2010/05/05

Tempos y flores

Vista de Burtzeña. www.barakaldo.denbora.org

"Es mayo, Santurce sufre que sufre,
ha muerto ya Barakaldo.

Mayo de flores sin flores,
mayo cornudo, castrado."
"Somorrostro"



Un amigo de Ezkerraldea me da motivos para pensar, en un e-mail que me manda como por ensalmo, en medio de toda la vorágine de la bolsa, Grecia, el coche bomba en Times Square y la mancha de petróleo en Louisiana, que ejerce de nuevo volcán, esa tinta de calamar que pretende enturbiar las aguas y esconder los verdaderos matices de la realidad que nos circunda, siempre tan peligrosa.

Me interrogaba el amigo sobre la situación de los prisioneros políticos vascos y si creía que una amnistía tendría cabida en el futuro, cuando los cambios que se atisban en el horizonte estuviesen más asentados. No puedo tomar la pregunta como una ingenuidad, que ya somos mayorcitos para eso, sino como una verdadera preocupación de alguien que vive de cerca la sangrante realidad cotidiana de los presos.

Le contesté que no era yo la persona indicada para resolver su duda, pero que en mi opinión lo de la amnistía era, hoy por hoy, bastante utópico. Que si el proceso se decanta por los senderos dibujados en "Zutik EH" es seguro que
la política penitenciaria cambiará, que habrá reducciones de grado, excarcelaciones, anulaciones de infames doctrinas antiterroristas como la apellidada Parot, para desgracia de un prisionero vasco, y quien sabe si pasado un tiempo prudencial, podamos entonar alguna vieja canción de Mikel Laboa acompañados por las voces de todos los prisioneros, en casa ya, libres por fin. Muchos soñamos con ese gran día.

Hablo de tiempo prudencial porque el paradigma infernal que nos ha convertido en los malos de este drama, malos malísimos por cierto, ha conseguido cerrar muchas puertas que en otros tiempos y en otros procesos pretéritos habían quedado entreabiertas. La ofensiva política y mediática que ha puesto en primer plano a las víctimas y sus familiares ha cercenado en buena medida la capacidad de maniobra del Gobierno. Esto es así, y un mínimo ejercicio de realismo político nos exige que lo tengamos en cuenta, para no llarmanos a engaño y por mucho que a algunos nos duela.

En este laberíntico proceso político-social que está naciendo estos últimos meses, pero que se remonta muchos años atrás en el tiempo, es determinante la gestión de los tempos. Casi tan importante como las cosas que se hagan, es el momento en que se realicen. Si se hacen demasiado pronto pueden surgir contratiempos innecesarios y si se hacen demasiado tarde, podemos perder otra oportunidad.

Decía en el anterior comentario que la izquierda independentista va muy lenta para algunos observadores ajenos a ella, y parece que muy rápida para algunos integrantes de la misma. Hay momentos cruciales, encrucijadas enrevesadas, en las que es necesario cortar el nudo blandiendo la espada. Cuando la cabeza te enseña el camino y el corazón te paraliza los pies, ¿qué hacer?

No cabe duda de que el Gobierno español con Pérez Rubalcaba a la cabeza, utiliza de forma intensiva todos los medios de que dispone, que son muchos. Desde las fuerzas policiales, la Fiscalía, los medios de comunicación... maniobra todos los días con el objetivo de que la cesión del Estado sea la menor posible. En el otro lado de la balanza está el trabajo político y de socialización de la izquierda independentista, para evitar que se salga con la suya. Una lucha en buena medida ideológica que necesita un evidente reforzamiento.

Es evidente que, tras los pasos dados por los abertzales de izquierda, que han empezado a ser valorados como significativos por agentes externos, Rubalcaba estaría ya en condiciones de enviar señales que contribuyan a afianzar el camino recorrido. Sería de estúpidos no hacerlo y el ministro es cualquier cosa menos estúpido. Ahora bien, si sus servicios de información alcanzasen a detectar que no todo el pelotón estuviese avanzando con la misma cadencia de pedaleo, la decisión de seguir enredando prevalecería sobre la de estimular el proceso con medidas que rebajen la tensión.

Por último, los agentes del país que analizan en sus documentos de forma muy positiva la última trayectoria de la izquierda independentista no pueden quedarse de brazos cruzados, esperando la evolución de los acontecimientos. Es hora de aunar voluntades y priorizar las cosas importantes sobre las secundarias. El mantenimiento de los estatus partidistas o sindicales no puede estar por encima de la contribución al surgimiento de un nuevo escenario socio-político. A la izquierda independentista se le exigen más hechos y menos palabras, pero ella también está en disposición de realizar la misma exigencia, sin complejos. Tiene una responsabilidad importante en todo este asunto, pero no posee la exclusividad para su resolución favorable. Todo el mundo puede hacer algo más de lo que está haciendo.

Es mayo, esperemos que sea florido, no como el que nos cantaba Imanol desde el corazón de Ezkerraldea.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada