoya en las masas construye sobre barro
    un gobierno se desgasta solito cuando es incompetente

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